Para éste capi les voy a pedir que cuando mencione la canción Kiss the rain - Yiruma la escuchen, en serio! Está súper linda y me ha inspirado mucho a hacer esto. Está cortito, ya lo sé, pero es la primer parte... enseguida subo la siguiente! :D

Btw he grabado un vídeo del laboratorio donde estoy haciendo mis prácticas, si alguien quiere verlo páseme su nombre de usuario en youtube para mandarles la invitación; lo grabé exclusivamente para Aussy-chan pero igual quiero compartirlo con ustedes aunque por razones de seguridad lo tengo privado! :D


Capítulo 5: Encuentros.

"El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados."

Albert Einstein.

Kari

-¡No puedo creerlo! Y pensar que hace meses te quejabas de estar soltera y te la pasabas llorando y ¡mírate ahora!- dijo Yolei.

-¡Lo sé! O sea es un milagro, estoy ¡feliz!- no evité el sonreír como llevaba haciendo hacía dos semanas desde que TK me pidió que fuese su novia.

Y es que aquello me había tomado totalmente por sorpresa. Es verdad que desde la primer semana de clases hemos sido inseparables y en muy poco tiempo se convirtió en mi mejor amigo y ¡ahora mi novio! Me siento la mujer más dichosa del mundo.

No me había dado el tiempo de contarle a Yolei ya que tanto su agenda como la mía estaban llenas pero ese fin de semana decidimos dejar a un lado quehaceres y hacer una pijamada en mi casa para poder ponernos al corriente.

-Yo quisiera que algo así me pasara con Ken.- chilló emocionada mientras se llevaba un puño de palomitas a la boca.

-Ya llegará tu momento, amiga. De verdad, sólo confía, cree y ten paciencia.

-Decirlo suena fácil.- me arrojó un maíz a la frente.

-¡Oye!- le regresé el acto y enseguida iniciamos una guerra de palomitas y almohadazos.

-¡Niñas!- entró Dolores con nuestra caja de pizza y una botella grande de refresco. Yolei y yo nos echamos a reír.- Aquí está su cena.- dejó todo sobre mi escritorio.

-¡Huele delicioso!- exclamó Yolei.

Ambas nos levantamos y agarramos una rebanada de pizza recién hecha, Dolores se puso a recoger las palomitas y acomodar de vuelta las almohadas.

-Así déjalo.- le pedí.- Nosotras recogeremos todo mañana.- frunció el ceño y torció el labio, gesto que siempre hacía cuando algo no le parecía.

-Sí, no te preocupes Dolores, Kari recogerá todo mañana.- dijo Yolei entre dientes, le di un golpe en la cabeza.

-¿Kari? ¡Nosotras!- se atacó de la risa y Dolores esbozó una sonrisita.- ¿Ya regresó papá?

-No, aún no.- me guiñó un ojo.- Creo que ese joven Ishida ha sido un excelente socio para su padre.

-¡Y que lo digas! No deja de hablar de él.

-¿Quién es el joven Ishida?- preguntó mi amiga.

-Un tipo con el que mi papá se asoció hace meses, desde entonces le ha ido de maravilla y le ha salido mucho trabajo. Se la pasa hablando de él pero hasta ahora no lo he conocido.

-Ya será mañana, señorita.- dijo Dolores, tomando los recipientes con las pocas palomitas que quedaban para ponerlos sobre el buró. Bufé de molestia, no quería que me lo recordara. Yolei nos miró a ambas esperando una explicación, sonreía como idiota.

-Papá me pidió que lo acompañara mañana a una cena en casa de un socio de Matt, al parecer quiere convencerlos a ambos de invertir en un negocio que, según Tai, resolvería todos nuestros problemas de por vida.

-¿Y por qué tienes que ir tú?

Dolores soltó un pequeño sonido de emoción, volteamos a verla, estaba ansiosa porque yo continuara hablando.

-¿Eh?- mi amiga seguía esperando una explicación. Suspiré.

-Papá piensa que si voy y me "acerco" a Ishida él quedará tan deslumbrado por mí que no podrá negarse a hacer el trato.- Yolei estalló a carcajadas.- ¡No te burles!- levemente la aventé del hombro.

