Nota: antes que nada...este es el capítulo que explica muchas cosas

(Hola y gracias de nuevo xD) Mh...bueno lo que quiero decirles ahora es que intercalaré (mejor dicho desde el segundo capítulo lo hice xD) un par de frases en inglés en el diálogo de los personajes (nada del otro mundo, todo mundo puede entenderlas) por que si las pongo en español, se oyen muy torpes xD. Eso es todo, n_n

Soundtrack del capítulo (quizás no lo había mencionado antes, pero las canciones con ** tiene un poco más que ver con el capítulo, ya sea la letra o la melodía, las que tiene un solo * son...digamos ambientales):

** Rolling in The Deep - Adele .com/watch?v=rYEDA3JcQqw&ob=av3e

*Decode (acoustic) – Paramore

*Creep - Radiohead

*Its All Over – Broken Family Scene


Diciembre, París.

Una joven pareja caminaba a través del aeropuerto internacional de París, mientras jalaban sus maletas detrás de ellos.

Iban en silencio (de hecho, en todo el tiempo que duró el vuelo de Londres a París, apenas hablaban de cualquier trivialidad). La chica no paraba de mirar a su acompañante, como si lo viera por primera vez.

No podía evitarlo, cuando la recogió en King Cross, apenas pudo reconocerlo entre la multitud que esperaba a sus hijos, recién regresados de Hogwarts para pasar las fiestas con su familia. Cuando lo vió agitar la mano, al principio creyó que era un fantasma.

Estaba mucho más delgado y pálido desde la última vez que lo vio (cuando la acompañó a la misma estación de tren para el inicio del curso escolar). Pero había algo más. Eran sus ojos. Lo único que seguía igual era el color. Aunque la expresión ya no era la misma. O mejor dicho, ya no había expresión alguna en sus ojos.

Había tratado de ignorar ese perturbador detalle, y no mirarlo a los ojos...Pero si ambos iban a pasar las vacaciones de Navidad y Año Nuevo solos, sería mejor que fuera rompiendo el hielo.

"Romper el hielo"... ¿Desde cuando tenía que "romper el hielo" con su novio?

Ginny respiró profundo, sabía que la situación era más que incómoda y quizás todo aquel asunto del viaje iba a resultar un fiasco, pero nunca había sido una chica que se dejara , vencer tan fácil, y si él la había invitado a pasar las fiestas, significaba que el intentaba reanudar su relación...¿verdad?

Se armó de valor y lo tomó del brazo mientras le decía

-Creía que las aerolíneas muggles ya no iban a vender boletos para estas fechas...por las tormentas de nieve y eso.

- Sólo tuve que hacerle un encantamiento confundidor al señor que estaba en la taquilla el día que compré los boletos- dijo, o mejor dicho, recitó Harry, como si fuera una línea que había escrito con anticipación.

Ginny se detuvo y lo miró escandalizada

-¡¿Entonces robaste los boletos de avión,you little punk?

-Por supuesto que no, los compré pero eran para otra fecha...ya no había boletos para el vuelo de hoy.

Los traviesos ojos de Ginevra se entrecerraron con recelo y después rió de nuevo

-Más te vale...lo único que me falta es que mi novio sea un ladrón...Te juro por Merlín que no podía creerlo cuando me llegó tu carta...Estas serán las mejores vacaciones de navidad de toda mi vida- finalizó haciendo énfasis en cada palabra de la última frase.

-Eso espero- musitó Harry distraído...Todo aquello iba a resultar mucho más incómodo y difícil de lo que creía.

Tomaron un taxi fuera del aeropuerto, y después de meter el equipaje, subieron al auto.

-Sabes Harry, en serio fue una sorpresa muy agradable...digo...hace mucho que tu y yo no hacemos nada juntos...estuviste mucho tiempo tan...distante...

A veces creía que ya no querías nada conmigo...cambiaste demasiado en tan poco tiempo. Sé que todo esto no ha sido fácil para ti...pero no ha sido fácil para nadie...y quizás...- su voz se oía más triste a cada palabra.

