Muchas veces con los amigos surgen teorías de lo más extrañas, ¿Y si esto, y si lo otro? bien, yo tengo una:
¿Y si todos los mundos inventados fueran en realidad dimensiones paralelas? ¿Y si un día aparecieran en tu casa personajes de esos otros mundos?

Advertencia: Este es un fanfic mayoritariamente Yaoi (relación chico-chico), de contenido explícito, si no gustas, no leas.
Parejas:
Dégel x Kardia; Minos x Albafica; Kágaho x Hades; Thánatos x OC; Aspros x Asmita.
Spoilers: La historia de Kágaho, no sé que capítulo es.
Disclaimer: Ni Saint Seiya: The Lost Canvas Meio Shinwa ni ninguno de sus personajes me pertenece; son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi


Después de haber comido y bebido, tanto Santos como Espectros se sentían en "confianza" suficiente como para sentarse todos juntos en el sofá.
La discusión general giraba en torno a temas poco trascendentes, así no se exaltaban los animos. Cada uno contaba anécdotas de su propia cosecha; sobre todo Hypnos con sus historias antiguas de bacanales y orgías de los Dioses.

Casi todos participaban en la conversación, excepto Asmita y Aspros, que habían desaparecido; Ana y Kardia, que estaban muy entusiasmados leyendo un libro de su signo y asentían cada vez que leían algo que se correspondía con su personalidad; y Minos.

Lo de Minos era un caso curioso. Casi no prestaba atención a las palabras de nadie, y se limitaba a murmurar un asentimiento cuando alguien le dirigía la palabra. En realidad estaba fastidiado, ¿Por qué no podía quitarle los ojos de encima a Albafica?
Éste estaba sentado en una silla, un poco apartado de todos, con la mirada gacha y aunque a primera vista parecía que estaba sumido en sus propios pensamientos, el sí que estaba prestando atención a la conversación que giraba a su alrededor.
Aunque trataba de evitarlo, centrar su mente en otras cosas, volvía a él una y otra vez...

Un movimiento distrajo su atención un segundo. Shion de Aries se había puesto en pie, gesticulando ampliamente con los brazos mientras contaba una historia de su propia cosecha. Se tambaleó por un momento, a causa de la bebida y Dohko se levantó para sujetarle.

-Hey, ¿Te encuentras bien?
-Si, sólo ha sido un traspiés.- Ambos se sonrieron ampliamente.

Entonces Manigoldo se levantó encolerizado.

-Ya me encargo yo, gracias.- Agarró a Shion del brazo y lo arrastró tras de sí, el lemuriano miró hacia Dohko a modo de disculpa mientras Manigoldo le guiaba a la cocina. Lo lanzó contra la pared como si fuera un muñeco de trapo.
-¿Qué te crees que estás haciendo?
-Yo no estoy haciendo nada, Manigoldo.
-¿Ah, no? ¿Y esa sonrisita a que venía?
-A nada, Dohko es un buen amigo.-Bajó la mirada.
Manigoldo colocó los brazos a ambos lados de Shion, creando una jaula artificial con su propio cuerpo.- Al principio sólo era un compañero ¿Y ahora es un buen amigo?¿Qué será lo siguiente Shion?.
Ahora veía por donde iba el asunto. Se liberó de Manigoldo y se dispuso a ir hacia la sala.
-Estoy harto de tus celos y tus historias, cree lo que quieras.
Manigoldo le agarró el brazo, impidiéndole avanzar, ante lo cual Shion se giró
-Sólo te diré una cosa.-El Santo de Cáncer se le acercó casi peligrosamente.-No pienso compartirte con nadie.-Lo besó profundamente, uno de esos besos que dejaban a Shion sin respiración.-Y mucho menos con tu amigo el chino.

Al poco ya estaban de vuelta, ambos muy serios, pero aún había una rojez delatora en las mejillas de Shion. Retomaron sus asientos y volvieron a conversar como si nada, aunque a Dohko no le gustaba como pintaba la situación; tal vez no tenía posibilidades con Shion.
Un comentario de Dégel les devolvió a la realidad, al parecer estaba contando una historia de su niñez.

-¿Verdad, Kardia?
Kardia no prestó atención a la pregunta de Dégel, estaba absorto en el libro que compartía con su "hermanita" nueva. Dégel le repitió la pregunta, pero el otro no escuchaba.

-¡Kardia!¡Que te estoy hablando!
Kardia alzó la vista del libro, un poco perdido.-¿Qué?¿A mí?
Dégel alzó una ceja.-Vaya, nunca creí que cogerías un libro, y mucho menos que te quedaras absorto leyendo.
-Hay muchas cosas de mí que no sabes, Dégel.-Su mirada transmitía un brillo personal y misterioso, y había algo en su voz, como una sirena, que seducía a Dégel. Se quedaron mirándose fijamente.

Kágaho, que al fin había conseguido sentirse cómodo consigo mismo y con el mundo por tener sentado a Alone en su regazo, intervino. Con los dedos hizo un ademán de tijeras como si cortara un hilo invisible entre los dos.

