Todas las cosas que se quedan atrás
I
-La mañana aun es oscura. Se siente fría… muy fría, puedo ver mi aliento, me duele respirar. El aire congela mis pulmones.
Un sonido de campanas proviene desde las vías del tren, pero ningún vagón se acerca.
Aún es muy temprano, la chica se lamenta el haber salido tan temprano de casa. Para su buena suerte, el sistema de iluminación pública funciona con luz solar almacenada durante el día, y la ciudad es un poco autosuficiente.
-debí abrigarme más.- se dice la chica mientras avanza por una zona que no recordaba haber visitado en los últimos días.
Su andar la lleva hasta una zona aparentemente de clase media baja, una zona de apartamentos viejos y antiguos. Sin razón aparente se siente atraída hacia ese lugar. Llega hasta la puerta de un viejo departamento. La puerta parece rota y decide entrar. El día aún no clarea y la noche es ligeramente azul.
La habitación es triste y simple. Un sentimiento de miseria parece recorrer el lugar. La chica se pasea por la habitación, observa el cielo a través de la ventana. A lo lejos se pueden ver lugares de diversas explosiones. Observa la cama desarreglada, parece que nadie ha dormido en ese lugar en años. En una mesa se encuentran pastillas y otras medicinas. Sobre un mueble se encuentran unos lentes rotos. Los analiza y se los pone, la graduación le hace ver todo borroso pero no se los quita. Vuelve a observar toda la habitación con los lentes puestos.
De pronto al mirar hacia la puerta del baño ve la borrosa silueta de un chico que le sonríe. Rápidamente se quita los lentes, pero no encuentra a nadie en ese lugar a parte de ella. Con un poco de duda vuelve a ponerse los lentes y observa nuevamente el mismo lugar, pero la figura que creyó ver no aparece.
Desanimada se quita los lentes y continúa investigando por la habitación. Revisa los cajones, sacando la ropa y los papeles. De pronto se detiene, se siente extraña, como si estuviera espiando en la intimidad de otra persona. El pensamiento la abandona y sigue buscando entre las cosas que hay en el departamento hasta que se encuentra con una credencial.
-Este nombre…- la chica se sorprende al leer el nombre que aparece en la credencial.
La chica de la foto parece seria, sin emociones. Su mirada fría parece traspasarlo todo, aun así le resulta misteriosamente triste, ausente de vitalidad. Acaricia el rostro de la foto, como si quisiera comprender que es lo que pasaba por su mente, o como era ella en vida.
-esta cara… no me resulta familiar… pero el nombre… ¿Quién podrá ser?
La chica abandona la habitación llevándose la credencial y los lentes.
II
-Rei Ayanami…
La chica se encuentra en su casa, observando la credencial donde una chica de pelo azul y mirada seria llamada Rei Ayanami la observa.
-¿te conozco?- la chica recuerda haber escrito una palabra parecida a Rei en la playa. Analiza la foto. De alguna forma siente algo al ver los ojos de Rei Ayanami, una especie de vacío, de incomprensión, algo con lo cual logra identificarse en el extraño mundo en el que despertó.
-¿me conoces?... ¿nos conocemos?- dice mientras deja a un lado la identificación y pasa su atención a los lentes de armazón grueso.
Los revisa, recorre el contorno con suavidad. Hay algo en esos lentes que le llaman la atención. La figura de una persona sonriendo. El rostro de preocupación difuminado por la graduación. De pronto, pequeñas lágrimas caen sobre los cristales.
-¿Qué…?- la chica no comprende porque de pronto siente un enorme vacío, una nostalgia, una soledad absoluta, como si repentinamente se hubiera dado cuenta de lo que ha perdido por haber despertado en esa playa. Sus lágrimas caen gruesas y sin razón. La tristeza para a la ira, al dolor. Aprieta los lentes con fuerza hasta sentir como terminan de romperse entre sus manos. Sin dejarlos caer, los aprieta nuevamente con mayor fuerza hasta sentir que se rompen nuevamente entre sus manos. Luego los arroja por la ventana en una señal de abandono de todas esas cosas que pudieron o debieron lastimarla en el pasado.
