Volví, volví, volví! XDD En fin, últimamente tengo exámenes, siento la tardanza T_T Espero que no estéis enfadados…
Mizu: Lo sentimos T_T Sin más, os dejamos el capi.
-Aneue.—Llamó Haruto a su hermana.
Kasumi alzó la mirada de lo que estaba preparando y la dirigió a su hermano menor, cuyos pies colgaban de la silla en la que estaba sentado, la mirada azul del menor se topó con la plateada de ella, que le interrogó con la mirada.
-¿Por qué Onee-chan no le dijo a papá y a mamá que ella era su hija?—Inquirió el pequeño.
Kasumi se quedó unos momentos callada, ni siquiera ella entendía demasiado bien los motivos de su hermana, y sin embargo, sabía que Natsuki lo había hecho por algo. Suspiró mientras comenzaba a remover la comida, en realidad, la joven muchacha no sabía cocinar muy bien, pero era capaz de defenderse, al contrario que el resto de sus hermanos.
-No lo sé, otouto, ¿por qué no le preguntas a ella?—Le preguntó Kasumi.
-Porque creo que a Natsu no le gustaría.—Confesó el pequeño rubio.—Pero también creo que sería más feliz así.
Kasumi miró enternecida a su hermano y se separó de la comida para abrazarle con cariño y depositar un beso en la coronilla de su cabecita.
-Todo irá bien.—Le animó.—Natsuki sabe lo que se hace.
O, al menos, eso esperaba.
-¡Buenos días, Kasumi-chan, hijo, estoy en casa, dattebayo!—Saludó a voz de grito Naruto.
El rubio mayor llegó como un torbellino a la cocina y cogió en brazos a Haruto, dándole un par de vueltas en sus brazos antes de devolverle al suelo, Haruto rió, y Kasumi no recordaba el tiempo que hacía que no escuchaba reír a su hermanito menor antes de que Naruto llegara. Con una sonrisa, continuó cocinando.
-Buenos días a ti también, Kasu-chan.—El Uzumaki mayor la saludó con un beso en la mejilla, y Kasumi sintió una punzada de dolor al percibir aquel olor inconfundible de Naruto, aquel que hacía tantísimo no llegaba a sus fosas nasales.
Una semana atrás, ellos dos habían aparecido de la nada, siendo atacados por Natsuki y ella misma, y allí estaban ahora, conviviendo en una pequeña casita a las afueras del pueblecito como una familia unida y feliz.
-¿Dónde está mi madre, Naruto-kun?—Inquirió Kasumi.
-Hinata-chan se ha quedado recogiendo cerezas.—Sonrió el rubio, una sonrisa zorruna que tanto Haruto como ella habían añorado.
-¡Estupendo! Mi madre sabe hacer la mejor tarta de cerezas del mundo…o al menos sabe en éste tiempo, quiero decir.—Añadió pensativa. Aquello era un lío.
-Una tarta de cerezas no es una tarta, aneue.—Rió Haruto.
-Otouto, no deberías hacer caso a lo que te diga Naomi-chan.—Comentó jocosa Kasumi con una carcajada.
-¿Naomi?—Naruto parecía confuso.
-Es la compañera de equipo de Itachi, y adicta al chocolate.—Explicó tranquilamente Kasumi.
-En realidad, los compañeros de Itachi-nii no pegan mucho con él.—Continuó Haruto.—Ambos son algo alocados.
-¿Algo?—Ironizó Kasumi.
Haruto rió de nuevo y, felizmente, Kasumi se acercó a él y le revolvió el pelo mientras se agachaba a su altura y le daba un beso en la frente. El rubio mayor no pudo evitar pensar cómo era posible que parecieran tan unidos, y esa pregunta se reafirmó cuando Haruto le sacó la lengua a la chica y salió corriendo escaleras arriba de forma juguetona seguido por ella, que reía divertida.
-¡Kasumi-chan, se te quemará la comida, dattebayo!—Avisó él, sin embargo, desde el piso de arriba escuchó a Haruto gritarle a la muchacha que dejara de hacerle cosquillas, y decidió remover él lo que había dentro de la olla, por la propia seguridad de su estómago.
Lejos de allí, sentada sobre una roca en medio del río, Natsuki entrenaba. Lo hacía como nunca antes se lo habían permitido, sudaba, jadeaba y necesitaba urgentemente un descanso, y sin embargo sabía que debía continuar. Se lo había prometido a su padre, ella les protegería o moriría en el intento, y empezaba a creer que sería lo segundo lo que pasaría.
-Bien, ésta vez intentaré algo más sencillo.—Se dijo a sí misma.
