Gracias a todos los que leen mi historia, gracias a los que me dejan sus reviews y sobretodo a mi amiga Nana que me ayuda mucho a la hora de contar mis historias.
Atencion: Los personajes no son mios (desgraciadamente) salvo algunos de mi invencion (inserten aqui al Soberano/Shun o a Naoko...)
Este capitulo se centra en la Bruja Dimensional,y en el pasado que Syaoran(el verdadero) no recuerda.
Para los interesados, aviso que no queda mucho para que el Clon aparezca, en lo máximo un par de capítulos por lo que espero que sean pacientes e intentare actualizar lo antes posible tanto este como mis otros fics.
-Señora Yuuko, ha llegado una carta para ti atravez de Mokona.
La voz del que era su "ayudante" la saco de sus pensamientos, mientras dejaba su cerveza encima de la mesa de la cocina, el lugar en donde habia estado desde hacia ya un par de horas, esperando a que la comida fuera servida ya que tenia mucha hambre, y se giro hacia el joven que le tendia la carta blanca, tomando esta con inusitada lentitud.
watanuki esperaba justo enfrente de la bruja para saber de que trataba la carta que recién habia llegado atravez de la Mokona negra, pero una seria mirada de su jefa le hizo entender que debía salir, algo que hizo aunque molesto.
Yuuko abrió la carta nada mas ver como Watanuki se perdia por el pasillo, seguramente para averiguar donde se encontraban Maru y Moro, encontrándose con un fino papel de pergamino perfectamente escrito con letra fina y elegante, reconociendo la escritura de inmediato.
-¿Que querrá ahora la pequeña Nadeshiko?-se pregunto en voz alta mientras se ponia en pie y empezaba a caminar por toda la cocina, empezando la lectura de su carta...
(Carta)
Querida Yuuko:
Te escribia para darte las gracias por todo y tambien para decirte que he llegado sana y salva a mi primer mundo, nunca pense que mi magia fuera capaz de abrir estos tuneles entre dimensiones pero supongo que siendo pariente tuya no me deberia sorprender.
También te escribía para saber si me podrías devolver "aquella cosa", ya sabes que me refiero a lo que te tuve que entregar para que pudiese desbloquear mi magia, necesito de ello para averiguar una cosa y en cuanto deje de usarlo te lo devolveré enseguida, no te debes preocupar por ello.
Me encontré con Mokona (la blanca) y me lo puedes enviar atravez de ella, también te agradecería unos cuantos pasteles de esos que hace Watanuki y que sabes que me encantan. Dile que me haga una docena por favor.
Oh, casi se me olvida. En el interior de la carta esta lo que pude encontrar en este mundo de lo que me pediste, exactamente lo que me cabía dentro del sobre, por lo que el resto debo enviártelo atravez de Mokona en cuanto tu te pongas en contacto conmigo.
Besos para ti, Maru y Moro, Mokona y Watanuki...
Naoko.
(Fin de la Carta)
-Es cierto, ahora se llama Naoko...lo había olvidado-comento con una sonrisa la bruja dimensional mientras dejaba la carta encima de la mesa de la cocina y cogia el sobre, metiendo la mano dentro de el y sacando lo que estaba dentro.
Una fina pulsera de cobre, con pequeñas piedras de color grisáceo y justo en el centro, una de mayor tamaño en forma de corazón, de color rojo y con una pequeña abertura en el centro de la piedra, como si el corazón se fuera a romper por la mitad en cualquier momento.
-La piedra de los Amantes, pensé que le resultaría mas difícil encontrarla...¡Watanuki!
El grito se escucho por toda la casa, y un cansado y ya acostumbrado Kimihiro Watanuki se dirigió a la cocina en donde aun se encontraba la bruja para la cual trabajaba sin descanso, sintiendo un escalofrió recorrer su espalda al ver la amplia sonrisa que la mujer tenia en el rostro.
Estaba ya seguro de que cuando aquella mujer de largos cabellos negros sonreía de aquella manera, significaba que el tendría que hacer algún trabajo extra que no le iba a gustar nada.
Y sabia que aquella vez no seria la eccepcion.
-La pequeña Naoko desea que le hagas una decena de tus pasteles, y me gustaría entregarselos lo antes posible.-fue todo lo que salio de los labios de la bruja, antes de abandonar la cocina rumbo a su cuarto, en donde guardaría en un lugar segura aquella pulsera que aun mantenía entre sus manos y que tanta falta haría en su debido tiempo.
Watanuki solo pudo suspirar y encerrarse en aquel lugar que era el único "tranquilo" de la casa a terminar de hacer la comida y también para empezar lo antes posible con el pedido que le había hecho la sobrina de la bruja.
OoOoOoOoO
Se revolvio en la cama y se acosto de lado, el sueño hacia mucho que le habia vencido pero, desgraciadamente para el, este no parecia querer que el joven descansara, pues lo que le mostraba no era nada grato de ver.
Se volvio a acomodar mejor sobre el colchon en busca de alguna pose que lograse hacerle entrar en un sueño mas agradable, pero aquel que estaba teniendo lo tenia completamente atrapado.
Y parecia demasiado real para ser un simple sueño.
(Sueño)
Llamas.
Dolor.
Gritos.
Las gentes corrian por todas partes y, aunque nadie sabia exactamente hacia donde estaba la salida de aquel infierno, no parecia importarles cuando se movian insistentemente por todo el gran salon.
Las espadas surcaban el aire, aquella que pertenecian a los invasores, y arrebataban las vidas de las personas que estaban alli y que habian asistido a aquella celebracion por el hecho de ser el septimo cumpleaños de la princesa de aquel reino.
