Capítulo 2: Un paso para ser popular
Cuando entró al comedor y lo buscó pudo ver que no estaba solo. La chica de la clase de biología estaba con él, le hablaba sin parar mientras el muchacho sólo asentía mirando al infinito, se notaba que no le interesaba en lo más mínimo lo que ella decía, y algo que le dio bastante risa a la pelirroja fue que la morena trataba de jugar con su cabello en forma "seductora" pero lo único que lograba era enredárselo. De a poco se fue acercando.
"¿Cómo era que se llamaba? ¿Lucy? ¿Lizzy? ¡Ah, claro! Lindsay"
-Hola chicos- dijo con su mejor sonrisa mientras se sentaba frente a ellos, pudo notar como él dejaba de mirar al infinito y se centraba en ella.
-Hola. Ya pensaba que el baño te había tragado- le responde Lindsay- ¿O es que quebraste los espejos al pasar frente a ellos y tuviste que quedarte a limpiar?- ella rió y logró volver a hacerla sentir mal. Pero esta vez, él estaba dispuesto a cumplir lo que dijo.
-Sabes…- comenzó- Creo que eres muy cruel sin razón-
-Vamos Sammy, no me digas que no es gracioso- ella rió nerviosamente, él estuvo dispuesto a responder pero tres chicas se sentaron en la mesa.
-¿Tu eres Marissa Von Bleicken?- le pregunta una muchacha rubia a Lindsay.
-No. Creo que te refieres a la traumada que está sentada enfrente de mí-
-¿Eres tú?-
-Sí- las muchachas sonrieron y se sentaron junto a ella.
-Supimos que te nombraron capitana del equipo de porristas- comentó la morena de las tres que parecía ser latina.
-¡¿Te nombraron capitana del equipo de porristas?- exclama Lindsay como si no se lo pudiera creer.
-¿Por qué no me lo dijiste?- pregunta él.
-Samuel yo… venía a decírtelo pero Lindsay… y luego ellas… y ahora…-
-Tranquila, te entiendo- le sonrió cálidamente. Ninguno de los dos notó que la latina le susurró algo a una de las rubias quien solo pudo reír.
-En todo caso… aun no lo soy- todos en la mesa alzaron las cejas- Le pedí a la señorita Sylvester tiempo hasta mañana para pensarlo-
-¿Pediste tiempo para pensar si ser la capitana de las porristas?- Lindsay abrió mucho los ojos- ¡¿Cuál es tu problema?-
-Yo sólo…- la pelirroja bajó la mirada, en cierta forma si era algo tonto pedir tiempo para pensar eso pero…- Voy a aceptarlo-
-Buena decisión. Un gusto, yo soy Quinn Fabray- le extendió la mano en forma de saludo, la pelirroja la aceptó- Y ellas son Santana y Brittany-
-¿De dónde me suena tu nombre Quinn?- le pregunta Marissa, se queda pensando un rato para luego poner cara de expectación- ¡Eres la ex capitana del equipo!-
-Correcto- le sonrió.
-Queríamos pedirte un favor, bonita- dice Santana.
-¿Qué tiene ella de bonita?- susurró Lindsay, cosa que solo la aludida pudo escuchar, eso hizo que bajara la mirada por un segundo para luego darse cuenta de que aun tenía que saber cual era ese favor así que alzo la vista y sonrió.
-Queremos volver al equipo- dice sin rodeos- Y para eso necesitamos tu ayuda-
-Yo quiero volver a usar ese bonito uniforme- comenta Brittany con aire soñador.
-¿Nos ayudaras?-
"Si las ayudara tendría que aceptar unirme al grupo… pero, ¿Por qué negarme? Quiero decir, eso es lo que todas las chicas buscan, ser capitanas del equipo, y de todas formas ya dije que sí, creo que tengo que cumplir… quizás ellas se acerquen a mí y pueda por fin tener una amiga o algo así. Pero, ¿Qué pensará Sam de esto?... ¿Qué rayos me importa lo que piense él? Podría…"
-¡Hey! ¿Sigues ahí?- le pregunta Santana mientras chasquea sus dedos frente a su cara.
