Cinco: Chispas y Esencias.

Recinto de los Vértices. Centro de Monitoreo de Universos. Núcleo de La Nada.

La luz se dispersó y las siluetas que apenas se distinguían comenzaron a perfilarse mejor ante los ojos de los presentes en el Recinto. Eran varias y movían la cabeza de un lado a otro con evidente confusión, aunque no todas lo hacían estando de pie.

—¿Qué rayos…? —masculló una voz de chica de un punto que quedaba frente al hombre castaño que había anunciado el inicio de la transmisión, ligeramente a la derecha.

—¿Dónde estamos? —inquirió otra voz de chica, pero ésta desde un sitio impreciso ubicado cerca del techo.

—Ahora sí lo he visto todo —soltó en voz queda otra chica, ésta en el extremo contrario que la primera voz, entre asustada e impresionada.

—Transmisión completa —avisó el hombre castaño, sin inmutarse por tatas voces —Sean bienvenidos al Recinto de los Vértices.

Los que habían surgido del destello, varios jóvenes de diversas edades y con ropas muy distintas entre sí, lo miraron con el ceño fruncido, aunque con evidentes señas de no creer lo que veían.

—Por favor, síganme —indicó el hombre con una sonrisa amable.

—¿Podría explicarnos qué sucede aquí? —quiso saber la chica que había hablado en primer lugar, de largo y lacio cabello negro y ojos rojos. Su vestimenta era mayormente verde, a excepción de la boina roja que portaba en la cabeza.

—Sí, esto no parece un huerto precisamente —la segunda chica que había hablado, de ojos y cabello color castaño rojizo, sorprendió a muchos al descender de las alturas trepada en una escoba voladora, seguida de cerca por un pelirrojo y un chico de cabello castaño rojizo, como el suyo, que seguramente era su pariente.

—Esto… es cosa de magia, ¿verdad? —se atrevió a sugerir la tercera chica, una de cabello negro rojizo, ojos azules y con una corona dorada en la cabeza.

—Algo así —asintió el hombre, mostrándoles al sonreír una rosada mirada.

Los presentes lo miraron como si no dieran crédito a sus ojos.

—Por sus caras, deduzco que no les soy desconocido —el hombre castaño, sonriendo un poco más, inclinó ligeramente la cabeza —Me presentaré de todas formas, es el protocolo. Soy Andrew John King, jefe del Departamento de Espectros.

Los chicos lo miraron con más incredulidad aún, si es que eso era posible.

—Ahora, unas cuantas reglas —de una alargada funda que colgaba a su cintura, sacó un bastón rosado y agitándolo por encima de su cabeza con un movimiento circular, continuó —No se permiten armas ni medios de transporte en el Centro a menos que se cuente con un permiso especial…

—¡Oiga, nuestras escobas! —renegó el pelirrojo que descendió junto con la chica de cabello castaño rojizo, entrecerrando sus ojos castaños.

—¡Nuestras llaves! —exclamó una chica al lado del pelirrojo, de cabello color caoba, corto y ondulado, y ojos violetas.

—¡Mi Want–Hikari! —renegó un castaño al lado de la chica de la corona, buscando algo en sus bolsillos.

—¡Mi termo! —soltó de repente una chica que con mucho, era la más rara de todos, por su cabello blanco, su traje negro con botas, guantes y detalles blancos, como el símbolo de una G con una Q adentro en su pecho. Sus anteojos negros cubrían a medias unos ojos inusualmente rosados, casi rojos.

—¡Ah, lo olvidaba! —Andrew John señaló a la chica de cabello blanco con su bastón —Tampoco se permiten las dobles identidades sin permiso especial, señorita, así que le recomiendo que cambie de una vez.

La joven de cabello blanco lo miró con sorpresa, pero al segundo siguiente, al notar la seriedad del asunto, asintió, cerró los ojos e inclinó la cabeza. Al instante, un par de aros de luz blanca la rodearon y dejaron ver a una chica de cabello negro, anteojos blancos, una blusa blanca con detalles rosas, falda de mezclilla azul y tenis rosas. Al abrir los ojos, la joven mostró unos ojos rosados muy parecidos a los de Andrew John King.

