Capítulo 6

El sol bañaba ciudad plateada a esas horas. La frente de minaki estaba pegada en el cristal y su mente estaba perdida en la nada. Charmasuki miraba con tristeza a través del vidrio al beedrill en la camilla, con muchos vendajes y descansando. La enfermera joey salió de la habitación y se dirigió a la niña:

-Tu Beedrill estará bien para mañana minaki, ahora solo debe descansar.

-Gracias…enfermera Joey.

La joven de los moños rosados se quedó viendo a Minaki, observando la pena reflejada en su rostro.

-Perdona Minaki, esto es culpa mía.

-¿Porque lo dice enfermera joey?

-Debí avisarte ayer cuando viniste que Brock usaba pokemons de roca, y lo olvidé.

-No enfermera Joey, no es su culpa. Soy una entrenadora irresponsable y debí informarme antes de hacer las cosas. Tenía muchas ganas de ganar mi primera medalla y olvidé que tengo que saber que tipo de pokemon usar adecuadamente.

-Todos los entrenadores se tropiezan cuando comienzan minaki. Sé que podrás levantarte de esta caída.

La enfermera se retiró y minaki de quedó observando a su pokemon herido. Había cometido un enorme error al usar a beeltry, así que tenía que cambiar de estrategia. Salió del centro pokemon intentando pensar qué podría hacer ahora. Charmasuki caminaba a su lado, observándola. Se detuvo en seco y se notaba decisión en su cara.

-¡Charmander char char!

-¿Qué ocurre Charmasuki?-le preguntó viéndolo extrañada.

-¡Char charmander charmander!

El pequeño pokemon se daba golpecitos en el pecho, y la flama de su cola aumentó un poco su tamaño. Minaki le había entendido, pero no entendía el porqué de ese comportamiento.

-¿Quieres…luchar por Beeltry Charmasuki?

-¡Chaaar!

-¿Pero…y si de nuevo no lo logramos? ¿Qué tal si te lastima a ti también?

Los ojos apenados de minaki penetraban profundamente al charmander, pero este siguió firme.

-Mander…

Charmasuki cruzó sus bracitos sobre su pecho, en signo de que estaba dispuesto a correr el riesgo de ser herido. Minaki lo levantó y lo abrazó fuertemente.

-¡No charmasuki! ¡No quiero que termines igual que beeltry, no podría aceptarlo!

-¡CHAAAR! CHARMANDER CHAR CHAR!-exclamó él de pronto.

El pequeño charmander intentaba hacerle ver que no cambiaría su decisión, y aunque minaki no se lo permitiera, él iría solo a luchar por su compañero. Minaki nunca había visto a su pokemon más decidido, por lo que decidió acceder.

-De acuerdo, aunque no sé si sea una buena elección. Tendremos que pensar en alguna estrategia eso sí.

Esa noche, Minaki y su charmasuki inventaron mil ideas para vencer al onix de brock, pero después de pensarlo detenidamente, se dieron cuenta de que casi ninguna funcionaba. El beedrill no despertó hasta al día siguiente, y la enfermera joey fue a buscar a minaki. La niña estaba durmiendo sobre la cama con su charmander sobre el pecho. Cuando la despertó le avisó que su beedrill ya se sentía mejor.

Toda despeinada y sin sus zapatos, minaki corrió por los pasillos hasta llegar a la sala donde se encontraba su pokemon, quien estaba sentado en la cama, esperando a su entrenadora. Feliz, la niña se arrodilló y tomó una de las pinzas del beedrill entre sus manos:

-¿Cómo estas Beeltry? ¿Verdad que ya te sientes mejor?

El pokemon agitó feliz sus alitas en señal de aprobación. En eso llegó corriendo charmasuki, quien se había quedado atrás. Se subió a la cama de beeltry y le dijo que daría hasta su último esfuerzo para vencer al onix por él. Beeltry se quedó observándolo un segundo con sus enormes ojos rojos. El pokemon de fuego era pequeño, pero tenía sus agallas.