-¿Qué? ¡Ah! Sí, sí-
-¿Sí que sigues ahí, o sí que nos ayudarás?-
-Yo… ambas- las tres ex porristas sonrieron con ganas y ahora ya más relajadas se pusieron a hablar con la muchacha mientras Lindsay miraba ofuscada y Samuel mostraba interés en lo feliz que se veía la pelirroja.
Aquella muchacha corría lo más rápido que podía apretando su bolso entre sus manos y rogando que ningún semáforo se pusiera en rojo. Cuando logró divisar el edificio sacó su celular para ver la hora.
"Me quedan siete minutos. Probablemente llegue pero tengo que correr más rápi…" eso la sacó instantáneamente de sus pensamientos, ¿Y cómo no? Si después de todo, un auto le había dado un topón por el lado. Ahora ella estaba tirada en el suelo, abrió los ojos con lentitud, todo le daba vueltas, trató de concentrarse en un punto fijo pero eso sólo la mareaba más así que cerró los ojos. Pudo escuchar como la puerta de ese auto se abría y alguien se ponía a su lado.
-¡Marissa!- ella reconocía esa voz, sintió como él pasaba la mano por el costado de la cabeza, abrió los ojos con lentitud para darse cuenta de que el mundo ya no giraba, eso la hizo sonreír, alzó la vista para darse cuenta de que el muchacho estaba sacando su celular.
-¿A quién llamas?- le pregunta con un hilillo de voz.
-¡Estás despierta!- se sobresaltó a tal punto que dejó caer el teléfono el cual pasó a unos milímetros de rozar la cabeza de la muchacha- Lo siento muchísimo, le dije que nos detuviéramos al momento en que la luz se puso amarilla pero él insistió en que sí alcanzaríamos a cruzar y…- él estaba hablando de una forma exageradamente rápida para ella haciendo que le doliera la cabeza, así que para acallarlo le replanteó la pregunta de hace unos instantes.
-¿A quién llamabas?-
-¿Llamar? ¡A claro!- volvió a coger el teléfono- A una ambulancia-
-¡No!- logra gritar ella antes de que él terminara de marcar el número.
-¿Cómo que no? ¡Te acabamos de atropellar!-
-Estoy bien- empujó el suelo con sus manos y se puso de pie- Lo vez, estoy completamen…- no pudo terminar esa frase porque sentía que el mundo volvía a girar, extendió un poco sus brazos para no caerse y cuando ya estaba segura que terminaría en el suelo él la sujetó por la cintura.
-A mí me parece que no lo estás-
-Tengo que llegar a la escuela-
-¿Te preocupa más eso que el accidente? ¡Podrías tener heridas interiores!-
-Pero hoy le iba a decir a la señorita Sylvester que sí quiero ser la capitana del equipo-
-Marissa por favor- se notaba que él estaba realmente preocupado por ella.
-Mira- dice zafándose del agarre del muchacho- Estoy bien- se alejó un par de pasos- Ahora, voy a ir a la escuela de todos modos… no me importa si tú te opones- dicho eso se dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección al instituto.
-¡Espera!-
-¿Qué pasa ahora?- miró por sobre su hombro para notar como el muchacho se pasaba la mano por el cabello.
-Deja que te llevemos- y sin esperar respuesta él la cogió de la mano y la encaminó hasta el auto, abrió la puerta trasera y le sonrió.
-Gracias- murmura ella antes ver como el joven cerraba la puerta.
-¿Y quién es esta hermosa jovencita, eh?- pregunta el muchacho de aparentemente 20 años que estaba sentado en el asiento del piloto.
-Ella, es a quien acabas de atropellar galán- le dice Samuel cerrando la puerta- Mejor ya vámonos-
-¿A qué hospital vamos?-
-Oh, no- dice la muchacha- Tenemos que ir a la escuela, ya están por empezar las clases-
-¿A la escuela? Bromeas… ¿Verdad?-
-Claro que no-
-Mejor hazle caso- le susurra a su amigo- Yo me encargare de ver que no le pase nada-
-Pues si allí quiere ir la princesa- dijo encendiendo el auto- Allí iremos- y dicho eso se pusieron en marcha, el transcurso no duró más de dos minutos que pasaron en silencio.
