PSICOFONIA
DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de Stephenie Meyer. La historia es de mi imaginación. La canción, que da título a este fic, por su parte es interpretada por Gloria Trevi. Escúchenla mientras leen.
Summary: ¿Te enamorarías de un alma condenada a vagar por la eternidad? ¿Buscarías su libertad, su redención? ¿Cuánto estas dispuesta a perder por aquel a quien amas y se ha convertido en un amor imposible? Es la historia de un fantasma y una humana que se enamoraron con melodías que el interpreto para ella después de ver sus ojos tristes y su alma, hasta llegar a su corazón. Porque a veces, el amor llega en la forma que menos lo esperabas, pero también, algunas otras veces hay que perder lo que más amas para dejarle encontrarlo. Porque quizás en otra vida, con otro nombre renacerán y se amaran sin que tu sufrimiento vaya de por medio. Para mi amiga Kithy porque subiste ese one shot tan lindo sobre Draco y Scorpius.
CAPÍTULO II
CHOCOLATE Y LLAMADA
Apenas había puesto un pie en el avión, Carlie (porque había recuperado su nombre) se sintió desfallecer. ¿Cómo se lograba que un corazón volviera a latir sin sentir dolor cuando lo habían lastimado tanto? –Se preguntaba.
Con paso firme avanzo hasta su lugar, cerca de la ventanilla, por supuesto, pues era su lugar favorito al momento de viajar. Le gustaba contemplar las luces de la ciudad que partía y le daban la despedida, así como las luces de la nueva ciudad que parecían arroparla a modo de bienvenida.
Se coloco su Ipod y activo el modo vuelo en el teléfono celular. Ya no quería pensar. Simplemente se dejaría llevar y era probable que si Morfeo se apiadaba de ella, dormiría gran parte del trayecto, pues según sus cálculos debía llegar a Nueva York en un par de horas.
Abrazo sus pies sobre el asiento, poco después de que por los parlantes anunciaran que era seguro desabrocharse los cinturones de seguridad. Abrazo sus pies a su pecho y se dedico simplemente a sollozar. Ya no quería contener las lágrimas de dolor que hacía tiempo pugnaban por salir de su interior. Ya no se detendría.
A su lado, un hombre de mediana edad le tendió un pañuelo. –¿Se siente usted mal, señorita? ¿Desea que llame a una sobre cargo? –cuestiono gentilmente aquel hombre.
-No. Gracias. –Respondió ella. Es usted muy amable, pero realmente necesitaba llorar y desahogarme. Algunas veces es muy difícil darnos cuenta de los errores que cometemos y las cosas que no podemos cambiar. Es doloroso darnos cuenta que a nuestro alrededor siempre hubo personas que nos advirtieron y a las que no quisimos escuchar. Además, duele cuando tu primer amor te decepciona de esa manera. –Dijo con nostalgia y tristeza. A lo que el hombre respondió.
-La vida suele darnos duras lecciones, señorita. No siempre el primer amor suele ser así de doloroso, ni mucho menos. Sin embargo, de esas relaciones que podrían considerarse fallidas, aún podemos rescatar algo. Podemos ver en retrospectiva, cuando ya no duele tanto, en que nos equivocamos y que podemos hacer para cambiar esa situación. La mayoría de las veces no solemos ser nosotros, los que en el momento de la ruptura estamos más dañados, los que cometimos los errores. Algunas veces quizás, se debe a que cedimos de más y nos olvidamos de que existimos y que el "nosotros" se convirtió en un "Él" y perdemos el piso. Pero también, algunas otras veces, nos damos cuenta de que nosotros exigimos más, de lo que estuvimos dispuestos a aportar en aquella relación. Para que la relación haya terminado, es porque ambos cometimos errores y hubo obstáculos que nos fue difícil superar como pareja. No digo que todo haya sido malo, sin embargo esa ruptura que ahora duele con el tiempo solo se convertirá en un recuerdo del que aprendimos una nueva experiencia.
-Puede que tenga razón, señor. Gracias. No lo había pensado de esa manera. Sin embargo, sus palabras son certeras. Por lo menos en mi caso, y aunque me duele aceptarlo mi relación si se convirtió en un "Él". Ahora que lo pienso, (pues en ese momento lo hice por inercia) yo cambie y me perdí en el proceso. Mi esencia se extravió en algún punto.
El primer amor siempre suele ser así. Nos transforma. –dijo sabiamente el hombre. Sin embargo, puedo asegurarle señorita, que quien nos ama no nos dañara y si aquel hombre de verdad la amara no la habría hecho llorar. ¿O acaso cree que aquel dicho es mera palabrería? No. No lo es. Quien te ama no te hará llorar y aquel a quien amas y lloras no merece tus lágrimas.
