Nuevo capi! No estoy muy convencida, ¿sabéis? Para nada, no, no, no -3- pero en fin, aclaro las dudas, dado que no tengo tiempo de contestar los reviews (aún tengo que estudiar)
Naruto y Hinata tienen unos 16 años, como si el Shippuden hubiera empezado hace poco, en pocas palabras, las técnicas del…llamémosle, "Naruto del pasado" no están demasiado avanzadas, tiene el Rasenshuriken, pero de ahí no pasa, así que sería después de la muerte de Asuma, por el contrario, el "Naruto del futuro" tiene todas las técnicas de Naruto en el manga :D
En cuanto a Natsuki, Kasumi y el resto, ellas tienen 14 años, Haruto 11, a partir de ahí echad cuenta XD Itachi tiene 16.
Mizu: Em…etto…Waoh, no me esperaba tantos reviews O.o ¡Jo, qué ilu! ^^
¡En fin, nos leemos!
¿Qué demonios habría sido eso? ¿Quién podía hacer el Rasengan, a parte del mismo Naruto? La carrera era cada vez más apresurada, un poco más rápida de lo que Hinata creía poder soportar, y sus jadeos se hicieron rápidamente presentes. Sin embargo, no tardaron en parar en seco, ocultos entre el ramaje de los árboles que los hacía invisibles, y la Hyuuga se atrevió a mirar sobre el hombro de Naruto la escena, el cual al darse cuenta, se echó a un lado para permitir que ella lo viera todo.
Había un niño de unos once años, jadeaba, con las manos en el pecho, cansado, y el corazón de la chica botó más rápidamente en su pecho al darse cuenta del parecido del muchacho con Naruto, aunque en las mejillas del pequeño no se apreciaban las marcas en las mejillas, y el pelo era un tono más oscuro, quizá. Iba vestido con una camiseta negra con el símbolo de Konoha en medio, y llevaba el protector de la villa en la frente. Hinata se preguntó por qué nunca le habría visto.
A su lado se encontraba una muchacha, bajita, que le sonrió mientras acariciaba el rubio cabello. El pelo negro azulado de ella tenía destellos rojizos que se apreciaban a la luz del Sol, su ropa consistía en unas simples calzonas (shorts) y una camiseta naranja que dejaba libertad de movimiento, la piel pálida de ella hacía competencia a la de la Hyuuga. Los ojos eran de un azul claro, demasiado claro, rozando el plateado. Por otro lado, estaban sus manos, hasta los codos vendadas, demostrando el entrenamiento exhaustivo al que debía estarse sometiendo y, para terminar, el protector de Konoha atado al cuello.
"¡Woah! ¡Es más guapa que Sakura-chan!" Fue todo lo que alcanzó a pensar Naruto, asombrado. ¡Qué hermosa era!
La muchacha sonrió mientras cogía las manos del niño entre las suyas y le susurraba palabras, a lo que él asentía, finalmente, la chica esbozó una sonrisa que a Hinata le resultó parecida a la de Naruto, y de sus manos comenzó a manar un chakra verde que pasó al cuerpo del pequeño, cerrando los pequeños cortes que tenía. Seguían sin advertir su presencia, al parecer.
-Es así, nii-chan.—Explicó la muchacha con aplomo mientras extendía la mano del niño y comenzaba a acumular en ella chakra, que giró en espiral.-¡Rasengan!
En seguida, y ante más signos que el menor creaba, la técnica estuvo completa, y la muchacha sonrió, separándose de su hermano, al menos según le había llamado, así era. Y ahora que se fijaba, Hinata pudo apreciar rasgos en su cara que los identificaban como tales.
-¡Muy bien! ¡Ahora debes aprender esto con un Ka…!—La chica calló en seco.
Con el ceño fruncido y una mueca extraña, se giró hacia el punto donde ellos se escondían, y ambos Ninjas pudieron escuchar perfectamente la maldición que soltó seguida de un par de palabras nada bonitas.
-¡Salid ahora mismo de ahí!—Ordenó. Toda la felicidad y orgullo que Hinata había visto en sus rasgos momentos antes mientras enseñaba a su hermano habían desaparecido.-¡O tendré que ir a buscaros!