-Gracias por traerme-
-Hey, es lo menos que podía hacer después de haberte… por cierto, lo lamento mucho-
-No importa, estoy bien- entonces escuchó sonar la campana y diciendo un leve "adiós" se bajó del auto y se echó a correr siendo seguida por su compañero- ¿Qué clase nos toca ahora?- pregunta con la respiración un tanto entrecortada.
-Arte- dice mientras la toma de la mano evitando que ella siguiera en línea recta cuando se suponía que tendría que girar, pero el movimiento fue algo brusco así que ella dio un par de tropezones y justo antes de caer al suelo él la sujetó por la cintura atrayéndola a su cuerpo, ella alzó la vista y le sonrió, él quitó una de sus manos y le acarició la coronilla- ¡Marissa!- exclama preocupado
-¿Qué ocurre?-
-Es que… no me había dado cuenta pero estas sangrando-
-No bromees- dice riendo, pero él le mostró su mano izquierda que ahora estaba manchada de carmín- Ay… no me había dado cuenta…-
-Ven, vamos a la enfermería-
-Claro que no- dice tajante.
-No te puedes quedar así, ¿Y si tienes alguna otra herida?-
-No creo además yo…-
-¡Hey tortolitos!- ambos se giraron con rapidez para ver como la profesora de arte estaba viéndolos con los brazos cruzados, detrás de ella estaban todos los del salón- No deberían de escaparse de mis clases para estar juntos- los estudiantes se pusieron a murmurar.
-¡No es lo que piensa!- se apresura a decir ella- Es que él… yo… tuvimos un accidente-
-Creo que debería de buscarse una excusa más convincente señori…- puso una cara de horror al ver a Samuel mostrarle su mano ensangrentada- ¡Dios mío! ¿Qué sucedió?-
-Nada- se apresura a decir la pelirroja, no quería meterlo en problemas- Me caí, él me encontró y me estaba ayudando pero entonces llegó usted y… en todo caso, ¿Qué es lo que hacen todos aquí?-
-Íbamos al patio a dibujar en la naturaleza, pero señorita Von Bleicken, debería de ir a la enfermería-
-No hace falta, me siento bien. Iré a buscar mis cosas al salón y los encontraré en el patio- y dicho eso se puso a correr.
-Yo… también haré eso- él se puso a seguir a la muchacha. Ya lo había dicho, él se iba a asegurar de que no le pasara nada malo.
-¿Cómo es eso de que te unes con una condición?- Sue se acercó con enojo mirandola peligrosamente.
-Si lo prefiere no me uniré- ella nunca había sido manipuladora, pero este era el momento para hacerlo.
-Bien, ¿Qué es lo que quieres?-
-Que también meta a Quinn, Brittany y Santana en el equipo-
-¡Jamás!- clamó con toda la fuerza que pudo- Ellas me traicionaron y no voy a darles ninguna oportunidad-
-Pero sabe que ellas son de las mejores- la verdad es que no estaba segura de si eso fuera verdad pero esperaba que así fuera porque las conocía tan poco que no tenía muchos argumentos- Y si no las acepta… piense que perdería a cuatro de las mejores porristas- la entrenadora frunció el ceño y se sentó en su silla.
-Bien, dile a las traidoras que están dentro- la muchacha sonrió- Ve a buscar tu uniforme y sal de mi vista antes de que me arrepienta-
Ella se puso de pie fue directo a la cafetería, estaba segura de que estarían allí, las buscó con la mirada pero el lugar estaba tan abarrotado de gente que no lograba encontrarlas. Mientras giraba su cabeza en todas direcciones pegó un fuerte respingo al sentir como alguien la sujetaba de los hombros, ella se giró rápidamente.
-¡Hey! Me asustaste- él sólo le sonrió- ¿Has visto a las chicas del otro día?-
-¿Las que querían ser porristas?- ella asintió- La verdad es que no. Por cierto, ¿Ya hablaste con la entrenadora?-
-Sí, la verdad es que las estaba buscando para decirles que ya están dentro…-
-De seguro no tardan en llegar. Ven, vamos a la fila- eso la choqueó, no quería, no quería y no quería. Trató de pensar en una excusa lo más rápido que pudo.
