Capítulo 5.

Ya estaba oscureciendo, y minaki daba sus primeros pasos en ciudad plateada. Era un lugar muy atractivo y con gente que se veía muy alegre. Minaki recordó que los centros pokemon cerraban temprano, por lo que decidió darse prisa, y se puso a correr. Cuando llevaba apenas una cuadra se detuvo en seco y miró en todas las direcciones.

-¿HACIA DONDE QUEDA EL CENTRO POKEMOOOON?-se preguntó a sí misma en alta voz.

Después de pedir algunas indicaciones a la gente que transitaba a esas horas, Minaki logró llegar al centro, en donde fue recibida por la atenta enfermera del lugar.

-Buenas noches, ¿en qué puedo ayudarte?-preguntó con su sonrisa.

-Buenas noches, quisiera que curara a mis pokemons por favor.

-Claro, estarán como nuevos dentro de muy poco.

Minaki le dio las pokebolas a la enfermera joey, quien fue adentro a atender a los pokemons. Mientras, la niña se sentó a esperar. Miró el techo, las personas que allí estaban, una chansey ir de un lado a otro, los teléfonos que estaban en columnas cerca de la puerta. Se quedó viéndolos un segundo intentando recordar algo acerca de los teléfonos.

¿Qué cosa era?

De pronto lo recordó. Tenía que llamar a su madre para avisarle que todo iba bien. Esperó a que se desocupara uno y marcó a su casa. Su madre contestó casi enseguida.

-¡Minaki, hija! Por fin tengo noticias de ti linda.-exclamó aliviada-¿Cómo estás? ¿Ya quieres regresar a casa verdad?

-Claro que no mamá ¿Por qué dices eso?-preguntó ella confundida.

-Es que…cariño, a ti siempre te han asustado los lugares nuevos, y como nunca has salido de pueblo Paleta pensé que ya querías regresar, lo siento.-se disculpó muy apenada-Dime ¿Cómo va todo?

En eso, apareció la enfermera joey persiguiendo a charmasuki y a beeltry, quienes buscaban a minaki por todo el centro pokemon. Minaki los llamó con la mano y ambos corrieron a su lado.

-Mira mamá, atrapé un Beedrill, ¿verdad que es muy lindo?

El Beedrill saludó moviendo su cabeza en forma interrogatoria. La mamá de Minaki se asustó al ver esos enormes ojos rojos y esas puntiagudas pinzas.

-Cielos cariño…es…un pokemon muy amarillo y grande…-dijo algo nerviosa-¿te costó atraparlo?

-No mucho, Charmasuki me ayudó.

-¡Charmander chaar!

El charmander saltaba y saludaba por la pantalla a la mamá de minaki.

-Me alegro de que todo esté saliendo bien cariño. ¿No necesitas nada? ¿Segura de que no quieres volver?

-Segura mamá, ahora estoy en ciudad Plateada y voy a enfrentarme a Brock. Por cierto, ¿no está por ahí el profesor oak? ¿Has tenido noticias de Hiro o de Homaru?

-El profesor no está ahora, se fue hace un rato a su laboratorio, y la madre de Hiro me contó que su hijo la llamó ayer y que ya lleva cuatro pokemons. De Homaru no he sabido nada.

Minaki volvió a apagarse al ver que solo llevaba dos pokemons y los demás llevaban todo un equipo.

-Bueno linda, ya es hora de que te vayas a dormir, ¿tienes donde quedarte cierto?

-Tengo que preguntarle a la enfermera joey si tiene alguna habitación aquí en el centro.-dijo, recordándolo-Nos vemos mamá, te quiero.

-También yo hija, cuídate mucho. Ah, ¿por qué no intentas capturar pokemons con aspecto más tierno? Tu Beedrill me asustó cuando lo vi. ¿Porqué no un jiggypuff o un lindo Rattata?

"Olvídalo, no quiero saber nada con los Rattata"-pensó la chica, mientras se despedía y colgaba.

Minaki se dirigió a la enfermera joey algo apenada.

-Disculpe enfermera….

-¿Qué pasa Minaki?

-Es que….yo me…preguntaba…

-¿…?

