Capitulo 6
"Monte luna.
Zubats salvajes peligrosos en el interior. Peligro."
-Y… ¿tengo que entrar ahí?
Minaki había salido de ciudad plateada, y su siguiente destino era ciudad celeste, pero para poder llegar a ella necesitaba pasar el túnel que atravesaba Monte luna. Hacía algunos días había ocurrido un temblor bastante fuerte, por lo que la entrada que se había construido estaba en bastante mal estado, y las luces que se habían instalado ya no funcionaban. Minaki observaba desde afuera el interior de la cueva y el lugar se veía bastante tétrico y oscuro. No había ni un alma cerca, ni siquiera un pokemon. Tomó la pokebola y llamó a su pokemon de fuego.
-¡Charmander!
-Charmasuki, ¿ves esa cueva oscura de ahí?-le preguntó apuntándole al lugar.
-¿Char...?
El pokemon se volteó a ver la cueva, y no le gustó nada el aspecto que tenía por fuera.
-Vas a tener que acompañarme, adentro está oscuro y no quiero andar sola, me da algo de miedo.
El pokemon se quedó viéndola. Minaki se sonrojó:
-De acuerdo, me da bastante miedo ¿quieres ir primero?
El pokemon no dijo nada. Charmasuki avanzó y Minaki iba detrás de él. Nunca había entrado a una cueva, y mucho menos sola, por eso quería ir acompañada de su pokemon. La cola del charmander iba iluminando el interior, y minaki pudo apreciar que adentro había grandes maderos que le daban su forma al túnel.
"Aquí vamos"
Avanzaron por el camino que estaba marcado durante un buen rato, hasta que minaki comenzó a sentir unos ruidos extraños.
-¿E-escuchaste algo…?
-Char…
El pokemon llevaba escuchando esos sonidos desde que habían entrado al túnel, pero no había dicho nada para no preocupar a su entrenadora. Después de seguir caminando bastante rato, a minaki se le hacía que el túnel no acababa nunca.
-¿Hasta dónde llega esto?
Sacó de su bolso el mapa que homaru le había dado en su encuentro en el bosque.
-A ver, aquí está pueblo paleta… ¿esto es ciudad verde?
Mientras estaba en eso, unos ligeros pasos se escucharon venir sin que minaki se diera cuenta, y al charmander se le puso la piel de gallina; sin embargo se quedó en silencio. Los pasos seguían avanzando, ligeros y lentos. Una pequeña silueta comenzó a dibujarse en la oscuridad y el charmander sintió butterfrees en el estomago e intentó avisarle a minaki tirando de sus polainas.
-Espera, ya casi nos ubico…
Minaki no escuchaba al pokemon, quien temblaba al pensar que se trataba de alguna cosa o ser extraño. En eso, se recortó la figura de una cosita rosada que saludó al charmander. Al verlo, éste se tranquilizó y dejó de tirar el calcetín de minaki. Cuando su dueña finalmente dio con su ubicación, levantó la vista del mapa.
-Ya está; este túnel es como de seis kilómetros de largo charmasuki.
El pokemon ya no estaba a su lado.
-¿Charma…?
Cuando se dio cuenta, charmasuki estaba hablando con una extraña cosa rosada, de bracitos y piernas cortitas.
-¿Qué cosa es eso?
-Clefairy…
El pokemon miraba sonriente a los recién llegados. Minaki seguía sin saber de qué cosa se trataba esa criatura.
-¿Será un…pokemon?-abrió su pokedex para averiguarlo.
"Clefairy. Este pokemon puede ser muy dócil e inocente cuando no está molesto. Su tierno aspecto lo convierten en uno de los pokemons más preferidos por las personas, pero son muy difíciles de avistar. Se dice que este pokemon proviene del espacio"
A minaki se le pusieron los pelos de punta cuando escuchó la última parte.
-¿Qué es un…?
-¿Char?
-¿Clefai?
Minaki no le quitaba los ojos de encima. Su cara se veía aterrada.
-¡ES UN MARCIANOOOOO!
El grito se escuchó poderoso por toda la cueva, y los ecos que después se produjeron la hicieron temblar. El rosado pokemon puso una cara de pena que conmovió mucho a la niña.
-Cielos…lo siento, no quise herirte, es solo que me sorprende que seas del espacio; pensé que no había más vida que aquí en la tierra.