Obedeciendo, ambos hicieron presencia en el claro, Naruto ante ella, el rubio pudo ver como la chica tensaba las mandíbulas y cómo sus ojos soltaban chispas de enfado, reacción contraria fue la del pequeño, cuya boca se abrió con sorpresa mientras su expresión se volvía de anhelo, acercándose un par de pasos a ambos "desconocidos". Inconscientemente, Hinata se agachó y abrió los brazos para recibirle, como si su cuerpo no dependiera de lo que ella creyera conveniente, sentía que debía consolar a aquel niño cuyo nombre desconocía, como si debiera borrar esa pena pintada en los azules ojos del infante. Sin embargo, la otra chica desconocida no dejó al niño acercarse más, le agarró por el brazo y le posicionó tras ella mientras miraba de forma desafiante a ambos Ninjas, como si tuviera de protegerle de algo.
-Sois…sois unos auténticos cabrones.—Espetó.—No esperé que llegarais a tanto…solo para atraparnos.
El dolor se reflejó en los orbes azul clarísimo de la muchacha, que dirigía su vista de Naruto a Hinata, quien aún seguía en cuclillas, pasmada.
-Nosotros no hemos hecho nada malo.—Continuó.—Queremos vivir en paz, ¿tanto pedir es? ¡Podríais tener el más mínimo respeto, aunque solo sea en memoria de nuestro padre!—Chilló.
De nuevo, ambos se quedaron estupefactos, ¿quién era esa chica? ¿Por qué se ponía así por su llegada?
-Espera, nosotros…-Trató de decir Naruto.
-¡No hables!—Ordenó, y la voz le tembló.—Puedo entender que tenéis que buscarnos, hacer caso a esos viejos, incluso puedo llegar a entender que utilicéis la imagen de mi madre…-Miró a Hinata a los ojos, y la Hyuuga pudo ver cómo se aguantaba las lágrimas.—Pero….—Su voz se rompió en esa única palabra, y la manita del niño se aferró a su brazo, tratando de transmitirle algo de serenidad.-…Mi padre… Jugar…Jugar con las ilusiones de Haruto así…-Las lágrimas ya no fueron contenidas, y bajaron libres por las mejillas de la chica, Naruto sintió ganas de avanzar y secarlas, de susurrarle que todo iría bien…-Jugar con nuestras ilusiones así…sois monstruos, sí, eso es lo que sois. ¡Nosotros no queremos causar problemas!
El monólogo fue interrumpido por un sollozo roto de la garganta de ella.
-Iros.—Pido la vocecita del niño, quien apretó más fuerte el brazo de su hermana.—Por favor, dejadnos en paz ya. Onee-chan no os ha hecho nada.
-Nosotros somos Ninjas de Konoha, y no sabemos de lo que estáis hablando.—Aclaró Naruto.
-¿No sabéis…?—De golpe, los sollozos de la chica se convirtieron en una risa histérica, casi maniática, como si se hubiera vuelto loca.—Hipócritas…Usar la imagen de mi padre y decir que no sabéis nada, vosotros…¡¿Es que no tenéis sentimientos?
Con ese último chillido, se lanzó contra Naruto, derribándole contra la hierba, tomando los hombros del Uzumaki comenzó a zarandearle desde el suelo, aún llorando, y Naruto giró sobre sí mismo para defenderse, no contando con que ella era más fuerte de lo que aparentaba, con lo que pronto comenzaron a rodar por la hierba, arañándose, no parecían Shinobis, más bien eran animales en medio de una batalla. La chica parecía histérica, loca de pena por algún motivo, y Hinata no entendía nada, sólo sabía una cosa: Si no quería que Naruto saliera herido, debía intervenir.
Sin embargo, y cuando dio un par de pasos para entrar a la pelea, una sombra salió de entre los árboles y se interpuso, y la Hyuuga quedó anonada. Al igual que la otra, llevaba el protector de Konoha en el cuello, con unos pantalones cortos (shorts) hasta la rodilla de color oscuro y una camiseta (polera, quizá? O.o) blanca como la nieve, a juego con su larguísima cabellera rubio platino que rayaba el color de su prenda superior. Sin embargo, lo que llamó la atención de Hinata no fue esto, tampoco lo fue su extrema belleza, lo que de verdad captó la curiosidad de la Hyuuga fueron sus ojos, tan plateados como lo eran los suyos propios, como la Luna o la plata. Los ojos de alguien de su clan, como lo especificaban las venas marcadas alrededor de ellos y su postura, típica de lucha de los Hyuuga.