-Charmasuki y yo iremos a practicar una estrategia para intentar vencer a Onix Beeltry, te quedarás en el centro pokemon hasta que estés completamente bien, ¿de acuerdo?

El Beedrill le miraba con su cara de pregunta.

-Se lo encargo mucho enfermera joey.

-Claro Minaki.-respondió a joven la un lado, siempre sonriendo.

La niña se arregló apenas un poco, tomó sus cosas y salió corriendo del centro pokemon con el charmander intentando seguirle el paso. Se fueron hasta un lugar despejado con una enorme alfombra de pasto bajo sus pies.

-De acuerdo Charmasuki tengo una idea: usarás tu sorpresa contra el onix y luego una fuerte embestida.

-Char…-no parecía muy convencido.

-Bien, entonces otra cosa. ¿Qué tal un ataque de rasguños furia y después un gran ataque sorpresa? Eso va a dolerle mucho.

-…..

De pronto, se escuchó el zumbido a lo lejos, y el beedrill de minaki apareció volando bajo y aún con sus vendajes. Se paró delante del charmander preguntándole si ya tenían algo. Ante la respuesta de charmasuki, el beedrill pareció desalentado.

-Beeltry, deberías estar en el centro pokemon.-dijo la joven a un lado, preocupada.

El pokemon no la escuchó, y se sentó a lo indio, con sus pinzas cruzadas sobre el pecho. Charmasuki le dijo a minaki que mejor siguieran intentando algo.

-Entonces... ¿Porqué no usar un ataque sorpresa muy poderoso hasta debilitarlo y luego atacar con todo?

Charmasuki seguía mirándola.

-Es cierto, tendríamos que tomarlo desprevenido…

En eso, un destello apareció en los ojos del beedrill, y se encorvó fingiendo hacer algo. Minaki y charmasuki se quedaron observándolo y los invadió la curiosidad. El beedrill movía sus tenazas, como si tuviera algo entre ellas. La chica y el pokemon de fuego se acercaron para intentar ver lo que hacía, pero no pudieron ver nada. El beedrill seguía en lo suyo, hasta que sintió el respirar de minaki sobre su cabeza y la cola de charmasuki calentándole las alas.

Entonces, se dio una vuelta muy rápida y minaki con charmasuki se fueron de espaldas al ver de nuevo la espantosa cara que había puesto el beedrill, con sus ojos rojos rabiosos, sus antenas como cuernos y las tenazas apuntando.

El grito que se escuchó fue muy fuerte.

El charmander de nuevo se había quedado blanco, y minaki se quedó pegada mirando a su pokemon poner esa expresión tan horrible. El pokemon se quedó mirándola un buen rato, hasta que minaki reaccionó:

-¡Eeesooo! ¡Así es como vamos a atrapar a Onix Charmasuki!-exclamó llena de alegría y apuntando al cielo.

El pokemon se despertó ante la sorpresa.

-Beeltry, ¿podrías enseñarle a Charmasuki a poner ese tipo de caras?-preguntó la chica a su pokemon insecto.

Este dio un respingo y se paró delante del charmander. Le indicó como poner sus manos, cuanto abrir la boca, como entrecerrar los ojos y que hacer que se vieran malignos. Al mediodía, charmasuki había aprendido a hacer caras que asustarían a un zombi. Claro que antes, tenía que atrapar la curiosidad del pokemon, y beeltry le había enseñado como hacer todo eso.

-Bien, ahora solo tenemos que tener listo un buen ataque para cuando el onix retroceda. ¿Qué podría ser?

Lo primero que se le vino a la cabeza a los tres, fue el ataque sorpresa. La niña tomó una piedra más o menos grande y la puso frente a su pokemon.

-Ahora charmasuki, quiero que hagas el ataque sorpresa más grande que puedas, hazlo con todas tus fuerzas.

-¡Charmander char!

El pokemon reunió sus energías y lanzó a la piedra un ataque sorpresa bastante grande.

-¡No te detengas Charmasuki, has que se ponga al rojo vivo!

El charmander continuó su ataque durante un par de minutos, pero muy pronto se cansó y se detuvo. Minaki tocó la piedra. Estaba hirviendo, pero no estaba roja como ella le había pedido.