-Venga, vale ya parejita, ya sabemos que os queréis mucho.
La carcajada general no se hizo esperar, pero a Kardia no le gustaba ser el motivo de las risas, así que le replicó en tono cortante.
-Vaya, habló el que tiene a su novio sentado en su regazo.-Miró a Hades-No te ofendas.
Kágaho se sonrojó hasta la raíz del cabello.-¡No había bastante sitio en el sofa!-Ahora que había conseguido sentirse a gusto venían a recordarle su situación.-¡Además no sólo a los novios se les sienta en las rodillas, a los hermanos también!
Había dicho ésto último sin pensar, pero Alone le miró como si acabara de recordar algo.
-A los hermanos también...

Kágaho le devolvió la mirada. Cuando veía a su Señor Hades no podía evitar acordarse de Sui, su querido hermano. Era por eso por lo que le protegía y le defendería hasta el último aliento vital.

La conversación estaba tan animada que Ana también dejó el libro a un lado, complacida de que su plan hubiera tenido éxito. Cuando miró a su derecha, a parte de que irremediablemente se le fué la vista hacia Thanatos, se fijó en que Minos tenía la mirada fija en algo; cuando siguió la trayectoria, vió que no era un "algo" sino un "alguien" y soltó una risita por lo bajo.
La risa llamó la atención de Kardia, que la miró intrigado, ella le señaló a Minos con la vista y el también soltó una risita; captaron la atención de todos, que vieron a quién estaban mirando, y porqué se reían por lo bajo.

Minos no se daba cuenta de nada, seguía mirando a Albafica; cómo se colocaba el cabello tras la oreja, como jugueteaba con un mechón...
Pero Albafica sí estaba siguiendo la conversación, y al notar la ausencia de ella levantó la cabeza y se encontró con que todos miraban algo, se volvió para ver que era y se encontró frente a frente con los ojos de Minos escrutándole.
En ése momento el Espectro volvió a la realidad, se levantó un poco desconcertado, y se marchó de la sala para aclararse las ideas. Se dirigía al baño, pero cambió de dirección cuando vió al Santo de Virgo y a Aspros sentados en el suelo abrazándose, y se dirigió a la cocina.

Se sentó él mismo en el suelo, con gesto abatido ¿Pero qué demonios le pasaba?No había parado de mirar a Albafica en toda la tarde, e incluso podí describir a la perfección cada uno de los gestos que habia hecho el de Piscis. Era algo que le inquietaba e incomodaba a la vez. Entonces un pensamiento apareció de súbito en su mente...No había visto reír, ni siquiera sonreír un poco a Albafica en toda la tarde, ése debía ser el motivo; pero más que satisfacerle la solución le dejó aún con más dudas ¿Qué le importaba a él si se reía o no?
¿Le importaba?
Sí. La respuesta vino sola. Pero no podía lidiar con esta respuesta, al menos no de momento, así que decidió aparcar sus dudas y volver con todos. Buscaría una distracción.

Se acercó a Ana señalando el libro que sostenían de nuevo entre sus manos
-¿Por casualidad no tendrás uno de Piscis verdad?
Albafica lo miró casi asustado.-¿Para qué quieres tu un libro de Piscis?
Minos le miró con total naturalidad.-¿Que pasa que tu eres el único con derecho a ser Piscis?
Albafica volvió a agachar la cabeza. El comentario insinuaba que Minos también era Piscis, pero era mentira, una mentira piadosa para salvaguardarse.

Minos retomó su conversación con la chica.-Bueno ¿Tienes o no?
Ana se levantó, fué la estantería y le alcanzó el libro.-Mi padre también es Piscis.-Le sonrió.
-Bueno, vamos a echarle un vistazo.-Sin previo aviso cogió una silla y se sentó junto a Albafica, quien lo miró entre la extrañeza y el pánico.
-¿Que haces?
-Bueno, podemos leer juntos, ya que parece que tenemos algo en común.- Esa sonrisa de Minos era un poco siniestra, estaba ocultando algo y Albafica lo sabía, pero el otro ya había tendido el libro entre los dos para que ambos pudieran leer cómodamente, así que se concentró en la lectura tal cómo hacía Minos.

Las cabilaciones astrológicas llevaron a Ana a un punto en el que no había pensado.
-Creo que ya tengo la solución. Creo que puedo devolveros a vuestro tiempo y lugar.
Todos la vieron levantarse a por un calendario. Señaló el día 21 de Junio. Faltaban sólo 4 días.
-Litha, el Solsticio de Verano.


¡al fin! me había quedado totalmente bloqueada para éste capítulo, quería hacer algo en lo que todos interactuaran en mayor o menor medida, al final me ha salido mas largo de lo que esperaba.
Ya se van viendo por ahí algunas parejitas :P, la verdad es que me he reido bastante escribiendo el capi (y eso es preocupante porque estoy yo sola, pero bueno xD).
Está claro que lo de Minos era una treta para poder acercarse a Albafica; el hecho de que no quiera lidiar con sus sentimientos ahora mismo no significa que no quiera estar cerca suya, al fin y al cabo el chaval es Aries, y ya sabemos que los Aries son unos tipos lanzados ^^.

Como siempre gracias de antemano por vuestras reviews, con especial mencion para Amary22 y beautiful-sadness (que por cierto también tiene fics muy buenos de SS asi que VISITADLA!)

¿Y vosotros qué hariais si los personajes de Lost Canvas se presentaran en vuestra casa?