Hola, muchas gracias por los comentarios y por quienes leen, alertas y favoritos, espero que este capitulo sea de su agrado, mmm puede que sea un capitulo importante ¿Qué piensan?, bueno sugerencias, ideas lo que desean, son bienvenidas, cuídense, y hasta el siguiente cap!
Nunca es Demasiado Tarde
CAPITULO 4
-Nunca pensé que tener por fin un lugar propio para vivir llevara tanto esfuerzo.
-Edward, no lo dices en serio ¿verdad?, por favor no tienes ni un día viviendo solo, ni siquiera creo que hubieras pasado por lo menos cinco minutos solo, y por último no creo que desempacar y acomodar, cabe aclarar que con mi ayuda, te lleve un gran sacrificio, quiero verte dentro de un mes, pero pensándolo bien, dentro de unos quince días- me observo por pocos segundo, y luego se empezó a reír hasta el punto que me contagió su risa, sin embargo de un momento a otro su rostro se volvió tan serio como si nunca se hubiera reído, acerco su mano hacia mi cara y me la acaricio muy suavemente.
-Tienes razón, no tendría que estarme quejando, a ti te tocó hacerlo sin nadie y yo te tengo a ti, como siempre, lamento no haber estado cuando empezabas a realizarte como persona independiente, más de lo que fuiste siempre-
Me sorprendió su comentario ¿Cómo podía estarse disculpando por algo que no era su culpa?, Sí, fue difícil, sin embargo más difícil fue el día que lo vi marcharse por años de mi lado, ese recuerdo siempre me resultaba desagradable por que fue la peor sensación que tuve, el miedo de perderlo para siempre de mi lado, la sola idea me causaba escalofríos, por lo que sin pensarlo dos veces me lancé a abrazarlo tan fuertemente como si de él dependiera mi vida.
-¿Bella, Porqué estás llorando?- No me había dado cuenta que realmente lloraba, pero siempre que recordaba esa sensación no lo podía evitar, no era mi intención preocuparlo, ya que lo estaba demasiado, simplemente me era inevitable llorar ante ese miedo eterno de separación.
-Es solamente que recordé que fue mucho más difícil dejarte ir aquel día en el aeropuerto, comenzar sobre todo una nueva vida lejos de ti, tuvimos comunicación pero no se compara a tenerte aquí, a mi lado- sus brazos me rodearon fuertemente, y lo sentí sonreír.
-Nunca me alejaría de ti, a menos que me lo pidieras, sabes que me tienes para siempre- me calmo, y supe que así era, la sensación desapareció y esta vez por siempre.
-De todas formas no puedes separarte de mi aunque quisiera, de todos modos cabe aclarar que es algo que nunca querré, pero, recuerda que vivimos demasiado cerca, aunque claro, nunca imagine que tan cerca.
-Quería que fuera una sorpresa, desde que me entere que se mudaban tus vecinos no perdí mi oportunidad al saber que terminaría viviendo aquí o bien haciendo viajes muy frecuentemente.
-¿Lo tenías planeado desde hace más de un año?, eres increíble.
-Me conoces, sabes de lo que soy capaz, no podía perder la oportunidad, fueron muchos años lejos de ti.
-Lo se, también los fueron para mi, pero ya estas aquí, me ahorras el trabajo de conocer por fin a mi misterioso vecino.
-Hablando de trabajo, más trabajo y menos charla, que si continuemos así, hoy no terminaremos.
-Sí, olvidaba el problema de ser hombre, no puedes hacer más de una cosa a la vez.
-¿Te convertirás en una feminista?, Bella Swan, nunca lo dude de ti.
-Trabaja, trabaja no evadas tus responsabilidades Edward Cullen, y aun así te quejas de lo difícil que es vivir solo.
Y entre risas y charlas terminamos de acomodar toda su casa, se sentía tan natural, como si fuera el lugar correcto, el lugar al que perteneces.