Ginny se quedó en silencio y miró con un dejo de melancolía hacia la ventana, pero de repente se volvió hacia donde estaba Harry y clavó su mirada en sus ojos

-Pero creo que, este viaje va a arreglar muchas cosas... verdad Harry?

Harry intento evadir la mirada de Ginny pero terminó mirándola a los ojos. No había pensado muy a fondo en que ella aún lo amaba...

Se había sentido tan miserable después de la guerra y estaba tan sumido en su propia tristeza que nunca había pensado en como estaba afectando a Ginny

Había estado fabricando aquél viaje como si quisiera construir al mismo tiempo una salida de emergencia para su depresión...Trataba con todas sus fuerzas ser el mismo Harry de antes...

Aunque en el fondo, él sabía que quizás jamás podría ser el mismo otra vez.

-¿Harry?

El chico regresó a la realidad y también la miró a los ojos.

-Si...esto va a arreglar muchas cosas.

Ginny sonrió y su empezó a hablar jovialmente otra vez.

-Y si Don Misterio me lo permite...¿puedo saber en dónde vamos a quedarnos?-preguntó Ginny acomodándose en su abrigo mientras ponía su cabeza en el hombro de Harry

-Don Misterio dice que esa es la mejor parte de todo esto, y que es una sorpresa

-Pero...¡Harry por favor!

-Ya casi llegamos...

Y era verdad. Pasó un minuto más y el taxi se detuvo enfrente de un edificio de departamentos.

No era nada del otro mundo. un poco viejo, un poco descuidado...pero con todo el encanto que tenía cualquier construcción por el simple hecho de estar en París.

-Es aquí- dijo el conductor del taxi

Ginny miró con los ojos muy abiertos a aquél edificio color hueso con tulipanes en los balcones, y antes de que Harry pudiera decirle nada bajó del auto para verlo mejor.

Una vez que hubo pagado el viaje y bajado el equipaje, Harry caminó hasta donde estaba Ginny.

-Nos vamos a quedar aquí- le susurró mientras le apretaba en hombro amistosamente.

Sacó una llave de su pantalón y entraron al edificio, y subieron dos pisos (entre el gran nudo que empezaba a formarse en el estómago del chico y el emocionado parloteo de Ginny), después, Harry paró en un departamento.

-Cierra los ojos

-¿Qué?

-Es una sorpresa, vamos,cierra los ojos.

Se colocó detrás de Ginny y con una mano le tapó los ojos y con la otra abrió la puerta del departamento, mientras la empujaba para que entrara.

Ginny oyó el inconfundible chasquido de un hechizo y luego la voz de Harry

-¿lista?

Ginny se quitó de la cara la mano de Harry y se encontró con un departamento, sin muebles, pero lleno de globos de colores flotando, se dio la vuelta y vió a Harry con cara de ansiedad que bien podría confundirse con ganas de ir al baño. Si, definitivamente era una sorpresa

-Harry esto es...

-¿Ginny?- la interrumpió Harry más ansioso que nunca.

-¿Si?- pero antes de que pudiera decir otra cosa, Harry se arrodilló y sacó del bolsillo de su camisa un objeto pequeño.

Ginny palideció, era justo lo que temía.

-¿Te casarías conmigo?

Ginny sentía los violentos latidos de su corazón en la garganta, las manos empezaban a sudarle y la expresión de Harry no la tranquilizaba mucho. Él estaba tan aterrado como ella.

-¿Ginny?

-Harry...no sé que decir.

-S-sólo dilo- tartamudeó Harry con los ojos muy abiertos.

-No creo querer casarme contigo.

El cerebro de Harry aún no procesaba las palabras de Ginny, pero ella seguía hablando.

-Solo tengo 17 años, ni siquiera he acabado la escuela...¡estoy aterrada Harry!- se quedo en silencio un instante, mientras trataba de controlar su respiración y contener las lágrimas. Se tapó el rostro con las manos y se dejó caer al suelo sobre sus rodillas- Lo siento, en serio lo siento.

Harry trató de conservar la calma, pero sintió un fuerte mareo y en sus entrañas empezaba a sentir la inconfundible sensación de una arcada.

Quería decir algo pero sentía que si abría la boca iba a vomitar. Ginny ya estaba llorando a mares.

