Nunca es Demasiado Tarde


CAPITULO 3

Muchas personas dicen que cuando en una amistad una de las partes se enamora, es tal la incomodidad que las amistades tienen que llegar a un final, sin embargo en mi caso no fue así, no se como o que hacia Edward para poder lograr un ambiente de comodidad para ambos, y que olvidara completamente sus sentimientos hacia mi, que a pesar de los años que pasaron tras su declaración seguían existiendo, todavía recuerdo como si fuera ayer aquellas palabras a las que tanto temía, muchas veces sueño con esa noche cuando me dijo que me amaba….

-Gracias Bella, por eso mismo te amo tanto- lo pronuncio mientras me observaba con la mas intensa mirada que en mi vida le había visto.

No pude hacer nada, ni moverme, ni decirle nada, sin embargo me di cuenta de cada una de las emociones que en su rostro se iban expresando claramente, primeramente la intensidad de sus sentimientos hacia mi, me abrumo mas de lo que esperaba, sobre todo al observarlos sin ninguna mascara que los minimizara, luego percibí frustración y un dolor inmenso que se reflejo en mi rostro al parecer ya que eso hizo que frunciera mas su expresión, suspiro.

-No te preocupes, esto era algo que sabía que ocurriría cuando lo dijera en voz alta y claramente, de igual manera Bella quiero que sepas que a pesar de todo no quiero arruinar esta amistad, prefiero tenerte cerca de alguna manera, aunque sea así, con estás limitaciones.

-Edward, yo…

-De verdad, no te preocupes- dijo tomándome muy dulcemente la mano, y con una sonrisa triste.

-Realmente lo siento mucho.

No lo soporte mas y lloré, pronto sentí como unos brazos me envolvían, él me estaba consolando, después de todo me consolaba, cuando no tendría que ser así, de todas maneras no entendía por que sentía ese terrible dolor en el pecho, por mas que pensara no lograba entenderlo, pasaron uno minutos más hasta que pude tranquilizarme.

-Ya verás como todo continuará como antes…

Y así fue, todo fue como si nunca hubiera dicho nada, ese último día lo pasamos juntos hasta que la distancia nos separo, aun cuando era poco el tiempo que podíamos compartir momento juntos, nunca dejó de existir la comunicación por parte de ambos, entre mi universidad y la de él, pudimos coordinar tiempos hasta nuestro segundo año de universidad y solamente era para las fiestas de navidad y de año nuevo, así que había pasado muchísimos años que no nos mirábamos cara a cara, aun cuando escuchaba su voz o la tecnología permitía que tuviéramos comunicación lo extrañaba grandemente.

Por lo tanto me encontraba en el aeropuerto esperando su regreso, por la carrera que escogió le llevo unos cuantos años mas que a mi terminar, yo había terminado mis estudios y ahora estaba sacando un nivel mas, gracias a mis calificaciones no me fue difícil conseguir un trabajo muy bien remunerado, lo único que lejos de mi pueblo, grande fue la noticia cuando me entere que Edward de igual manera había conseguido una plaza en este mismo lugar, así que se mudaba a mi misma ciudad, faltaban poco minutos para que aterrizara su vuelo y pudiera volver a ver a mi amigo luego de muchos años.

Estaba totalmente nerviosa cuando empecé a ver como aparecían poco a poco los pasajeros, tenia mi vista pendiente sin despegarla de la puerta para ver a que hora aparecía, en ese momento sentí algo en mis piernas, era una pelota mediana, vi como un grupo de niños se me quedaban viendo para que se las devolviera, con una sonrisa la tome y se las fui a entregar, cuando pretendía regresar vi que no tenia lugar para seguir observando, cerré mis ojos ante el descuido y no saber si Edward ya había salido, cuando los abrí casi me muero de la impresión, unos hermosos ojos verdes me observaban muy cerca, con tanta intensidad que fue imposible no reconocerlos.

-Nunca cambias, siempre tengo que ser yo quien te encuentre, aun cuando eres tu quien viene a recogerme.

Por unos segundos no pude reaccionar, ¿Este era mi amigo?, a pesar de no ser muchos años sin verlo personalmente, lo observaba por fotos o videos, sin embargo, tenerlo frente a frente, su cambio era impresionante, la madurez obtenida estos años de estudio se evidenciaba en su rostro, sin duda a mi amigo le favorecía el tiempo que transcurría, cada vez era mas hermoso, sus ojos, como siempre teniendo esa mirada que hipnotizaba, su sonrisa… que había desaparecido al darse cuenta que no reaccionaba, pero me era imposible, lo había extrañado demasiado, y tenerlo tan de repente enfrente fue una verdadera conmoción, mis ojos empezaron a acumular lagrimas que derrame al momento de lanzarme a abrazarlo.

-Lo siento, distracción de ultimo momento, estuve pendiente que aparecieras justo por esa puerta.

