En fin, sé que tardé MUCHÍSIMO, pero he estado ocupada, además mi primo se cargó lo que llevaba escrito (casi la mitad) y me tocó volver a empezar y…¡Qué pereza me daba~! Pero ahora, al fin, lo tengo ^^ Y de verdad, mil disculpas por tardar.

Natsuki siempre había creído que la expresión "se podía escuchar hasta la caída de un alfiler" era algo idiota y sin sentido, ¿cómo vas a escuchar caer a un alfiler? Sin embargo, cuando su propia voz se apagó, todo quedó en un total silencio, jugueteó con sus dedos de forma nerviosa, y por un momento Naruto se preguntó cómo no se había dado cuenta antes de quién era ella.

Tenía su mirada decidida y la amplia sonrisa Uzumaki, sin embargo, la piel pálida y los ojos grandes expresivos eran de Hinata, el color de sus iris era mezcla de ambos.

Él. Se. Había. Casado. Con. Hinata.

¿Pero cómo? A él no le gustaba Hinata, ella era solo su amiga.

Kasumi, por su parte, apretó los labios fuertemente, a base de años de práctica, ella había aprendido a leer a su padre como si fuera un libro abierto, con una facilidad envidiable incluso para Hinata, por lo que pronto supo que él dudaba, que él no amaba a su madre en esa época. Y lo odió un poquito por ello, solo un poquito.

Todo mal sentimiento se fue cuando la mirada azul de Naruto y la suya plateada se encontraron, y vio confusión y dolor entremezclados, por un momento quiso acercarse, y abrazar a su padre, y prometerle que todo iría bien a partir de ahora, porque él estaba allí. Con ella. Con ellos.

Sin embargo, se sorprendió levemente al notar los brazos de su tía Sakura a su alrededor, y solo entonces se dio cuenta de que lágrimas se deslizaban suavemente por sus mejillas.

Nunca se lo diría a nadie, jamás, pero en el momento en el que a Natsuki la torturaron, Kasumi cayó al suelo entre chillidos, por suerte solo Haruto estaba allí para verla, y su hermano menor ya sabía el secreto de las mellizas. Pero cuando sintió el dolor de su hermana, no pudo hacer mas que maldecir a aquellos que lo provocaban. Y se sintió inútil y débil.

Nadie volvería a dañar a las personas que ella quería, y al ver que Haruto y Natsuki también lloraban, ella decidió hacer algo. Apartó suavemente a su tía Sakura y avanzó un par de pasos, cruzándose de brazos de manera decidida.

-Mi verdadero nombre es Kasumi Uzumaki Hyuuga, soy melliza de Natsuki Uzumaki, hermana mayor de Haruto Uzumaki, orgullosa hija del Hokage de Konoha, Uzumaki Naruto, y de la matriarca del clan Hyuuga, Hinata.—Soltó.-¿Querías la verdad? Pues ya la tienes…papá.—Añadió, mirando a Naruto fijamente.

Éste pasó una mano por su rubio cabello de manera nerviosa, Hinata miraba al suelo, aparentemente perdida en sus pensamientos, asimilando todas las palabras que momentos antes habían salido de los labios de Natsuki cargadas de dolor y anhelo.

-Creo…que necesito pensarlo.—Dijo al fin Naruto, normalmente Sasuke hubiera comentado un "El dobe piensa, milagro" Pero todos sabían que ese no era el momento.

Sin dar tiempo a nadie a responder, Naruto Uzumaki saltó por la ventana y comenzó a caminar hacia el bosque, con las manos en los bolsillos, todo volvió a sumirse en un profundo silencio de asimilación, Natsuki apretó los puños fuertemente, dejando que el flequillo cubriera su mirada aguada. No quería llorar, y sin embargo, la madera del suelo pronto fue mojada por lágrimas. Notó que el aire le faltaba. Necesitaba respirar. Quería respirar. Se llevó las manos al pecho, comenzó a dar tragos de aire erráticos, se asfixiaba.

-¡Natsuki!—Chilló Sakura, al darse cuenta de la condición de la chica.-¡Otro ataque de ansiedad no!

La mujer de cabello rosa se acercó a toda velocidad para ayudarla, sin embargo, antes de que Sakura pudiera llegar hasta ella, unos brazos se habían colocado alrededor de ella, reconfortándola, ayudándola a superar el mal trago.