Utilizando sus colmillos algo más largos que los de la media, ella abrió una pequeña herida en su dedo pulgar, y lo colocó sobre el suelo en un ágil movimiento mientras inyectaba chakra, una sonrisa zorruna se formó en sus labios.
-¡Kuchiyose No Jutsu!
En una nube de humo, apareció un sapo ,de color anaranjado con marcas negras y un extraño chaleco que no debería tener un animal. Al ver a Natsuki, su expresión se volvió brevemente de sorpresa.
-¡Natsu-chan! Hacía mucho que no te veía, es extraño que me invoques.
-¡Gamakichi!—La sonrisa zorruna de ella se ensanchó.—Siento molestarte, pero necesitaba entrenar un poco, y tú eres la invocación perfecta para ello, además…
-¿Además?
-¡Nada, nada!—Ella rió.
-¿Sólo eso…?—Sonrió el sapo.
-Sólo eso.
Aún sonriendo, Gamakichi le dio un zape, con un gemidito de dolor la chica se lo frotó, tratando inútilmente de eliminar el dolor.
-¡¿A QUÉ VIENE ESO, BAAAAKA?—Gritó ella.
-¡No puedes invocarme solo por eso!—Se quejó.
-¡Te invocaré cuando quiera, soy tu ama!—Espetó.
-¡PERO ERES UNA AMA TERRIBLE!—Volvió a exclamar Gamakichi.-¡Se acabó! ¡No consentiré éste trato!
Y, de golpe, desapareció. La boca de Natsuki se abrió de par en par, ¡se había ido! Bufó con enfado y miró por encima de su hombro, dándose cuenta de una presencia entre los árboles.
-Está feo espiar a la gente mientras entrena, Hinata-san.—Comentó, un pinchazo de dolor acudió a su pecho, la había llamado por su nombre, y no "mamá".
La Hyuuga apareció, caminando sobre el agua con expresión decidida, pese al sonrojo que cubría sus pálidas mejillas, respiró hondo y jugó con sus dedos mientras decía:
-Nat-Natsuki-san tú…tú has in-invocado a es-ese sa-sapo, ¿ver-verdad?
-¿Al baka de Gamakichi?—Sonrió de nuevo.—Sí.
Hinata comenzaba a sospechar, esa sonrisa zorruna de la chica, su forma de moverse, de hablar con rapidez, el hecho de que supiera utilizar el Rasengan, su mirada decidida y brillante, su tono de voz, los rasgos de su cara, los colmillos un poco más largos y afilados que los de la media, y para concluir, el que pudiera invocar sapos.
-T-Tú n-no er-eres hij-hija de mi pri-primo, ¿ver-verdad?—Tartamudeó.
-¿Qué quieres decir?—Natsuki se mostró sorprendida y, un momento después, frunció levemente el ceño.—Claro que lo soy.
-N-No te pa-pareces en nada a é-él.—Terció.
Natsuki se encogió de hombros y colocó ambos brazos tras la cabeza.
-Salí a mi madre.—Contestó rápidamente.
Ella no se lo creía del todo, pero aquella chica estaba siendo una anfitriona bastante buena y, en su opinión, no era merecedora de desconfianza, todo lo contrario. Así pues, Hinata asintió levemente, tratando de auto convencerse de que Natsuki decía la verdad.
En ese momento, la conversación fue interrumpida por Haruto, que entró en escena tropezando y riendo, seguido de Naruto, quien trataba de alcanzarle gruñendo y haciéndose el enfadado, el pequeño rubio corrió hacia Natsuki y se ocultó tras ésta.
-¡Aneue, papá me ha pegado un capón por decir que el Ramen de Hinata-chan está mejor que el de Ichiraku!—Gritó, señalando a Naruto.
Ella ocultó una carcajada y haciéndose malamente la seria regañó:
-¡Vaya, Naruto, no deberías ser así con la sangre de tu sangre!—Se tapó la boca con la mano para ocultar una risita.
-¡Duuuh~!—Fue todo lo que dijo Naruto con cara de circunstancias.-¡Nada está mejor que el Ramen de Ichiraku!
-¡El Ramen de Hinata-chan!—Refutó Haruto sacándole la lengua.
Hinata sonrió cohibida ante la escena, especialmente cuando, a una, tanto Natsuki como el pequeño Uzumaki sacaron la lengua de forma infantil a Naruto.
-¿Puede saberse por qué siempre me pierdo la diversión?—Comentó jocosa una voz mientras otro personaje entraba en escena.