-Necesito que te esfuerces un poco más charmasuki, sé que puedes.

El charmander se dirigió hacia otra piedra casi del mismo tamaño y volvió a usar su ataque durante un buen rato. La piedra empezó a ponerse anaranjada, pero el pokemon no pudo continuar.

-Eso estuvo mucho mejor charmasuki.-minaki pensó que estaba bien por un rato-volvamos al centro pokemon, tenemos que comer algo y tú beeltry tienes que seguir descansando, no sé cómo es que llegaste hasta aquí.-dijo ella con las manos en la cintura y algo molesta.

Ambos pokemons se negaron al mismo tiempo. Charmasuki fue rápidamente hasta una piedra mucho más grande que estaba algo más lejos, y volvió a empezar. Minaki se dio cuenta de que su pokemon realmente quería lograrlo. La piedra se puso naranja por el calor, y el charmander se sintió cansado, pero no se detuvo. Después de un rato, la piedra permanecía igual y el pokemon comenzó a perder la paciencia y sus energías.

-Charmasuki, descansa un poco…

-¡cHAAAAAR!

Molesto, Charmasuki reunió aún más sus energías y el ataque comenzó a aumentar de tamaño. Poco a poco, las bolitas de fuego se fueron agrandando cada vez más, hasta que todas se reunieron en una muy grande, hasta alcanzar el lanzallamas.

Minaki estaba sumamente sorprendida y el pokemon seguía lanzando su fuego contra la piedra, la que comenzó a enrojecer y a ponerse brillante. La niña y el beedrill saltaron de la emoción.

-¡Charmasuki lo hiciste!

El pokemon se detuvo cansado, les envió una gran sonrisa a sus amigos y cayó de cara al suelo. Minaki lo recogió y vio en el rostro de su pokemon una gran sonrisa al ver su objetivo finalmente logrado. La niña abrazó tiernamente a su charmander.

-Muy bien hecho Charmasuki, sabía que podías hacerlo. Ahora volvamos al centro pokemon.

Beeltry se quedó viendo al agotado charmander y se sintió pequeño.


De vuelta en el centro pokemon, la enfermera joey se disculpó por dejar que el beedrill se escapara. Minaki le dijo que no había problema, y le pidió que por favor atendiera a su Charmasuki. Luego, ella y su beedrill esperaban noticias del charmander en la cafetería.

-Tu pokemon está durmiendo ahora minaki, se reestablecerá dentro de un par de horas.

-Muchas gracias enfermera Joey.

-¿Porqué no dejas a tu beedrill en la sala?

-Creo que se siente mejor, además quería esperar a charmasuki junto conmigo.

El Beedrill batió sus alitas en señal de aprobación, como solía hacerlo siempre. Minaki y su pokemon se quedaron esperando sentados en la cafetería. Charmasuki dormía placidamente, soñando con que algún día volaría alto por los cielos en la forma de un enorme charizard. Cuando se sintió totalmente descansado, el sol del atardecer volvía a cubrir ciudad plateada. El pokemon se levantó y salió de la sala en busca de minaki y el beedrill. Cuando minaki lo vio venir, fue a su encuentro y lo abrazó:

-¿Cómo te sientes pequeño?

-Chaar, charmander.

El pokemon le sonreía con sus ojitos alegres, enormes y azules. Beedrill se reunió con ellos. Minaki podía sentir el apoyo que recibía de ambos, y nunca creyó sentirse más segura.


-Brock.

-¿Qué pasa papá?-preguntó el chico dándose media vuelta.

El padre de Brock, el hombre de la gorra que había atendido a minaki esa mañana, había ido a buscar a su hijo, quien en ese momento ayudaba a sus hermanos menores a reparar sus juguetes rotos.

-Esa chica Minaki, ha vuelto para retarte otra vez.-le anunció seriamente.

El líder se quedó bastante extrañado al escuchar esa noticia. No se lo esperaba.