—Lo siento —se disculpó la joven.

—No importa, no lo sabía —aseguró Andrew John con una tierna sonrisa —Ahora, si me siguen, les contestaré algunas preguntas en el camino, ¿de acuerdo?

Más por el detalle de las preguntas que por otra cosa, todos lo siguieron, no sin antes notar que había más personas en aquella habitación de techo abovedado y suelo decorado maravillosamente con mosaicos.

—Como encargado de esta transmisión, es mi deber darles la bienvenida al Centro de Monitoreo de Universos —comenzó Andrew John serenamente —Y antes que lo pregunten, este sitio se localiza en el núcleo de La Nada. Sé que suena inverosímil que un sitio como éste exista, pero también es inverosímil que cada uno de ustedes, que parece conocerme, tenga una visión totalmente distinta de mi persona, dependiendo del universo del que venga.

Los jóvenes trataban de encontrarle lógica a todo eso, pero no lo conseguían.

—La principal función del Centro es la vigilancia —prosiguió Andrew John —Ya que la Realidad se divide en tantos universos como números existentes, se podrán imaginar que es una labor titánica. Además, cada Esencia debe estar al pendiente de lo que hacen sus Chispas, no sea que se conviertan en Falla

—¿Esencia? —soltó la chica de cabello castaño rojizo.

—¿Chispas? —le siguió la chica de cabello negro y ojos rojos.

—¿Falla? —concluyó un joven de cabello oscuro, ojos verde azulado y anteojos, que seguía de cerca de la chica de corona dorada y su castaño acompañante.

—Responderé por orden —indicó Andrew John con seriedad —Las Esencias somos los habitantes del Centro y además, los que hacemos posibles la existencia de las Chispas. Las Chispas, como ustedes, son una pequeñísima parte de quienes vivimos aquí, con quienes comparten nombre y la mayoría de las características físicas y psicológicas…

—En resumidas cuentas —intervino el joven de cabello oscuro y ojos verde azulado, con expresión neutra —las Esencias son el origen de las Chispas.

—Sí, podría decirse. En mi caso, por ejemplo, tengo conocimiento de que en el universo 5-3-5 soy Andrew John King, inventor cazafantasmas; en el universo 5-5-5, soy Andrew John King, mago y profesor de Encantamientos; y en el universo 5-4-8, soy parte del Consejo Real. ¿Me equivoco?

Todos negaron con la cabeza.

—Y ahora, en cuanto a las Fallas… —el hombre se interrumpió de repente, llegando ante una puerta sencilla de color blanco, como todo el sitio en sí —Disculpen, creo que tendrán que saberlo después. Aquí los dejo.

Y llamó a la puerta, la cual se abrió segundos después para dar paso a una joven rubia, con el cabello recogido en dos coletas altas y cuya ropa negra tenía bordes color rosa neón. A su espalda, una larga funda dejaba ver la empuñadura rosa neón de una espada.

—¿Sí, qué pasa, señor King? —inquirió la rubia.

—¿Y ésta qué hace aquí? —soltó de pronto la joven de cabello castaño rojizo.

—¡Ay, no! —se quejó la rubia —Tenía que venir una Chispa de Oak…

—Señorita Olympus, por favor, debe escoltar a las Chispas a la Cámara del Trono —indicó Andrew John.

—¿Y tengo que hacerlo precisamente yo? —masculló la rubia con desdén.

—Lo siento, pero siendo orden de sus Majestades… —se defendió Andrew John.

—Sí, lo sé, usted no tiene la culpa —la rubia meneó la cabeza —¿Y saben las generalidades, al menos?

—Estaba explicándoles apenas lo que son las Fallas —respondió el hombre.

