Recuerdos
-Y entonces fue cuando Yuuko me dijo que no me podria ayudar.-finalizo la joven de cabellos rojos, despues de tomar su ultima cucharada de pastel de chocolate.
Los cinco viajeros que escuchaban con atencion el relato, se habían sumido en un extraño silencio que lleno el ambiente del solitario comedor del hotel en el que se hospedaban, siendo la pequeña Mokona, como siempre, la primera en romper con la tensión en el ambiente.
-Entonces tu eres la sobrina de Yuuko,¿no?
Un leve asentimiento seguido de una sonrisa por parte de la chica de ojos esmeraldas, fue todo lo que necesitaron los viajeros para saber que ella no era un peligro, pues conociendo como conocían a la bruja dimensional, cualquiera que fuera de su familia era de confianza.
Mokona salto desde los brazos de Fye y se coloco encima de la pelirroja cabeza de la adolescente, dando a entender a todos que ella daba el visto bueno a que viajara con ellos, siendo secundada en su decision por una sonrisa de Sakura, unos aplausos por parte de Fye, un leve sentimiento de cabeza de Syaoran y un "Keh" de parte de Kurogane. La joven pelirroja sonrió ampliamente y con delicadeza, bajo al pequeño conejo blanco de su cabeza, abrazándolo tiernamente, mientras murmuraba unas palabras en una de su largas y puntiagudas orejas, en voz baja pero lo suficientemente en alto como para que la pequeña volita blanca la escuchara sin problemas.
-¿Y como llegaste hasta este mundo, Naoko-chan?
La pregunta que salio de los labios de la joven Sakura, hizo que todos fijaran su atención en la pelirroja adolescente, que parecía buscar algo entre sus ropas, mas bien, debajo de aquel atuendo que se había puesto hacia ya casi cuatro horas atrás tal y como le había dicho Syaoran, dejando escapar una exclamación de alegría cuando logro encontrar lo que buscaba, tomándolo entre sus dedos y dejándolo a la vista de todos.
Era una fina cadena de oro, de la cual colgaba un elegante y extraño dije en forma de llave, pero con una media luna justo encima, creando una forma extraña que llamo la atención de los presentes.
-Puu.¡Es una llave-báculo!¡Transformalo!¡Transformalo!-gritaba una y otra vez la pequeña Mokona, mientras saltaba de un lado a otro de la mesa en la cual estaban reunidos todos, ganándose una mirada de resignación por parte de los viajeros.
-Creo que mejor no...jeje-logro decir Naoko sobre el alboroto que estaba causando el pequeño peluche blanco, que fue silenciado por un golpe que Kurogane le dio en la cabeza, haciéndolo llorar. Fue en ese momento en el cual, la joven pelirroja se hizo una pregunta mentalmente "¿Con que clase de lunáticos habia terminado encontrandose?"
oOoOoOo
Oscuridad.
Era todo lo que había en aquella habitación.
La mas profunda oscuridad.
Pero para el ser que estaba allí no significaba nada. El conocía a la perfección cada rincón de aquel lugar, se conocía hasta la ultima mota de polvo que cubría los y muebles y cuadros de aquel sitio.
El soberano cerro los ojos, inhalando el aroma a madera vieja mientras que su mente divagaba entre las imágenes del pasado que volvían en aquellos momentos de soledad a el...
**FlashBack**
La luz del sol entraba como un manantial de agua pura en la estancia, resaltando el color azul de las paredes y haciendo brillar la madera de las estanterías llenas de libros, al igual que las mesas.
El lugar olía a flores, a madera recién barnizada, y a libros antiguos, mientras que el olor a pintura fresca, proveniente de uno de los nuevos cuadros de la estancia, se disipaba con lentitud.
Todo indicaba que el lugar estaba vacio, mas no era así, pues se podia ver a dos niños de no mas de siete años, sentados en las comodas sillas alrededor de unas de las mesas, leyendo uno de los miles de libros que allí había.
O al menos unos de ellos si que leia.
-Esto es aburrido-se quejo en voz alta la pequeña niña que estaba sentada mirando fijamente la puerta abierta de la biblioteca, como si esperase que algun adulto entrase por allí para decirle que se había librado de tener que estar en aquel lugar tan aburrido y podia salir.-Vamos a jugar, Shun.
El niño de ojos rojos levanto su mirada del libro que leia en aquel momento y la fijo en la verde de su amiga, la cual lo miraba con esperanza en sus ojos esmeraldas y una sonrisa al otro lado de la mesa.
-Pero...debemos estudiar y...
La escusa que ponía el niño de mirada carmesí solo sirvió para que su joven amiga suspirara de impotencia y resignación
La niña, de hermosos ojos verdes era una pequeña belleza, pues sus ropas resaltaban la palidez de su rostro y el color rojo brillante de sus cabellos, que danzaba libre, sin llegar mas abajo que de sus hombros.
Mientras tanto el niño que la acompañaba era mas bien moreno de piel, de ojos rojos sangre y cabello corto y pulcra mente peinado, negro como el carbón.
El niño, el cual parecía responder al nombre de Shun, miro con sus ojos rojos como la sangre hacia la puerta al sentirse observado, mientras podía escuchar las maldiciones que salían de los labios de su acompañante en voz baja, apretando sus labios al ver quien era.
Un niño, vestido con ropas extranjeras de color negro y signos en dorado,que parecía de su misma edad o quizás un año mayor que ellos, estaba de pie en la puerta, mirándolo fijamente. Sus cortos cabellos castaños estaban despeinados pero eso solo hacia resaltar el dorado de su piel y el café de sus ojos.
Derrepente, el sonido de una silla rodándose llamo su atención, al igual que la del recién llegado, pudiendo ver como la joven niña se había puesto en pie al notar la presencia de un tercero en la estancia y corría hacia el recién llegado, abrazándolo con alegría palpable.
-¡Syaoran!
El recién llegado sonrió, hundiendo su cara en el cabello de su amiga, la cual se había lanzado-literalmente hablando-a sus brazos en un anhelado abrazo por parte de ambos niños, correspondiendo a dicho acto de cariño, hundiendo su rostro en el cabello de su amiga, contento de haber vuelto a su hogar.
-Nadeshiko...
La niña sonrió y después se separo de su amigo para dedicarle su mas dulce mirada y su mas amplia sonrisa.
El niño de ojos rojos solo podía mirar con ira contenida al ver la escena que se desarrollaba ante sus ojos, apretando su manos alrededor del libro que aun sostenía entre estas...
**Fin FlashBack**
Sus puños se habían cerrado por instinto mientras que sus ojos se abrían, mostrándolos de un rojo inquietante, demostrando como el simple hecho de recordar el pasado hacia florecer sus mas oscuros deseos de venganza.
Para su pesar, no podía borrar de su memoria aquellos años de su vida, su niñez con aquella que el consideraba su mejor amiga y el niño que poco a poco logro quitársela.
-¡Maldito Syaoran!-exclamó lleno de rabia, golpeando su puño con fuerza contra la mesa central en donde se solia sentar a leer de pequeño-¡Maldito!
Como alma que lleva el diablo, salio del polvoriento lugar cerrando de un portazo la puerta y caminando por el pasillo hacia algun lugar desconocido.
-Te matare, Syaoran y sere yo quien se con Nadeshiko...