-Me pregunto si…

Al atravesar la puerta de acero que conducía al campo de batalla, brock se volvió a encontrar a minaki, pero esta vez, había algo diferente en su mirada; una expresión de decisión que no había visto el día anterior. El líder de gimnasio creyó que la chica ya había conseguido un nuevo pokemon, pero desechó esa idea.

-¿Ya tienes a tu pokemon para retarme minaki?

-No, aún tengo los que viste ayer.

-¿Por qué no me haces caso? No puedes vencerme con un pokemon fuego o con uno insecto.

-Sé que puedo; mis pokemons y yo sabemos que podemos hacerlo, por eso hemos regresado.

-No discutiré mas contigo; si es la decisión que has tomado, no voy a hacer nada contra ello.

-Bien, entonces empecemos.

Ambos entrenadores estaban listos. Los hermanos menores de brock se quedaron mirando desde la gran puerta de acero, esperando para ver otra victoria de su hermano mayor.

-Entrenadores, ¿están listos?-preguntó el réferi mirando a ambos.

Tanto Minaki como Brock se venían decididos.

-¡Comiencen!

-¡Vamos a hacerlo, Onix!-exclamó el líder lanzando su pokebola.

La serpiente de roca apareció colosal en el campo. Minaki no sintió temor esta vez.

-¡Sal, Charmasuki!

El charmander salió. Tenía en sus ojos la misma expresión de minaki, y brock pudo darse cuenta de ello.

-¡Onix, envoltura!

El pokemon se dirigió hasta su oponente, pero antes de tocarlo, el charmander le dio la espalda y se sentó encorvado en el suelo a manipular algo entre sus manitos. El Onix de detuvo en seco, asombrado. Brock estaba igual, y sus parientes no eran la excepción. Charmasuki parecía bastante distraído en lo que hacía, y hasta lucía divertido. Onix no pudo evitar la curiosidad que lo invadió en ese momento, y se acercó despacio al charmander.

"¿Pero qué rayos hace ese charmander…?"

Charmasuki se dio cuenta de que el pokemon de roca intentaba ver lo que él hacía; lo miró un segundo y se corrió para que el onix no viera nada.

Insistente, el pokemon de brock se acercó aún más, intentando curiosear lo que hacía el pokemon de fuego. Se agachó hasta tener su enorme cabeza detrás del cuerpo de charmasuki, y cuando estaba por tocarlo con su nariz, el charmander se dio una rápida vuelta y todos gritaron al ver la espantosa cara que había puesto; Los ojos en blanco, la boca muy abierta y asomando unos enorme colmillos que no parecían de él, y una rabia que no se sabía de donde había salido.

Los niños gritaron muy fuerte, y el onix se fue de espaldas cuando vio al pokemon. Brock tampoco pudo evitar un ahogado grito al ver esa cosa extraña. Después todo fue muy rápido:

-¡Charmasuki, usa el lanzallamas con toda tu fuerza!

El charmander utilizó su ataque con toda la fuerza que le fue posible. Mientras el onix intentaba levantarse, el fuego fue envolviendo su cuerpo, y pronto solo se veía un enorme remolino de fuego con algo chamuscándose en su interior.

-¡Onix, tienes que librarte de esas llamas, ahora!

El pokemon de roca comenzó a sentir como su cuerpo se calentaba y se agitó intentando quitarse el fuego, hasta que fue apagándose de a poco. Se veía adolorido, por lo que se quedó inmóvil un momento, tiempo que minaki usó para pensar una estrategia. Se quedó observando al onix, y como su cuerpo rocoso aún estaba anaranjado después del ataque de su charmander. Miró el campo y se le ocurrió una idea que podía funcionar para debilitarlo.

"Las rocas que están en el suelo pueden ayudar"

-Charmasuki rápido, quiero que recojas todas las piedras que puedas.

Confundido, el charmander comenzó a recoger cuantas piedras podía cargar.

-Ahora-mandó su entrenadora-, ¿recuerdas a ese jugador de béisbol del equipo electabuzz que bateaba tan mal, ese que tú detestas mucho?

El charmander recordó al tipo y a su pésima forma de batear a la hora del juego, y se molestó.

