Muchas veces con los amigos surgen teorías de lo más extrañas, ¿Y si esto, y si lo otro? bien, yo tengo una:
¿Y si todos los mundos inventados fueran en realidad dimensiones paralelas? ¿Y si un día aparecieran en tu casa personajes de esos otros mundos?
Advertencia: Este es un fanfic mayoritariamente Yaoi (relación chico-chico), de contenido explícito, si no gustas, no leas.
Parejas: Dégel x Kardia; Minos x Albafica; Kágaho x Hades; Thánatos x OC; Aspros x Asmita.
Spoilers: Realmente, ninguno.
Disclaimer: Ni Saint Seiya: The Lost Canvas Meio Shinwa ni ninguno de sus personajes me pertenece; son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi
Las cabilaciones astrológicas llevaron a Ana a un punto en el que no había pensado.
-Creo que ya tengo la solución. Creo que puedo devolveros a vuestro tiempo y lugar.
Todos la vieron levantarse a por un calendario. Señaló el día 21 de Junio. Faltaban sólo 4 días.
-Litha, el Solsticio de Verano.
-Vale, que alguien me explique una vez más qué estamos haciendo aquí.- Kardia era inteligente, pero la "jerga mística" que le habían soltado no tenía ni pies ni cabeza para él.
Dégel, con renovada paciencia hacia su amigo, le tomó del hombro para dar un corto paseo mientras le explicaba, y de paso apartarlo de la trayectoria del capón de Kagaho.
-Hoy es Litha, el Solsticio de Verano según la tradición céltica. Ana cree que si usamos la gran cantidad de energía cósmica que se genera hoy podríamos volver a casa.
-¿Y tan difícil era explicarlo así desde el principio?
Dégel suspiró quedamente, pero al mismo tiempo sonreía; algunas veces Kardia podía resultar de lo más inocente, como ahora, mirándole con esos ojos grandes y brillantes que le causaban una sensación peculiar en el estómago. ¿Desde cuando le pasaba éso? Que él supiera, desde que lo conoció, cuando eran unos críos, pero hasta ahora no se había detenido a analizar la sensación ¿Sería posible que fuera...?
Detuvo inmediatamente el hilo de sus pensamientos cuando se notó sonrojar; él, el Señor de las emociones perfectamente controladas ¡Se estaba sonrojando!
Cuando por fin volvió a la realidad Kardia aún le miraba con esos ojos que le hacían sentir como si el escorpio pudiera leer sus pensamientos. Se apartó sin previo aviso, y Kardia le siguió, haciéndose el inocente; pero Dégel no andaba muy desencaminado en sus suposiciones, su "por el momento" amigo había visto la brecha en el inexpugnable caparazón de hielo que lo llevaría directo a su corazón. Puede que se enfadara cada vez que insinuaban cosas sobre su relación con el acuario (sobre todo cuando éstos comentarios procedían de Kagaho), pero éso no significaba que no sintiera algo más que amistad por él desde hacía mucho.
Él era así, si dejaba que los demás conocieran cosas de su vida les daría la potestad para que lo manejaran (como se suele decir, la información es poder), y por ahora, sólo había una persona a la que le permitiría tener acceso a su intimidad y que le tuviera totalmente a su merced.
Volvieron lentamente a donde estaban los demás, Kardia aprovechó para pegarse a Dégel, y éste por su parte usó como excusa la alta temperatura de Kardia para tomarle de la mano.
Cuando ya estaban aproximándose Dégel se soltó de Kardia, poniendo distancia entre ambos; el escorpiano se sintió rechazado, parecía que Dégel se avergonzara de él.
El malestar hizo que continuara lo que quedaba de trayectoria con la cabeza gacha, hasta que chocó con algo y acabó sentado en el suelo.
El algo en cuestión contra lo que había chocado no era otro que Albafica que, como siempre, se encontraba un poco apartado del grupo. Se levantó con intención de gritar o disculparse, según la ocasión lo requiriera, pero se detuvo antes de abrir la boca.
Minos sujetaba gentilmente a Albafica por la cintura, lo había cogido antes de que cayera al suelo, cosa que a Kardia no le resultó nada extraña ya que, aunque el espectro mantenía una distancia de seguridad, en los últimos días se había convertido en la sombra del piscis.
El escorpio salió del ensimismamiento cuando oyó cómo le hablaba el Juez a su compañero.
-¿Te encuentras bien?.- La dulzura impregnaba su voz.
Albafica sólo atinó a asentir con la cabeza; pero rápidamente desapareció su confusión y se apartó con ligereza de Minos.
-Me encuentro bien, gracias.-Ahí estaba, la máscara de autosuficiencia.
"Ya basta de máscaras por hoy".- Se dijo. Se disculpó brevemente y prosiguió; aunque con la certeza de que aquellos dos iban a tener una relación muy intensa y especial una vez que Albafica se decidiera a aceptar sus propios sentimientos.
Ana estaba charlando animadamente con Hypnos, Asmita pronto se sumó a la conversación; esos tres daban miedo cuando se juntaban, siempre hablando sobre teorías y especulaciones de dioses, almas, otras dimensiones y demases temas paranormales. Si no se notase a la legua que a Ana le gustaba Thánatos se podría haber dicho que quien le gustaba era el otro gemelo.
Algo captó su atención: La forma en que Aspros, su antiguo compañero, miraba al Virgo. Algo muy fuerte debió de pasar entre ésos dos, porque desde el día que Asmita se emborrachó Aspros siempre lo estaba mirando con ése deje de añoranza, y el otro haciendo como si no supiera que lo estaba mirando.