—Genial, yo diré el resto —la rubia miró hacia el interior de la habitación que abandonaba al tiempo que decía —¡Más te vale que no toques eso, Bris! Es un experimento delicado. Flamy, Terry, vigílenla, ¿sí?

—¡Me ofendes, Tessie! —soltó una voz de mujer amable.

—Lo haremos, quédate tranquila —dijo otra voz femenina, un poco más seria.

—Puedes irte en paz, Tessie —respondió una tercera voz, de un timbre un poco más alegre que las anteriores y dando a entender que estaba a punto de soltar una carcajada.

—¡No me llamen así! —soltó la rubia, cerrando la puerta con furia tras de sí —Muy bien, síganme —les dijo a los jóvenes, que no dejaban de mirarla con asombro —¡Ah, por cierto! Me llamo Tesalia Olympus Urakron, capitana de la Guardia de Visores. Por eso traigo esto —agregó, señalando la espada a su espalda —Al mínimo problema, los silencio.

—Tiene prohibido hacer eso, señorita Olympus —le recordó Andrew John.

—No de la forma que usted cree, señor King —se limitó a decir Tesalia.

Andrew John se encogió de hombros y se fue por donde había venido. Tesalia, en cambio, hizo una seña para pedir que la siguieran.

—¿En qué se quedó el señor King? —les preguntó con indiferencia.

——En las Fallas —respondió una voz débil.

Tesalia se giró y descubrió pronto a la dueña de la voz, una chica de cabello negro, ojos verde aguamarina y anteojos, en cuya frente tenía una especie de cicatriz bastante curiosa, como un círculo dividido a la mitad con una línea horizontal. Tenía que caminar apoyada en un chico pelirrojo de ojos azules.

—Oye, ¿te sientes bien? —inquirió Tesalia, ligeramente preocupada.

La chica de cabello negro asintió.

—En ese caso, les hablaré de las Fallas —decidió, dando vuelta en ese momento a la izquierda en un cruce de pasillos —Las Fallas se parecen mucho a las Chispas, se pueden encontrar en los distintos universos y comparten nombre y muchas características, pero la diferencia es que no se desprenden de una Esencia. Es lo que ustedes llaman ser malvado.

—Menos mal —murmuró la chica de cabello castaño rojizo —Ya andaba temiendo que nos encontraríamos una versión rara de Quien–Ustedes–Saben por aquí.

—Que las Fallas no tengan Esencia laborando en el Centro no quiere decir que no se les pueda encontrar por aquí —aclaró la rubia, al escuchar a la joven de cabello castaño rojizo —No puedo creer que las Chispas de Oak sean tan despistadas como su Esencia… Aunque debo reconocer que la Esencia es mucho más inteligente.

—¿Nos conoces a todos? —inquirió el pelirrojo de ojos castaños.

—Como quizá les dijera el señor King, cada Esencia está al tanto de lo que hacen sus Chispas, así que sí, los conozco —Tesalia asintió vagamente —Además que aquí, conozco a sus Esencias, ¿qué esperabas? De verdad, no sé qué te haya pasado en tu universo, Ketchum, pero tanto tu Esencia como las otras Chispas activas son un poco más suspicaces.

El pelirrojo fulminó a Tesalia con la mirada.

—¿Qué es eso de Chispas activas? —preguntó la chica de la corona dorada.

—Es lo que ustedes conocen como personas vivas —contestó Tesalia escuetamente.

—Entonces, a las personas muertas las llamarán algo así como Chispas inactivas, ¿no? —intentó bromear la joven de cabello negro y ojos rojos.

—Pues la verdad, sí.

Ante eso, la chica de ojos rojos agitó su larga melena en señal de confusión.

—Y… ¿Y qué hacemos aquí exactamente? —quiso saber el pelirrojo de ojos azules.

Tesalia lo contempló un largo segundo por encima del hombro, para luego fruncir el ceño con una expresión rara, entre desdeñosa y resignada.

—Seguro se les informará en la Cámara del Trono —indicó.