-Imagina que él ahora está aquí, quiero que le enseñes cómo se batean piedras usando tu ataque de lanzallamas.

Charmasuki le entendió a la perfección, y lanzando de a una las piedras al aire, comenzó a arrojarlas con su lanzallamas directo al onix, lanzándole dolorosos y calientes proyectiles al pokemon. A pesar de la duraza del cuerpo de su pokemon, brock podía ver perfectamente como su onix sufría a causa del daño hecho.

-¡Onix, tienes que contraatacar con tu lanza rocas, vamos hazlo!

Onix había escuchado la instrucción, pero le resultó casi imposible realizarla, ya que charmasuki corría por todo el campo recogiendo piedras y lanzándolas con su ataque de fuego. El pokemon de roca logró lanzar su ataque, cayendo directamente sobre el charmander, quien se vio aplastado por una enorme piedra del cuerpo de onix. Herido y cansado por las corridas que se dio recogiendo las piedras, charmasuki apenas logró mover la piedra y volver a ponerse de pie. Onix se le acercó:

-¡Vamos Onix, envoltura!

En el momento en que iba a lanzarse sobre el charmander, el enorme cuerpo de onix cayó al suelo a pocos centímetros de aplastar a Charmasuki. Brock no lo podía creer, ni tampoco sus hermanos.

-¿Puedes levantarte Onix?-preguntó su entrenador preocupado al verle.

El pokemon gimió y se quedó tirado en el suelo; El padre de brock dio por terminada la batalla.

-Onix ya no puede luchar, ¡la victoria es para minaki y su charmander!

-¡Onix!

El líder del gimnasio corrió a ver a su pokemon.

-¿Estás muy herido amigo?- brock puso sus manos sobre el lomo de su querido pokemon, y entendió porque no había podido continuar la lucha: Varias partes de su cuerpo estaban resquebrajadas a causa de los impactos de las piedras calientes que charmasuki había usado, aunque no eran de mucha gravedad. Además, su cuerpo hervía y brock tuvo que retirar sus manos si no quería terminar en el hospital.

-Buen trabajo amigo, hiciste lo que pudiste. Te llevaré al centro pokemon ahora.

Guardó a su pokemon y fue hasta donde estaba minaki. La niña sostenía en sus brazos a su charmander, a quien le costaba un poco respirar a causa del impacto recibido por la roca que onix le había lanzado. La niña acarició su cabecita y le dio un beso en la frente. Su pokemon la abrazó orgulloso de lo que había logrado.

-Minaki- la niña desvió la mirada de su charmander-han luchado juntos tu pokemon y tú y me han demostrado que son dignos de ganarse la medalla roca, toma-brock sacó de su chaqueta ploma la medalla y se la entregó a la chica.

A Minaki le temblaba la mano cuando tomó la medalla de la mano de brock y la sostuvo sin poder quitarle la vista de encima. Charmasuki la tomó y se quedó viéndola con sus ojos muy abiertos.

-Lo hicimos Charmasuki…ganamos la medalla de roca por fin…


Beeltry tenía la vista perdida en el bosque que estaba tras el vidrio. Ya había oscurecido y minaki no aparecía. El pokemon aún traía sus vendajes, pero ya no se sentía tan apaleado como el día anterior. De pronto, las puertas del centro pokemon se abrieron y entró la chica con el charmander durmiendo en los brazos, algo golpeado pero se veía feliz. El beedrill dio un respingo y fue a reunirse con su entrenadora; llegó con su divertida cara de pregunta donde minaki esperando buenas noticias. Minaki abrió su bolso y le mostró al pokemon la medalla plateada y brillante.

Beeltry se partió en muchos pedacitos, y cuando se recuperó, tomó como pudo la medalla entre sus tenazas y se quedó observándola sin entender muy bien la situación. Minaki lo miraba sonriente;

-¿No te parece fantástico beeltry?

El pokemon la miró serio como diciéndole:

"¿Y para esto…?"

Minaki no pudo evitar soltar una gran carcajada.

Continuará…