Mientras trabajábamos observaba a Edward y aún me sorprendía lo mucho que había cambiado, ¿Notaría él algún cambio en mi?, ¿Me observaría y encontraría a una mujer o me sigue viendo como una adolescente?, siempre me pregunte que es lo que pensaría él de mi apariencia, si le resultaría atractiva, aunque él me lo dijera siempre, pero lo haría como un hombre ve a una mujer, o como ve a su hermana y a su mamá, nunca entendí el porque de esa preocupación a lo que él pensara de mi, este pensamiento fue realmente muy fuerte para mi, siempre en mi adolescencia pensé que me lo preguntaba por que se trataba de una fase de la etapa que vivía, entonces ¿Porqué me sucedía en estos momentos?
-¡Bella!- Gritó Edward de repente, estaba tan metida en mis pensamientos que no note en que momento se detuvo enfrente de mi- ¿Qué es lo que tanto piensas?, llevas como quince minutos sin moverte, conozco esa expresión y se que piensas profundamente en algo.
-Es solo… Nada, creo que se hace tarde, mañana tengo que trabajar, y tengo pendientes muchas cosas, mi casa es un caos, ropa que lavar, y además…
-¿A que le huyes?
-¿Perdón?
-¿Porqué demonios estás huyendo?, Bella ¿has escuchado cada una de las excusas que me das?, Creo que te encuentras muy nerviosa por algo para darte cuenta, pero ¿Porqué estás así?, solo estoy yo, y dudo que sea la causa de tu nerviosismo, no te entiendo, por una de las pocas veces no lo hago, has estado rara todo el día- Me conocía demasiado y solo trataba de entenderme, estaba muy frustrado, me lo decía su expresión, expresión que iba cambiando poco a poco por una de dolor, una que había visto años atrás y quise hacer desaparecer- ¿Te espera alguien y no quieres decírmelo?
-¡No!- Nos sorprendimos por mi súbita reacción.
-Lo pensé, tenías cara de enamorada o era lo que me pareció nunca había visto que tuvieras una expresión similar ¿Conociste a alguien quizás en quien estuvieras pensando?- Me intento sonreír, sin embargo fue una sonrisa triste, sus ojos me lo confirmaban, sin pensármelo acaricie su rostro con todo el cariño que tenía para él, y negué con mi cabeza.
-Imposible, pero creo que si tengo que irme realmente, se hace tarde y querrás descansar.
-Está bien, no me lo quieras contar, tengo que respetar que no siempre me contaras todo ¿no?
-Edward, en serio no es nada, realmente pensaba en lo maravilloso que será ser vecinos, estoy realmente feliz con eso.
-Bien, buenas noches Bella, pero me cuentas en algún momento si de verdad tienes un pretendiente, no quiero a cualquiera cerca de ti, lo digo en serio.
-Lo se y buenas noches, hasta mañana-
Nos despedimos con un beso en la mejilla ambos, y salí rumbo a mi casa con la atenta mirada de Edward, no entendía como podía pensar solo por que me hubiera visto una cara de enamorada… ¿Enamorada?, en mi vida lo había estado como para que me lo dijera, y en lo que pensaba era precisamente en él, entonces como podría tener esa cara imposible, quizás por eso pensó lo del pretendiente, no que no hubieran existido simplemente no me agradaban, no entendía por que nunca me llego a gustar algún hombre, estaba frustrada, era imposible que yo considerara la opción de algún pretendiente.
...
Pretendientes, sí, pretender a alguien, aunque Edward en algún momento dijo que yo tuviera alguno en un momento de sequía, por decirlo de alguna manera, después de 2 meses que llegara a vivir a este lugar, era él quien desde el primero momento tuvo, no una, ¡muchas!, no era ciega y sabía el atractivo que tenía mi amigo, pero era desesperante, muchas veces cuando me tocaba a mi ir a traerlo al hospital, siempre, pero siempre venía con él alguna de esas ofrecidas enfermeras, con sus faldas extremadamente largas y un escote, que no se como lo permitían en ese lugar, era de denunciarlas o algo, pero al sólo ver la expresión de Edward mi alma regresaba a mi cuerpo, siempre era lo mismo, molesto, irritado, y sobre todo harto de esa obsesiva atención que le brindaban "cordialmente" las enfermeras y hasta doctoras, me burlaba de él lo que ocasionaba que el se molestara más, así que con el tiempo ignore lo molesto de la situación y me burlaba de mi amigo por todo el disgusto que esto conlleva para él.
