Capítulo 10: Confesiones.

"Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas."

Proverbio árabe.

Kari

Regresamos al hotel en silencio, ni uno de los dos se atrevió a abrir la boca para comentar lo que había sucedido. Luego del beso, Yamato me dedicó una dulce sonrisa y me tomó de la mano trayéndome hacia acá.

Apenas pisamos el lobby un par de hombres se nos acercaron. Amablemente me saludaron y poniéndose a entablar conversación con Ishida, indirectamente fueron haciéndome a un lado. Pasaron poco más de 15 minutos para cuando él me indicó que volviera a la habitación ya que se tardaría.

Pasaban de las 11:00pm y sentía algo de sueño. Me recosté recordando la memorable escena de hacía menos una hora. Besé a Yamato, lo besé sin pena ni miedo, lo besé sabiendo que tengo novio y creo lo más importante, lo besé sabiendo que lo deseaba.

¿Ahora sí me convertí en una zorra? No, tan sólo fue un beso y ya, además... TK nunca se enteraría, no al menos que yo se lo dijera.

Es el colmo, mi mente quiere torturarme haciéndome sentir mal por lo sucedido pero... no puedo sentirme así, no me arrepiento de lo que hice. Ishida me gusta, sí me encanta, pero es el socio de mi papá y además ocho años más grande, no creo que tenga interés en una chiquilla como yo. Lo del beso no fue sino una reacción al paisaje que se nos presentó: juntos, en una noche romántica, bajo la luz de la luna llena.

Mis ojos se empezaron a poner pesados y los cerré para descansar un rato, sin percatarme que caí en un profundo sueño. Mi acompañante regresó una hora después.


Me sentía especialmente bonita esa noche. Gracias a que seguí el consejo de Dolores fue que escogí ese vestido. De cocktel, negro, ajustado... perfecto.

Pasaban de las 9:00pm y Yamato no llegaba. Decidió salir desde temprano para ir a comprarse un traje y darme tiempo y espacio para arreglarme, después de todo soy mujer y él sabe cuánto me lleva hacerlo.

Suspiré mirando el reloj una vez más, se suponía que a las 10:00pm servirían la cena y poco antes de eso me entregarían el tan nombrado premio de mi padre. ¿Dónde se había metido aquél rubio? Apenas y el pensamiento cruzó mi mente se abrió la puerta de golpe haciéndome estremecer.

Y lo que vi a continuación me dejó con la boca bien abierta. Ishida no sólo se veía guapo, ¡radiaba elegancia! Llevaba un traje en color negro, camisa blanca... a pesar de parecer tan normal se veía extremadamente sexy. Tengo que admitirlo, provocó en mí cosas que ningún otro hombre, excepto Leonardo DiCaprio, habían provocado.

-Buenas noches, preciosa.- con una brillante sonrisa se acercó a donde mí y el tacto de sus manos me jaló a la realidad.

-Bue... buenas noches.- balbucee poniéndome colorada, no lo veía pero lo sentía. Sin esperarlo me rodeó entre sus brazos y me besó, no como la primera vez, quizás duró menos pero al fin y al cabo fue un beso. Sonreí como boba al separarnos.- Yamato...

-Me gustas, Hikari, me gustas mucho.- lo miré sorprendida y pensé en TK, ¿qué se supone que debía hacer ahora? ¿Decirle que él también me volvía loca y aventurarme en un romance "prohibido" o actuar correctamente poniéndole un alto y siendo fiel a mi novio?

-Tú también me gustas...- decidí ser sincera.- Pero hay una cosa.- me miró entre curioso y divertido esperando a que siguiera.- Tengo novio y no puedo hacerle esto...

-Pero...

-¡Dios, qué difícil!- cruzándome de brazos di media vuelta para no verlo, me hacía sentir débil.

-Bonita...- sentí su cuerpo pegarse a mi espalda y lentamente me acarició los hombros pero sin voltearme.- Yo también estuve saliendo con alguien.- comenzó a explicar.- La chica es encantadora y hemos estado juntos por mucho tiempo pero...- me giré para verle de frente.

-¿Pero?

-Apenas te vi hiciste un click en mí, algo. Me gustas demasiado Yagami, más que cualquier otra chica que me ha gustado antes, tanto así que estoy dispuesto a lo que sea por estar contigo. Sé que soy mucho mayor y además trabajo con tu padre...

-Ishida.- sonreí al detenerle, y es que estaba nervioso y se veía adorable diciéndome todo aquello. Suspiré, quizás me arrepentiría de lo que estaba a punto de decir pero qué más da, vida solo hay una y si no la disfruto como quiero, ¿de qué me sirve?- Yo también quiero estar contigo; tal vez es muy pronto pero quiero conocerte más, quiero...- se inclinó para besarme los labios, ¡vaya forma de cerrarme la boca!

-No se hable más, preciosa. Disfrutemos juntos ésta oportunidad y ya veremos qué hacer regresando.

Lo abracé fuertemente y me aferré a él como cual chiquilla se aferra a su oso de felpa. El universo me había enviado el perfecto regalo.


