Konnichi wa minna-san!!!

Como ya me imagino que leyeron el capítulo pasado (obvio, sino no estarían leyendo este), ya sabrán (o por lo menos tendrán ala idea) de quien es el capítulo de esta vez. Es más como un flash back que nos contará muchas cosas, por eso estará casi todo el texto en cursivas.

Bueno, comencemos con este capítulo. Recuerden Bleach no me pertenece, solo uso sus personajes como parte del fandom sin fines de lucro y me respaldo en las leyes de mi país; este manga-anime es original de la cabeza de Tite Kubo-sensei, siendo publicado el manga por la maravillosa Shonen Jump y por desgracia el anime es animado (válgase la redundancia) por los bastardos de Pierrot que hacen todo como se les pega la gana, y más con los pairings… ¬¬ ¡Comencemos!

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LA FLOR CELESTE

CAPÍTULO VI

INOUE SORA

...

Todo estaba tranquilo así que Orihime decidió dejarse llevar por aquellos recuerdos que esas situaciones le recordaban tanto. Aquellos momentos felices que fueron interrumpidos abruptamente por una chica de piel morena, cabello rubio y cuerpo escultural. Así es. Tia Halibel. La Espada número tres con su fracción: Sun-Sun, Mila Rose y Apache. Aquellas cuatro chicas que habían desgraciado la vida de la jovencita hasta el extremo.

- Nii-san, ¿A dónde vamos?

- Iremos al parque, ¿no quieres?

- ¡Hai!

La pequeña pelinaranja y el joven castaño caminaban en dirección a un parque que se encontraba a pocas cuadras de su departamento.

Al llegar la niña se sorprendió al ver a unos poco niños y no escuchar las risas de los ahí presentes. Ella entró al lugar tomada de la mano y le dijo a su hermano mayor que deseaba subirse a los columpios. Después de un rato de juego le pidió que le comprara algo para beber, pues estaba sedienta. Su hermano aceptó pero con la condición de no levantarse de aquel lugar.

- ¡Hai!

- No tardaré Orihime…

El muchacho caminó rápidamente en busca de una máquina expendedora de refrescos o una tienda de autoservicio, lo que fuera más fácil; mientras Orihime seguía sentada meciéndose.

- Itte… - escuchó tras de sí – Ese imbécil…

- ¿Pasa algo? – preguntó la princesita mientras observaba al pequeño

Su cabello era azul celeste al igual que sus ojos. Su mirada reflejaba un vacio y una tristeza inmensa. La hermanita de Sora solo atinó a acercarse a él para limpiar algunas heridas en su cara y brazos mientras su mirada era de lástima lo cual enfureció al niño, el cual la arrojó lejos.

- ¡Déjame! No necesito tu lastima.

- … - Se quedó callada. Solo se levantó y siguió con su labor

- ¡Hey!

- Mi nombre es Inoue Orihime, ¡mucho gusto! – se presentó ella con una gran sonrisa

- Y-yo soy Grimmjow Jeaguarjaques… También es un gusto conocerte… - reveló el niño con un tono carmín en sus mejillas

- ¿Qué fue lo que te pasó?

- Nada que sea de tu incumbencia.

- Wakatta…

- A-Arigato - agradeció en un tono casi imperceptible

- No fue nada…

- T-tengo que irme, mi madre debe de estarme esperando.

- ¡Hai! Matta ne.

- Sayo… Nara…

Inoue observó como el pequeño corría de su lado hacía el otro lado del parque donde –según ella pensaba- lo esperaba la madre de este. Por ese mismo caminó su hermano iba hacía ella.

En verdad había olvidado aquel primer encuentro con Grimmjow. Un encuentro, que se podría considerar, fue gracias a la decisión de su hermano a ir a aquel parque donde conoció a su mejor amigo y ahora novio.

- Espero te gusten Orihime. Las vi en una tienda y pensé que te gustarían.

- ¿Qué es?

- Ábrelo y sabras.

La chica abrió la cajita de envoltura plata y observó un par de horquillas azules con forma de flor. No se gustaban en lo más mínimo así que las arrojó al piso gritando:

- ¡Son horribles! No pienso usarlas

- Gomen, gomen nasai…

Su hermano se paró en seguida y se retiró a su habitación. Orihime solo hacía pucheros en el comedor. Observó de reojo las horquillas fuera de la caja, tirada en el piso y en ese instante visualizó una hoja de papel –doblada- saliendo de un lado de la cajita. Se acercó a ella y la abrió.