-Lo siento es que...- siguió riendo.- Jamás había escuchado algo así, sólo en las películas que sus padres usan a sus hijas para obtener algo que quieren pero siempre termina mal.

-¿Mal?- preguntó Dolores.

-Sí, ya sabes, al final la muchacha se enamora del tipo, se da cuenta de que fue utilizada, piensa que él también la engañó y termina sola en otro país.- ahora yo me ataqué de la risa.

-Pues eso no va a pasarme.- aseguré.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque ahora existe TK en mi vida, no hay lugar en mi corazón para alguien más.


Aquella no podía ser peor forma de gastar un sábado en la noche. Metida en una casa llena de gente ricachona, escuchando sobre la bolsa de valores, política, gobierno, administración y demás era simplemente aburrido.

¿Por qué fue que accedí a ir?

Y para colmo no había ni una sola persona de mi edad. El más joven parecía ser Tai quien se había enrolado en una plática con unos inversionistas. Mientras papá estaba contando sobre nuestras vacaciones pasadas a un matrimonio que eran viejos amigos de la familia.

-Señorita, Yagami, ¡pero qué grande está!- escuché la voz de un ancianito a mis espaldas.- ¡Y qué bonita!

-Gracias.- respondí. Esa noche elegí ponerme un vestido casual en color gris oscuro que se sujetaba por unos delgados tirantes y se ajustaba en mi abdomen cayendo con algo de vuelo hasta poco arriba de mis rodillas y unas zapatillas, sin tacón, en color negro.

-¿Aún se acuerda de éste viejo?- sonreí.

-Claro que me acuerdo, señor Spencer.

-La última vez que la vi usted era una niña, cómo pasa el tiempo, ¿verdad?- sonreí. El señor Spencer había sido un fiel cliente de mi papá por más de 10 años y efectivamente creo que la última ocasión en que nos vimos yo tenía 12 años.- ¿Sigue usted tocando el piano?

-Sí, aunque es ocasionalmente ya que los estudios no me dejan mucho tiempo libre.

-Oh, ya veo.- bebió un poco de su whiskey.- ¿Le gustaría tocar algo para mí?- sentí que la sangre se me subió a las mejillas. No había vuelto a tocar frente a tanta gente desde el funeral de mi madre y con todo lo que había cenado probablemente terminaría vomitando de nervios.

-Eh... yo...

-¡Perfecto!- me jaló del brazo conduciéndome hacia la otra estancia en donde se encontraba un precioso piano de cola en color negro.

Me quedé quita mirándolo, estaba tan sonriente y animado como siempre, mi papá decía que el señor Spencer era un joven atrapado en el cuerpo de un anciano. Ugh, ¿cómo negarme ante esa sonrisa?

Tragué saliva, aquello no me convencía del todo. Me senté con suma lentitud cuidando que mi vestido no se arrugara y me troné los dedos; eché mi cabello atrás de los hombros y suspiré. No estaba preparada y no sabía qué tocar, voltee hacia un lado y vi sobre una silla la bolsa de alguna mujer en color negro y con plateado llevaba escrita la palabra Kiss, entonces recordé una canción que me encantaba pero pocas veces había tocado: Kiss the rain.

De principio me equivoqué un par de veces pero el hombre pareció no notarlo, con los ojos cerrados, meneaba su cabeza al ritmo de la melodía. En ese instante me sentí flotando, tan relajada, tan inspirada, tan dichosa, tan agradecida, tan feliz... que siguiendo el mismo patrón, cerré los ojos y dejé que mi alma se expresara a través de cada nota y mis dedos se movieran conforme la melodía fluía en mis pensamientos.

Para cuando terminé la canción vi un montón de gente alrededor mío observándome con asombro. Empezaron a aplaudir apenas solté el teclado. ¡Me puse toda roja! Hacía años que no sentía aquello. Y entonces, buscando a mi padre me giré y mis ojos se toparon con algo que durante mucho tiempo ansiaron ver, seguía idéntico a como mi recuerdo me lo presentaba, era él, estaba segura... era mi ángel.


Tu actitud es la llave que cierra o que abre las puertas de tu destino. Tú decides cuál es tu actitud HOY.

"Your attitude is more important that your aptitude." Zig Ziglar.