Capitulo 3

El pasado y el presente

-Bueno, puedes sentarte…- la profesora reviso el aula en busca de algún lugar vacio y lo encontró, se hallaba entre la ventana y un joven de cabello de tres colores y ojos lilas-… junto al señor Moto- concluyó señalando al espacio vacío al lado de Yugi. Amia solo le sonrió al chico.

Inmediatamente, el ya mencionado, se sonrojo ante aquel gesto. No entendía él porque y en ese momento no se molesto en averiguarlo puesto que la poseedora de aquellos ojos verdes pasó a su lado y él no pudo apartar su mirada de ella.

Luego de que Amia tomara asiento la clase comenzó. Las primeras clases pasaron sin ninguna novedad ya que se dedicaban a repasar lo visto el año anterior, pero Yugi apenas podía concentrarse debido a que tenía toda su atención enfocada en la peli castaña al lado suyo.

Luego de 3 clases se oyó la campana para el receso y almuerzo de todos los estudiantes. Gran parte de los estudiantes salieron apenas comenzó el receso, cuando Yugi quiso hablar con Amia esta ya no estaba.

-Pero ¿En qué momento…?-susurro para sí pero Tea lo interrumpió.

-Yugi. ¿Te diste cuenta?- le preguntó en voz baja- ¿Crees que esa chica sea un problema?

-Chicos, ¿Notaron a la chica nueva?- entró en la conversación, junto con Tristán, el joven Weler.

El oji-lila se dio cuenta de la preocupación de sus amigos en cuanto a Amia, sabía que no tenían nada de qué preocuparse aunque él también estaba algo confundido con respecto a su aparición luego de tantos años.

-No creo que sea un problema Tea- dijo con una sonrisa a su amiga de ojos azules- Pero pienso que sería mejor ir a almorzar.

-Yo secundó a Yugi- habló Tristán mientras su estomago gruñía por la falta de comida, esto provoco que sus amigos le miraran con una gotita estilo anime en su cabeza.

-Está bien. Almorzaremos primero y luego discutiremos lo de la chica nueva-concluyó Tea mientras los cuatro salían del salón en dirección a la cafetería.

Ninguno de los amigos noto a una chica que esperaba apoyada contra la pared a la espera de que salieran. Al verlos salir se separó de la pared y sigilosamente se fue acercando a ellos con una enorme sonrisa.

Yugi estaba perdido en sus pensamientos cuando una voz dulce e inocente le llamó detrás de él– YUGI!-, provocando que volteara justo antes de que dos delicados brazos lo aprisionaran por el cuello en un repentino abrazo.

-No sabes cuánto te extrañe!-exclamó Amia mientras giraba su rostro quedaba justo frente a el de él . La sorpresa del joven Moto paso a convertirse en alegría, por un momento creyó que su amiga de la infancia lo había olvidado, inmediatamente correspondió al abrazo colocando sus brazos alrededor de su cintura acercándola a él.

-Yo también te extrañe- susurró a la peli castaña para luego separarse unos cuantos centímetros para verse de frente. "Vaya!, como cambio. Es increíble que sea el mismo que hace tan solo unos años se la pasaba intentando hacerme reír" pesó Amia mientras se perdía en los ojos lilas del poseedor del Rompecabezas del Milenio.

-¡Ejem!- fue lo que escucharon luego de un largo silencio.Al voltear a ver a los demás se encontraron con una curiosa escena: Joey los observaba con una sonrisa una mirada de picardía que comenzó a poner nerviosos a ambos, Tristán solo miraba a Tea con un rostro que detonaba terror mientras se alejaba lentamente de ella y por último la oji-azul la miraba con ira, tanta que se podía ver sobresalir las venas de su frente y su rosto estaba a tan solo unos tonos de ser más rojo que un tomate.

Yugi, al comienzo, no entendía él porque de sus reacciones hasta que bajo la vista. Fue entonces cuando se dio cuenta de la posición en que se hallaba: Amia y él se habían separado unos centímetros pero no rompieron el abrazo ya que ella aun mantenía sus manos entrelazadas detrás de él , y Yugi, por su parte, aún tenía sus manos en la cintura de ella.

Se ruborizo tanto al darse cuenta de ello que le dio un nuevo significado a la frase "más rojo que el rojo". Instintivamente se separo, rompiendo el abrazo y comenzó a reír nerviosamente mientras llevaba su mano detrás de su cabeza. Toda esa situación, agregando la repentina acción del duelista, dejó confundida a Amia, quien realmente se preguntaba qué era lo que estaba pasando; y no era la única.

-Yugi, te importaría explicarnos-habló entre dientes Tea, tratando de mantener controlado sus "instintos asesinos" por decirlo de alguna forma, eran exactamente las mismas reacciones que tenía cada vez que Rebecca abrazaba a Yugi "Como si fueran novios, no mientras yo viva".

-¡Claro!- contestó mientras acomodaba en su mente las palabras correctas- Amia y yo nos conocemos desde que somos pequeños, prácticamente somos amigos desde que recuerdo- les explicó a sus amigos mientras la mencionada solo los observaba con una inocente sonrisa.