-Sí, me he dado cuenta, cuando salí tu te diste la vuelta, fue cuestión de segundos, pero ya deja de llorar- lo dijo justo en el momento que se separaba de mi y limpiaba mis lagrimas, levante mi mirada para encontrarme con sus ojos llorosos, él también estaba muy emocionado por el encuentro.

-¿Vamos?, he traído mi auto, así…

-Vaya, esto si que será toda una experiencia, cuando me contaste que conducías no me lo creí, no te veo tras el volante, espero llegar ileso a mi departamento, ¿Tiene seguro?, si no deberías- solo pude observarlo con enfado, a pesar de que su cara seguía teniendo un matiz dulce combinado con una sonrisa burlona, era sorprendente que a pesar de sus cambios físicos mantenía todos esos gestos que lo caracterizaban, sus miradas, sus sonrisas….

-Deja de burlarte o te iras a pie, y mira que hoy esta difícil encontrar un taxi, o acampas acá, o te vas a pie, o definitivamente te comportas- sabia que mi voz estaba distorsionada por la sonrisa que iluminaba mi cara, pero era difícil enojarse con una persona como él por su humor negro.

-Se que no lo harías, soy tu mejor amigo, no me dejarías abandonado- él conocía perfectamente que nunca sería capaz de algo así.

-De todas maneras debes de tener cuidado, ya sabes, mejor prevenir que lamentar.

-Sí, eso lo he aprendido perfectamente contigo, quieres que enumere todas las actividades que tenemos que hacer con equipo especializado para que no sufras por culpa de tus dos pies izquierdos, o el botiquín de primero auxilios que tengo que cargar permanente contigo, ¿sabes? Te confieso algo, si estudie medicina fue por que conozco el alto porcentaje de probabilidades que tienes para terminar en un hospital.

Sabía perfectamente, tanto como él, que eso era una mentira al 100%, su amor por la medicina, además de ser algo que siempre admiró y aprendió de sus padres, era su pasión, ha tenido siempre ese corazón que busca el bienestar de las demás personas, siempre le molesto que en muchos países la gente sufriera por enfermedades que tenían cura y que eran principal causa de muerte, pudiendo impedirlo, quería luchar contra eso, siendo el mejor, no dudaría que llegaría a cumplir todos los sueños que se ha propuesto.

El camino hacia su casa fue entre risas y bromas sobre mi poca gracia al caminar, y de cómo ahora con su carrera yo no necesitaría tener una residencia permanente en emergencias, según él, además de la suerte que tenía ya que su casa no iba a estar muy lejos de la mía, lo planeamos así ya que había pasado mucho tiempo en que estuvimos separados y ahora no lo queríamos estar más, no soy insensible ante lo que me ha dijo hace tanto años atrás, y no estoy segura como se sentirá en estos momentos, ¿habrá encontrado a otra persona a quien brindarle tanto amor que deje ir?, no se por que pero la sola idea me causo un verdadero malestar, probablemente al no querer perder a mi mejor amigo, sin embargo tampoco podía ser egoísta y de igual manera no se lo preguntaría, no quería hacerlo sufrir más.

-Te has quedado muy callada de repente, ¿Sucede algo?- por su tono de voz supe que lo había preocupado, quise voltearme y comprobar lo que su voz denotaba pero sabía que si quitaba los ojos de la carretera me ganaría una buena reprimenda.

-Para nada, ¿desde cuando tiene que pasarme algo cuando estoy en silencio?-

-No es simplemente que te quedaras callada Bella, es tu expresión, pareciera que algo te torturara.

-Son ideas tuyas- musite simplemente, no quería que notara nada raro, ya que estaba demasiado feliz de tenerlo conmigo nuevamente, la idea me hizo sonreír ampliamente, realmente lo había extrañado, la calidez que emanaba su sola presencia.

-Me asustas, a pesar de no verte siempre aún conozco a la perfección cada gesto tuyo, de repente algo te tenía mal y hoy tienes una gran sonrisa en tu rostro.

-Simplemente estoy demasiado feliz de tenerte nuevamente junto a mí, es difícil tener a la persona que mas quieres muy lejos, y pensar que te tendré cerca me hace realmente feliz-

-Sé lo difícil que es tener a quien más quieres lejos, te lo aseguro- por su tono de voz supe que estaba sonriendo de nuevo y no entendí el porque – pero sería más correcto decir la persona amada- susurró para sí tan suavemente que no supe si lo había imaginado.

No sé el porque su comentario me lleno se satisfacción, me alegraba saber que yo era y seguía siendo la persona más importante para él, como lo era para mi, aunque no de la misma manera, si lo que dijo muy suavemente es real, seguía sintiéndose de la misma manera, pero esta vez eso me hacia feliz, todavía seguiríamos siendo él y yo, nada de terceros, seguiría siendo mi mejor amigo sin restricciones.