-Ginny...-susurró Harry cuando ya estaba más tranquilo- Yo...puedo esperarte...puedo esperar a que acabes este curso... yo...-respiró hondo, pero ya era inevitable que el empezara a llorar también.

Ginny se limpió las lágrimas con el dorso de la mano y sus ojos enrojecidos y vidriosos miraron a Harry con pesar.

-¿Sabes?- la voz de la chica se deformaba por el llanto y su nariz congestionada- cuando me llegaban cartas todo el mundo menos de ti, me enojaba, me ponía a llorar y después, solo me sentía un poco triste...

Pero luego empecé a notar el cambio en ti...y muchas veces me dabas miedo...era como si...fueras el caparazón vacío de ti mismo, ...

Y cuando volvía a recibir mi correo en la escuela...incluso sentía un poco aliviada de no recibir cartas tuyas...Mis amigas me decían que terminara contigo de una vez, pero yo mantenía la esperanza de que solo fuera una etapa...Y cuando me dijiste que querías pasar la navidad conmigo...Casi muero, estaba tan emocionada...pero en cuanto te vi de nuevo...me di cuenta que...ya no estás aquí.

Harry se puso en pie. Había escuchado todo lo que dijo Ginny y era lo más egoísta que había oído.

-¿¡Y TE HAS PREGUNTADO CÓMO ME HE SENTIDO YO?- explotó de ira la voz de Harry - ¿¡SABES LO MISERABLE QUE ME HE SENTIDO EN TODO ESTE TIEMPO? ¿¡ HABÍAS PENSADO, TAN SIQUIERA UNA VEZ, EN QUE ESTOY SINTIENDO YO?

La respiración de Harry estaba aceleradísima y extrañamente, se sintió mucho, mucho mejor diciendo eso. No se había sentido tan bien en mucho tiempo...pero aquello no era lo único que iba a decirle

-yo estaba dispuesto a poner todo de mi parte...¡pero tú! A ti simplemente te importa ¡lo que tú quieres, lo que tú sientes!...¿¡ y lo que yo quiero que? ¿eh? ¡¿EH?

Ginny miró desde el piso a su novio. Nunca lo había visto así, estaba fuera de sí, las venas en su cuello estaban hinchadas y sus ojos se veían más fríos que nunca. Pero lo que más llamó su atención fue las cosas que dijo...Ahora entendía todo...aunque hubiera deseado no haber comprendido lo que escuchó

La chica se enjuagó las lágrimas y también se levantó.

-Entonces es eso ¿no?- preguntó seria, su voz aún se oía rara, pero ya no tenía intenciones de seguir llorando – Entonces para eso me invitaste ¿no es así?

Harry la miró...su pecho aún subía y bajaba violentamente después de la agitación de haberle gritado. Se asustó de si mismo, se asustó del bienestar que experimentó gritándole a Ginny y también de la expresión y el tono en el que le había hablado ella...era como si ella supiera que...

-No sé de que estás hablando- respondió evasivo mientras dirigía su vista al suelo

Ginny rió amargamente, pero eso hizo que Harry se alterara de nuevo

-¿¡Qué es tan gracioso eh?...¿¡Que me acabas de romper el corazón, ESO ES GRACIOSO?

Ginny al oír eso, sintió una oleada de enojo, que la envolvía por completo como una flama gigante. Se acercó a el y tomó su cara con sus manos.

-Mírame a los ojos- le ordenó con fría ira, pero Harry desvió la vista- ¡Mírame a los ojos!- gritó mientras lo sujetaba fuerte de las mejillas para que la mirara a los ojos.

Ambos se miraron a los ojos y se quedaron así, en silencio, por un instante que parecía eterno.

-¿Quién le rompió el corazón primero a quién, eh?- susurró Ginny.

Eso le cayó a Harry como un balde de agua fría...Ginny tenía razón.

-Yo te esperé, te comprendí...te di todo lo que pude darte...- siguió Ginny, sin dejar de mirarlo a los ojos- ¿y que recibí a cambio? Cuando todo acabó apenas me dirigías la palabra... Cuando regresé a la escuela jamás buscaste comunicarte conmigo...y yo...yo seguía esperando.