-No, no ayudarás a tu compañero.—Masculló con decisión mientras lanzaba su mano hacia delante, Hinata lo esquivo por los pelos.
-Una Hyuuga…-Susurró, anonada.
-¡No hagas como si no lo supieras!—Chilló la hermosa muchacha.-¡No funcionará!
Hinata activó su técnica de línea sucesoria, dejando anonada a la otra muchacha, que susurró un "Cada vez se lo trabajan más" antes de continuar la pelea. La kunoichi miró hacia un lado, donde anteriormente estaba el niño y ahora solo quedaba aire. Hinata lanzó su palma de la mano hacia el pecho de la chica, buscando dañarla con su Juken, pero ella la evitó con un salto hacia atrás.
Por su parte, Naruto y la desconocida continuaban su grotesca pelea, la chica seguía llorando para desespero del Ninja, al que nunca le había gustado ver sollozar a mujeres, y menos a esa, que despertaba en él un extraño y acuciante deseo de protección. Sin embargo, éste se evaporó cuando vio que los colmillos de ella se alargaban un poco, tal y como los suyos cuando iba a transformarse, ¿qué le ocurría a aquella chica…? No podía ser jinchuuriki, ¿cierto?
Súbitamente, ella se levantó, dejándole en el suelo, y se alejó un par de pasos de él, llevándose las manos a la cabeza con un gemido de dolor y cerrando los ojos, cuando volvió a abrirlos, sus iris eran de un color rojo intenso que a Naruto le puso los pelos de punta.
La chica hizo varias copias de sí misma, dejando una aprisionando al shinobi en el suelo, ella comenzó a crear un rasengan. ¡Rasengan! Naruto no cabía en sí de la sorpresa, pensaba que solo él podía hacer esa técnica, que su Sensei solo se lo había enseñado a él. El rubio se debatió, alcanzó a ver que Hinata caía jadeando al suelo, tras el desmayo sufrido anteriormente a causa de aquel extraño niño, ambos estaban demasiado débiles para luchar. La hermosa muchacha de pelo casi blanco se preparó para atacar a la amiga del Shinobi, seguramente un golpe fatal, igualmente, la otra chica estaba frente a él, con el rasengan en una mano y preparada para acabar con él. Sin aparentes remordimientos, aunque el Uzumaki alcanzó a ver signos de éstos en los ojos de ella, que se sentó sobre él dispuesta a darle una muerte sin sufrimientos.
-¡ALTO!—Fue la voz del niño que respondía al nombre de Haruto lo que paró a las otras dos.-¡No podéis seguir con esto!
-Haruto…-Susurró la chica más próxima a Naruto.—Debemos hacerlo, si no, informarán y seguramente nos maten.
Naruto aún no veía al niño, que debía seguir oculto.
-Podéis dejar que salga.—Informó la que estaba frente a Hinata.
De entre el follaje de los árboles, tres muchachos, altos y de cabello igualmente oscuro, aparecieron junto al pequeño rubio, alerta, como si temieran que le atacaran en cualquier momento, como perros guardianes de un pequeño gatito, y aquella altanería, esa confianza en sí mismos que desprendían, a Naruto se le hizo realmente familiar.
-No podéis…-El niño también lloraba, e incluso en la situación en la que estaba Hinata no pudo evitar sentir que debía protegerle, evitar que continuaran resbalando por sus mejillas esas lágrimas.—No podéis hacer esto, aunque no lo sean, ¡tienen la cara de papá y mamá! ¿Cómo podéis estar tranquilas viéndoles así?
Un par de lágrimas traicioneras volvieron a resbalar por las mejillas de la chica sobre Naruto, que se apartó de éste y se dejó caer sobre la verde hierba entre hipidos y sollozos contenidos, el pequeño se acercó corriendo a la que parecía su hermana, ante la atenta mirada de sus "guardianes" y se lanzó contra ésta, que se sentó para permitir a Haruto llorar en su pecho.