-Ah, lo que faltaba.—Ironizó Natsuki apretando de forma melodramática sus mejillas (cachetes)—Un Uchiha…hoy no te tocaba venir, Obi-teme, sabes que es solo una vez por semana, y ayer ya estuvisteis aquí.
-Pero traemos noticias.—Cuando pronunció el plural, los presentes fijaron su vista en el resto de las personas que se ocultaban en las sombras de forma leve, dejándose ver al instante para constatar que no eran enemigos.—Van a venir a atacar, deben estar cerca.
Natsuki soltó una maldición por lo bajo.
La mirada de Naruto se fijó en otra muchacha a la que no había visto anteriormente, ella estaba semi oculta tras Itachi, sin embargo alcanzó a ver la exótica belleza de sus rasgos. Por un momento, creyó que sería su hija, pues el pelo rosa podría ser sacado de Sakura. La larga melena caía por su espalda, enmarcando un pálido rostro de facciones suaves y tranquilas, ella colocó un mechón de cabello rosado tras su oreja, y entonces Naruto pudo apreciar sus ojos de color azabache, fríos e impersonales.
-Nee, Haruto, ¿quién es ella?—Le susurró al pequeño.-¿Es tu hermana?
El pequeño, que aún estaba tras Natsuki, se alejó de ésta y se puso de puntillas para ver a quién se refería su progenitor.
-¿Ésa? ¿Mi hermana? ¡Ya le gustaría, dattebayo!—Se rió.-¡Ella es la Teme de Hanami!
La aludida fijó su fría mirada en Haruto.
-¿A quién llamas Teme, dobe?—Espetó, acercándose un par de pasos con un andar que la hacía parecer una pantera a punto de atacar.
-¡No me llames dobe, teme!—Se quejó.
-Hmp. Usuratonkachi.—Fue la respuesta poco elocuente de ella.
A Naruto le recorrió un pinchazo de nostalgia, en aquel momento, y como si tan solo fantasmas del pasado fueran, podía verse a sí mismo con Sasuke, manteniendo esa misma conversación, o al menos intento de ella. La expresión en los ojos de la tal Hanami, fría e impersonal en apariencia, y la enfadada en los ojos de Haruto, el rubio mayor sabía lo que ambas escondían, sabía que en realidad Haruto se divertía, y que Hanami no tenía instintos asesinos contra su amigo, aunque tratara de aparentarlo. Naruto, por un momento, deseó volver a mantener aquellas conversaciones con Sasuke, volver a sentir que el Uchiha era su hermano, más que eso, que era su amigo. Y no pudo más que animarse pensando que Sasuke volvería.
-¿Ella es hija del Teme? ¿Y por qué tiene el pelo rosa?—Naruto frunció el ceño.
Natsuki casi pudo ver su mentira romperse en mil pedazos, y su mente trabajó rápidamente para recomponerla.
-¡La Teme es hija de Sasuke-san, pero no de Sakura-san, si eso es lo que piensas, Naruto!—Se abstuvo de llamarles "tío Sasuke y tía Sakura", sabiendo que eso solo le traería más líos.—En uno de sus viajes, Sasuke-san conoció a una chica que, casualmente, también tenía el pelo rosa.
Hanami, quien ya conocía la treta de la joven, se limitó a asentir fríamente con la cabeza. La palabra fue tomada en ese momento por Kasumi, quien estaba aferrada a Hikaru, el Uchiha de ojos verdes.
-No es por molestar, pero Natsuki, sabes lo que tenemos que hacer.—Una mueca de desagrado se formó en su rostro.
-¡Obito, Hanami, Itachi y Hikaru, lleváoslos!—Exhortó como si estuviera acostumbrada a dar órdenes.
-¡Eh, no somos tus criados!—Se quejó Obito.
-¡Dejaos del "Ego made in Uchiha", tenemos poco tiempo.—Refutó Natsuki.
Itachi avanzó con una media sonrisa y se agachó, dejando a Haruto subir a su espalda, Hanami fue tomada en brazos por Hikaru, a sabiendas de que ellos dos no podrían seguir el ritmo que impondrían o que serían demasiado ruidosos.
-¡Vamos, ahora! ¡Naruto, Hinata-chan, vosotros también!
-¿QUÉ, DATTEBAYO?—Chilló espantado el Uzumaki.-¡No sé qué es lo que pasa pero…!
-Konoha viene por nosotros.—Explicó pacientemente.
-¡Entonces no podemos irnos!—Gritó el rubio.
-¿No lo entiendes? Si te ven, sabrán lo que ha pasado, y podría ser peligroso.—Cortó Natsuki.
-¡Pero Konoha nos ayudará! ¡Mi yo del futuro…!—Trató de decir, volviendo a ser cortado por ella.