-Gracias. Necesitaba que alguien me escuchara sin cuestionar. –Carlie Cullen.
-Marco Vulturi. –Respondió.
En aquel instante, sonaron los parlantes y una azafata se acerco a aquel hombre y le pidió acompañarla, por lo que los consejos de aquel hombre y lo que podía haber sido una amena charla, quedaron olvidados.
Las palabras "Quien te ama no te hará llorar" daban vueltas en su cabeza. Ahora se preguntaba ¿Realmente había amado a Jacob? Era muy probable que no. Aunque no podría asegurarlo debido al dolor que sentía en su pequeño corazón. Una ligera tristeza por el pasado alegre y feliz que alguna vez había vivido la invadió. La sonrisa de su abuela cuando era pequeña acudió a su mente.
Flashback
-Lo siento, abuela. Sé que no debo jugar con tu servicio de plata, pero es muy bonito y yo solo quiero ser como tú. –Dijo entre lágrimas.
-Bueno, princesa, es probable que pueda sacrificar mi servicio de plata por tu sonrisa. ¿Quisieras tomar el té? Y quizás el señor oso y el joven parches quieran acompañarnos –Dijo Esme con una sonrisa y señalando su viejo oso y su muñeco de trapo.
-Sí, claro que nos quieren acompañar, abuela.
Fin del flashback
Esos eran lindos recuerdos. Su abuela sonriéndole y ella siendo feliz sin preocuparse por nada más. Ahora ya ni siquiera recuerda como termino aquella fiesta de té. Una llamada del abuelo y un helado es la última imagen en su mente.
-¿Por qué tuvo que dejar que todo eso cambiara? ¿Por qué los recuerdos de Forks tenían que doler tanto?
Recordando a su abuela y los buenos momentos en aquel pequeño poblado fue como Morfeo la atrapo. Con sueños dulces y sonrisas.
AV&RCCS
El sonido de los parlantes pidiendo que se colocaran el cinturón de seguridad llego como un ligero pitido hasta su mente. El anuncio del arribo a la ciudad de Nueva York penetro lentamente en su mente. Tenía cuarenta y cinco minutos antes de abordar la conexión que la llevaría hasta Milán. Y de allí a su nueva vida. Tomo su bolso de mano y saco de él un pequeño gorro de lana tejido. Ese no era un gorro con marca de diseñador, sin embargo era su preferido. La abuela Renée lo había tejido para ella la última navidad y era especial, ya que la abuela en raras ocasiones solía dar detalles como aquellos. Lo coloco sobre su cabeza para protegerse del frio. Aunque también le pareció extraño que el amable señor no volviera a su lado.
Con el tiempo climático tan frio decidió dirigirse a una de las cafeterías del aeropuerto. Hacía bastante tiempo que no tomaba una taza de chocolate con bombones. Decidió ya puesta en ello, llamar a su abuela Renée para despedirse. Era probable que no volviera al país en por lo menos un año y no quería irse sin decirle cuanto la quería.
Sin embargo, quien se sorprendió fue ella.
-Hola abuela. ¿Cómo estás?
-Bien, cariño ¿Tu como te encuentras? –Respondió la interlocutora.
-Bien, abuela. Llamo para despedirme. Me voy.
-¿Te vas? ¿A dónde? ¿Acaso Esme o Charlie te pidieron abandonar Forks? Porque sabes que puedes venir a Florida con Phill y conmigo ¿Cierto?
-No, abuela. Tranquilízate. Por favor, no exageres nada. Es solo que necesito irme abuela. Y llamo para despedirme de ti. Por favor, solo no pidas detalles, no es algo que pudiera contarte por teléfono. Además, estoy en el aeropuerto de Nueva York, esperando mi conexión para abordar.
¿Estás en Nueva York? Debió suceder algo muy grave para que realmente huyas prácticamente del país, mi pequeña. Pero ¿Cuánto tiempo tienes antes de abordar? Quizás pudiéramos tomar un chocolate caliente antes de que abordes. Yo también espero la salida de mi vuelo y me tomo menos tiempo del que esperaba etiquetar mi equipaje y pasarlo por la cinta.
-¿En verdad estas aquí abuela?
-Por supuesto mi niña.
Yo estoy en la terminal b. Te espero en la cafetería del fondo.
-Allí estaré.
El mesero era un chico realmente guapo. Con unos hermosos ojos color azul intenso y cabello oscuro. Pocas veces se encontraba esa rara combinación. Era bastante alto y moreno. Un ligero dolor atravesó su rostro cuando el le sonrió. Tenía una sonrisa deslumbrante, como Jacob. Seguramente sería un don Juan.
-¿Qué le sirvo, señorita?
Dos tazas de chocolate con bombones y un trozo de tarta de queso y otra de fresas, por favor. –Ordeno para ella y para su abuela.