Así que hoy era uno de esos días iba directo al hospital a esperar a Edward, estacione mi auto, salí y me senté en las bancas de la entrada, llevándome como siempre miradas de despreció por esas mujeres que deseaban a Edward, cuando por fin apareció se formo una sonrisa en mi rostro, como siempre que lo miraba o lo recordaba, sonrisa que desapareció al notar que no venía solo, sí, era bastante común verlo en compañía de alguien, el problema era la diferencia de la situación.
Venía con una doctora totalmente diferente a todas las demás enfermeras y doctoras, se notaba que tenía elegancia, educación y que sobre todo no miraba con lujuria a Edward, conversaban como si fueran amigos de toda la vida, ella sonreía, él no se quedaba atrás, casi parecía el Edward que era conmigo, pero casi, observe como seguía aparentemente con una conversación normal, hasta que ella se despedía, lo abrazaba dándole un beso en la mejilla y se retiraba, Edward sólo se le quedo observando negando con la cabeza, hasta que ella entro al ascensor y se despidió con la mano, él le respondió, pero ¿qué no se habían despedido antes? Solo faltaba que regresara a seguir con la despedida, cuando por fin se cerraron las puertas del ascensor Edward dio la vuelta y empezó a caminar hacia mi dirección con una gran sonrisa pegada al rostro, no podía negarlo, me abrumo lo que vi, sobre todo por que él normalmente tiene limites con las mujeres, y ella parecía tener muchas cualidades, ya de por si la elegancia era una, pero además era una mujer realmente atractiva, ¿Será que le gusta a él y no me lo habrá dicho?, me le quede observando como iba tan en su mundo que no se dio cuenta de que yo estaba ahí esperándolo desde hace no menos de quince minutos, eso me enfureció, sabía muy bien él que yo era puntual, decidí llamarle antes que apareciera la Señorita Perfecta.
-Edward, ¿A dónde vas?- Volteo muy sorprendido por lo que pude observar.
-¡Bella!, Justo pensaba en ti, tengo una maravillosa noticia que darte.
-¿No me digas?, Entonces cuéntame, seguro que será demasiado "atractiva" ¿No?- El frunció el seño, sabía que era por el tono que había utilizado- Lo siento, vamos a casa y me cuentas todo ahí.
El camino fue en silencio, uno incomodo rara vez entre nosotros, Edward iba sumido demasiado en sus pensamientos, de vez en cuando se me quedaba observando como queriendo descifrar algo, eso me ponía aún más nerviosa, al llegar a su casa (Siempre terminábamos cenando ahí), al cerrar la puerta, no soporto más el silencio y habló.
-No entiendo nada, por más que trate no entiendo que hice para que mi amiga ni siquiera se dignara a saludarme como siempre, no te entiendo para nada, menos el tono que has utilizado al hablarme, sólo quería compartir algo muy importante contigo, realmente estaba muy feliz de decírtelo- Eso siempre admiré de Edward me decía lo que sentía y pensaba.
-Sí, lo siento mucho, estaba molesta por… cosas del trabajo, quizás otras cosas más naturales sólo de mujeres, y eso me tenía sensible cuando… has pasado enfrente mío sin siquiera darte cuenta que tenía más de quince minutos esperándote Edward, lo siento es una estupidez no era justo que me desquitara contigo todo lo que me molesto antes cuando… bueno el trabajo.
-Tienes razón, estaba pensando en la gran noticia que tengo que darte, pensaba en como podríamos nosotros celebrarlo, así que adivina- Me observo mientras yo puse mi mejor cara de "No tengo idea, tampoco adivinare"- ¡Me ascendieron!- Grité y me lancé a abrazarle fuertemente, besándole la mejilla repetidas veces.
-Felicidades Edward, realmente lo mereces, ¿como es posible?, no hace mucho que has comenzado, sin embargo estoy tan contenta por ti, que alegría.
-Gracias Bella, se que te alegras mucho por mi, por algo eres lo más importante que tengo- mi corazón latió rápidamente, me gustaba tanto escuchar cuan importante era para él, así como él lo es todo para mi-Sin embargo, todo esto también se lo debo a Rosalie- eso fue como si un balde de agua fría cayera encima de mí.