Por su parte Manigoldo, Shion, Dohko y Kágaho y Hades estaban sentados a la sombra del árbol más cercano.
Al parecer Shion y Manigoldo habían vuelto a discutir, seguramente por los celos del cáncer hacia la creciente relación del lemuriano y el chino. Aún se preguntaba cómo podían seguir juntos, pero estaba claro que en la cama aquella relación era explosiva, con tanta tensión emocional.
Pero lo que más le extrañaba era el comportamiento de Hades. No actuaba como un Dios, y mucho menos cuando Kágaho le andaba cerca; permitiendo, incluso pidiéndole, que éste lo llamara "Alone". Realmente la relación de esos dos era complicada, parecía que el fénix andara buscando en su Dios algo que había perdido, y éste intentara a su vez asumir el rol de lo que el otro buscaba.
Era curioso, todo lo que uno podía ver si observaba realmente. Eran un grupo pintoresco y muy dispar, pero por primera vez Kardia sintió que tenía alguien a quien llamar "amigos", como una pequeña familia.
-Bueno, por fin anochece...¡Vamos a ello!
Saray, María, Ana y Lucio se colocaron entonces en los cuatro puntos cardinales, dejando un gran espacio en el centro para que todos pudieran estar dentro del círculo. Dégel le había explicado hacía unos días que ellos formaban un "Coven", una agrupación de brujas y hechiceros, y le explicó lo que significaba cada cosa de manera que, por la situación de cada uno María, al Este era el elemento Aire, y siguiendo en el sentido de las agujas de un reloj estaban Saray (fuego), Ana (agua) y Lucio (tierra).
Encendieron sus respectivas velas, y comenzaron a concentrarse, cargando energía hasta la medianoche.
Comenzaba a aburrirse y adormilarse cuando notó el breve apretón de Dégel, indicándole que había llegado la hora, uno por uno, fueron recibiendo a las deidades y demás seres de cada elemento:
-Paralda, suprema existencia del Aire; silfos, céfiros y hadas; que vuestro viento guíe a éstos seres a dónde pertenecen.
-Djinn, supremo ser del Fuego; salamandras, dragones; que la llama de sus corazones arda de nuevo en el lugar que les corresponde.
-Niksa, gran señor de las Aguas; sirenas, ondinas y ninfas; que la curriente que fluye eternamente lleve sus almas de regreso a su hogar.
-Ghob, señor de la Tierra; duendes y gnomos, que el suelo que pisan les conduzca de nuevo a casa.
Y luego, todos al unísono, recitaron:
-Oh, Gran Dios, Rey del Sol, tú que riges el destino guerreros, y atí que pertenece éste día elevamos ésta plegaria: Guía a los combatientes de vuelta al hogar.
La energía concentrada de los cuatro comenzó a elevarse en forma de espiral ascendente, el propio suelo vibraba con la emanación de poder; se sintieron como desfallecer y vieron la creación de una brecha, una rasgadura en mitad de ésa realidad que les mostraba su mundo; sin dudar se dirigieron hacia ella.
Cuando cesó el temblor y fueron capaces de levantar un poco sus exhaustos cuerpos vieron que sus amigos ya no estaban. Ana sonrió, habían sido 4 días muy especiales para ella y nunca olvidaría todo lo que había vivido junto a ellos (ni lo fascinante y maravillosamente guapo que era Thánatos en persona).
Cada uno se marchó a su casa, muy cansados.
Ana ya estaba cenando cuando algo muy familiar volvió a suceder; unas figuras comenzaban a tomar forma en su salón...
-Me temo que no ha funcionado.-Le dijo Hypnos con una media sonrisa.
Sin dudarlo, la chica se lanzó a abrazar a su "trío", Kardia, Hypnos y Asmita, muy efusivamente.
-Ya estoy aquí, imoto-chan.- Kardia le revolvió el cabello, y la muchacha le sonrió, pero un gesto de preocupación se instaló en su rostro.
-Me temo que ya no os podéis quedar en la supercasa gigante de los abuelos de María, han vuelto de las vacaciones.- Suspiró, meditando la mejor opción.
-Mi casa es la más grande, y aquí hay 3 camas y tengo 4 colchones que se pueden echar en mi cuarto, que es el más amplio, pero...va a haber que dormir por parejas...
Algunos enrojecieron, otros ya tenían claro con quien iban a dormir, y para otros era una gran oportunidad...la suerte estaba echada.
Ay! Al fin! Me voy mañana de vacaciones y no quería irme sin subir los dos capis, así que aquí estoy, a las 3.43 de la madrugada pasándolos al ordenador y subiendo. (que sueño, madre xD)
Hoy os presento un capi desde la perspectiva de Kardia, me gustó la idea de coger un personaje y escribir lo que el veia y pensaba, y como kardia es quien mas se me parece puess...^^. En principio no me parecio buena idea describir todas las relaciones, pero hay que tener en cuenta que los chicos llevan ya 4 dias de convivencia y van surgiendo roces que hay que constatar :P
Como siempre gracias a To Midnight, beautiful-sadnes y amary22 por sus reviews (pasen a leer sus fics que son realmente buenos)
En el próximo capítulo...SEXO! xD
¿Y vosotros qué hariais si los personajes de Lost Canvas se presentaran en vuestra casa?