-Lo siento, Haruto.—Susurró.
La hermosa muchacha de pelo blanquecino pronto se les unió, estrechándoles a ambos, ella no lloraba, se limitaba a abrazarles como una madre a sus hijos tras una pesadilla.
-N-No ti-tienes que sentir nada, Nat-Natsuki.—Hipó el niño, dando al fin a conocer el nombre de la de pelo negro.
La otra no respondió, se limitó a soltar un suave sollozo, respondiendo a esto la otra chica les abrazó más fuerte. Naruto y Hinata, patidifusos, observaban la escena sin intervenir.
-Podéis iros a Konoha como perros de los viejos que sois, por mí como si les contáis que les ayudamos, pero por favor, dejad esas imágenes, dejad de hacerles daño.—Pidió uno de los muchachos de cabello negro, cuyos ojos verdes dejaron entrever un brillo triste.
-N-Ni si-siquiera os co-conocemos.—Objetó Hinata, sonrojada.
-¡Han intentado matarnos, dattebayo!—Se quejó Naruto.
La única chica desconocida que quedaba alzó la mirada, quedando ésta trabada con la del Uzumaki, lentamente, se levantó.
-¿No…sois enviados de Konoha?
-¡Sí, dattebayo, pero no para secuestraros!—Explicó atropelladamente el rubio mayor.-¡Tsunade-obaachan nos mandó para investigar la dichosa mansión, pero el niño hizo algo raro y…!
-¡Naruto-k-kun!—Riñó Hinata entre tartamudeos.—N-No de-debemos con-contar nada.
Sin embargo, era tarde, la atención de todos estaba prendada de ellos.
-A-Al menos sin cono-conocerles.—Comentó la Hyuuga.
-¿Estás bien?—Uno de los muchachos de pelo negro se había acuclillado junto a la tal Natsuki, que respiraba agitadamente, con el pecho moviéndose a una velocidad de vértigo y las manos sobre éste.-¡Kasumi!—Llamó, y la de pelo claro se colocó en seguida a su lado.-¡Está teniendo otro ataque de ansiedad!
Naruto observó, anonado, como aquella muchacha que anteriormente había estado cerca de matarle sufría por tratar de inculcar algo de aire en sus pulmones entre respiraciones rápidas, ya no lloraba, al menos. Sin embargo, el Uzumaki no pudo evitar acercarse un poco más, preocupado, algo que le parecía totalmente irracional, dado que Natsuki solo había demostrado ser una potencial enemiga. Pero allí, con los ojos rojizos por las anteriores lágrimas, las mejillas rosadas por la falta de aire, en medio de lo que parecía un ataque de ansiedad, pudo observar lo menuda que era ella, pudo ver la soledad en aquellos extraños ojos azul casi plateado…y no pudo evitar notarla frágil, necesitada de alguien.
-Si no nos contáis lo que hacéis aquí.—Comentó el tercer muchacho, el único que no había hablado aún.—Tendremos que sacarlo a la fuerza.—La frialdad de sus palabras hizo saber tanto a él como a ella que decía la verdad.
-N-No po-podemos.—Susurró Hinata.
-Por favor.—Pidió el pequeño Haruto, con los ojos azules brillantes por las lágrimas guardadas, y ninguno pudo a resistirse.
Mientras el desconocido de pelo negro y Kasumi trataban de parar el ataque de ansiedad de Natsuki, ellos procedieron a contar su historia a aquellos Ninjas de su villa que les habían atacado. Para cuando terminaron, la menuda y aparentemente frágil chica ya no lloraba, y parecía más tranquila, con su hermano pequeño en brazos.
-¡AHORA OS TOCA DECIRNOS QUIÉN SOIS, DATTEBAYO!—Gritó el hiperactivo Naruto.
Las miradas de ellos se dirigieron a Natsuki, quien era la más indicada para contar lo que todos sospechaban, así pues, la joven tomó la palabra.
-Sí.—Natsuki sonrió.—Al fin y al cabo, unos viajeros del pasado merecen saberlo.—Soltó de golpe, era como una tirita, si la arrancabas de golpe dolería menos.
