Capítulo 9: Turistas.

"He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él."

Mark Twain.

Matt

-Sora, ahora no, ¿si? Me encuentro ocupado.- sonreí al mirar a Hikari batallando en sacar una maleta, observé como un tipo encantado de la vida se acercó a ayudarla.

-¡Es que no es justo!- chilló ella por enésima vez.- ¿Por qué no me dijiste que te ibas?

-Porque no tengo que hacerlo.

Silencio del otro lado de la línea, luego un leve suspiro acompañado de un sollozo fue lo que escuché.

-Ok, vale ¿qué es eso tan importante que tienes que decirme?- Hikari se quedó a pasos unos pasos de distancia esperándome.

-Es demasiado importante como para decirlo por teléfono, mejor cuando regreses.

Sin más, escuché el tono de línea al cortar la llamada. Guardé el celular en mi suéter y me acerqué a la adorable chiquilla.

-¿Todo bien?- preguntó al verme.

-Excelente.- sonreí.- ¿Te parece si vamos al hotel a dejar nuestras cosas y enseguida a comer y pasearnos?

-Perfecto.

Caminamos hacia la entrada en donde un auto negro enviado por la compañía que daría la conferencia a la cual asistiríamos al día siguiente nos estaba esperando, el chofer llevaba un letrero con nuestros nombres en él.

Nos presentamos, le mostramos identificaciones y acto seguido, nos llevó hacia el, debo reconocer, precioso hotel de cinco estrellas en la ciudad de Santiago de Compostela.

Durante el trayecto Hikari iba emocionada mirando cada detalle por la ventana, de vez en cuando se mordía los labios y jugaba con sus dedos, supongo se encontraba ansiosa por recorrer cada lugar del paraíso que se nos extendía al frente.

Y bueno, ¿quién no lo estaría? España es una de las ciudad más bellas del mundo, en mi opinión y Santiago de Compostela es una ciudad radiante.

Finalmente llegamos al estimado hotel Palacio del Carmen, enseguida un empleado trajo un carro para transportar nuestras maletas mientras confirmábamos la reservación.

-Muy buenos días, ¿en qué puedo ayudarles?- nos atendió amablemente una señorita.

-Verá, nosotros venimos a la conferencia que se impartirá el día de mañana por la noche.

-¿La de negocios?- preguntó con una sonrisa.

-Así es.

-¿Cuáles son sus nombres?

-Yamato Ishida.- dije, buscó entre una larga lista hasta que me encontró.

-Ah sí. ¿Yamato Ishida y Hikari Ishida?- sonrió volteando hacia Yagami quien abrió los ojos sorprendida y se puso roja.

-No, soy Hikari Yagami.- dijo ella, reprimí una risa ante aquella escena, estaba que se moría de la vergüenza y aún así seguía viéndose encantadora.

-Lo lamento, señorita. Me parece que ha habido un error y se encuentra registrada como Hikari Ishida.- la aludida volteó a mirarme como diciendo "me las vas a pagar" y sí, yo había arreglado aquél "error" para poder quedarme con ella en la misma habitación.

-Bien, ¿podría sólo darme un cuarto aparte?

-No será posible, el hotel se encuentra lleno en estos momentos y no contamos con habitaciones disponibles.- comentó apenada la señorita.

-Descuida, Hikari y yo podemos compartir el lugar, ¿verdad, bonita?- le guiñé un ojo a lo que ella soltó un leve quejido y asintió.

Firmamos nuestro registro hasta ser conducidos a la lujosa habitación matrimonial.


Kari

Aquello me había parecido una broma de muy mal gusto, ¿cómo se le ocurría a Ishida que compartiríamos cuarto? ¿Cómo si quiera llegó a pensar que dormiríamos en la misma cama? ¡Argh! ¡Es el socio de mi papá! Y peor aún, ¡mucho mayor que yo!

De todos modos sabía, muy en el fondo, que disfrutaría la estancia y al final terminaría agradeciéndole por eso.

Añado que las instalaciones son de muy buena calidad. La habitación era más que espaciosa, lujosa. Una enorme cama matrimonial se encontraba al centro, tanto el piso como el techo eran de madera había una pequeña sala, un precioso baño, en fin; era la primera vez que estaba en España y no pensaba arruinar mi viaje por las ocurrencias de Yamato.

-¿Qué lado de la cama escoges?- preguntó él, dejando sus maletas junto a los pequeños sillones.