-¿No tendrá alguna habitación donde pueda dormir esta noche?-preguntó algo apenada. No estaba acostumbrada a pedir esa clase de cosas.

-Claro, nos quedan varias. Ven por favor.

Minaki siguió a la enfermera, quien la condujo a una habitación desocupada que había para los entrenadores viajeros. No tenía grandes cosas, solo la cama, un teléfono, la ventana y un pequeño mueble con algunas revistas sobre pokemons.

-Espero que duermas bien minaki.

-Muchas gracias enfermera Joey, es usted muy amable.

-Estamos para servir Minaki.

Y con una sonrisa, la enfermera joey abandonó la habitación. Minaki se quitó su sombrero blanco, dejó su bolso en el suelo y se quitó los zapatos. Se estiró sobre la cama y al instante se quedó profundamente dormida. La cama era algo dura, pero ella ni siquiera lo sintió, solo pensaba en la batalla que vendría ese día.

El sol entró por la ventana bañando el rostro de minaki, quien al abrir los ojos, se encontró con dos grandes ojos azules y cariñosos.

-¿…Charma...suki?

-¡Charmander chaar!

El pokemon saludó sonriente a su entrenadora. Hacia algún rato se había salido de su pokebola junto al beedrill, que ahora revisaba el bolso de minaki en busca de comida.

-Parece que los despertó su estomago ¿no?-preguntó ella sonriendo.

Beeltry había encontrado el paquete de comida pokemon en el bolso de minaki, pero no pudo abrirlo a causa de sus pinzas, por lo que fue a la cama y se lo pasó a minaki para que lo abriera. A los tres les gruñía el estomago.

-Primero la higiene Beeltry.-dijo la chica seriamente.

Tomó a ambos pokemons y se los llevó al baño. Puso agua en una fuente y charmasuki se lavó su cara y sus manos. Minaki había hecho lo mismo, pero el beedrill se negaba a tocar el agua. Un enorme desastre se escuchó desde afuera, hasta que Minaki atrapó al pokemon y lo metió de cabeza en la fuente hasta que quedó muy limpio. Beeltry se notaba molesto.

-¿vamos a desayunar?-preguntó Minaki a sus pokemon, algo nerviosa ante la cara molesta de su Beedrill.

Cuando fueron a la cafetería del centro pokemon, los atendió una chansey. Después de haber desayunado, minaki revisó su bolso y decidió comprar algunas cosas antes de ir al gimnasio. Guardó a sus pokemons y se despidió de la enfermera joey, quien le deseó suerte en su viaje.

La niña se dirigió a un almacén cercano, y antes de que entrara, se abrieron las puertas y se chocó de frente con un chico alto y que iba acompañado de varios niños pequeños. Ambos cayeron al suelo, y las cosas que el joven traía en una bolsa se desparramaron. Minaki se sintió muy avergonzada.

-Disculpa por favor, iba distraída- se disculpó mientras recogía las cosas y las guardaba en la bolsa.

-Así está bien, tampoco me di cuenta de que venías.

Cuando estuvieron todas las cosas guardadas, los niños regañaron a minaki.

-¡Ten más cuidado niña!

-¡Casi lastimas a nuestro hermano!

-¡Fíjate por donde caminas!

El chico, que era el hermano mayor, los calmó.

-No sean groseros con una señorita tan linda; discúlpalos por favor, son así todo el tiempo.

-E-está bien, se nota que se preocupan por ti.

-Bueno, nos vemos, tengo algo de prisa. Andando niños.

El joven siguió su camino seguido del grupo de niños y minaki se sorprendió de que hubiera gente tan educada. Entró en la tienda y compró las cosas. Cuando estaba por irse, le preguntó al joven que atendía si podía indicarle donde quedaba el gimnasio. El chico le ayudó y Minaki se puso en marcha.

Después de caminar un rato divisó el gimnasio. Se detuvo y se sentó en unos banquillos de madera que había afuera. Tenía un problema; no tenía una estrategia para ganarle a Brock. Era su primera batalla de gimnasio, así que tenía que pensar detenidamente lo que iba a hacer. No se le ocurrió nada.

