Los personajes de esta historia no son míos pero la historia si que lo es.
El anterior narrador era Hermione este capítulo será Draco ya que si no habría una parte de la historia que no encajaría correctamente. Por cierto recuerdo que soy malísima con las faltas de ortografía y disculparme por este trágico hecho.
Disfruten de la lectura:
AMANTE DE LA VIDA Y CASADO CON LA MUERTE
(Draco:)
Pasaron los días, y Hermione se iba afligiendo, se iba marchitando lentamente, como si la prisión se fuera empequeñeciendo y se volviera más blanca y mucho más triste. Me reprendí por ello, me sentía culpable de encerrarla en aquella jaula, la cual yo llamaba hogar. Y por más que intentará convencerla de que este era su sitio, ella se cerraba en si más y más.
Le había hecho mucho daño, tanto o más como aquel sujeto despreciable llamado Ron. Era peor que aquel gusano, hubiera hecho que ella regresara a la vida, que retornara a confiar, que tornara a sentir, que volviera amar… le había hecho eso ¿para qué? Fácil, para utilizarla, para que ella fuera como yo, un ser sin escrúpulos, un amante de la vida pero casado con la muerte. La manipulé y lo peor es que ella no se rindió aun viéndose perdida y asustada.
Pero lo más vil de aquello es que le había mentido en todo,… por desgracia yo si sentía… como cualquier humano, ese fue el castigo que Dios me envió, para no cumplir las órdenes del diablo… pero la peor de las condenas fue amar… amar a un ángel. Porque si, yo estaba enamorado de ella desde que nació… en realidad hacía una eternidad que la esperaba.
Qué triste ¿verdad? Hacer daño a tu amor es destrozarte a ti mismo. No lo soporte más, ya estaba, lo había decidido ella tendría esa segunda oportunidad. Aquella ocasión que no le di, por no perderla. Pero la estaba lastimando por no dejarla marchar. Haría marchar para atrás el reloj para que ella pudiera volver a elegir y retornar a vivir. Así seguro que no moriría de pena en esta mansión.
La encontré en las escaleras de caracol; que irónico es el destino, siempre rememorando recuerdos dolorosos, donde vi su última sonrisa, donde la destrocé y finalmente la encerré. Me acerque a ella muy pausadamente, memorizando cada detalle de su figura, cada fragmento de su cara, cada rasgo de sus ojos y cada pincelada de sus dulces y suaves labios.
La abracé por detrás ella tembló ante aquel tacto pero aun así ella no rehuyó. Inspiré su aroma por un minuto de paz, fingiendo que éramos dos seres normales que se amaban. Y luego de ese instante de harmonía le susurré al oído:
-Vuelve amor, donde todo empezó, donde aún eras una viva flor, y aún no te habían producido ningún dolor. Y no recordarás como sucedió, y a elegir tendrás otra opción. Y te digo yo: que nos reencontraremos corazón, porque tú y yo, el yin y el yang, el frío y el calor, el rojo y el verde, destinados están para ser enlazados.
Y Hermione cerró dócilmente los ojos y desapareció de mis brazos. Ella había vuelto a casa, ella por fin estaría feliz. Yo sonreí, mientras una solitaria lágrima cruzaba mis mejillas. La encontraría, y sería su protector, su ángel guardián. Y no permitiría que nadie le hiciera daño, aunque por ello no pudiera ser más que su amigo. ¿Ya que más daba? Tan solo quería verla sonreír.
Empecé a preparar todo para mi partida, avise a los demás ángeles negros y algunos demonios, ellos me ayudarían. Tanto por el temor y respeto que algunos tienen hacía mí ya que tengo bastante poder sobre el inframundo y ellos o son demonios de bajo nivel o son espíritus nuevos. Como por la amistad que otros me tienen ya que les he salvado el pellejo trayéndolos aquí para que no pasaran el resto de sus miserables existencias en el árido, sulfuroso y caliente infierno muriéndose de aburrimiento. Que poco apacible!
Nuestro querido señor oscuro, Lord Voldemord, tan solo quería reunir un gran ejército de monstruos fuertes e inteligentes para en derrocar a su queridísimo hermano. Pero nunca lo conseguiría con tales inútiles engendros que tiene como sirvientes. Menos mal que tenía algunos fuertes e inteligentes guerreros que gobernaban a esa chusma. Ya que si no haría si no que estalla una impotente lucha entre el bien y el mal.
Yo, Draco Malfoy, soy un intermediario que juega en los tres mundos: Cielo, Tierra e Infierno. Porque como ya sabéis soy un ángel negro, la muerte, y hago que el mundo este equilibrado. Pero mis queridos hermanos ángeles blancos no me tienen como santo de su devoción. Y soy la mano derecha del diablo pero la izquierda de Dios.
Mi partida estaba a punto de iniciarse, la muerte se iba a tomar unas vacaciones para buscar su opuesto, que mordaz. Le cedi mi puesto a Theodore Not, un gran demonio. Y finalmente volví donde todo había empezado con ella.
Me instalé en la tierra como si fuera una persona normal, con casa cerca de donde ella vivía, trabajo cerca de ella bueno: era su maestro, coche, incluso un perro y sobre todo un pasado para que mi cuartada fuera perfecta.
Solo me dedicaría a observarla, cuidarla, protegerla… solo a eso… ella era demasiado buena para mi… ella no se merecía sufrir más. Solo por una vez en mi vida me arrepentí de ser la muerte y de lo que conlleva serlo. Me hubiera gustado estar en un cuento y poder ser su príncipe.
-end-
Mariettttaaaa: espero q te guste cielo, nos vemos pronto!
Les agradecería si dejan críticas tanto positivaas como negativas.
Un besito y muxiisimas gracias por leer.
