Me odiais, sí, lo hacéis, yo lo sé, y os entiendo, tranquilos XD Me he pasado tardando, pero en serio, los exámenes acaban conmigo X_X

Eh, pero he vuelto, como prometí :D Y con un capi medianamente interesante.

Lo que está en cursiva es un flash back, por cierto XD

Os dejo leer, que bastante os hice esperar ya :D

Mizu: ¡Hasta abajo!

Llovía.

A Natsuki no le gustaba la lluvia. Recordaba que, de niña, sí lo hacía. Le encantaba pisar charcos, chapotear, reír y, después, ponerse enferma y perder las clases de Iruka-sensei, además, cuando ella estaba enferma su padre no iba a trabajar, mandaba un kage bushing para quedarse todo el día con ella, mimándola.

Y allí, echa un ovillo en el porche donde tantas veces había jugado con su padre, esperando a que llegaran su tío Sasuke y Kakashi, solamente podía mirar atrás, buscando alcanzar esos días a sabiendas de que éstos jamás volverían. Ella era lo suficientemente madura como para saberlo.

La cortina de lluvia continuaba, ajena a las lentas lágrimas que se deslizaban por el rostro de ella. En ese momento, estaban en la casa que el capitán Yamato había construido para ellos y en la que tantas ocasiones su familia y ella mismo habían pasado allí las vacaciones, y los recuerdos acudían como fantasmas, tratando de envolverla, hacerle daño. Pero ella ya era adulta, y tenía que cuidarles. A Haruto. A Kasumi. Incluso a los bakas de los hermanos Uchiha.

Fue solo entonces cuando las figuras aparecieron. Dos, una al lado de la otra, acercándose a paso rápido. Y ella se levantó de un salto, aún llorando se lanzó hacia delante, sus zapatos salpicaron en los charcos del suelo, se llenó de barro y de agua, pero nada le importaba, solamente quería llegar hasta los brazos de aquella figura. Y, una vez cerca de ellos, se lanzó contra una, que la abrazo sin ni siquiera darse cuenta de ello.

-Kakashi-sensei.—Gimió la pequeña mientras aferraba más fuerte a su maestro.

-Natsu…-Susurraron a una Sasuke Uchiha y el Hatake.

-Él esta aquí, Sensei, él ha vuelto.—Natsuki apretó los dientes.

-¿Quién?—Inquirió sin entender el hombre.

-Mi…mi padre.

Y ambos se quedaron callados, de piedra.

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Naruto miró, aún sin creérselo, la cocina, donde la escena se desarrollaba ajena a su mirada. En realidad, él sabía que en ese tiempo Sasuke vivía en Konoha, pero era extraño verle allí sentado, con la barbilla apoyada en una mano de forma desinteresada, escuchando a Natsuki hablar mientras el cabello empapado de la chica era secado por Sakura, la cual lo frotaba toalla en mano. Haruto estaba de puntillas, viendo la lluvia caer, mientras Kasumi se preparaba un chocolate caliente. Kakashi, apoyado en una pared, también miraba a Natsuki, la cual tenía los ojos rojos e hinchados, aparentemente a causa del llanto.

-Ah, buenos días, Naruto-san.—Saludó la chica cuando le vio llegar, y a una todas las miradas se posaron en él.

Pero la del Uzumaki solamente podía centrarse en Sasuke, aunque tampoco quería evitarlo, su amigo, su hermano, estaba allí, frente a él, como si nada hubiera pasado. Y no pudo evitarlo…

Sasuke cayó al suelo, con la cara volteada y la mejilla enrojecida por el golpe recién propinado por el rubio, Natsuki soltó una exclamación ahogada y trató de acercarse al Uchiha, pero Sakura se lo impidió tomándola del brazo. Kasumi y Haruto fueron detenidos por Kakashi. Los dos adultos ya sabían que Naruto reaccionaría de manera similar, si no lo había hecho la primera vez, durante la guerra, quizá fuera porque la situación no dejaba lugar a peleas entre antiguos compañeros. Pero ahora, era un Uzumaki de dieciséis años el que había encontrado al Uchiha, y era algo normal que estuviera enfadado. Sin embargo, y tras unos momentos con el flequillo cubriendo sus azules ojos, tendió una mano. Sasuke se quedó sorprendido, sin llegar a demostrarlo, y finalmente se aferró a la mano del Uzumaki, que le alzó sin aparente esfuerzo.