Harry se quitó las manos de ella de la cara, lentamente.

-No sólo fue contigo- musitó Harry

-De todos modos...no tenías derecho a hacerme esto a mí...ni a nadie- le respondió Ginny- Por eso querías que viniera contigo ¿no? Creíste que la tonta de Ginny iba a ponerse feliz de que la buscaras de nuevo...Creíste que podías fingir que nada había pasado y...

Ginny se volvió a sentar en el piso –Creíste que cuando me pidieras matrimonio iba a aceptarte con los ojos cerrados ¿verdad? Que iba a estar maravillada de que el grande y super increíble Harry Potter me pidiera ser su esposa

-Estas siendo muy injusta conmigo- replicó Harry

-¿Injusta? ¿Crees que estoy siendo injusta por que no quiero casarme contigo, por no querer cansarme con alguien que no me quiere?

Harry tragó saliva –Estás siendo injusta...por que estoy tratando de solucionar las cosas y tu...

-¿Ésta es tu manera de solucionar las cosas Harry? ¿Finges que la estúpida que estuvo enamorada de ti desde los 11 años no existe y después le pides matrimonio?

-¡Deja de decir todo de esa manera! Parece que estás tratando de culparme de todo...Si te invité a París, si compré este jodido departamento, ¡ES POR QUE INTENDO QUE TODO VUELVA A LA NORMALIDAD!

- Harry...no deberías hacerte más daño...Simplemente...acepta que ya no sientes nada por mí.

-Eso no es cierto- musitó él con voz temblorosa mientras miraba al piso de nuevo

Ginny se puso en pie y lo miró directamente a los ojos.

-Dime eso otra vez, y mírame a los ojos- susurró con voz queda

Harry fijó sus ojos en los de ella...Separó sus labios pero no pronunció nada.

Ginny se quedó en silencio, los ojos volvían a llenársele de lágrimas, pero antes de romper a llorar, empujó a Harry y se dirigió a la puerta.

-That's it, then- la oyó decir Harry antes de que saliera del departamento.

Él se quedó ahí, en medio de los globos, y con el anillo aún en su mano.

Salió apurado por la puerta y bajó las escaleras corriendo, esperando poder alcanzarla.

No debió apresurarse tanto, pues cuando llegó a la calle Ginny estaba sentada en los escalones que daban a la puerta del edificio, llorando con las manos cubriéndole el rostro.

Harry quería decir algo, pero simplemente no atinaba a nada. Se limitó a sentarse junto a ella y a esperar a que dejara de llorar.

Se quedaron así varios minutos, Harry en silencio y Ginny sollozando suavemente.

Cuando la pelirroja se dio cuenta de la presencia del chico, miró con exasperación a aquél bulto, borroso a causa de las lágrimas.

-No debería seguir aquí ¿sabes?- dijo con voz nasal, mientras que con el dorso de la mano, se limpiaba las lágrimas y la nariz.

Harry no dijo nada. No sabía que hacer.

-Debería estar escribiendo mi ensayo para entrar a la universidad...-siguió la chica, y rió bajito- ¿Quién lo diría? Yo, queriendo ir a la universidad...Todos creían que tu y yo íbamos a casarnos y a tener miles de bebés...Pero...no sé, incluso antes de todo, incluso antes de que tu y yo empezáramos a salir...nunca me imaginé con bebés, ni casada, ni como ama de casa...

Harry se sentía muy idiota al estar ahí sin decir nada, tenía que decir algo

-Nunca quise ser como mamá- musitó Ginny, sin darle tiempo a Harry de decir algo, mientras miraba a la acera- Digo, se casó tan pronto como salió de Hogwarts y tuvo hijos a lo bestia...¡¿Quién en su sano juicio tiene 7 hijos? Y papá...-bufó Ginny- sé que es mi padre y que me el me dio la vida y todas esas tonterías pero...¡he's such a looser!

-Pero el...los prefirió a sus hijos antes que a su carrera- dijo algo turbado Harry (pero agradecido de por fin tener algo que decir). Nunca había escuchado a Ginny hablar así de su familia.