-¡Largaos! ¡Ahora!
Fue Obito quien tomó a Naruto del brazo y le obligó a avanzar, creando un par de surcos por el suelo provocados por los talones del joven, quien iba chillando incoherencias, fue tranquilizado por Hinata, quien habló tranquilamente con él cuando se puso a su paso.
-¡Cuidaos!—Gritó Hikaru mientras corría hacia el resto.
Natsuki y Kasumi se miraron y asintieron con la cabeza mientras a una susurraban "Byakungan" y se colocaban en postura de ataque, esperando a los de Konoha.
Medianamente alejados de allí, el grupo formado por los Uchiha, los dos Uzumaki y la Hyuuga corrían entre las ramas, Naruto se había cansado de pelear contra lo inevitable y les seguía sin chistar. Hinata, a su lado, le miraba de forma casi preocupada.
-¿Por qué no hemos podido quedarnos?—Preguntó Naruto por decimosexta vez, volviendo a interferir en los silenciosos pensamientos del resto.-¡Podrían necesitar ayuda, dattebayo!
-Natsuki toma las decisiones.—Objetó Itachi.—Necesita hacerlo para sentirse medianamente bien consigo misma.
-¿Y eso por qué, dattebayo?—Continuó, incansable.
-Pasó algo.—Tomó la palabra Obito.—Algo que la cambió para siempre, y desde entonces Natsu no ha sido la misma.—Su tono se volvió lúgubre.—Haru me mataría si supiera esto.
-¿Haru?—Él no entendía.
-Sí, es el chico al que quiere Natsuki. Es de Suna, y no está enterado de nada. En realidad, nadie allí lo está.—Comentó Hikaru.
-¿Y po-por qué n-no viven ellas en Kono-Konoha?—Tartamudeó Hinata.
-Pues…-Itachi guardó silencio.—Si ellas no os lo han dicho, nosotros tampoco.
-A Aneue no le gustaría.—Susurró Haruto, refiriéndose a Natsuki.
-Hemos llegado.—Anunció Hanami fríamente.
El lugar era una pequeña cabaña escondida entre los troncos de los árboles, a lo lejos el rumor de una cascada hacía eco, los pájaros trinaban felizmente desde el ramaje, era un lugar sencillo pero acogedor, y para esconderse a Hinata le resultó bastante raro, interrogó a Obito con la mirada y éste se rascó la nuca, sonriendo.
-Este sitio fue creado por el capitán Yamato por petición de Naruto-sama, por si ell…él – Su vista se dirigió a Haruto, quien continuaba aferrado a la espalda de Itachi.—Necesitaban refugio, es bastante menos cantoso que esconderse en una cueva. Además, él y su familia solían venir aquí de vacaciones.
Tanto Haruto como Hanami bajaron de sus respectivas "monturas", y entraron en la casa, corriendo a toda velocidad uno, con paso tranquilo la otra. Hinata entró con cuidado, sentía que ese lugar era sagrado. El tiempo que habían pasado allí había sido en una pequeña posada de la aldea, sin embargo, casi podía imaginar a un pequeño niño de pelo rubio corriendo de un lado a otro y chillando "¡Ramen!" mientras perseguía a su padre. El pequeño jardín estaba perfectamente cuidado, las flores de colores suaves se esparcían por pulcros grupitos, y todas ellas le parecieron hermosísimas a la Hyuuga. Se preguntó si sería la mujer de Naruto quien las cuidara, y un leve sentimiento de desazón sacudió su alma.
-¡Hinata-chan, entra!—Haruto salió de la casa, aún descalzo, y tomó la mano de la mujer para tirar de ella.-¡O te podrían ver!
Hinata pudo ver la pena en los ojos del niño, y recordó que en un principio había sentido deseos de borrarla de ellos. Le acompañó hasta dentro, se descalzó con cuidado y cerró tras de sí la puerta, cuando Haruto se giró para irse, la Hyuuga le detuvo por el hombro y, agachándose a su altura y respondiendo a aquel instinto natural de protección, abrazó al niño. En seguida, él apoyó la carita en el hombro de ella, pequeñas sacudidas comenzaron a sacudir su cuerpecito. Lloraba.
-¿Por qué lloras?—Incluso ella misma se sorprendió al pronunciar la frase sin tartamudeos.
-M-Me has recor-recordado a mi madre.—Susurró él aún entre lágrimas, ella le abrazó más fuertemente.—E-Ella tam-también se daba cuenta de cuán-cuándo estaba triste.
-No pasa nada.—Le prometió Hinata.—Ellas estarán bien, son fuertes.