-Bienvenido, Teme.—Masculló Naruto.

Sasuke mostró una media sonrisa de suficiencia.

-Soy yo el que debería decir eso, dobe.

Natsuki se dejó caer en la silla de la que se había levantado, dejando que su tía Sakura continuara secando su cabello, y una leve sonrisa se deslizó en sus labios. Kasumi, con el chocolate entre sus manos, miró por la ventana, donde la lluvia continuaba de forma incansable, y no pudo evitar recordar aquel tiempo en el que su familia aún era feliz, cuando su padre la ayudaba a entrenar y después su madre utilizaba chakra médico para relajar sus cansados músculos. Abandonó la sala mientras se dejaba arrastrar por estos.

-¡Papá, vuelve!—Natsuki reía a carcajadas y corría tras Naruto, las botas de plástico de su hermana levantaban gotitas de agua de los charcos.-¡Es mi chocolate!

-Ahora es mío, Natsu.—Se carcajeó el Hokage.

Kasumi sonrió levemente, un lento sonrojo cubrió sus mejillas mientras miraba a su hermana, en aquel momento no se sentía bien, le dolía la cabeza. Y, sin embargo, no había alertado de ello a su madre ni a su padre, no queriendo estropear la diversión de sus hermanos.

-¿Qué te ocurre, Kasumi?—Inquirió entonces una voz aparentemente desinteresada.

La susodicha se giró con una sonrisa cálida y tranquilizadora en su pequeño rostro. Jugueteó de forma nerviosa con un mechón de pelo y, casi como si se estuviera disculpando por algo, susurró.

-E-Estoy bien tío Sas-Sasuke.—Se sonrojó de nuevo. Ocho años contaba la primogénita Uzumaki, y a decir verdad no le gustaba ser como su madre, pero no podía evitarlo. Los colores subían a su rostro, y su lengua se trababa sin que ella pudiera evitarlo.

-A mí no puedes engañarme.—El Uchiha se agachó hasta quedar a su altura.—Cuando crees que tu padre no te mira, sueltas una mueca de dolor y te agarras la cabeza.

-De ver-verdad, estoy bien, no qui-quiero molestar.—Kasumi miró hacia otro lado y jugó con sus dedos.

Sasuke no pudo evitar una media sonrisa, esa niña era totalmente inocente, no había rastro de maldad en ella, ni siquiera en aquella ocasión osaría molestar a su padre, aún cuando se encontrara mal.

-Sakura.—Llamó él en voz alta a la susodicha, que dentro de la casa preparaba la cena junto con Hinata.

-¿Si?—La mujer salió, con un delantal puesto y las manos cubiertas de masa (seguramente para el postre) hasta los codos, se la intentó quitar, sin demasiado éxito.

-A Kasumi le duele la cabeza.—Comentó con simpleza Sasuke mientras se levantaba, sin más, el shinobi se adentró en la casa, y con una sonrisa cariñosa Sakura se agachó hasta colocar su mano en la frente de la pequeña.

-¿Cómo puedes entender a t-tío Sasuke cuando c-casi no habla?—Tartamudeó con nerviosismo Kasumi, avergonzada y creyéndose una metiche.

-Es la práctica, cariño.—Sakura soltó una risotada.

Kasumi se rió suavemente. La mano de su tía comenzó a emanar un chakra curativo que la relajó y llenó por dentro, un suspiro de tranquilidad nació en sus labios y una sonrisa de felicidad se formó en éstos.

-Grac-Gracias.—Susurró una vez Sakura concluyó su trabajo, la mujer de cabellos rosas se rió.

-Para lo que quieras, Kasu-chan.—Besó por última vez la frente de la pequeña antes de dejarla allí y entrar en la casa.

-Princesita mimada.—Bufó una voz desde la puerta por la que su tía Sakura acababa de irse.

Kasumi se giró de golpe, encontrándose cara a cara con el maldito Uchiha en cuestión, Hikaru tenía una sonrisa petulante en su rostro y los brazos cruzados, apoyado en la puerta. La Uzumaki se sonrojó, pero eso no impidió que se acercara pisando fuerte hacia él.