Ginny empezó a jugar con un botón de su saco mientras le respondía a Harry distraídamente -¡Lo sé, lo sé! Pero... ¡¿sabes lo que se siente que toda la vida todo el mundo piense que tu familia sea una familia de perdedores? Al menos tuve suerte de ser chica y de no estar tan fea y de ser la menor- dijo mientras reía un poco- puedo sacar provecho de eso...pero...no lo sé, papá es un Don Nadie, mi madre es la esposa de un Don Nadie, y mis hermanos y yo, los hijos de un Don Nadie...

-Al menos tú tienes familia- le dijo Harry.

Ginny lo miró de nuevo y sonrió con desgano

-Tienes razón- le contestó la más pequeña de los Weasley mientras volvía a juguetear con el botón- pero...yo quiero ser alguien, tengo sueños ¿sabes? Quiero ser medimaga, la mejor...Simplemente...quiero ser alguien... ¿y sabes que es lo peor del caso? Lo poco o mucho que haya logrado progresar mi familia, es gracias a ti...es tan patético...-sentenció Ginny.

Ambos volvieron a quedarse en silencio.

-¿Tu tienes sueños Harry?- dijo de repente Ginny

Harry se quedó callado...Ciertamente el sueño de su vida no era casarse con Ginny, él muy bien sabía que no le había pedido matrimonio por que en verdad lo quisiera...pero por lo menos era un plan...

-No lo sé- le respondió con voz ronca a la chica

Ella asintió en silencio y miró a la acera de nuevo unos instantes antes de ponerse en pie

-Creo que debo irme ya- anunció con voz queda.

Harry asintió en silencio y también se puso en pie mientras buscaba nerviosamente su cartera. Cuando la encontró, sacó de ella un boleto.

-Ten- susurró mientras se lo entregaba a Ginny con una mano temblorosa-Espérame aquí-dijo mientras entraba al edificio de nuevo.

Ginny lo tomó. Era un boleto de avión para Londres. En un par de minutos Harry apareció de nuevo con la maleta de Ginny.

-Gracias- dijo Ginny mientras lo miraba a los ojos

Harry le sostuvo la mirada... ¿Que carajo iba a hacer el ahora? Sólo atino a hacerle la parada a un taxi que iba pasando.

En cuanto el auto se detuvo, le indicó al conductor que la llevara al aeropuerto y le pidió que abriera la cajuela para meter el equipaje. Cuando la maleta de Ginny estuvo dentro y Harry le hubo pagado al chofer el viaje, el chico le señaló a Ginny que entrara al taxi.

Ella se acercó al carro pero no entró.

-¿Sabes que es lo peor del asunto? – le preguntó a Harry, mientras se acercaba más a el- Que todavía te quiero tanto que quema.

Harry se quedó en un silencio estúpido. Hubiera dado lo que fuera por poder decirle algo a Ginny, pero simplemente no sabía que.

Ginny no le dio más tiempo, lo tomó del cuello y lo besó con tanta desesperación que parecía que le iba la vida en ello. Harry no hizo nada, ni siquiera le correspondió. Se quedó ahí parado, esperando a que Ginny terminara.

Cuando Ginny se separó, sonrió con decepción

-Adiós- le dijo

-Cuídate- le respondió Harry. La abrazó con incomodidad y la subió al taxi.

Ella agitó la mano a través del vidrio. El taxi arrancó y se perdió en la calle.

...

Gabrielle acababa de salir de un bar, en compañía de sus amigas. No estaban borrachas aún, pero ya había tomado lo suficiente para estar más desinhibidas.

Afortunadamente para ellas, la calle estaba desierta.

Usualmente salir en la noche era una lata si te acompañaba Gabrielle. Si salías con Gabrielle, tenías que estar preparada para que no dejaran de seguirte hombres de todas las edades, a todos lados, como abejas a la miel. Aunque a fin de cuentas no era culpa de ella...eran culpa de sus genes.

Ser un cuarto veela no era fácil si tenías 16 años y querías salir a divertirte. Tenía sus (muchas) ventajas, pero así de abundantes eran las desventajas también. Algunos tipos podían ponerse muy pesados y tenías que verte en la penosa necesidad de sacar tu varita.