Charmasuki le dio unos golpecitos cariñosos en la espalda a su rosado amigo para que se tranquilizara, cuando comenzaron a escucharse de nuevo los extraños ruidos. El clefairy se ocultó detrás del charmander, y minaki se quedó quieta, intentando escuchar que rayos era ese sonido.
De pronto, cientos de zubat aparecieron volando en dirección a ellos y minaki se puso morada de los nervios.
-¡AAAAAAHHH, vámonos de aquí!
Tomó a los dos pokemons y salió corriendo en la dirección en que venían. La cantidad de pokemon que venía era enorme y no había donde esconderse. Charmasuki se bajó de los brazos de minaki y decidió enfrentarse a los zubats. Tomó mucho aire y lanzó un enorme lanzallamas que derribó a varios de los pokemons, sin embargo, muchos otros aún seguían en pié. Clefairy también se bajó de los brazos de minaki dispuesto a ayudar al charmander. Levantó sus dedos y comenzó a mover sus brazos de un lado a otro.
-¿Qué…está haciendo?
En eso, el Clefairy lanzó destellos eléctricos por todo el lugar los que alcanzaron no solo al grupo de zubats, sino que también a minaki y a charmasuki. Cuando todos los pokemon estuvieron tirados y vencidos en el suelo, minaki se puso de pie con el cabello electrizado.
-¿Ya nos…vamos?
Durante el resto del camino, charmasuki le explicó a minaki lo que el Clefairy le había contado.
Después de que habían llegado a la tierra, los Clefairy se dispersaron por la tierra para aprender de lo que había. El grupo mayor decidió regresar a su lugar de origen en el espacio, pero un grupo numeroso se había quedado en los alrededores del monte luna dirigidos por el Clefairy que ahora los acompañaba.
Él había quedado como el líder del grupo que se había quedado aquí en la tierra, pero últimamente ninguno de los pokemons que estaban a su cargo querían hacerle caso; estaba empezando a perder el orden y el respeto que solían tenerle hace años, por lo que decidió buscar el objeto que le daría su reconocimiento de nuevo:
-¿Una piedra lunar? ¿Qué es eso?-preguntó la chica al escuchar a los pokemon.
Minaki consultó su Pokedex por si salía algo.
"La piedra lunar es un fragmento meteórico que ayuda a algunas especies de pokemon a evolucionar. Algunos de estos pokemons son; nidorina, nidorino, clefairy y jigglypuff"
-Ah… ¿y tú necesitas una de esas cierto clefairy?
El pokemon asintió entristecido de tener que dejar su segunda etapa evolutiva para poder hacerse escuchar entre los suyos. Llevaba algún tiempo buscando esa piedra en el monte luna, pero no había encontrado ninguna. El enorme meteoro que había caído años atrás, había sido llevada por los científicos a un laboratorio para ser estudiada, a pesar de que muchos se opusieron por su importancia para los clefairy que habitaban esos lugares.
-Bueno, podemos ayudarte a buscar una mientras intentamos salir de esta cueva.-le ofreció ella amistosa.
Minaki y los dos pokemons siguieron su camino hacia la salida, mirando detenidamente cada rincón de la cueva. Durante un largo trecho no encontraron absolutamente nada, hasta que charmasuki sintió algo extraño bajo sus pies. El suelo vibraba ligeramente, y de a poco fue volviéndose más y más fuerte el temblor.
-¿Qué está pasando? ¡No se vaya a derrumbar este lugar de nuevo!-exclamó ella agarrándose del gorro.
El temblor continuaba, hasta que algo extraño asomó desde el suelo; era redondeado y café, con una nariz roja.
-¡Diglett!-dijo la criaturita aparecida.
-¡Es un Diglett!-exclamó la chica emocionada y sacando la Pokedex.
"Diglett, el pokemon topo. Este pokemon vive bajo suelo y constantemente causa derrumbes debido a los túneles que hace bajo tierra"
-Que bonito, yo lo quiero. ¡Charmasuki vamos!
-¡Charmander char!
El pokemon se preparó para luchar contra el pokemon, pero éste se hundió bajo tierra y desapareció dejando solo un agujero en el suelo.
-¡Espera, no te vayas!
Minaki fue hasta el hoyo y se arrodilló para ver dentro de este.
-Diglett regresa, no puedes escaparte así nada más.