Orihime:

Espero te guste este regalo. No las compré solo porque al pasar por un aparador las vi y pensé

que serían perfectas para ti, sino que también me recordó una horquillas que nuestra madre

tenía antes de fallecer. Espero que las cuides muy bien y adornen perfectamente tu cabello.

Con cariño,

Sora

Unas gotas salinas salieron de sus ojos. Había sido muy grosera con su hermano en ese momento y el no merecía que le pagará aquel regalo de esa manera. Tomó el par de horquillas y lo colocó en su cabello, cogió la cartita y la caja, y fue a la habitación de su hermano.

- Nii-san, puedo pasar.

- Si…

- ¡Mira nii-san! – exclamó la pelinaranja colocándose frente a él - ¿Se me ven bien?

Una sonrisa se dibujo en el rostro de ambos y Sora solo asintió para después abrazar a su hermanita.

- Prometo que siempre las usaré como recordatorio de que siempre tendré una familia.

Era cierto en ningún momento se las quitaba, excepto para bañarse, peinarse e ir a un balnearios; pero aún así, siempre estaban cerca de ella, y ella eran la que le habían dado ese apodo, "La Flor Celeste".

Había pasado tantas cosas hermosas con su hermano… Como lo extrañaba. Pero no era momento para pensar en cosas buenas, sino en la forma en que se vengaría de Tia Hallibel por arruinar su vida, su felicidad, su familia, su todo…

- Llegaré tarde a casa Orihime, así que no me esperes, cena y deja la comida fuera del refrigerador para que yo también cené… - se escuchaba del otro lado del teléfono - ¿Entendido?

- ¡Hai! No te preocupes por nada, pero aún así te esperaré despierta.

- Ya te dije que no, mañana tienes escuela y no quiero que llegues tarde por quedarte dormida porque el día anterior esperaste hasta tarde a tu hermano mayor…

- Pero…

- Nada de peros Orihime, mejor duerme temprano.

- Wakatta…

- Nos vemos luego, dewa…

- Matta ne, nii-san…

La llamada termino y la jovencita pelinaranja fue hacia la cocina para calentar la comida y poder cenar. Al terminar de cenar se cambio la ropa de civil por su pijama y se dispuso a dormir, no sin antes pensar en el bienestar de su hermano.

...

3:30 am. Un extraño dolor en el pecho había despertado a la chica. Algo no estaba bien. Salió de su habitación y fue a la habitación contigua –que era de su hermano- para ver si ya había llegado. Nada. Pensó que tal vez estaría en la cocina o el comedor cenando. Tampoco. ¿Dónde se encontraba su hermano? Nuevamente ese dolor apareció en su pecho, pero esta vez era más doloroso. Lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas sin aparente explicación. Bip, bip, comenzó a sonar su celular rosa; vio rápidamente el número del cual provenía la llamada, pero no aparecía ninguno, contesto.

- Será mejor que vayas a la clínica Kurosaki en este instante. – Escucho una voz femenina muy cortante – Puede que para este momento tu hermano ya esté muerto…

Sus ojos perdieron en un instante aquel brillo característico y el celular cayó al piso haciendo que se abriera y la batería saliera de él.

¿Cómo era posible que su hermano estuviera muerto? ¡No podía ser verdad! Seguramente era una broma de mal gusto que le estaban haciendo las chicas de su escuela. ¡Sí, eso era! Solo debía llamar a su hermano y asegurarse de que estuviera bien, seguramente tenía mucho trabajo y ni siquiera llegaría hasta esa mañana.

Se agachó para tomar su celular e intentó colocarle la batería, pero era tanto su miedo de perder a su hermano, que temblaba de pies a cabeza y le costaba mucho trabajo coordinar su cuerpo. Entro y lo encendió. Mantuvo apretado el número 1, ya que estaba en modo de marcación rápida. Levantó el teléfono y lo apoyó en el pabellón auricular de su oreja. Primer timbre, segundo, tercero… Décimo, décimo primero… Buzón. Seguramente no le dio tiempo de sacarlo de su bolsillo. Primer timbre, segundo, tercero… Décimo, décimo primero… Buzón. Tal vez lo volvió a meter y nuevamente no le dio tiempo de contestar. Primer timbre, segundo, tercero, cuarto… El teléfono fue descolgado.