Sora

No pude localizar a Matt, cada vez que le marcaba su celular me mandaba a buzón y no me había respondido ni uno de los casi 20 mails que le envié. Estaba al borde de un colapso nervioso si no sabía algo de él pronto. ¿En dónde se había metido? ¿Por qué de pronto empezó a evitarme?

Necesitaba verlo, hablarle de frente y decirle que no dejaría que me abandonara así, oh no, y menos con éste bebé en camino.

¡Soy una idiota! ¿Por qué me dejé confiar? ¿En qué momento le creí que nada pasaría? No estoy lista para ser mamá, nadie me ha dicho cómo hacerlo y no soporto el miedo, o mejor dicho, el pánico que siento al pensar en esto.

Sólo había una cosa que podía hacer para calmarme y esa era ir a su casa y hablar con su hermano. Pedirle ayuda, un consejo... necesito a alguien, me siento tan sola.

Dolores y Kari eran las únicas enteradas de mi condición, pero una andaba de viaje y la otra no tenía experiencia como madre así que no podía aconsejarme debidamente. Con mi tío y mi primo ni contaba, sé que apenas y se enteren me darán la espalda, como lo hicieron cuando elegí mi carrera.

Pasaban de las 11:00pm, algo tarde para andar visitando gente pero tenía que hacerlo. Tomé un taxi que no tardó ni diez minutos en llevarme a casa de Matt. La luz del porche estaba encendida lo que indicaba que ahí estaba su hermano.

Toqué la puerta tres veces antes de ser recibida.

-Buenas noches.- saludé al joven rubio que se asomó.

-Buenas noches, Sora.- sonrió al reconocerme, sólo nos habíamos visto una vez, ni siquiera recordaba su nombre.- Matt está de viaje...

-Lo sé. De hecho vine porque quiero platicar contigo.

Me miró dudando unos segundos y enseguida abrió la puerta dejándome entrar.

-¿Quieres agua, refresco o algo?- preguntó amablemente en lo que caminamos a la sala.

-No gracias.- me acomodé en el sofá mediano y él en el pequeño frente a mí.

-Y bien, ¿de qué quieres hablar?- inquirió de la forma más atenta. Suspiré, acomodé mi bolsa a un lado y me crucé de piernas.

-Estoy embarazada.- solté de pronto la información haciendo que el joven abriera sus orbes azules en asombro.- Apenas y me enteré hace unos días.

-Ah...

-Sé que no te corresponde meterte en los asuntos entre tu hermano y yo pero... tengo mucho miedo.- el rubio frunció el ceño sin entender.- Hace semanas que Matt ha estado evitándome, no me llama, no responde mis mensajes ni e-mails. No sé qué hacer.

-Ya veo.- murmuró apenado.- ¿Quieres que yo hable con él?- empecé a sentir un nudo en la garganta, estaba a punto de quebrarme de la desesperación y soledad.

-No sé si es buena idea, pero tú que lo conoces mejor, dime una cosa.- me limpié las pocas lagrimas que se me salieron.- Si le pido a Matt que se case conmigo, ¿crees que acepte?

El rubio bajó la mirada y torció la sonrisa. Estaba idéntico a su hermano, cada gesto era muy similar.

-Voy a ser honesto contigo, Sora. A mi hermano nunca le ha gustado comprometerse y siempre ha dicho que el matrimonio no es cosa suya. Puedes pedírselo, claro que sí pero hay mucha probabilidad de que no acepte.

-Lo supuse.- bajé la cabeza para que no me viera llorar, ahora sí me metí en un lío.

-Pero...- continuó.- Sé que es noble y no te dejará sola con el bebé, eso te lo aseguro y claro que se hará cargo del asunto.

Sonrió intentando animarme, si tan sólo él supiera lo difícil que es esto. A modo de agradecimiento le sonreí también pero sin decir más. De pronto un precioso portarretrato capturó mi atención, estaba sobre la mesa del centro y en la foto estaba el rubio que tenía en frente y ¿Kari?

-Ella es mi novia.- afirmó jactancioso al verme tomar su retrato.

-¿Tu novia? ¿Kari y tú son...?

-¿La conoces?

Nos miramos un instante antes de reír nerviosamente.

-Ella es mi prima.

-¿De verdad? ¡Pero qué pequeño es el mundo! La conocí hace casi 6 meses en la universidad y desde entonces me ha gustado.

Y pensar que a mi prima le gustaba otro, me pregunté si se lo habría dicho ya a éste encantador joven, probablemente no, ya que él se veía totalmente enamorado.


Inspiración, inspiración, inspiración (8) jajaja ya se me ocurrieron dos historias más ésta semana xDD y eso que apenas y es miércoles.

¿Qué dicen? ¿Les gustó? ¿No les gustó? Quiero agradecer por aquí a todos aquellos que en reviews me corrijen xD casi siempre escribo en las noches y como ya me empiezo a sentir cansada subo así el capi y hasta días después lo re-leo para corregirlo, pero gracias a todos por la atención que prestan! :D

Excelente mitad de semana, apenas ayer empecé el período de exámenes y me atrevo a decir que me fue excelentemente bien!

¡A disfrutar la vida, gente! :D