El Clefairy y el charmander fueron también a ver el agujero donde había estado el Diglett, cuando una pequeña figura apareció de entre las piedras. Era una piedra redondeada con dos brazos a los lados. Se quedó desde lejos observando la extraña cosa que estaba arrodillada dándole la espalda y con dos pokemons a su lado.
El geodude se acercó silencioso para ver más de cerca al primer humano con el que se encontraba. No tenía ni la más mínima idea de lo que era un humano ya que nunca había visto uno antes, así que observaba a minaki detenidamente. Ni la chica ni los pokemons se habían percatado de su presencia, y seguían llamado al Diglett sin que este se dignara a aparecer. Geodude se quedó detrás de la niña a quien se le notaba parte de su ropa interior a causa de su corta falda roja, y el pokemon observaba sin comprender.
Curioso, alargó su brazo y agarró el tobillo de minaki, a quien se le erizaron los cabellos y dio otro espeluznante grito que sacudió toda la cueva.
Al darse la vuelta, la mirada de todos se topó con la cara de un espantado Geodude, quien aún sujetaba el tobillo de minaki fuertemente. La niña levantó la pierna esperando que el pokemon la soltase, pero este estaba tan paralizado que apenas si se movía.
-¿Qué te pasa pokemon?-exclamó entre espantada y furiosa-¿Cómo se te ocurre asustarme de esa manera? ¡Suéltame de una vez!
Minaki sacudió su pierna de arriba a abajo, pero el pokemon seguía sujetándola sin salir del shock que la chica le había dado.
-¡Que me sueltes….!
Minaki seguía moviendo su pierna para quitarse al pokemon y este se estaba empezando a marear. Harta, la niña tiró fuertemente al Geodude de una patada, quien se soltó a causa del mareo y fue a estrellarse contra la pared de la cueva y quedó tirado en el suelo. Minaki vio su oportunidad y buscó en su bolso.
"Pagarás por haberme asustado de ese modo"
-¡Pokebola, ve!
La pokebola rodó y chocó contra el cuerpo del pokemon, quien ni siquiera se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo, y quedó capturado. La pokebola ni siquiera se movió. Charmasuki estaba bastante asombrado; no sabía que los humanos también luchaban y debilitaban a los pokemons como lo había hecho se dueña. La niña recogió la pokebola y se quedó observándola un segundo.
-Y… ¿Qué pokemon es este?
-Tanto Clefairy como Charmasuki se fueron de cara al suelo.
"Geodude, el pokemon roca. Este pokemon es fácil de encontrar en cuevas y montañas. Usa sus fuertes brazos para mover grandes piedras y defenderse de sus oponentes"
-Genial, ¡es de roca igual que los pokemon de brock! Ya tengo tres pokemon, que emocionante.
Minaki se veía feliz y acariciaba la pokebola de su nuevo pokemon. De pronto, charmasuki vio algo extraño brillando cerca del pie de Minaki y fue a ver pensando que podía tratarse de una piedra lunar, pero al quitar un poco la tierra, vio con decepción que se trataba de una moneda que se le debió caer a algún viajero.
-¿Qué tienes ahí Charmasuki?
El pokemon le mostró la moneda a la niña, quien se quedó viéndola con cara de extrañeza.
-¿De dónde es esta moneda? No se parece en nada a las monedas normales.-sin darle importancia, la metió en su bolso-mejor sigamos revisando.
Después de haber revisado cada rincón de la cueva y haber caminado muchas horas, se toparon de súbito con un anciano barbudo que apenas se le notaban los ojos y se arrastraba en el suelo con una lupa en la mano. Minaki se sintió feliz de ver al fin una persona.
-Disculpe señor… ¿Qué esta haciendo ahí en el suelo y con una lente?-le preguntó curiosa.
-Ahora no pequeña, estoy muy ocupado.
-¿También está buscando una piedra lunar como nosotros?
-¿Para qué voy a querer otra piedra lunar? ¡Tengo muchas de ellas! Estoy buscando un antiguo objeto perteneciente a las antiguas generaciones de mi familia, estoy seguro de que se me cayó por aquí.
Ni Minaki ni los pokemons recordaron haber visto algún objeto de valor en el camino.
-Señor, nosotros venimos del otro lado de la cueva y hemos revisado cada rincón de este lugar y créanos, no hay nada hacia allá.