-¿NOS TOMAS POR TONTOS, DATTEBAYO?—Gritó Naruto.
-No.—Negó suavemente ella.—Pero vosotros habéis hablado de Tsunade-obaachan como Hokage, pero ahora ella ya no lo es.
-Pero…¿quién es entonces el Hokage? ¡Estáis mintiendo!—Chilló el Uzumaki.
Hinata comenzaba a creerles, por el contrario. Todo encajaba, la casa derruida, el no conocer a aquellos Shinobis de su villa, el parecido del niño con Naruto…
-El Hokage ahora es Uzumaki Naruto.—Reveló Natsuki.
-¡YATTAAAAAA!—De golpe, y como no, él sí les creía, aunque solo fuera por la ilusión de haber conseguido su sueño.-¡SOY HOKAGE, LO SABÍAAA!
-N-Naruto-kun, tran-tranquilízate.—Susurró Hinata.—Aún no debe-deberíamos creerles, es impo-imposible.
-¡Pero Hinata, soy Hokage!—Volvió a gritar él.-¡SABÍA QUE LO HARÍA, SOY EL MEJOR!
-Aunque no nos creáis…¿deseáis saber quién somos?—Inquirió la muchacha, tratando de hacerse la desinteresada, aunque una sonrisa que mostraba sus dientes se había formado en su rostro.
-S-Sí.—Asintió Hinata.
Natsuki sabía que no podía decir la verdad, eso alteraría todo el pasado, debía mentir por el propio bien de todos, aunque quizá sus hermanos pudieran volver a pasar algo de tiempo con sus padres, aunque fuera un poco. Pero ella no, era débil, debía superar su pena, hacer lo que se había prometido a sí misma una vez y ayudar a su villa, las distracciones no ayudarían, ellos no debían saber su verdadero futuro. Mentiría.
-Me temo que algunos de nuestros apellidos quedarán en silencio, pues no debéis saber con quién tendréis descendencia.
-¿QUÉ?—Chilló Naruto.-¡PERO YO QUIERO, DATTEBAYO!
-¡Cállate, dat…!—La frase de Natsuki se quedó inconclusa, por el contrario, continuó, haciendo caso omiso.—Ésta de aquí es Kasumi, su primer apellido quedará en el aire, pero el segundo es Hyuuga, ella es hija tuya, si no me equivoco, eres Hinata-chan.—Presentó.
-¿M…Mi hija?—Susurró patidifusa Hinata, observando a aquella chica que, levemente sonrojada, devolvió la mirada y sonrió de forma leve.—K-Kasumi…-Repitió, para acordarse.
-Éste de aquí.—Continuó, señalando al pequeño niño.—Es Haruto Uzumaki, hijo de nuestro Hokage, usted Naruto-sama.
Kasumi se olía lo que iba a hacer su hermana y, personalmente, le parecía una estupidez. Pero sabía que Natsuki había tomado su decisión, y que pronto sería tarde.
-¡Qué guapo eres, hijo mío! ¡Seguro que tu madre es Sakura-chan, ¿verdad?—Chilló emocionado el rubio mayor, tomando a Haruto en brazos y haciéndole cosquillas hasta que se le cayeron las lágrimas.
La mirada de Natsuki se volvió anhelante, la de Hinata dolida, el saber que ella jamás estaría con Naruto…quizá debería darlo todo por perdido ¿cierto? Olvidarse de él y buscar a su media naranja, con quien tendría a Kasumi, quien parecía una hija modelo. Sin embargo, quizá la forma de encontrarle sería continuar amando a Naruto. Se auto convenció ella, mintiéndose a sí misma para tener una excusa con la que seguir enamorada del rubio chico.
-Éstos de aquí.—Señaló a los tres muchachos de pelo negro, el parecido familiar era obvio en ellos, y más aún los delataba aquel dichoso abanico de sus ropas, así pues, Natsuki contó la verdad.—Son los hijos de Sasuke Uchiha, Hikaru, el novio de Kasumi.—Su dedo apuntó al de los ojos verdes, que sonrió de forma encantadora.—Itachi, el mayor de todos ellos.—Naruto solo pudo pensar que el parecido con su tío era más que irrebatible .—Y, por último, Obito, mi mejor amigo.—Sonrió mientras el aludido pasaba un brazo por los hombros de ésta, acordando éste hecho.