-No puedo-
-¿Por qué no?-
-Porque… yo… ¡Ah! Es que iba a ponerme mi uniforme, ya sabes, ahora que entré al equipo, la señorita Sylvester me dijo que tendría que usarlo en el día a día- se notaba que él no estaba muy convencido, pero ella no pensaba ceder- Si quieres… me puedes acompañar- él simplemente asintió, ella lo tomó de la mano y juntos caminaron hasta el salón de costura, se encontraron con un par de alumnas que estaban cosiendo un par de telas quien sabe para qué- Hola-
-Hola, tú debes de ser Marissa, ¿Verdad?- ella asintió- Aquí está tu uniforme- le entregó una bolsa transparente donde se podía ver el uniforme del equipo- También tendrás que usar estas zapatillas- dijo mientras se las entregaba-
-¿Cómo fue que terminaron mi uniforme tan rápido?-
-Ayer nos dijeron que ibas a entrar como capitana así que nos pusimos a trabajar rápidamente-
-¿Ayer?-
-Sí, ¿Algún problema?-
-No, no, claro que no… bueno, gracias- les lanzó una sonrisa y en silencio se retiró del salón.
-Al parecer la entrenadora estaba segura de que te unirías- le comenta él mientras ambos se encaminan al baño de las mujeres.
-Sí… ¿Por qué habrá sido?-
-Lo más probable es que no pensó en que fueras a decir que no. Es difícil creer que alguien se negaría a eso- le sonrió y ella entró al baño de las mujeres colocándole seguro a la puerta. Lentamente se fue quitando la chaqueta, luego la remera y por último la falda, se detuvo a verse en el espejo cosa que hace tiempo no hacía y ciertamente no podía notar ningún cambio desde la otra vez, seguía viendo esa enorme barriga que para todos era inexistente, esas piernas gigantes que no eran nada más que unas estilizadas extremidades al igual que sus brazos…
"No sé cómo voy a poder usar ese uniforme sin parecer un desastre"
Apartó su vista del espejo y se fijó en el uniforme, era más pequeño de lo que ella imaginaba, estaba segura de que no le quedaría. Se colocó la remera primero, eligió la de manga larga porque no quería exponer sus brazos, luego la falda, escogió la que era suelta, no quería usar la ajustada para recalcar sus piernas, se puso las zapatillas y sin volver a mirarse al espejo se dio media vuelta y abrió la puerta, encontró a Samuel recargado contra el marco de la misma, la momento de verla puso una cara de completa expectación.
-¿Cómo… cómo me veo?- logra preguntar mientras se pasa la mano por el pelo echándoselo para atrás.
-Te vez… muy delgada- susurró, pero ella no lo logró escuchar.
-¿Cómo? Habla un poco más fuerte- dijo ya cada vez más nerviosa por pensar en lo mal que se vería con esa ropa.
-Te vez muy bien- ella bajó la mirada apenada- Pero te falta algo-
-¿Qué cosa?- él se acercó y le quitó a la muchacha una banda para el cabello que tenía alrededor de la muñeca, se apegó un poco a su cuerpo y pasó sus brazos por sobre sus hombros, le ató el cabello en una coleta alta y se alejó un paso.
-Ahora estás lista para animar al equipo- dijo mientras le cogía la mano, ella sonrió.
corto lo sé, pero ahora estoy ultra ocupada, ya saben, el 18 de septiembre, en la escuela estamos haciedno un montón de cosas... ¿les dije que hay una chica que quiere que tradusca mi otra historia al ingles? me pareció genial, mi ingles no es muy bueno, es como regular, pero le pondre todas mis ganas para hacerlo...
mi sicólogo mi diagnosticó por fin depresión y me subio la dosis de los medicamentos antidepresivos, lo estoy sufriendo, ahora quiero llorar por todo, imaginence que escuché un pedazo de "Castle Walls" y me puse a llorar, y ahora por todo quiero llorar.. creo que escribir es uno de mis escapes de todo esto, una forma de ser libre y expresarme :)