-¿Rosalie?.
-Sí, estaba hablando con ella justo antes de que nos viniéramos del hospital, en resumen, se marcharon ciertos doctores, e ingresaron otros, entre ellos se encuentra ella, por lo que algunos puestos desocupados los dieron a quienes teníamos tiempo trabajando en el hospital, por mi desempeño pues no tuvieron objeción en que entrara en uno de los mejores puestos a pesar que tenía solamente dos meses de estar trabajando, y Rosalie me recomendó, pues ella vino recomendada desde Europa, a diferencia mía que quise ganarme mi puesto por mi cuenta rechazando la recomendación, pues ella dijo que no por gusto había estudiado tanto, pero volviendo a lo principal, tengo el puesto…
-¿Entonces, la conoces desde mucho antes?
-Bueno, sí, fue compañera de estudio, muchas veces trabajamos juntos, bueno realmente rara vez coincidíamos, pero nos hicimos buenos amigos, aunque ella tuvo que trasladarse, hace muchos años que no la veo, fue una coincidencia muy grande y bonita reencontrarla, es una buena persona, espera que la conozcas se que se harán grandes amigas, sobre todo con Alice, tienen en común su pasatiempo favorito.
-Las compras- lo dijimos al mismo tiempo que nos reímos de nosotros mismos, su risa era tan tranquilizadora, pero aún así no sabía por que no terminaba de agradarme esa tal Rosalie.
-¿Vamos a celebrar?, Yo invito.
-Pues vamos, es una gran noticia.
-Sí, te contare todo mejor en el transcurso de la cena.
Tal como me lo prometió me lo contó todo, desde sus nervios cuando lo citaron ya que no sabía ni de que se trataba la reunión, su euforia al momento de contarle, y como va aproximándose a poder llegar al lugar en el cual podrá cumplir muchos de sus sueños, y como después de salir de la oficina principal no creía lo que le decía, me contó hasta el reencuentro con Rosalie, hasta el momento que los vi, el abrazo y la despedida del ascensor.
Lo valore aún más si es posible, por contare detalle a detalle lo que sucedió, y que fue justamente lo que vi, la emoción del reencuentro, realmente quería que yo la conociera ya que según él, nos llevaríamos de maravilla, según lo que me dijo, "Rose" era tan transparente, elegante y de las mejores de su promoción, aunque claro nadie como él ya que siempre ha destacado y ha sido el mejor de todo, que fue la única verdadera amistad que encontró en un lugar tan lejano y donde además se encontraba solo, y no olvidar a alguien que se transformó también en su mejor amigo, el novio de Rosalie, se llama Emmet y por lo que le contó ella también se encontraba aquí, y era algo que lo tenia tan eufórico que quedaron en almorzar mañana todos juntos, incluida yo, aprovechando que era día de descanso para todos.
Mi preocupación no era el conocerlos, ya que me contó muchas de sus anécdotas que simplemente te dan ganas de querer saber quienes son esas personas, lo que realmente me tenía preocupada y abrumada fue la gran sensación de libertad y tranquilidad al momento en que me dijo "que por cierto no puedo dejar de mencionar a su novio, Emmet", fue cuando me di cuenta y comprendí lo que me sucedía, el porque me comportaba de esa manera, por que me sentía incomoda y enojada cuando aparecía con cada mujer a su lado, o el miedo ante la presencia de Rosalie, alguien como ella increíblemente hermosa para cualquier ente masculino, no solo por su apariencia si no por la personalidad que dejaba ver, lo entendí tan de golpe que me costo conciliar el sueño y seguir meditando, estaba muy celosa de todas esas mujeres, y que quizás el cariño que pienso tenerle a mi mejor amigo, no sea simplemente cariño, a menos que sea solamente el miedo a perderlo, sin embargo realmente me abrumaba la magnitud de lo celosa que podría ser por Edward, algo que nunca sentí.
Y ahora, no sabía si reprimirlos o seguir desarrollando todos estos sentimientos, tenía miedo, demasiado miedo, ¿a qué me llevaría todo esto?, sobre todo tenía miedo de todas las posibles opciones que me llevaran a perder a Mi Edward.