-Todo está bien.—Susurró Hinata, apretándola contra sí, sentía que todo estaba bien, que todo encajaba ahora como las piezas de un puzzle.

Natsuki notó como Hinata besaba su frente de forma cariñosa, y poco a poco comenzó a tranquilizarse, aunque aún lloraba y parecía a punto de asfixiarse.

-Él me odia.—Masculló la Uzumaki mediana, Hinata notaba las lágrimas de la chica mojar su camiseta.

La Hyuuga la aferró contra sí, y por un momento Natsuki dejó de tener tanta responsabilidad sobre sus hombros, dejó de ser la responsable del destino de sus progenitores, dejó de tener que salvar su villa, y fueron solo ellas, madre e hijas abrazadas y temblorosas.

-Él no te odia.—Ella se atrevió a sonreír levemente.—Él nunca te odiaría.

Kasumi sonrió levemente, complacida por la imagen y abrazada a Haruto, sin embargo, la leve paz del momento se vio interrumpida por el sonido de una silla al caer de golpe, todos se giraron para ver a Sasuke, que abandonó el lugar con una mirada de furia, Natsuki abrió la boca para decir algo, pero el Uchiha ya se había ido.

-¿Y a este qué le pasa?—Dijo con un suspiro Haruto, cruzándose de brazos y soltando a su hermana, al parecer, la aceptación de Hinata de que ellos eran sus hijos había tranquilizado algo los ánimos.

-Está enfadado.—Explicó suavemente Sakura.—Para él sois muy importantes, no por nada sois sus ahijados. El que Naruto desapareciera ya fue un gran golpe, y el que haya vuelto con varios años menos le ha sentado como una patada en el estómago…pero que Naruto hiciera llorar a Natsu…que la hiciera tener un ataque de ansiedad…para él es lo peor que Naruto podría haber hecho.

En ese momento, todos entendieron por qué Sasuke y Sakura estaban juntos.

Lejos de allí, Naruto estaba de pie, en el río donde un día había abrazado a Natsuki, dejando que se desahogara, mientras ella repetía en voz baja que las niñas grandes no lloraban, dejando la frase grabada a fuego en la mente del Uzumaki. Naruto llevó una mano al pecho, justo al lugar donde palpitaba su corazón, y apretó la ropa en un puño. Esa chica era su hija. Su hija con Hinata. Por eso sentía que debía protegerla.

Era un santísimo idiota, ¿y él pretendía ser el Hokage?

Ahora entendía esa sensación, y sabía que realmente había sido un gilipollas al pensar que esa chica podía ser hija de Neji, lo peor de todo era saber que, de una forma u otra, había herido a Natsuki.

No creía que él fuera a ser buen padre para ninguno de los tres.

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Takeshi Haruno* entrecerró los ojos al mirar a Obito frotar con sus nudillos la cabeza de Hikaru, que se removía y se quejaba tratando de quitarse al hermano de encima. A su lado, Hanami estaba cruzada de brazos, con el ceño fruncido y una mueca indudablemente Uchiha.

El hombre suspiró, ¿cómo era posible que los genes del esposo de su hija hubieran marcado tanto a sus nietos? Estúpido Sasuke, a él nunca le había gustado para su hija, ¡y encima tenía la desfachatez de dejar que sus genes pasaran de una manera tan descarada a sus retoños!

¿Que no era su culpa? … Vale, lo sabía, ¿pero qué importaba con tal de meterse con Uchiha?

-Abuelo.—Hanami giró su mirada oscura hacia él, que inmediatamente le hizo un movimiento con la cabeza, dándola a entender que podía hablar.-¿Tardará mucho en volver mamá?

-No lo sé, Hanami.—Él se encogió de hombros.

La chica de cabello rosa hizo una casi imperceptible mueca mezcla de decepción y alivio, pero con Obito y Hikaru peleando e Itachi en vete-tú-a-saber-dónde, solamente Takeshi pudo verla.

-¿Por qué lo preguntas, cielo?—Inquirió el abuelo con dulzura.

Ella negó con la cabeza, volviendo a ponerse su máscara de frialdad y tranquilidad. Si la hubiera creído, realmente hubiera sido un tonto. Y Takeshi Haruno podía ser sobre protector, pero no tonto.