III
-En un mar de LCL, todos estamos flotando en el mismo lugar…
-En este mar de LCL… siento que todas las personas se cuelgan de mí.
-ese es un pensamiento egocéntrico.
-no es verdad… en el mundo que existía antes de este, todas las personas que conocía constantemente me decían que dependían de mí, me exigían que hiciera las cosas… nadie me pregunto nada nunca… solo sabían pedir.
-tú tienes todo ese odio sobre ti… pero en este lugar eso no existe… las olas pronto te arrastraran y te ahogaras en este mar de LCL
-¿quieres decir que este mundo… esta realidad no es auténtica?
-eso lo decides tú…
-El LCL es frio… ¿así será todo el tiempo?
-…
-ya veo… debería buscar algo…
-¿qué quieres buscar? Aquí no hay nada que no puedas encontrar, nada que este oculto ni nada que este muy lejos, si no lo sientes en este momento, es porque no existe.
-si lo siento en este momento… pero no puedo verlo.
Una imagen se empieza a formar por sobre el LCL, la imagen va tomando forma.
IV
La chica permanece acostada de lado, de manera desganada, observando como las cortinas se mueven. Como la luz del sol se mete en la habitación. Piensa en el extraño sueño en el que todas las personas están fundidas en un océano, donde no hay arriba ni abajo y parece que nadie es consciente de su individualidad. La confusa conversación gira en su cabeza y cada vez que recuerda las palabras, parecen diferentes, hasta llegar al punto en el que ya no recuerda con exactitud cuál fue el sueño y que fue lo que dijo.
-ese rostro, esa voz- dice con cansancio –los recuerdo de algún lugar…
Casi en el punto de la inconsciencia, a punto de cerrar sus ojos vencida por el aburrimiento de todos los días, un ruido afilado empieza a sonar con fuerza. Las imágenes se vuelven borrosas y se enciman unas con otras. Todo parece alejarse y fundirse en un extraño color naranja.
Un poderoso sentimiento de felicidad empieza a recorrer su cuerpo. Como si supiera que la larga pesadilla está a punto de terminar. La calma y la paz inundan su alma, se siente segura y tranquila. Confundida pero con esperanza de encontrar eso que le ha faltado desde que despertó en esa triste y solitaria playa.
Ve a lo lejos una silueta, otra persona, caminando. No sabe si se acerca o se aleja, por lo que rápidamente avanza hacia la persona que se ve a lo lejos. Sus pasos son largos y rápidos, el miedo de que sea un espejismo es fácilmente evitado al notar las huellas frente a ella. La misteriosa figura no parece estar más cerca, sin embargo la chica corre detrás de ella.
Entonces lo nota, lo descubre. Las huellas que ha estado siguiendo son las suyas, y la silueta que esta frente a ella, es ella misma. La consternación y la confusión caen sobre ella con gran fuerza, la confusión la empuja hacia el fondo de su miseria, pero ella se resiste a creer eso. Se aferra con fuerza al lugar en el que esta y a que no puede ser la única persona en ese lugar.
El ruido afilado y distorsionado pasa lentamente a ser un ronroneo pasivo, y luego a un sonido de cuerdas que proviene de todas partes. Es imposible saber de dónde viene el sonido, sin embargo ella avanza con seguridad, ya no siguiendo su propia silueta, sino en sentido contrario.
-¿LCL?- se pregunta, como si conociera la respuesta.
De pronto otra voz suena a lo lejos, a su espalda. La chica voltea violentamente, convencida de que realmente escucho esa voz, la voz de un chico gritando un nombre. No hay lugar a dudas. Ella escuchó esa voz llamando a alguien. Alguien llamada Asuka.