Sacó a ambos pokemons.

-Bien chicos, vamos a nuestra primera gran batalla así que tenemos que pensar en algo.-dijo a ambos cruzándose de brazos.

-Charmander…-pensaba Charmasuki imitándola y cruzando sus bracitos.

El beedrill le miraba con su cara de interrogación, y charmasuki pensaba en alguna cosa.

-Ya lo sé; primero irás tu beeltry y vas a bajar la defensa de sus pokemons con tu doble equipo, y después te sustituiré por charmasuki para que les dé el golpe. No creo que nos vaya tan mal… ¿o sí?

Ambos pokemons la miraron pensando que tal vez eso podría funcionar.

-De acuerdo, vamos entonces.-dijo levantándose, con algo de confianza.

De pronto, apareció el chico alto con el que minaki se había chocado en la tienda. Se quedó serio mirando un segundo a los pokemons de Minaki y luego se dirigió a ella:

-Oye… ¿vas a retar al líder de este gimnasio?

-A…sí, ¿Por qué?

-¿Son los únicos pokemons que tienes?

-Sí, ¿Por qué lo preguntas?

-Te recomendaría que buscaras otro tipo de pokemon.

Y diciendo esto, siguió caminando derecho hasta entrar al gimnasio.

"Seguramente fue a retar a Brock también. ¿Por qué me habrá dicho esas cosas? ¿Qué tienen de malo mis pokemons?"

Miró a sus pokemons un rato, e hizo caso omiso a lo que el chico le había dicho. Los regresó a sus pokebolas y se dirigió al gimnasio. Cuando entró, un hombre alto y moreno la recibió.

-¿Qué se te ofrece jovencita?

-Vine a retar al líder de este gimnasio.-dijo ella sonriendo y cerrando los puños para darse energía.

-¿Eres una entrenadora cierto? Bien; brock estará aquí de un segundo a otro.

-Gracias.

-Espera aquí.

El hombre se dio media vuelta y entró por una gran puerta de acero que estaba subiendo una pequeña escalera. Minaki miró el terreno. Todo estaba cubierto de grandes piedras, y el suelo era todo de tierra. El hombre reapareció por la misma puerta.

-Espero que estés lista jovencita, el joven Brock ya viene.

Minaki estaba algo nerviosa, e intentó tranquilizarse. En eso, la puerta de acero volvió a abrirse y salió el chico de la tienda, el mismo con el que se acababa de encontrar. Minaki estaba algo confundida.

-Veo que no me hiciste mucho caso ¿he? No te será fácil vencerme.-dijo el aparecido-Soy Brock el líder de este gimnasio, y me especializo en los pokemon de roca, y aunque seas una joven muy linda no voy a ser menos duro contigo a como lo soy con otros entrenadores.-dijo con un desplante y seguridad que asustó un poco a la chica.

-¿Tú eras Brock? Cielos…-minaki tragó saliva- he venido a competir por mi primera medalla Brock, ya estoy lista.

-Bien, entonces empecemos.

Brock bajó a la arena de batalla, y el hombre de la gorra comenzó a dar las debidas reglas del gimnasio.

-Esta batalla entre el líder del gimnasio y…-dijo, mirando a la chica.

-Minaki, de pueblo Paleta.

-Y Minaki del pueblo Paleta va a dar inicio-continuó.

Brock se quedó pensativo un segundo y le interrumpió.

-¿Eres de pueblo Paleta? ¿Del mismo de donde salió Ash?

-Sí, ¿Por qué? ¿Conoces a Ash?-preguntó la niña emocionada.

-¡Claro! viajé con él durante mucho tiempo, ahora está en la región de Hoenn.

-Disculpen-el hombre de la gorra les interrumpió.- ¿Puedo continuar?

-Lo…lo siento-se disculpó la entrenadora algo avergonzada.

-Gracias; la batalla entre Brock y Minaki va a dar inicio. Cada entrenador usará un pokemon sin límite de tiempo. Retadores ¿Están listos?

Minaki no sabía exactamente qué pokemon debía usar, pero se confió en el doble equipo de su beeltry.

-¡Sal, Beeltry!

