Nota: Este capitulo lo amo a morir… En especial porque no lo escribí yo si no mi bella madre Arelys Blanco… Gracias por ayudarme con esta novela, te quiero muchísimo. Eres la mejor escritora de E/O del mundo… Te adoro

Law & Order SVU no me pertenece, escribo esto por diversión. Aunque desearía que si me perteneciera, escribiríamos cosas muy divertidas de E/O hahaha… Aunque me conformo con poseer a Meloni, mi esposo y amor de mi vida hahaha…

Capitulo 12

Sin Reservas, Sin Miedos, Sin Mentiras.

El beso era apasionado, demostrándose así todo ese deseo que sentían el uno por el otro, pero a su vez también había amor. Él quería hacerle saber que no era necesario que ella jugara con él, mientras que Olivia quería que Elliot sintiera que su amor hacia él era verdadero.

Las poderosas manos de Elliot se tensaron en la cintura de Olivia y la atrajo más hacia él. Sus cuerpos vibraban con cada rose sedientos de sus labios y ya el beso no suficiente y se aunaron a ello las caricias. Caricias que estaban conduciendo a algo más… a una posible entrega.

Se hizo imperioso que tomaran algo se aire y debido a ello separaron su bocas pero permanecieron unidos en un abrazo y sus miradas conectadas, tratando de descifrarse.

Elliot le colocó una mano en el cuello y la deslizó hasta su escote.

-Lo quiero todo de ti, Olivia. Pero lo quiero de verdad. Sin reservas, sin miedos, sin mentiras. Solo así habrá una posibilidad entre los dos.

-Te amo, Elliot. Siempre ha sido así. Quiero ser la mujer que llene todos tus sentidos. Mírame, mi alma está desnuda ante ti, quiero ser tuya para siempre.

Quizás era el alcohol en sus venas lo que los hizo reaccionar de esta manera al decirse todo lo que sentían, pero lo cierto era que ya no había marcha atrás con lo que sucedería a continuación. Era la culminación de tanto amor, deseo y pasión oculta.

Él la besó con dulzura. Quería ser tierno y no hacerle ningún daño. Retiró los tirantes del vestido y fue descendiéndolo lentamente por su cuerpo sin interrumpir el beso. La llevó con lentitud a la cama y luego la observó detenidamente, amaba su cuerpo. Siempre la deseó y este era el momento de demostrárselo.

Olivia se encontraba frente a él solo con su atrevido conjunto de lencería negro de encajes y sonrió con absurda timidez. No era la primera vez que estaba con un hombre, pero el hecho que fuera la primera vez que estuviera con un hombre a quien amaba la hacia poner un poco nerviosa.

Elliot permanecía frente a ella absolutamente vestido con un traje negro y corbata a juego, estaba muy atractivo ya que debía dar una buena impresión en la operación de encubierto. Él le retiró sus sandalias mientras la miraba a los ojos, luego le comenzó a besar los pies. Era algo sexi y nadie nunca le había echo. Así fue ascendiendo, besando sus piernas, sus muslos lo que provocó que ella contuviera el aliento, pero él siguió su camino hasta que llegó a sus labios.

Experimentaron más besos apasionados. Más caricias atrevidas. Ambos estaban descubriéndose y sin duda alguna era algo que les encantaba.

-Te amo… te amo tanto, Livi –le susurró él, en el oído antes de llenarle de besos el cuello.

A ella le encantaba todas esas sensaciones que él le estaba produciendo. Su cuerpo estaba sediento de él, de sus caricias, de sus besos, de su amor.

Elliot la inclinó un poco y llevó sus manos a la espalda, desabrochándole el brazzier, el cual fue rodando por su piel mientras le besaba el hombro. Después ella volvió a quedar recostada en el fino edredón y él, llevó sus manos directo a su pantis y la quitó poco a poco mientras besaba sus piernas.

Ahora ella se encontraba frente a él, completamente desnuda. Sin reservas, sin miedos y sobre todo, sin mentiras.