-C-Cállate, idiota.—Masculló ella avergonzada.

-¡Deja de ser tan vergonzosa, Uzumaki, eso no es tierno!—Se mofó Hikaru, tan solo para molestarla.

-¡Eres un baka, Uchi-Uchiha-san!—Chilló ella. El haber sacado el orgullo de su padre y la vergüenza de su madre la convertía en una paradoja con patas.

-¡Dobe, no me llames idiota!—Una venita apareció en la frente de Hikaru, mientras su Inner le gritaba "¿Pero quién se cree esta?".

Kasumi abrió la boca para chillarle algo, enfadada, pero algo se lo impidió. Un Naruto empapado de pies a cabeza acababa de llegar, con una Natsuki que reía entre sus brazos, igualmente calada hasta los huesos. La Uzumaki soltó un chillidito ahogado al ver el estado de su padre y su hermana y corrió por un par de toallas.

Hikaru miró el lugar por el que Kasumi se había ido y suspiró. ¿Cómo una chica que resultaba tan hermosa a la vista era tan molesta? Entonces, recordó las palabras que su padre pronunciaba a menudo.

Todos los Uzumaki eran molestos.

Kasumi se estiró y bostezó sonoramente, colocando una mano sobre su boca para que esto pasara desapercibido. Miró el cuaderno sobre sus piernas y la taza de chocolate que aún humeaba a su lado, y pincel en mano comenzó a trazar líneas, con tranquilidad y parsimonia. Allí estaban, tal y como su madre decía que debía hacer para no perderse en cuanto a teoría se refería, sus apuntes sobre técnicas y otro tipo de cosas relacionadas con el mundo Shinobi. A menudo, le gustaba encerrarse en un mundo de letras, en el que lo más importante era saber y entender. Hikaru le había enseñado aquello, hacía mucho.

-¡Kasu-chan!—Chilló Haruto, llegando como si de un remolino se tratara.

La aludida alzó la vista, esperando a que el menor le dijera lo que quería. Sonrió levemente, dándole a entender que no molestaba. Haruto nunca molestaba.

-Natsu-chan me ha dicho que no sería capaz de invocar a su Gamakade-chan.—Soltó, ofendido.—Pero sería capaz, ¿cierto? Tú me ayudarás a aprender mañana, ¿a que sí?

Puso cara de angelito, y Kasumi se rió suavemente mientras colocaba sus pies descalzos en el suelo de madera y dejaba su cuaderno a un lado. Sonrió y acarició el pelo rubio de su hermano menor.

-Claro, Haruto, sabes que será un honor para mí enseñar al próximo Hokage.

La boquita de Haruto se abrió, como si estuviera sorprendido de que su hermana pensara que algún día llegaría a obtener el ansiado puesto, y tras unos momentos sonrió ampliamente.

-¡Vamos, le voy a decir a Natsu-chan que tú crees que llegaré a superarla!

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-Te duele verle aquí, ¿verdad?—Inquirió Sakura, sentándose sobre la mesa frente a Sasuke.

-Hmp.—Fue todo lo que comentó el Uchiha.

-Entiendo.—Asintió ella, como si de verdad hubiera dicho algo.—Es tu mejor amigo, y ya te habías hecho a la idea de que se había ido, que de pronto llegue un Naruto de dieciséis años…

-No me duele más que a ellos.—La mirada de Sasuke se volvió sombría unos instantes. Sakura sabía lo mucho que le importaban los hijos del Uzumaki, no era de extrañar que se preocupara.

-Los tres son fuertes, lo sabes. Salen a sus padres.—Sonrió levemente.

-Naruto les dejó hechos polvo una vez, ¿qué pasará cuando este vuelva a irse?—Bufó Sasuke.—Es más idiota de lo que pensaba.

Sakura rió.

-No pasará nada, Sasuke-kun.—La mujer de cabello rosa se acercó al rostro de su esposo.—Ya no son unos niños. Pueden cuidarse solos.

Sakura juntó sus labios con cariño, sabía que Naruto estaba fuera, había salido a comprar con Hinata, por lo cual no volvería en un rato. Así pues, podría disfrutar de algo de tiempo con el Uchiha.