-¡SÍ! ¡SOY EL MEJOR, CONSEGUÍ TRAER AL TEME DE VUELTA! ¡DEBÉIS DECIRME CÓMO!—Se echó flores a sí mismo el Uzumaki más mayor.
-No podemos, cambiaría vuestro futuro y, por lo tanto, nuestro presente.—Sonrió Obito.
El rubio mayor comenzó a hacer pucheros y a gritar incoherencias.
Natsuki sonrió levemente a su amigo antes de presentarse a sí misma, mirando al suelo, como si estuviera triste. A Naruto no le gustó. Aquella chica aún despertaba eso tan extraño en él, como si TUVIERA que protegerla con su propia vida.
-Mi nombre es Natsuki Hyuuga, soy prima segunda de Kasumi y casi hermana de Haruto, pues mientras usted, Naruto-sama, estaba de misión, mi padre y mi madre se encargaban de cuidarle, igualmente hacía usted conmigo, así pues es algo parecido a mi padre, de ahí que anteriormente le llamara así, siento la osadía, por cierto. Soy hija de Neji Hyuuga.
Lo dijo en un murmullo rápido, como si temiera ir a romperse al pronunciar éstas palabras, seguidamente sonrió a todos.
-Podéis hablar entre vosotros, si me disculpáis, yo…yo tengo muchas cosas que hacer.
Y, sin ni siquiera mirar atrás, salió corriendo, dejando lágrimas cristalinas en la hierba a su paso. Obito trató de ir tras ella, preocupado, pero la mano de Naruto le paró.
-Yo iré.—Fue todo lo que dijo.—Si lo que ha dicho es cierto, se lo debo a Neji.
Cuando la encontró, ella estaba de pie sobre el río, la noche había caído, y las luciérnagas flotaban de forma ociosa y juguetona a su alrededor, enredándose entre sus cabellos, Natsuki sonreía de forma zorruna, y Naruto supo que ella no le había contado toda la verdad, pero prefirió no decir nada, hacerse el tonto, quizá.
-¿Qué ha pasado ahí atrás?—Preguntó, colocándose tras ella.
-Yo…simplemente, usted es de verdad algo como mi padre, y verle de nuevo…
-¿De nuevo? ¿Qué le ha pasado a mi "yo" del futuro? Quiero decir, del presente…¡Bah, da igual, es muy confuso, dattebayo!
Ella rió suavemente, pero de nuevo, lloraba.
-Prometo explicarlo mañana, pero ahora no, por favor, ahora no.—Pidió.—Lo siento, Naruto-sama.
-Deja de llamarme así, antes me has llamado "padre", aunque quizá eso sea demasiado…¿qué te parece Naruto a secas?
Natsuki suspiró levemente, si él supiera…Recordaba como, de pequeña, solían confundirla con un niño, y su padre era quien siempre estaba allí para ella, para acariciarle el pelo y decirle, con una simpleza sobrecogedora: "Las niñas grandes no deben llorar". Y, entonces, ella paraba, y se aferraba a él, que la subía a sus hombros y la llevaba a comer un buen tazón de Ramen, mientras la joven reía con los ojos aún hinchados por el llanto y se comía seis, dejando a su progenitor quejándose sobre lo vacío que dejaba su bolsillo.
-¿Por qué tratas de no llorar?—Susurró él.—Quizá lo mejor fuera desahogarte.
-Las niñas grandes no lloran.—Balbució ella antes de, tomándole por sorpresa, aferrarse con fuerza a él, y en un gesto que se le hizo natural, Naruto le acarició el pelo.
Aquellos chicos sabían más de lo que decían, pero tarde o temprano se enteraría. Estaba seguro de ello.
Sigo sin estar convencida -3- ¿Vosotros qué creéis? ¿Me lo decís en un review? ;P
Estoy haciendo una Natsu algo rara, fuera de su típica personalidad hiperactiva y alocada, justo como me está pasando con Haruto, pero tenéis que pensar que ellos han pasado por mucho, y que su vida últimamente no ha sido fácil, ya lo explicaré más adelante.
¡Espero que os haya gustado más que a mí! xD