- ¿Si? – contestó una voz masculina

- ¡Nii-san! – exclamó perturbada Orihime

- Señorita…

- Cre-creo que me equivoqué de número, gomen nasai.

- Señorita solicitamos que venga de inmediato a la clínica Kurosaki.

- ¿Pa-para qué? – trató de conservar la calma

- Es urgente, es con respecto a su nii-san.

- ¿Nii-san?

- ¡Hai! Podrá…

- Yo… Voy en camino…

Concluyó la llamada. La pelinaranja salió con su pijama a la callé no sin antes tomar las llames del departamento que hacía ya varios años compartía con su hermano mayor. Corrió por distintas calles, no sabía dónde se encontraba tal clínica, simplemente era guiada por su instinto, debía de ver a su hermano urgentemente.

Ahora sabía que aquel ardor y dolor en el pecho, cerca al corazón no era más que un mal presentimiento ligado a la vida de su hermano.

La lluvia comenzó desde aquel cielo tan oscuro, donde ninguna estrella se lograba divisar. Dio la vuelta en una esquina y pudo observar un lugar donde no solo estaba fuera una ambulancia sino también una camioneta blanca con la palabra "Morgue" escrita bajo "Ministerio Público".

Corrió con todas sus fuerzas y observó como sacaban en una camilla un cadáver en una bolsa negra. Sin importarle nada, apartó a los hombre presentes y abrió aquel saco. Sus pupilas se contrajeron en su máximo punto. Aquel cuerpo inerte era el de su hermano. Ensangrentado. Inmóvil. Un fuerte grito se escuchó por todo el pueblo de Karakura, un grito de dolor y desesperación. De odio y soledad. Un grito tan penetrante que ningún presente evitó sentir compasión por la chica.

Abrazó el cuerpo y sus lágrimas nuevamente brotaron se aquellos ojos grisáceos. Nadie sabía cómo reaccionar ante tal situación así como todos apartaron la mirada, menos un joven pelinaranja ahí presente junto a su padre y sus hermanas.

- ¡Nii-san! ¡Nii-san! ¡No me dejes sola, no me abandones! ¡Onegai! – Se aferró aún más al cadáver - ¡Onegai, no te vayas! ¡NII-SAN!

Era una escena tan dolorosa. Aquella jovencita siempre alegre y llena de vida se sentía morir puesto que su hermano ya no se encontraba presente en el mundo de los vivos. Estaba empapada de pies a cabeza, con su pijama puesta y una gran cantidad de lágrimas en su rostro que se perdían gracias a la terrible lluvia de esa trágica noche.

- ¡Nii-san, nii-san, despierta! ¡Onegai! ¡No quiero estar sola! ¡Nii-san!

- Señorita, necesitamos llevarnos el cuerpo… -habló por primera vez uno de los médicos – Onegai…

- ¡Iie! No se lleven a mi hermano, es lo único que tengo…

- Pero…

- ¡¡¡IIE!!! – gritó abrazando aún más fuerte el cadáver y empapándose con la sangre de su única familia – No se llevarán a mi hermano…

- Onegai…

- ¡Iie!

- Entonces, gomen nasai…

Dos policías la obligaron a soltar a su nii-san. Era difícil pues ella pataleaba y berreaba por estar cerca del cadáver de su hermano. Ambos uniformados no podían hacer nada por calmarla, la comprendía, seguramente era su única familia y no quería quedarse sola, aún era muy joven para enfrentarse al mundo.

El cadáver ya se encontraba dentro de la camioneta y partió, igual que los policías quienes dejaron a cargo del doctor de la clínica a la jovencita.

- Señorita, debe de entrar. – comentó el doctor de aquella clínica familiar

- …

- Señorita…

- …

- …

- Nii-san…

No se movía para nada, solo lloraba y repetía "nii-san" como si se tratase de una especie de conjuro que le permitiera regresar a la vida a su hermano, pero que no funcionará hasta no decirse miles de veces.

El muchacho ahí presente se quitó su chamarra y caminó a donde la ojigris. Le colocó encima su chaqueta y la tapó con su paraguas, mientras se ponía en cuclillas para estar a su altura. Ella lo volteó a ver y lo abrazó sin decir ni una palabra. El chico estaba algo desorientado y solo atinó a dejar el paraguas a un lado y abrazar a la chica lo más protectoramente posible. Unos momentos después del abrazo, Orihime se desvaneció siendo atrapada por los brazos del joven.