Elliot le cubrió el cuerpo con el de él, llegando a sus labios y besándolos con pasión, luego descendió hasta sus firmes senos cubriéndolos de eróticas caricias y dulces besos. Ella acariciaba su espalda, pero pronto se dio cuenta que él estaba totalmente vestido.

-Necesito sentirte –le pidió ella, mientras gemía lentamente debido a las sensaciones que él le provocaba al besar sus pechos.

Pero él pareció no escucharla y ella le tomó el rostro entre las manos e hizo que la mirara. Ella leyó en sus ojos la lujuria y pasión que él sentía por ella.

-Lo necesito todo de ti, también. –Olivia le dio un pequeño beso mientras él se inclinaba.

Elliot comenzó a quitarse el saco pero ella lo detuvo. Era algo que Olivia quería hacer, así que de igual manera como él le había quitado la ropa a ella, Olivia hizo lo propio y lo desvistió lentamente, torturándolo con cada beso y cada caricia. Haciéndole saber que ella también tiene poder sobre el cuerpo de él.

Sus juegos eróticos continuaron. Sus cuerpos no parecían zacearse, y pedían más y más. Las manos de Elliot hacían resurgir la piel de Olivia y ella le daba vida al cuerpo de Elliot con sus besos.

Era perfecto. Era amor.

Y cuando no pudieron seguir soportándolo más, era la hora de estar mas unidos que nunca. Así que él se posicionó y espero que le diera su aprobación para ingresar en ella como tanto lo deseaba desde hace tanto tiempo.

Olivia lo besó y eso fue todo lo que él necesitó.

Una indescifrable mueca se dibujó en el rostro de ella cuando el por fin la hizo suya, lo que provocó que él se detuviera, y a penar de que estaba siendo lo mas especial y dulce, Elliot temió que le pudiera haber hecho daño.

Ella siempre ha sido tan fuerte, pero a él en ese momento no le importaba eso. Él quería amarla como nadie nunca lo había hecho.

-¿Te hago daño? –le preguntó mirándola a los ojos.

Olivia negó con la cabeza.

-Solo dame un segundo.

Estar con él, haciendo el amor, era algo que sobre pasaba a Olivia. Ella lo había amado por tanto tiempo y este momento resultó ser más difícil debido a la conexión que ambos tenían.

Pero pronto ella estuvo lista.

-Hazme tuya como siempre lo he deseado. –le pidió ella, en un susurro cargado de pasión.

Él se movió lentamente dentro de ella y la verdadera pasión se desató. Quería seguir siendo suave y dulce pero su instinto se lo impedía y su auto control esta a punto de desaparecer.

Olivia sonrió al verlo luchando, y en un ágil movimiento logró ponerlo debajo de ella y tomar todo el control. Ella no fue para nada sutil y comenzó a enloquecerlo con cada embestida de pasión. Quería demostrarle que ella no era tan frágil como él estaba pensando.

A Elliot no le molestaba en lo más mínimo que ella tomara el control, de hecho lo estaba disfrutando más. Ella lo besaba y se acariciaban lo más que podían, obteniendo así, más de ellos.

Sus gemidos era audibles, su pasión incontrolable. Se acercaba el momento del orgasmo.

Elliot la volvió a colocar debajo. Ya no tenía ningún miedo y mantuvo el ritmo que ella le había mostrado, hasta que todo fue locura y sus embestidas aumentaron hasta que ambos terminaron gritando el nombre de otro debido a un poderoso orgasmo que los invadió, dejándolos en un mundo de fantasía.

El cuerpo de Elliot se derrumbó a un lado del de ella. Sus respiraciones estaban fuera de control, se intentaba respirar.

Ambos estaban con la mirada fija hacia el techo y en sus bocas se dibujaba unas sonrisas satisfactorias. Habían hecho el amor y lo demás no importaba. O cabía la posibilidad que sus alcoholizados sentidos no le permitían pensar en lo que habían hecho y las consecuencias del mismo.

Una vez que la tormenta de sensaciones había mermado dentro de ellos. Elliot la atrajo a su pecho y así quedaron dormidos…