-¡No! ¡No es posible!- el hombre lloraba a ríos- ¿Dónde más podría estar entonces? Este es el único lugar en el que he estado toda esta mañana. ¿Dónde se me pudo haber caído?
-Disculpe que le cambie el tema pero…dijo que tenía muchas piedras lunares ¿cierto?
-Sí, ¿Por qué? ¿Piensas robármelas acaso? Las niñas lindas no deberían hacer esas cosas ¿sabes?
-No, no quiero robárselas, es que este pequeño clefairy necesita una para poder evolucionar y hacer que sus compañeros le escuchen, pero no hemos encontrado ninguna. ¿Podría darnos una de las tantas que tiene por favor?
El anciano la miró desconfiado.
-No, no puedo darte ninguna, lo siento.-y continuó revisando centímetro por centímetro el suelo.
-¿Puedo comprársela al menos?
-No necesito más dinero del que tengo, ahora por favor deja que siga buscando.
-¿Y si le ayudamos a encontrar lo que ha perdido…?
-¡Trato hecho! –exclamó el hombre al instante.
Minaki y los pokemons se pusieron felices, y minutos después, estaban los tres agachados revisando el suelo para encontrar aquel extraño objeto. Pasó alrededor de media hora y minaki se sintió algo aburrida de mover piedras y andar a la rastra, además de que estaba llena de tierra.
-¿Puedo preguntarle qué es lo que estamos buscando?
-Claro, se trata de un objeto pequeño que ha sido heredado de generación en generación en mi familia. Ahora mismo viajaba a ciudad celeste para entregársela a mi hijo ya que ha regresado de la región de Johto, en su viaje como entrenador pokemon, pero al salir de la cueva me había dado cuenta de que ya no lo traía en mi bolsillo. Nuestras tradiciones no pueden desaparecer por culpa de mis distracciones, si no lo encuentro será una deshonra para mis antepasados-el hombre sollozaba.
-Pero aún no me ha dicho que cosa es.
-Es una antigua moneda que se dice fue creada con el acero de las plumas del legendario Lugia.
-¿Lugia?
-Claro, un pokemon legendario que muy pocas personas han visto; mi tatarabuelo lo vio cuando era joven, dice que es un majestuoso pokemon blanco, el señor de los mares…
-¿Una moneda?-exclamó de pronto la chica dando un salto.
-Eh… sí, una moneda.
Minaki abrió presurosa su bolso y del bolsillo de las pokebolas sacó la moneda que su charmander había encontrado.
-¿Es esta?
Al viejo se le iluminó el rostro de ver el preciado objeto.
-¡Santo cielo! ¡Pero si es mi moneda!
El anciano tomó entre sus manos la moneda y la besó mil veces. Minaki y los pokemons se veían felices también, y el hombre recordó el trato que había hecho con la niña.
-Jovencita, debo agradecerte lo que has hecho por mí y mi familia; quiero que vengas a mi casa y te lleves cuantas piedras lunares quieras.
-¿En serio? ¿Escuchaste eso clefairy? Vas a tener una piedra lunar al fin.
El Clefairy casi lloraba de la emoción y abrazó fuertemente al charmander, al punto de que casi lo ahogaba.
-Vamos, conozco esta cueva como la palma de mi mano. Hay algunos túneles hechos por onix que viven aquí así que uno se confunde fácilmente. –dijo el anciano indicándoles que le siguieran.
Dentro de pocos minutos, la niña y los dos pokemon pudieron contemplar la luz del sol del mediodía de ciudad celeste y se pusieron muy felices de haber salido al fin de la cueva, y quien más lo estaba era el pequeño clefairy, que dentro de poco tendría una piedra lunar.
El anciano les condujo hasta su casa, que estaba por el camino que llevaba a ciudad celeste. El lugar se veía muy acogedor y una anciana de cabello plateado salió a recibirlos.
-¿Y esta jovencita tan guapa quien es?
-Ella me ayudó a encontrar la moneda de nuestra familia que se me había caído dentro de la cueva en el monte luna. Vamos a obsequiarle unas piedras lunares como agradecimiento, querida.
La señora puso una cara molesta pero desapareció en seguida.
-Que irresponsabilidad más grande, ¡qué hubiesen pensado nuestros nietos si vieran lo despistados que son sus abuelos al perder tan importante reliquia!
Los ancianos invitaron a minaki y a los pokemons a pasar y adentro vieron un gran estante que tenía todo tipo de piedras de diversos colores; minaki quedó fascinada.