Gabrielle sacó de su bolsa una pequeña botella de whisky y le dio un gran trago, cuando acabó, se la pasó a sus amigas (Brigitte, Cyrine y Angélique) que tomaron igual o más que Gabrielle. Una dijo algo y las demás empezaron a reir. Gabrielle no prestó tanta atención al chiste, por que justo delante de ellas, había un chico poco mayor que ellas, sentado en un puente.

El puente no era muy alto, y estaba sobre uno de los muchos canales de París. El chico que estaba sentado de pronto se puso de pie...Era como si intentara saltar del puente.

Gabrielle se dio cuenta y corrió hasta el puente.

Harry al escuchar que alguien se acercaba y se apresuró a saltar. Pero en cuanto vió hacia abajo se acobardó un poco, y desafortunadamente para él, alguien lo tomó del tobillo.

Le pontn'est pas assez élevépour sauter!- exclamó Gabrielle algo asustada mientras veía al chico que acababa de salvar. Pero se sintió cursi al asustarse, ese no era su estilo -¡Seulsfontcasser la tête!- le dijo un poco más relajada mientras le sonreía amablemente.

Harry la miraba con desconcierto. No hablaba francés.

-Im sorry, i dont speak...-empezó Harry pero la chica lo interrumpió.

-¡Oh, eres británico!- le dijo Gabrielle en su inglés casi perfecto (por lo menos era mejor que el de su hermana).

-Si...- le contestó Harry desconcertado. Había ido al puente con un claro objetivo y ahora una chiquilla francesa estaba charlando con él.

-Bueno, lo que te dije era que el puente no es lo suficientemente alto para saltar, y que lo único que lograrías era romperte la cabeza...Baja de ahí, no seas ridículo- finalizó mientras le extendía una mano para ayudarlo a bajar.

Harry lo dudó un segundo. Pero ante la insistencia de la chica, bajó. Ya podría hacerlo mañana.

Para ese entonces, Brigitte, Cyrine y Angélique ya habían llegado hasta donde estaba Gabrielle

- Qu'est-ce?- preguntó Brigitte mientras le lanzaba una mirada curiosa a Harry.

- Ce mec a voulu sauter du pont- le contestó Gabrielle- Es de Inglaterra y no habla francés- continuó Gabrielle, ya en inglés para que sus amigas supieran que tendrían que hablarle en inglés también.

-hottie- dijo divertida Cyrine mientras le lanzaba una mirada coqueta a Harry.

El chico si entendió esto y se sonrojó. Ese día empezaba a convertirse en el más extraño de su vida.

Al notar su rubor, las tres chicas se rieron de él.

A la luz de un farol cercano, el chico se le hacía familiar a Gabrielle, solo que no podía recordar con certeza.

-Bueno...gracias por el aviso- le dijo nervioso a Gabrielle- Será mejor que me vaya...Hasta luego- continuó mientras se despedía con la mano de las chicas.

-¡Nada de eso, Johnny English suicida!- exclamó Gabrielle mientras lo asía del brazo.- Vendrás con nosotras antes de que hagas alguna tontería.

Cuando lo vió más de cerca, pudo reconocerlo.

-¡Yo te conozco...Tú!...¡Eres Harry!- gritó emocionada Gabrielle mientras lo abrazaba.

El chico no atinaba a hacer nada. Cuando la chica se separó el seguía con la misma cara de desconcierto.

-Claro- dijo riendo Gabrielle- No te acuerdas de mí...Soy Gabrielle, Gabrielle Delacour.

La boca de Harry formó un círculo perfecto y pequeño. Después sonrió extrañado, mientras le extendía la mano a Gabrielle. Si, sabía quien era ahora.

Aunque definitivamente, estaba irreconocible. Además de que era más alta, el cabello rubio platino, estaba cortado en capas, y era un poco más ondulado que el de Fleur, sus ojos color violeta estaban muy delineados, iba vestida como muchas chicas que Harry ya había visto en Londres, botas de cowgirl, un short de denim, o mejor dicho, lo que quedaba de él, pues estaba roto y deshilachado, y una T-shirt vintage con agujeros, que permitían ver que debajo llevaba un top negro. Toda la piel visible de Gabriella estaba cubierta de glitter.