Mas gritos de dolor se elevaban en el aire, pero el solo presto atención a uno.
-¡Princesa Nadeshiko!
Desde donde estaba,podia ver claramente como uno de los invasores tomaba a la fuerza el brazo derecho de la niña, intentando obligarla a caminar para llevarsela con el hasta donde estaba su amo y señor, el que habia planeado atacar el castillo aquel dia en especial.
Llevado por la irade ver como lastimaban a su amiga, el niño de siete años salio corriendo hasta donde podia ver a la cumpleañera,la cual lloraba mientras se resistia a caminar, pegandole una patada en la cara al adulto que molestaba a la princesa y apuntandolo con su espada, aquella que utilizaba desde el principio de la invasion para defenderse de los asaltantes.
-No toqueis a la princesa.
Las pequeñas manos de la niña fue lo que le impidio seguir amenazando al invasor, girandose el joven para saber como se encontraba la princesa, que yacia sentada en el suelo, aferrandose a su brazo con fuerza mientras dejaba caer las lagrimas de sus ojos.
El corazon del niño se encojio al ver como sufria su amiga, dejando que su espada cayese al suelo y poniendose de rodillas en el suelo para poder quedar a la misma altura que su joven amiga, abrazandola protectoramente mientras que las lagrimas de la princesa mojaban su camisa.
Desde siempre habia odiado verla llorar, desde el mismo momento en el que la conocio, por lo que se sentia impotente al saber que no podia hacer nada para mitigar el dolor que estaba sintiendo en aquellos momentos al saber que todos los que estaban alli, intentaban salvar su vida de aquellos invasores.
-Syaoran...
El aludido, que hasta aquellos momentos habia cerrado los ojos, dejandose llevar por la calidez del abrazo,abrio de pronto los ojos con sorpresa viendo como la terrible escena que hasta entonces habia estado presenciando se desvanecia y los sumía a ambos en la completa oscuridad.
Apartando lentamente su cuerpo del de la princesa, se pudo ver a si mismo como el joven de diecisiete años que era en aquellos momentos, mientras que su amiga seguia con la misma apariencia.
La de una niña de diez años.
-Princesa...
Su voz se corto al ver, como los pelirrojos y largos cabellos de la princesa se volvian blancos y cortos, no llegando mas alla que un par de centimentros por debajo de sus hombros, mientras que los ojos verdes se volvian cada vez mas opacos y carentes de vida, y su color se transformaba del esmeralda al azul cielo y mas tarde a uno que era casi tan transparente como el de las gotas de agua.
-Prince...
-Estoy en el mundo sin retorno, sellada en lo profundo, sentenciada a olvidarte, espero que volvamos a encontrarnos...Syaoran...
-Princesa...
La volvió a abrazar, apretando el pequeño cuerpo de la niña contra el suyo ya adulto, sintiendo como este se desvanecía lentamente entre pequeños puntos de luz, que se elevaban por el cielo como si fueran pequeñas motas de polvo, alejándose de el...lentamente.
Se separo del cuerpo que hasta entonces había estado abrazando, fijando sus ojos en el rostro de la niña antes de que esta se desvaneciera para siempre, dejándolo solo en aquella oscuridad.
-Estoy en el mundo sin retorno... búscame en lo mas profundo... no deseo olvidarte...quiero que volvamos a...encontrarnos... Syao...ran...
-¡Princesa Nadeshiko!
(Fin del Sueño)
-¡Princesa Nadeshiko!
Como si un resorte se hubiese activado, se levanto de repente de la cama, quedando sentado sobre el mullido colchón y con todas las sabanas por el suelo, seguramente por su culpa por levantarse tan deprisa.
El sudor surcaba su rostro y cuello, un sudor frió que era el resultado de aquel extraño sueño, quitándose con sus manos, los mechones de cabello que se aderian a su frente por culpa de la humedad.
-¿Un...sueño?-se pregunto en voz alta mientras se levantaba de la cama y se acercaba a paso lento hasta la ventana, sintiendo el frió del suelo bajo sus pies descalzos, y descorriendo la cortina para que le dejase ver el paisaje nocturno de aquella ciudad.-Pero...¿quien era esa princesa?-se inquirió mientras sus ojos se posaban en la luna llena que brillaba en lo alto del cielo, que brillaba con un ligero color rojo, dándole un toque misterioso y peligrosos a la noche.-¿Quien es... Nadeshiko?
oOoOoOo
-Parece que poco a poco se va dando cuenta.
-Es normal, esa chica ha llegado y pone en peligro nuestro plan.
-¿Quiere que la elimine, maestro?
-No...ella no recuerda nada, y el tampoco.-una sonrisa fria y calculadora surco sus labios, iluminando su rostro con una mueca que helaba la sangre a quien la viese.-Podemos sacar beneficio de ello... Esa joven nos llevara directamente hasta donde deseamos...
oOoOoOo
Crack.
La pequeña caja de cristal dejaba entre ver una fisura, justo en el centro de uno de sus cristales, el cual poco a poco se iba resquebrajando mas y mas, haciendo que esa fisura se convirtiera en una amenazada para la seguridad de la caja.
La luz rojiza que se encontraba en el interior, parecía agitarse en el interior del cofre, siendo esta la causa de la fisura del recipiente, brillando cada vez mas y mas intensamente, iluminando con su resplandor rojizo la oscuridad que reinaba en aquella habitación en la que descansaba.
La luz lentamente empezó a apagarse, volviendo a su leve resplandor normal, iluminando así, apenas un poco de la oscuridad que se cernía sobre la caja de cristal.