-¿Disculpa? Creo que está de más decirte que yo dormiré en la cama y tú en el piso.- sonrió bajando la cabeza y lentamente se acercó a mí. Sentí mis piernas temblar y el calor emitido por la cercanía de nuestros cuerpos, nuevamente sus ojos volvieron a hipnotizarme sacándome de la realidad.

-Oye, bonita, no pensarás que he viajado hasta acá para dormir en el suelo, ¿o si? La cama es enorme y bien podemos compartirla.

La oferta era demasiado tentadora como para poder rechazarla, pero ¿si la aceptaba no me estaría viendo como una fácil? ¡Qué dilema! Me mordía el labio tan fuerte que me dolió, había una guerra en mi interior entre hacer lo que creía correcto y lo que quería.

-Prometo que no te tocaré.- susurró tan seductoramente en mi oído que no me quedó de otra mas que aceptar.

-Bien, duermo de lado izquierdo.- sonrió, victorioso y triunfante.

-No se diga más, agarra tus cosas y vamos a comer.

Tomé mi bolsa en la que guardé la cámara y el celular. Fuimos a un restaurante llamado El olivo, pedí una pechuga de pollo bañada en salsa verde con verduras cocidas, Yamato ordenó lo mismo.

Platicamos básicamente del itinerario, él me explicó algunas cosas relevantes que debía entender para la conferencia, me contó sobre personas que conocería, básicamente las de mayor importancia.

Al terminar dimos un recorrido al centro de la ciudad, vimos las preciosas catedrales, el museo de arte sacra, en fin. Tomé demasiadas fotos, aprendí muchas cosas y es que Yamato es sin duda alguna un conocedor de la historia española y el guía de turistas más guapo que he tenido.

Anochecía cuando nos detuvimos en un mirador, el cielo estaba en sus tonalidades rojizas pasando al azul, el viento era fresco pero agradable, la ciudad ya se encontraba iluminada por los faros, todo me pareció terriblemente romántico.

Me recargué sobre una barda mirando hacia el horizonte, pensando en qué estarían haciendo mi papá, Tai y Dolores en ese momento.

Sentí la bolsa vibrar y saqué el celular.

De Sora, mensaje de texto, 8:17pm: Prima, resulta que no estoy enferma sino embarazada. Siento mucho miedo y no sé qué hacer, Matt está de viaje y no tengo dinero. Te extraño a montones y quiero que regreses pronto :'(

Me quedé pasmada leyendo nuevamente aquello, ¿embarazada? Pero si ella había sido muy cuidadosa con eso siempre. Pobrecilla, me sentí terrible por lo que le estaba pasando e impotente de no poder ayudarla.

-¿Sucede algo malo?- la voz de Ishida me trajo de vuelta a la realidad. Lo miré dudosa unos segundos, ¿sería prudente contarle? No lo conocía tanto como para saber su reacción.- ¿Hikari?

-No... es nada.- sonreí.

-¿No vas a contarme?- suspiré resignada.

-Es mi prima, acaba de avisarme que está embarazada.

-¡Vaya! Pues eso es una buena noticia, ¿no?

-No para ella. Apenas y puede mantenerse sola. El padre de su hijo está de viaje así que se siente desesperada.

-Pobre.

-Lo sé. Lo peor es que el tipo sólo está jugando con ella.

-Pues qué desgraciado, inconsciente, tu prima debería ir a encararlo y exigirle ayuda, después de todo la responsabilidad es de los dos.- asentí. Yamato tenía razón.- Hey, no te me deprimas ¿quieres? ¿Qué ganas con hacerlo? No vas a poder resolver su problema y aún cuando regreses dudo mucho que puedas ayudar en algo. Como te digo, la responsabilidad es de los dos y aunque suena egoísta, ellos son quienes deben enfrentar su realidad, no tú.

-Sí. Es cierto.- sonrió.

-Olvídate del asunto por éste viaje, ya hablarás con ella cuando regresemos.- sonreí. Como idiota, como estúpida, como chiquilla ilusionada que sueña con su príncipe azul.

Yamato se acercó más hacia mí, rompiendo casi todo el espacio entre los dos. Posó sus manos en mi cintura haciéndome estremecer y acto seguido, nos encontramos besándonos desesperadamente bajo la radiante luz de la luna llena.


Aww capítulo escrito en una hora, espero que les guste y dejen review!

Estoy más que excelente, súper feliz y bendecida, hacer prácticas, estudiar, conocer gente, ¡maravilloso! Espero que ustedes también se encuentren así, cuéntenme sobre sus vidas! :)

"Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura." Buda Gautama.