El pokemon abeja salió listo para empezar la lucha.

-¡Ve Onix!

El enorme pokemon de roca salió impactando a Minaki con su tamaño y haciéndola dar un salto hacia atrás. A tientas, sacó su pokedex del bolso.

"Onix, el pokemon de roca. Este pokemon suele vivir bajo los suelos rocosos haciendo profundos túneles. Absorbe una gran cantidad de minerales, los que le dan la dureza a su cuerpo"

"Es enorme, no sé si beeltry pueda vencerlo"

-¡Empiecen!-declaró el juez.

-Bueno Minaki, las damas primero.-la cara tranquila de brock contrastaba bastante con la preocupada de minaki.

-Vamos Beeltry, ¡usa tus piquetes venenosos!

El ataque del pokemon rebotó en el cuerpo de roca de onix, sin que este sintiera absolutamente nada.

-¡Onix, tormenta de arena!

La enorme serpiente de roca se irguió y de su cuerpo salió una espesa capa de arena que cubrió todo el campo. Minaki se cubrió los ojos intentando ver donde estaba el pokemon. Su beedrill intentaba mantenerse, pero la tormenta era fuerte.

-¡Vamos Onix, envoltura!

-¡Beeltry, doble equipo!

Beeltry se concentró y volvieron a aparecer sus copias. De entre la espesura apareció el onix, quien intentó atrapar a un beedrill, pero resultó falso.

-¡Beeltry, misiles aguja!

El pokemon lanzó su ataque al onix, pero este no sentía absolutamente nada.

"Nada funciona, ¿qué puedo hacer?"

Minaki se estaba poniendo más nerviosa.

-¡Onix, usa excavar!

-¡Vuela más alto Beeltry!

Los pokemons obedecieron. Onix desapareció en el suelo y beeltry tomó altura.

"Onix puede aparecer en cualquier momento, tengo que pensar en algo"

La tormenta de arena comenzaba a desaparecer y el onix aún no salía del suelo. Como tenía muy poco de haber aprendido la técnica, el beedrill de minaki no pudo mantener a su copia, por lo que volvió a quedar solo un pokemon en el campo.

Y el Onix aún no aparecía.

Brock se veía muy tranquilo. Se notaba que le estaba dando tiempo a minaki para que se retirara o pensara en algo. La chica se veía nerviosa y no podía pensar. Bajo sus pies, sentía las leves vibraciones que el onix hacía al pasar bajo la tierra; en cualquier momento aparecería y atacaría.

-Onix…

A Minaki se le había acabado el tiempo.

-¡Usa envoltura!

La tierra comenzó a temblar, y el enorme onix apareció justo bajo el beedrill, atrapándolo con su poderoso cuerpo de roca y estrujándolo con muchísima fuerza.

-¡Beeltry!

El Beedrill intentaba escapar, pero era inútil. Brock seguía esperando a que minaki hiciera algo, pero la chica estaba asustada ante lo que pudiera ocurrirle a su pokemon. Onix seguía presionando.

-Basta, ¡suéltalo por favor!

-Onix, déjalo.-ordenó el líder seriamente.

El pokemon desenroscó su cuerpo y el beedrill quedó tendido en el suelo sin poder moverse. Minaki corrió hacia él y lo sujetó entre sus brazos.

-Beeltry…-las lagrimas caían por su rostro- lo siento…

-Esta batalla ha terminado. La retadora Minaki se ha retirado, ¡la victoria es para Brock!-decretó el árbitro, terminando el encuentro.

El líder de gimnasio regresó a su pokemon y luego se dirigió a minaki:

-Te dije que buscaras otro tipo de pokemon.

Minaki no dijo nada. Se levantó y se dio la vuelta.

-¿Puedo…regresar e intentarlo de nuevo?

-Claro, las veces que quieras.

-Gracias...

La niña salió del gimnasio y se dirigió a paso lento al centro pokemon. El rostro de beedrill estaba húmedo por las lágrimas de su entrenadora.

Continuará…


Lady Beelze: Que cortas eran las descripciones que hacía cuando tenía 13 años xDDDD que vergu u/uU