- Que bueno que ya despertaste. – Habló el mismo chico de la noche anterior – Soy Kurosaki Ichigo, hijo del dueño de esta clínica, ¿cómo te llamas?

- …

- Creo que aún no quieres hablar… Sabes, no es bueno eso, llevas 3 días sin abrir la boca más que para comer y tomar agua.

- …

- ¡Ichigo, ven un momento por favor! – gritó el padre del acompañante de la chica Inoue

- ¡Voy! Discúlpame un momento.

Ichigo salió de la habitación, dejándola sola. Ella salió de la cama y se colocó su pijama, que se encontraba en el buro de la habitación, ya lavado, y se fue de aquel lugar como si nada.

- Nii-san, no pude hacer nada, gomen nasai…

La Flor Celeste se levantó del comedor y fue a prepararse el baño. Regresó a su habitación por su ropa y volvió al cuarto de baño donde la tina ya estaba llena de agua caliente. Se desudo y entró en contacto con el agua.

Era tan relajante y era una especie de momento de meditación sobre todo lo que había pasado el día anterior o ese mismo día, dependiendo de la hora en que se metiera a bañar.

- Me pregunto que estará haciendo la zorra de Halibel. Seguramente estará con su fracción dando órdenes por montones. – se sumergió un poco más – ¡Maldita!

Bip, bip. Era su celular, nuevamente recibía una llamada desconocida. Contestó y pudo escuchar nuevamente aquella voz femenina.

- Arigato. Gracias a tu hermano ya formo parte de los Espada.

- ¿Qué estás diciendo?

- Como lo escuchaste, yo asesiné a tu hermano para ser la Espada 3.

- Nii-san… Tú… ¿Quién eres? ¿Por qué mi hermano?

- Tia Halibel, Espada 3. Y tu hermano fue una presa fácil.

La llamada había sido concluida sin previo aviso. Los ojos de la joven se llenaron de furia, quería buscar la manera de vengarse, pero no sabía lo que eran los Espada ni mucho menos había escuchado de esa chica de nombre Tia Halibel, seguramente era extranjera debido al tipo de nombre. ¡Eso no importaba! Lo que en verdad importaba ahora, era buscar a esa mujer y darle su verdadero merecido.

- Tia Halibel, juro que te arrepentirás por asesinara a mi hermano…

De eso hacía ya tres años y los progresos no eran muy buenos. Halibel la superaba en todo, aún no estaba lista para su venganza, pero tendría que apresurarse o aquella mujer la podría descubrir.

- De alguna manera, debo de conseguir un puesto entre los primero 10, pero antes debo de escoger a mis 20 víctimas…

Continuará…

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Lo sé, no tengo ni perdón de Dios por tardar tanto, pero de verdad, vieran que estuve este tiempo sin lograr sacar nada de mi cabeza. Además de que ahora tengo novio y ya ando checando lo de la universidad, además de que estoy teniendo más actividades en la escuela de las normales y se me está consumiendo el tiempo. No se enojen porque este capítulo no salió tan bien como debía de ser, pero ya era necesario un nuevo capítulo, porque tengo idea para el siguiente, y era necesario terminarlo o no podía comenzar obviamente el capítulo 7. Debo de admitir que tuve muchas dudas sobre como Orihime se entera de que Halibel es quien asesina a su hermano y se me ocurrió esta forma, no sé porque, pero creo que no fue la mejor… :S Gomen nasai! Pero mi imaginación se anda centrando en una novela de vampiros que recién comencé y que debo de presentar a fin de este semestre en la escuela…

Bueno, creo que he escrito mucho, por favor dejen sus comentarios y opiniones sobre este capi, ya no me regañen porque ya sé todo lo que me dirán (¿¿¿de quienes estaré hablando???) Bueno, paso a retirarme porque en el momento en que lo estoy escribiendo son las 03:36am y se supone que mi novio vendrá 9:30 por su compu que dejó en mi casa… :S Me largo, ¡Bye!

ONEGAI, DEJEN REVIEW A ESTA AUTORA MEDIOCRE TRAUMADA CON EL ICHIHIME… XD

¡SOLO UN CLICK Y UNAS CUANTAS PALABRAS ME HARÁN FELIZ!

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P.D.: ¡¡¡Este fue el capítulo más largo de todos!!!