Poco a poco, el inminente volcán en erupción que era Tea, se calmó y empezó a ver a Amia con otros ojos. "Así que eran amigos. Y con razón, aunque no la conozco se nota que dulce e inocente, como… Mana, la amiga del faraón. Quizás me apresure en juzgarla" se decía a si misma Tea, reprochándose por su reacción. –Pero, si son amigos des hace tanto tiempo ¿Por qué nunca te vimos?- preguntó, tranquila, a la chica de ojos verdes.

-Pues…-alzó la vista al techo colocando su dedo índice en su mejilla, tratando de recordar-… lo que sucedió fue que, como mis padres se especializan en Egiptología, les ofrecieron un trabajo en un museo egipcio muy importante y… tuvimos que mudarnos a Alejandría.- terminó mirando al suelo, con un dejo de tristeza en su voz. Podía recordar el día que recibió aquella noticia vívidamente.

Flash back

Había terminado de hacer su tarea y se dispuso a bajar para tomar una merienda. Como sus padres siempre estaban en su estudio, supuso inmediatamente que estarían allí revisando algún nuevo papiro egipcio recientemente descubierto o luchando con traducir algún jeroglífico de algún templo, cosas por ese estilo.

Despreocupada salió de su habitación en el segundo piso y cruzó el pasillo hacia la escalera. Bajo por esta lo más rápido que sus pequeñas piernas, de niña de 9 años, le permitían.

Cuando ya se hubo servido un sándwich y un jugo de naranja se disponía a ir a su habitación. En el momento en que se hallaba a tan solo unos escalones del pasillo, oyó voces provenientes de la primera puerta a su izquierda, tan solo unos metros delante de ella: el estudió de sus padres.

Llevada por la curiosidad, se acercó a la puerta y se dispuso a escuchar. Las voces de ambos le llegaban claramente.

-Andreu, no estoy segura si esto es lo mejor- su madre sonaba un poco… ¿confundida?

-¿A qué te refieres? Es una gran oportunidad para nosotros, Kaía- su padre estaba bastante decidido.

-No habló de nosotros, me refiero a ¿Cómo podría tomarlo Amia?- "Están hablando de mí, pero… ¿por qué?, no comprendo" pensó la nena bastante extrañada, era la primera vez que escuchaba a sus padres discutir sobre algo que no tratara sobre Egipto.

-No lo sé, pero oportunidades como estas aparecen una vez en la vida- replicó Andreu- Estoy seguro de que podrá hacer nuevas amistades

-Creó que tienes razón- cedió, no totalmente convencida Kaía-Hay que decirle acerca del nuevo trabajo y de la mudanza

-Tranquila cariño, se lo diremos en la cena, luego de confirmar…- no pudo concluir la oración pues desde detrás de la puerta les llego el ruido de un objeto dando contra el suelo de madera, seguido por el estruendo provocado por una puerta al cerrarse bruscamente. Al revisar el pasillo solo vieron un basó rodando sobre jugo de naranja y plato con un sándwich a un costado.

En su habitación Amia estaba sentada contra la puerta, tenía rosto oculto entre sus rodillas. Lloraba desconsoladamente, las últimas palabras que pronunció su madre se repetían sin cesar, como un eco en su cabeza: "La mudanza… la mudanza" se repetían una y otra y otra vez desgarrando su corazón cada vez. Eso significaba que debía separarse de la persona que más quería, la más importante en su vida…"Lo siento…Yugi!".

Fin flash back

Yugi vio como los ojos de su amiga se ponía llorosos. Supuso que debió haber sido de cuando tuvo que mudarse. Comenzó a sentirse mal, jamás le gusto verla de esa manera, así que se decidió devolverle el ánimo.

-Eso no importa ya, lo que importa es que estas aquí- dijo el chico de cabello rubio-negro-morado rojizo mientras colocaba su mano en el hombro de ella para animarla.

Lo vio a los ojos, inmediatamente se alegro, no podía estar triste al lado de él.

-Bueno, ustedes tendrán mucho tiempo para conocerse después del almuerzo- hablo Joey, intentando terminar la conversación.

-¡Si! Me muero de hambre- se quejó Tristán mientras posaba sus manos en su estomago.

-¿Quieres almorzar con nosotros Amia?- preguntó Tea muy sonriente.

-SÍ. De esa manera podrías contarme de cómo estuvo Alejandría- secundó un muy alegre Yugi.

-¡Claro, me encantaría! Pero tengo que buscar algo antes-se excusó mientras retrocedía en dirección a los casilleros- ¡Los veré allí!

Le dio la espalda y se alejó dando saltos, al doblar en una esquina y perderse de la vista se los demás se perdió en sus pensamientos. "Como ansió poder contarles acerca de todo lo que aprendí de ti Mana…"

Eso sería todo por esta vez. Decidí crear Amia para que no se pierda la esencia de Mana, además que ella es mi personaje favorito. Gracias a Frazier H. y Nebyura por sus comentarios, me encanta su apoyo.

Como tengo poca inspiración como para crear una historia de Mana x Atem, así que decidí crear esta pareja. Me gustaría aclarar que Yugi está más alto, ahora es casi de la misma altura de Tea y Amia es dos centímetros más pequeña que él.