-Hanami Uchiha.—Gruñó al pronunciar el apellido. ¡Estúpido Sasuke!—Dime ahora mismo lo que te pasa.

Ella le miró fijamente, tratando de hacer que se sintiera incómodo por la frialdad de sus iris ónix, mas él estaba acostumbrado a Sasuke y sus miradas matadoras, así que se limitó a alzar el mentón con tozudez. Ella frunció el ceño, su abuelo era tan terriblemente parecido a su madre, con esos ojos dulces y cariñosos de un fuerte color jade y esa personalidad cabezona.

-Cuando mamá viene, a veces…-Ella flaqueó. Era raro en Hanami que eso ocurriera.

-Lo sé.—Masculló Takeshi.—He visto los moretones tanto como tú, Hanami…

Otra razón para odiar a Sasuke, el cabrón no protegía a Sakura cuando ¡joder! Tenía que saber que la pegaban. Lo que Takeshi no sabía era que era la misma mujer la que no lo permitía, pues sabía que al más mínimo gesto de rebeldía su familia pagaría las consecuencias, ¿qué eran un par de moretones o algo de dolor en comparación con su pequeña Hanami, que al ser la menor era la más amenazada?

-No entiendo como ella puede dejar que le hagan eso.—Soltó con casi enfado la Uchiha, ajena a todo lo que ocurría y la suerte que ella correría si su familia hacía algo contra los, ahora, dictadores.

-Yo tampoco, Hanami.—Aceptó el hombre. Si hubiera sido cualquier otra niña, la hubiera abrazado para reconfortarla, pero era su nieta, fría e impersonal, dura y fuerte. Con un temperamento interior digno de Sakura, debía añadir.

Obito, que sin que nadie lo advirtiera hacía rato que había dejado en paz a su hermano para escuchar la conversación junto con éste, se tensó inmediatamente. Había visto la decepción en los ojos de su hermana cuando miraba a su madre, no era tonto, aunque a veces lo pareciera. Sabía lo que pasaba, él mismo había dejado que pisotearan su orgullo (Y, ¡por Kyubby! Estábamos hablando de su orgullo) con tal de que no tocaran un cabello rosado de Hanami.

Sin embargo, y aparentando seguridad, se lanzó hacia delante, abrazando a su hermana y alzándola en brazos, Hanami se quejó e incluso pataleó un poco, pero tras unos momentos, Obito la dejó en el suelo y trató de hacerle cosquillas, logrando, increíblemente, un capón por parte de la chica.

Takeshi Haruno no pudo evitar sonreír al ver que Hikaru se metía, con un aura sosegada exactamente igual a la de Sakura, para que Obito dejara de lloriquear de forma tonta e infantil. Y, por un momento, no pudo evitar pensar que, al fin y al cabo, Sasuke Uchiha y su hija no habían criado tan mal a aquellos niños. Y pensó algo que jamás volvería a admitir, ni siquiera ante sí mismo, porque ¡Era su hija! Y no podía evitar volver a dejar que esas palabras llegaran a su mente de padre sobre protector:

"Al final, quizá no eligieras tan mal, Sakura."

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Itachi dejó que su puño se estrellara contra la pared, su mirada furibunda se clavó en el suelo, como si quisiera fulminarlo, su ceño levemente arrugado, sus músculos tensos, los labios vueltos una fina línea. ¿Cuándo había llegado a eso? ¿Cuándo había ocurrido?

Hacía tan solo diez minutos que había salido de la mansión del Hokage, que ahora ocupaban esos ancianos cabrones, quiso visitar a Naomi, ¿y qué le dijeron? "Es una traidora, nadie puede verla, aprendimos de nuestros errores".

¡TRAIDORA UNA MIERDA! ¿Pero qué se creían? Itachi apretó los dientes y cerró los ojos, tratando de serenarse, tomó una bocanada de aire limpio y finalmente abrió el puño, dejando el brazo colgar a un lado de su cuerpo, inerte, se apoyó en la pared. ¿Realmente eso estaba pasando? ¿Realmente él, Uchiha Itachi, estaba dejando que un par de viejos jodieran su vida?

Se dejó resbalar hasta el suelo y su mirada se perdió en la pared de enfrente, ya no estaba furioso, solo confuso. Naomi había sustituido a Tetsuya como líder de los "rebeldes" cuando éste había sido atrapado, y ahora ella también se había ido. ¿Quién le quedaba de su propio equipo?