No parecía una chica de...16 años, pensó Harry después de recordar que solo era 2 años menor que él.

-Hola- musitó con timidez, en tanto ella le devolvía el saludo besándolo en las dos mejillas. Harry recordó cuando la hermana mayor de Gabrielle se despidió de él al acabar el torneo de los 3 magos. Rió para sí.

-¿No vas a presentarnos tu amigo?- dijo pícaramente Angélique mientras miraba de arriba para abajo al chico.

-¿Cuando dejarás de ser tan zorra Angélique?- respondió Gabrielle entre risas al mismo tiempo que jalaba a Harry de la muñeca hasta donde estaban sus amigas.

-Trío de perdidas: él es Harry Potter, Harry: Brigitte, Cyrine y Angélique

Harry le estrechó la mano a las tres, entre las risitas emocionadas de ellas.

Cuando acabó de saludarlas, sintió la mirada de alguien en su nuca, se dio la vuelta y vió a Gabrielle, que lo miraba como si tramara algo.

-Supongo que no tenías planes para esta noche ¿no? Bueno...- dijo irónicamente Gabrielle- supongo que podrías sernos útil esta noche... ¿Ustedes que dicen chicas? – les preguntó a sus amigas, mientras ellas la veían con complicidad y asentían.

-Escucha, yo...- empezó Harry pero Gabrielle le puso un dedo en los labios.

-¡Shh, nada de eso! Tu nos vas a acompañar, te hice un favor, ahora tu hazme vas a acompañarnos- dijo Gabrielle, cada vez más divertida, mientras le quitaba su botella de whisky a Cyrine y le daba otro trago. Se acercó un poco más a él- Descuida...no mordemos...bueno quizás sí pero cuando estemos más borrachas.

Harry la miraba fijamente, en contra de su voluntad. Había algo magnetizante en aquella francesita descarada. Entonces recordó que en sus venas corría sangre de veela y se tranquilizó un poco. Se había sentido un poco pervertido al pensar que una chica de 16 años podía ser atrayente.

Gabrielle tenía razón. Era obvio que no planeaba hacer nada esa noche, y prefería estar con esas 4 chicas antes de estar sólo.

...

4 chicas y un joven caminaban por una calle repleta de bares. Los 5 hacían demasiado ruido, y las niñas ya caminaban tambaleándose.

-¡Es aquí!- dijo Cyriene deteniéndose en un callejón. Las demás chicas se dieron la vuelta y regresaron hasta donde estaba Cyriene.

El callejón del que hablaba Cyriene era bastante largo y la única que luz que había era la que alcanzaba a llegar desde la calle. Las chicas se adentraron en el callejón, pero el chico se quedó parado.

-¿No es peligroso?- le dijo a Gabrielle. Esta se rió de él y lo tomó de la mano.

-Claro que no...y aunque lo fuera...¿no somos magos?- respondió al mismo tiempo que lo jalaba para que el también entrara.

Cuando llegaron al final del callejón, ya no estaban las otras 3 chicas.

-¿¡Donde están las demás?- vociferó Harry, con la paranoia aumentada gracias al whisky que había tomado minutos antes.

-¡Cálmate!- exclamó Gabrielle riendo- Seguramente ya entraron...otra vez me van a dejar a los novatos.

Harry iba a preguntar a donde habían entrado, pero antes de hacerlo, Gabrielle sacó su varita de su bolsa y le dio 5 golpes a la pared del callejón. Al instante apareció una puerta de metal.

-Un coeur sauvage- dijo una voz detrás de la puerta

-ne peut être rompu- respondió con seguridad Gabrielle.

Un hombre abrió la puerta y dejó ver que dentro era una especie de disco.

-Entra- apremió Gabrielle a Harry.

Harry entró con recelo. Adentro había unas 500 personas, más o menos de su edad,en lo que parecía una fiesta gigante.

-Bienvenido Harry,aquí es donde los niños ricos vienen a morir- le dijo Gabrielle al oído.

...