-No son solo ellas.—Reconoció el niño.—No son solo ellas.—Repitió aferrándose más fuerte a la espalda de la mujer y continuando su llanto.
Sin que ellos lo advirtieran, Naruto miraba la escena con ternura, semi-oculto tras la puerta de la cocina, era él ésta vez quien observaba a Hinata a escondidas, y no pudo evitar que una frase llegara a su mente. "Debe de ser una madre fantástica." Y, por un momento, sintió una leve punzada de celos por aquel hombre desconocido que tendría la suerte de ser abrazado por ella, arrullado por sus palabras dulces, aquel que tendría la suerte de ser el padre de sus hijos.
Mientras, en el claro, dos figuras se adentraban en el lugar donde Natsuki y Kasumi esperaban. La primera, subida a un enorme sapo de color azulado como si de una india se tratara, con la barbilla apoyada en la mano de forma aburrida.
-Qué tardones.—Comentó con sarcasmo.
-Natsu, no seas cruel.—Reprendió con casi diversión su hermana.—Se habrán tenido que preparar. Para comenzar, los sellos de invocación que llevan en las muñecas, para seguir, el pájaro que hay en la rama y que seguramente tenga un mensaje para Konoha por si pierden.—Sonrió con suficiencia, y las expresiones de los shinobis se volvieron de terror.—No subestiméis a una Uzumaki.
Poder decir su apellido libremente le hizo sentirse libre y feliz, Natsuki suspiró mientras acariciaba la rugosa piel de su sapo.
-¿Sabéis? No iba a invocar a Gamakade-chan así de fácilmente, pero me temo que me habéis obligado a hacerlo…Gamakade-chan, coge el pájaro por favor.—Pidió con asombrosa frialdad.
Obedeciendo a la orden de su invocadora, el sapo sacó su larga lengua, que medía muchísimo más que la de uno de éstos anfibios normales, y apresó con ella al ave, que trató de huir sin éxito, para sorpresa de los dos enemigos, se lo tragó.
-Ya está, Natsu-chan, después lo sacaré.—Anunció con algo que debería equivaler a una sonrisa.
Natsuki sonrió de forma zorruna. Gamakade había sido el primer sapo que ella invocó, cuando no era más que un renacuajo de extraño color azul, prácticamente podría decirse que se habían criado juntas, quizá esa fuera la razón por la que se llevaban tan bien, pese a sus constantes peleas.
-Por favor, Natsuki-san, Kasumi-san, escuchadnos.—Pidió uno de ellos.—Esto no es necesario, nos han dicho que pueden volver y que no habrá demasiadas consecuencias…¡Volveríais a ser Kunoichis fieles a Konoha!
En un principio, ambas chicas les miraron de forma seria, como si se lo estuvieran pensando, y finalmente, Natsuki habló, con voz lenta pero decidida, su vista se apartó gradualmente de su hermana, fijándose en sus enemigos, una sonrisa sarcástica se formó en sus labios mientras decía con una risa casi histérica:
-¿Kunoichis fieles a Konoha? ¿KUNOICHIS FIELES A KONOHA?—Chilló y, de nuevo, acudió a su garganta la risa histérica, doblando su cuerpo en sacudidas espasmódicas del horrible sonido.—Konoha no son un montón de edificios vacíos, Konoha es vuestro espíritu, Konoha es lo que pensáis y sentís, Konoha es la voluntad de fuego de sus habitantes.—La chica sonrió de forma cínica.—Yo soy una Kunoichi fiel a mi voluntad de fuego, ¿y vosotros?
Ellos respondieron poniéndose en pose de pelea, y Kasumi estiró los brazos mientras añadía al monólogo de su hermana:
-Veo que ya lo habéis decidido. Bien, lamento decir que tengo un hermano al que proteger y no os voy a dar ventaja.
-A vuestro padre no le gustaría que…-Trató de decir uno.
-Mi padre sabría que esta decisión es la correcta. Konoha ya no es lo que era, y yo no pienso participar en ello.—Natsuki suspiró, apesadumbrada.—Esa villa ya no es mi casa, mi hogar ha sido destruido.
Y, solo entonces, entendió la terrible verdad de éstas palabras.
Ña~ ¡Fin! Ejem…trataré de ser más rápida con el siguiente T_T Pero es que, a parte de la tos que tengo, últimamente estoy muy ocupada con las clases U_U Jo, lo siento, de verdad.
Creo que "Aneue" es algo así como "Hermana mayor" igual que "Onee-chan" xD "Otouto" ((no estoy segura de si se escribía así)) es algo así como "Hermano menor" como "Nii-chan"
¿Reviews porfiii?