Peor aún, seguía preguntándose cómo había ocurrido, cuándo, también. Y por qué diantres no lo había notado.

¿Cuándo él había comenzado a querer a Naomi?

Suspiró y apoyó la cabeza en la pared, estaba aterrado y confundido. Cuando se enteró de que ella había sido atrapada, le invadió una ira ciega, echaba de menos a esa adicta al chocolate que siempre le molestaba, y no iba a permitir que la tocaran. Natsuki le había dicho que esperara, que ella lo arreglaría todo, pero simplemente no quería esperar. Y cuando le dijeron que no podía verla, y su corazón se encogió, se dio cuenta de lo que ella significaba para él.

Pero estaba solo, nadie de su equipo podía ayudarle.

De pronto, notó que alguien se paraba frente a él, pero tenía los ojos cerrados, y no tenía intención alguna de abrirlos. Estaba derrotado, no tenía ganas de nada. ¿Qué había pasado con el frío Uchiha que parecía un cubito de hielo? El terror por lo que pudieran estarle haciendo a sus compañeros le impedía pensar si quiera en ello.

En ese momento, notó algo que le golpeaba, abrió los ojos de golpe por el pinchazo que había recibido en la frente, a su lado había un palo de dango, culpable de la sensación. ¿Pero qué…? Buscó furioso a aquel que hubiera tenido las narices de tirarle un palo de dango, encontrándose con una mirada marrón suave que le miraba aún más enfadada de lo que parecía la suya, pero ésta tenía un leve toque cariñoso y maternal, sumado a esa ya conocida aura de travesura que siempre la acompañaba.

-Itachi Uchiha, espero que solamente estuvieras tan deprimido porque te han dado la paliza de tu vida, o si no te la daré yo.—Espetó con enfado la mujer ante él.

-Sensei…-Masculló el chico, cruzándose de brazos aún en el suelo.

-¡Ni sensei ni nada!—Explotó la mujer.-¿Puede saberse qué haces ahí tirado, en medio de un callejón y con ese aura depresiva? ¡Quiero una explicación, Uchiha!

Anko Mitarashi nunca había sido una mujer paciente, más bien al contrario, y hacerla enfadar no era difícil cuando se trataba de él, que tenía una fantástica capacidad para sacarla de sus casillas. La mujer puso los brazos en jarra y alzó una ceja, oh, sí, quería una explicación. ¿Y si no? Seguramente Itachi sufriría, mucho.

-¿Sabes lo de Naomi?—Contestó él como toda explicación.

-Sí.—Asintió ella, y suspiró.—Pero eso no es razón para deprimirte, ¡vamos a patear el culo a esos viejos y a sacarla de allí en cuanto podamos, Itachi!—Gritó, sonriendo y cogiendo otro dango de la bolsa que llevaba a la muñeca.

Itachi se corrigió mentalmente, unos momentos antes se decía que estaba solo, que nadie podría ayudarle, pero sí había alguien. ¿Cómo había podido olvidar a Anko-sensei?

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Naruto no sabía cuánto tiempo llevaba allí parado, simplemente escuchando los sonidos a su alrededor y tratando de serenarse. Pero una presencia le hizo girarle de golpe, con las manos preparadas para formar un sello que haría aparecer veinte clones de sí mismo, sin embargo, sus ojos azules se abrieron levemente sorprendidos al ver allí a Haruto.

-Papá.—Dijo en voz baja el niño.

-¿Qué pasa, Haruto? Deberías estar con tus…hermanas.—Al pronunciar éstas palabras, sintió algo extraño removerse en su interior.

-Ellas están con mamá y tía Sakura.—El más mayor apretó los puños, aún no sabía cómo tomarse esas palabras, ¿es que acaso él no amaba a Sakura? ¿Por qué permitía que le dijeran que ella no era para él sin chistar?

-¿Qué quieres, Haruto?—Preguntó, ya casi frustrado.

-Nada ´ttebayo.—Naruto suspiró, el crío era terriblemente parecido a él.—Solamente quería hablar y…saber si odias a Natsu.

-¿QUÉ ´TTEBAYO?—Chilló él.-¡Claro que no! Es solo que todo esto me ha tomado por sorpresa.—Se defendió, revolviendo su cabellera rubia.