El lugar era bastante grande. En realidad mas bien parecía una bodega vacía gigantesca. En las cuatro esquinas había escaleras que conducían hacia abajo, similares alas del subterráneo. En medio había grandes bocinas que vibraban com si fueran a reventar con música extraña. Mejor dicho no era música, sólo eran sonidos agudos, que aumentaban o disminuían su velocidad. y a lo largo de todas las paredes estaban las barras. Y en el techo, luces violetas estroboscópicas centelleaban violentamente, haciendo que todo se viera como en cámara lenta. Harry de sólo entrar empezó a sentirse mareado.

-¡Vamos!- lo apresuró Gabrielle tomándolo de la mano- Vamos a la barra antes de que acabe la sesión.

Harry no le dijo nada. Ese lugar no le agradaba, sobretodo por los irritantes sonidos agudos y las luces. Se sentía muy mareado. Dejó que Gabrielle lo condujera hasta una de las barras y se sentó en un banco, tratando de disipar el mareo de su cabeza y se tapaba los oídos.

-No deberías tratar de ignorar la música- le dijo Gabrielle quitándole las manos de las orejas.

-Esto no es música- protestó Harry- Son unos jodidos sonidos extraños

-Son ondas psicotrópicas- le aclaró la chica con una copa llena de algo azul turquesa en la mano- Te ponen antes de que lleguen los dealers.

Harry frunció el ceño. No sabía de lo que la chica estaba hablando, pero si estaba seguro de algo. – ¡Este lugar apesta!- farfulló el chico levantándose del banco y buscando la salida- ¡Y estas jodidas luces también!- exclamó, se iba poniendo más malhumorado a cada segundo.

shut the fuck up Harry!- espetó Gabrielle mientras lo hacía darse la vuelta para entregarle una copa con el mismo contenido color turquesa- Tómalo, te hará sentir mejor... y deja de portarte como nena.

Harry miró con desconfianza aquél líquido azul. Estaba cansado, su día había sido emocionalmente agotador y ese lugar le ponía los nervios de punta.

-¿A qué esperas?- le dijo Gabrielle mientras pedía otra copa igual en la barra, por que ya se había tomado la suya- Entre más pronto te la tomes mejor te sentirás.

Harry le dedicó una última mirada y se bebió de un trago todo el contenido. Era verdad. El mareo cesó y el irritante ruido iba atenuándose.

-¿Qué es todo este lugar?- inquirió el chico, ya más relajado.

-Es el Hiroshima Mon Amour- le contestó Gabrielle- Es sólo para magos y brujas. Y de una cierta edad. A veces llegan a colarse muggles...pero casi nunca pasa eso. Se ha hecho bastante popular en mi escuela... Cada que podemos salir de Beaux Batons, venimos a darnos una vuelta.

-¿Y qué es lo que acabo de tomar?- preguntó Harry mirando a la multitud. Gabrielle tenía razón, no había nadie de más de 25 años.

-Un suero... Dicen por ahí que robaron el suero de un laboratorio muggle...Te ayuda a procesar las ondas...

-¿Las ondas?

-Si...los sonidos que te molestaban...Mandan vibraciones a tu cerebro...Y te pone, muy bien y muy rápido...También las hicieron los muggles...Pero solo las dejan un rato...después ponen música de verdad, cuando llegan los dealers- La voz de la chica se hacía cada vez más extraña.

Harry, al ya no estar mareado ni malhumorado, empezaba a entender todo mejor.

-Espera...¿estás diciendo que son...drogas?- exclamó mirando a su alrededor.

-Vaya, que brillante muchacho- rió Gabrielle pellizcando la mejilla de Harry, volvió a pedir algo en la barra y un instante después, ya tenía una enorme botella de vodka en la mano, a la que tan pronto hubo destapado, le dio un gran trago.

Parpadeó un par de veces y se apoyó en Harry.

-Wow...No puedo creer que ya esté así tan pronto...-dijo arrastrando las palabras, y volvió a beber de la botella.

De repente los sonidos cesaron y fueron reemplazados por música dance, un grito de júbilo se arrastró por todos los presentes como un gran ola. Gabrielle también gritó emocionada.

-Ya llegaron- le dijo a Harry, tomándolo de la camisa y atrayéndolo hacia donde ella estaba- Vamos a conseguir unos dulces.

Se escurrieron entre la multitud hasta llegar al centro del lugar. No