-¿Por qué estas piedras son tan coloridas?-las observó más de cerca- y tienen dibujitos…
-Esas piedras, querida-le respondió la mujer- son las que ayudan a diversas especies de pokemon a evolucionar. Mira-tomó una piedra naranja con el dibujo de una flama- esta piedra hace que pokemons como eevee o growlithe puedan evolucionar en flareon y arcanine.
Minaki tenía sus ojos muy abiertos. Después la anciana le explicó lo que hacían las rocas verdes, amarillas y celestes en otros tipos de pokemon. Minaki estaba tan sorprendida, que no le quitaba los ojos a esas lindas y coloridas piedras, imaginando las mágicas cosas que aún le faltaba aprender de los pokemons. Al ver su emocionado rostro, la anciana tomó las cuatro piedras que le había mostrado a minaki y se las regaló.
-Pero…no puedo aceptarlas señora.
-Claro que sí linda, mi esposo encuentra de estas piedras todos los días y por eso las vende en ciudad celeste junto con las piedras lunares.
-Cielos…-Minaki recibió las piedras emocionada- muchas gracias, es usted muy amable.
-Esto no es nada comparado con lo que hiciste por nosotros pequeña- el anciano apareció con una bolsa- nuestra moneda familiar es irremplazable, recuerda que está hecha con las plumas de acero de un pokemon legendario. En cambio, estas piedras se encuentran en todas partes y las venden a muy buen precio. Ten, es para ti-el viejo le estiró a minaki tres piedras lunares de mediano tamaño-una para tu amigo clefairy y las otras dos para ti. Minaki recibió las otras tres piedras y le dio la suya a clefairy.
-Ten pequeño, tu búsqueda ha terminado.
El pokemon recibió feliz el trozo de roca oscuro y brillante, y al instante su cuerpo comenzó a brillar. La niña se hizo hacia atrás algo asustada.
-¿Qué le ocurre?
-Está evolucionando Minaki.
-¿Evolucio...nando?-preguntó extrañada.
El pokemon comenzó a aumentar su tamaño, sus orejas se alargaron y su cola creció. Minaki no había visto nunca antes evolucionar a un pokemon, y cuando el brillo dejó de iluminar su cuerpo, este sonrió feliz y movió sus brazos.
-¡Clefable!
Minaki volvió a abrir su pokedex para ver la información sobre el nuevo pokemon que tenía ante sus ojos.
"Clefable, la forma evolucionada de clefairy. Este pokemon tiene un gran sentido auditivo y suele defenderse de sus oponentes usando su ataque metrónomo. Es bastante tímido, por lo que corre cada vez que siente personas cerca"
-¡Es fantástico!
-Charmander char char!
Los ancianos se miraron y sonrieron.
-¡Ahora puedes regresar con tus amigos Clefable!-exclamó la niña emocionada.
-Clefable Clefable!-le respondió el pokemon de igual modo.
Tanto Minaki como el pokemon y charmasuki se notaban sumamente felices.
-Muchas gracias, no tenemos como agradecérselos.-le dijo al matrimonio agachando un poco la cabeza.
-No te preocupes querida.-respondió ella.
-Nos gusta ayudar a los pokemons- el hombre tomó su bolsa y miró el reloj pegado en la pared- Oh cielos ya me estoy retrasando, debería estar en ciudad celeste hace bastante rato.
Minaki y Charmasuki acompañaron a Clefable hasta la entrada de la cueva para despedirse. Cuando estuvieron allí, el pokemon tenía lágrimas en sus ojos.
-Bueno Clefable, ya es hora de despedirnos.
-Clefable…
-No te pongas así-la niña se agachó y acarició la cabeza del pokemon- ahora tienes que ir a cuidar a tus compañeros, ¿de acuerdo?
-¡Clefable Clefable!-eso pareció haber alegrado al pokemon, quien luego se acercó a charmasuki. Ahora era más alto que él.
-Clefable...
-¡Charmander char!
Los pokemons se dieron un tierno abrazo, y Clefable entró en la cueva para ir a reunirse con sus compañeros que estaban en algún lugar de por allí. Minaki se sintió feliz por él, y luego fue a reunirse con el hombre para ir juntos a ciudad celeste, ya que él tenía una pequeña tienda donde vendía sus piedras.
Continuará…