Haruto suspiró y se sentó en el suelo, jugando con una brizna de hierba entre los dedos tras arrancarla de su lugar, Naruto frunció levemente el ceño, el niño estaba indudablemente triste pero ¿qué quería? La vida que él creía que iba a tener resultaba ser todo lo contrario.

Sin embargo, y al mirar fijamente al pequeño, el mayor no pudo evitar pensar que, después de todo, su vida no debía de estar tan mal. Sus hijos eran fuertes, y parecían felices, lo cuál quería decir que Hinata y él no lo habían hecho tan mal como padres, quizá hasta estuvieran enamorados, ¿no?

Negó con la cabeza, ¡él amaba a Sakura y punto!

Y sin embargo…

-¿Natsuki está bien?—Preguntó finalmente.

-Ha vuelto a tener un ataque de ansiedad.—Informó Haruto con un leve temblor en la voz.

-Mierda.—Masculló Naruto, antes de comenzar a andar hacia delante, el niño le miró, curioso.

-¿Dónde vas?

-¿No es obvio? ¡Natsuki es una idiota ´ttebayo! ¡No será capaz de salvar a la villa ella sola, necesita ayuda!—Hizo un gesto al pequeño para que le siguiera, Haruto sonrió, la mentira se notaba a kilómetros de distancia, estaba claro que Naruto quería ayudar tanto a Natsu como a la villa, así pues, se levantó y siguió a su padre.

Cuando llegaron a la sala, Sasuke había vuelto, aunque estaba algo enfadado aún, parecía que el abrazo en el que le estrechaba Sakura le daba ánimos. Naruto frunció el ceño. Maldito Teme capullo.

El rubio apretó los puños y respiró hondo, buscando con la mirada a sus hijas.

Naruto las miró fijamente, las lágrimas aún patentes en el rostro de ambas, Natsuki aferrada a Kakashi, Kasumi abrazada a Sakura.

Seguidamente, su vista se dirigió a la ventana, en la cual aún estaba apoyado Haruto con una leve sonrisa tras su conversación anterior. ¿Cuánto hacía que se había enterado de la verdad? ¿Cuatro horas? Parecía que hacía dos años que todo eso había ocurrido. Sin embargo…¡argh! ¡Demonios, qué confuso estaba! Cerró los ojos unos segundos, y cuando volvió a abrirlos, éstos se encontraron con los de Sasuke.

Negro contra azul, frialdad contra confusión, la mirada de Sasuke contra la de Naruto.

Y entonces lo entendió, y supo lo que debía hacer, sin embargo, y como para asegurarse, su vista recorrió a los presentes, vio la mueca de pena bajo la máscara de Kakashi, los ojos rojos de tanto llorar de las mellizas Uzumaki, se fijó en un moretón en el brazo de Sakura y, por último, sus ojos azules se posaron en Hinata y su cara de porcelana, sus ojos plateados y profundos. Hermosos. Perfectos.

Se sorprendió de sus propios pensamientos.

-Decidido.—Dijo en voz alta, cruzándose de brazos con su seguridad habitual de vuelta.—El Hokage de Konoha ha vuelto, o más bien llegado. ¡Y pienso proteger la villa ´ttebayo!

El silencio cayó durante unos segundos en el lugar, como una pesada losa que llegó hasta el corazón de todos los presentes, las palabras entraron al cerebro de todos poco a poco. Natsuki fue la primera en reaccionar, dio un paso hacia el frente, miró de reojo a sus hermanos, que la imitaron. Casi como si lo hubieran ensayado, colocaron su mano en la frente, imitando un saludo militar.

-¡LOS HERMANOS UZUMAKI ESTÁN LISTOS PARA LA BATALLA!

*Takeshi Haruno es propiedad de Emiita, es que amé a ese hombre XD Y tenía ganas de sacar algo sobre él

Para los que no conozcan a Naomi…ya la conoceréis, y creedme, os gustará, ella es la adorable OC que creé con Emiita *O* Además, ¿qué decirle a ella? …

Hermanita mayor adoptiva, te echo de menos U_U

Ahora sí, me despido, de verdad lo siento, últimamente el colegio y etc me quita muuuucho tiempo XD

¡Nos leemos! ^^