¿Qué ha sucedido, mi niña? –Dijo Renée que calzaba una atuendo deportivo muy con el clima.
-Me voy a Italia, abuela. Es probable que me quede allá por un año. Necesito alejarme de lo que me ha dañado y no permitir que los recuerdos de dolor se apoderen de mí.
-¿Quieres contárselo a tu abuela? ¿Y Bella? ¿Tu padre? ¿Cómo han reaccionado?
-Mejor de lo que esperaba, abuela. Fue una decisión difícil y están de acuerdo con mi partida abuela. Lo único que puedo decirte es que el dolor me supera y que aunque pudiera parecer cobarde por no quedarme a enfrentar lo que me sucedió, tampoco tengo el valor por ahora para hacerlo. Necesito recuperarme y recuperar lo que era para que el dolor de la traición no me consuma. Por eso me alejo. ¿Me entiendes?
-Sí. ¿Jacob….?
-No hables de él, abuela. Ni siquiera merece la pena gastar mi tiempo en recordarlo.
¿Sabes que puedes contar conmigo, verdad?
-Sí, lo sé abuela.
¿Y Charlie?
-El abuelo no sabe nada. Prefiero que sea así. Tú sabes, su corazón no es muy fuerte y una impresión así podría matarlo. El solamente sabe que llego mi aceptación al conservatorio de Londres. No sabe que él me traiciono.
-Debió estar muy triste. Sabes que quiere a ese hombre como a un hijo.
Si… lo sé ¿Por qué abuela? ¿Por qué me lastimo? Yo…
-Son cosas para las que no hay respuesta, cariño.
-Yo lo quería, abuela. Pero el…. –ahogo un sollozo. El no me amaba.
Renée se acerco hasta su nieta. Y la acuno entre sus brazos. Nunca sería demasiado grande como para que ella pudiera dejar de hacerlo. Además, siempre seria su pequeña.
-¿A dónde iras realmente pequeña? –Pregunto Renée una vez que su nieta se había tranquilizado.
Italia, Volterra. Iré a con unos amigos del abuelo Carlisle.
-¿Por qué Londres? Pudo ser Juliard ¿Lo sabes?
Porque no quiero que el me encuentre abuela. No quiero que el sepa que sufro por su causa. Cuando regrese aquí, regresare con fuerzas para enfrentarlo. Además, si me llegara a buscar, su búsqueda lo conduciría a Milán y a París. Me reuniré con mis tías Rose y Alice en la semana de la moda. No me encontrara. ¿Lo engañe? ¿Sabes? El no tiene idea de que yo sé de su traición. El cree que voy obligada por la familia. Ni siquiera me fue a despedir al aeropuerto. Fue lo mejor. No creo que ni papa, el abuelo, el tío Emm o el tío Jazz se hubieran podido contener.
¿Entonces he recuperado a mi nieta? ¿Vuelves a ser Carlie?
Sí abuela. Vuelvo a ser tu pequeña Carlie. ¿Odiabas el Nessie, cierto?
-No te ofendas cariño, pero eso sonaba al monstruo del lago Ness.
-Sí, abuela. Creo que es hora de abordar. Me alegra haberte encontrado. Saluda al abuelo Phill de mi parte. Dile que le deseo suerte para el final de la temporada.
-Suerte para ti, mi pequeña Carlie. Suerte para ti. Y descuida. Ayudare un poco con ese hombre.
-Gracias, abuela. Eres genial.
Con paso decidido está vez Carlie abordo el avión hasta Milán. Un rayo de sol se coló sobre la ventanilla. Parecía una luz de esperanza con sus caleidoscópicos y alegres colores. Era probable que incluso la vida estuviera feliz de que volviera a ser ella. La alegre y sonriente princesa de papá y mamá. También, era probable que en ese viaje conociera a alguien especial. Después de todo, no debía aferrarse a quien nunca la amo.
Se coloco nuevamente el Ipod y comenzó a escuchar Moonlight soul de Beethoven. Seguida por las cuatro estaciones de Vivaldi y una serie de melodías hasta su destino. O bueno, hasta que Morfeo la atrapo. Con el huso horario tan dispar le ganaría un par de horas al día y quería visitar algunos lugares antes de ver a sus tías. Además, quién sabe, hacerle al loco por un día y ver el amanecer desde un balcón.
Antes que nada, bueno, si ya se que no he metido a Alec en la historia, pero quiero que ella tenga un semi proceso de adaptación. No quiero que Alec la vea toda triste.
¿Me dejarían algún comentario o alguna alerta?
¿Por que creen que aparecio Marco Vulturi?
Ciao.
Serena Princesita Hale
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Pies para que los quiero, si tengo alas de imaginación y puedo volar
(FRIDA KHALO)