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-¡Naruto-san, ¿qué demonios…?—Chilló Kasumi al ver al aludido llegar con Hinata inconsciente en brazos.

-¡Hinata-chan se ha desmayado!—Gritó el rubio.-¡Me acerqué para quitarle algo de la cara y…!

Haruto se dio una palmada en la frente, entendiendo lo que había ocurrido.

-Súbela arriba, papá.—Pidió el rubio menor.

-Sakura-chan estará allí para cuidarla.—Agregó Kasumi con una sonrisa tranquila.

Si supieran lo que les esperaba….

Naruto subió hacia la habitación que Sakura utilizaba durante su estancia allí. Escuchó ruidos desde el baño, donde Natsuki debía estarse bañando, y no pudo evitar sonreír al recordar que la joven había huido literalmente de la mujer de pelo rosa cuando ésta había dicho con voz peligrosamente suave que era una inconsciente por mojarse tanto. En ese momento, y demostrando que el rubio se había equivocado en su teoría del baño, la chica abrió la puerta, con un pijama puesto y la toalla alrededor del cuello.

-¡Naruto, ¿qué le ha pasado a Hinata-chan?—Le miró con el ceño fruncido. Naruto suspiró.

-Se desmayó, dattebayo, juro que yo no hice nada.—Negó con la cabeza, reafirmando sus palabras de que él era totalmente inocente, y seguidamente añadió.—La llevo a ver a Sakura-chan.

Abrió la puerta sin esperar respuesta para dejar a Hinata…y no se movió de su sitio.

Sakura y Sasuke rompieron su beso de golpe al sentirse observados, y miraron, horrorizados, al recién llegado Naruto, tras el cual unos recién llegados Kasumi y Haruto compartían una mirada espantada.

Natsuki abrió la boca ante la imagen, maldiciendo mentalmente su estupidez…

-¿Qué está pasando aquí, dattebayo?—Inquirió Naruto, entre confuso y herido.

-Naruto, nosotros…-Trató de decir Sakura.

"¡Papá, estarás conmigo para siempre, ¿verdad?"

-No hace falta que digas nada, Sakura-chan, lo entiendo todo…-El flequillo cubría los ojos de Naruto.

Natsuki vio su mentira romperse lentamente…

"Claro que sí, Natsuki, ¿cómo iba a abandonarte? Tus hermanos y tú sois lo más importante en mi vida, dattebayo."

-Dobe…-Quiso decir Sasuke, pero de nuevo, la voz del Uzumaki le cortó, sombría, dolida…

-Como mi yo del futuro se ha ido, estáis aprovechando su ausencia, ¿verdad…?

No podría recomponerla, la patraña se estaba derrumbando…

"¿Y a mamá? También quieres mucho a mamá, ¿verdad?" La pequeña de cuatro años frunció el ceño.

Los ojos de Sakura se llenaron de lágrimas. ¿Así iba a ser? ¿Su mejor amigo creería que le engañaba…?

-S-Sí…-Masculló la mujer con el dolor plasmado en cada palabra.

Kakashi, recién llegado, abrió mucho su único ojo visible y se acercó a Natsuki, cuyo cuerpo era recorrido por constantes temblores que avisaban de un posible llanto. Su mentira se convertía ahora en cenizas…

"¿Cómo no voy a querer a tu madre? ¡Hinata-chan es la mujer más importante en mi vida!"

-Entiendo…-Naruto formó una sonrisa sarcástica.-¿Cómo pudisteis, Sakura-chan, teme? Yo…yo realmente confiaba en vosotros…

El rubio dejó a Hinata en un sillón, colocándola con cariño y acomodando su cabello, aún sin perder la expresión de despecho.

Kakashi cogió los hombros de Natsuki, no podía ver su expresión, pues ella le daba la espalda, pero sabía que ella estaba cerca de llorar. Allí estaba su engaño, del que solamente quedaban los restos…

"¡Pero a veces dices que tú quisiste a tía Sakura, dattebayo!"

-Dobe, Sakura no tiene la culpa.—Intercedió Sasuke, protegiendo a la mujer.

El Hatake notó el primer sollozo sacudiendo el pequeño cuerpo de la Uzumaki mediana, al lado de ésta, Kasumi aferraba a un lloroso Haruto, tratando de retener sus propias lágrimas. Apretó los hombros de Natsuki con cariño. Ella apretó los puños, ya no podía salvar su mentira, no quedaba nada…

"Eso fue hace mucho, Natsu, tu tía Sakura y yo somos amigos…" Sonrió de forma zorruna y adorable.

-¡Cállate, teme! ¿Cómo puedes ser tan traidor de traicionar así a mi yo del futuro? ¡Eres mi mejor amigo, dattebayo!—Gritó Naruto, casi furioso.

No podía…no quedaba nada que salvar…

"¡Gracias, papi!" Se rió ella mientras se lanzaba hacia su progenitor.

-¡Eres un ingrato, yo confié en ti y tú te dedicas a besuquearte y vete a saber qué más con mi esposa…!—Continuó el Uzumaki.

Hinata abrió lentamente los ojos llorosos, llevaba un rato escuchando sin querer hacerlo, deseando volver a caer en la inconsciencia y no escuchar los celos del chico al que amaba, deseando no permitir que su corazón se rompiera más…

Natsuki cerró fuertemente sus ojos acuosos, repitiéndose de nuevo esa frase "nada que salvar…no quedaba nada de su mentira, nada…"

"¡No debes darme las gracias, dattebayo!" Se carcajeó felizmente Naruto, abrazándola.

Sasuke y Sakura estaban en silencio, sin pronunciar ni una sola palabra.

-¡…Con mi esposa, Sasuke, joder…!—Continuaba el rubio.

-¡YA BASTA!—Chilló entonces Natsuki, sin poder contenerse más.

…Nada…

-¡ESTOY HARTA DE ESTO, PÁRATE AHORA MISMO!—Continuó la Uzumaki mediana, Kakashi apretó más sus hombros, dándole apoyo silencioso.

-¿Pararme? Natsuki, eres una niña, pero seguro que sabes lo que duele que te engañen…-Trató de defenderse Naruto.-…Y si es tu mejor amigo, o al menos al que yo creía mi mejor amigo…

…Nada…

-¡TE DIGO QUE YA BASTA, PAPÁ!—Las lágrimas se derramaron por las mejillas de Natsuki, que alzó una mirada furiosa.

Y entonces Naruto entendió, y un fuerte mareo le sacudió, se vio obligado a sentarse en el suelo, confuso y sintiéndose un tonto, miró fijamente a Natsuki, como si la viera por primera vez.

-Tú…tú eres mi hija…-Entendió de golpe.

Natsuki asintió breve pero intensamente con la cabeza, con algún que otro sollozo roto rompiendo su pecho.

-Tú…Tú…-Naruto estaba en shock.

-Creo que ti-tienes que contarnos algo, Natsuki-chan.—Entró en la conversación Hinata, dando a entender que había estado despierta. Todos la miraron, sorprendiéndose por las silenciosas lágrimas que rodaban por las mejillas de la Hyuuga.

-Natsuki…-Llamaron a una Kasumi y Haruto.

-Da igual.—Cortó ella, aún llorando, notó como sus hermanos se colocaron a sus flancos, Haruto a la izquierda, a la derecha Kasumi, y tomaban sus manos en gesto de apoyo.—Tienen razón, es hora de decir la verdad…ya no hay mentira que salvar.

Gracias a todos los que dejaron reviews, siento no contestaros personalmente, pero en serio, os tomo en cuenta ^^

¿Qué decir? No tengo excusa, amigos, no la tengo -3-

¡Pero ey, os juro que es que simplemente no tenía inspiración, entre exámenes y otras cosas…! Pero ahora he vuelto :D Y como recompensa por esto, haremos un trato, ¿de acuerdo?

LEER: (Eso es por si alguien se salta mis notitas -w-) Veréis, he decidido que, como he tardado tantísimo, ha cualquiera que me deje un review le mandaré un mensaje con el inicio del siguiente capítulo, que será totalmente un flash back :D Si no tenéis cuenta en ff, un anónimo con vuestro e-mail (aunque sea falso, igual me da) y prometo enviaros el adelanto por e-mail :D

¿Qué os parece como recompensa?

¿Reviews? ^^

¡Besos y cuidaos!