Siguieron caminando en total silencio, hasta que Tesalia lo rompió bruscamente al pasar por unas puertas dobles, que para variar, eran blancas.

—Antes que nada, pasaremos a la Estancia de Restauración —se adelantó a abrir las puertas al tiempo que continuaba —Es lo que ustedes llamarían cafetería o comedor.

Tras las puertas, las Chispas se quedaron boquiabiertas contemplando la magnífica habitación a la que entraban. Era blanca, con varias mesas dispersadas con capacidad múltiple, y varias personas de ropas negras combinadas con colores diversos iban y venían, charlando animadamente y con bandejas llenas de lo que parecían esferas de colores.

—Muy bien, pueden acompañarme —indicó Tesalia, sonriendo con desdén —Quizá así nuestra creadora de Restauradores necesite explicaciones.

Todos asintieron y siguieron a la rubia, sin dejar de observar a quienes deambulaban por ahí, que tenían mucha variedad en cuanto a su diseño, aunque era notorio el negro en todos, con los bordes multicolores.

—¿Porqué la ropa de todos es negra? —inquirió la chica de ojos aguamarinas y anteojos, con voz cansada.

Tesalia, deteniéndose lentamente, hizo una mueca.

—Es el Contraste —explicó —Cuando es periodo sombrío en La Nada, el Centro se vuelve blanco, para destacar, y nosotros usamos la ropa negra para no perdernos. Igual pasa durante los periodos claros.

—¿Y qué es eso de periodos sombríos y periodos claros? —indagó un chico con tono soñador, que iba hasta el final del grupo. Era rubio y sus ojos claros se veían extrañamente brumosos, aunque alegres. Mostraba un aire inconfundible de chiflado.

—Es algo parecido a lo que ustedes llaman noche y día.

Como se veía que no diría más, nadie le preguntó otra cosa a Tesalia. No hasta llegar al fondo de la Estancia, donde parecía haber un mostrador. Tras éste, se podía ver a una mujer de cabello azul oscuro atado en una cola de caballo de espaldas, con sus negras vestimentas de bordes color azul grisáceo claro.

—Buen periodo, señora Krause —saludó Tesalia —Traigo a las Chispas que llegaron por el reciente Vértice, ¿qué puede ofrecerles?

A la mención de aquel apellido, un chico del grupo, de cabello rubio y ojos color azul grisáceo claro, dio un respingo. Y más cuando la mujer de cabello azul oscuro se giró y mostrando unos ojos del mismo color que los suyos, sonrió.

—Muy bien, Tesalia. Dígame de qué universos vienen y veré qué puedo hacer.

Tesalia asintió y mientras le daba indicaciones a la mujer, tras las Chispas escucharon una especie de charla a sus espaldas. Por lo visto, un grupo de amigos se acercaba.

—Es suficiente —decía la voz de un chico entre severa y divertida —Déjate el cabello así como está.

—¿Pero porqué? —inquirió una voz de chica de tono entre gentil y alegre —Admítelo, tengo que recogérmelo. Me queda algo largo.

—Lo que nuestro amigo te quiere decir es que te ves muy linda así —intervino otra voz, también de chica, pero más enérgica.

Las dos voces anteriores soltaron una exclamación asombrada al tiempo que las Chispas que acompañaban a Tesalia se volvían hacia sus dueños.

—¡No digas tonterías, Bess!

—¡Hijo, qué bueno que llegan! —intervino entonces la señora Krause —Necesito su ayuda, hay varios Restauradores qué preparar.

Pero la mujer dejó de sonreír en cuanto vio lo que había ocurrido, mientras Tesalia se llevaba una mano a la frente con fastidio.

—¡Ay, no! —soltó —¿Porqué a mí?

Unas Chispas se habían encontrado con sus Esencias.

&&&

Espero que el capi no les parezca demasiado loco y que hayan captado bien cómo va el asunto. Me inspiré en eso de dar las definiciones de Chispa, Esencia e incluso la de Falla, aunque por el momento no veremos alguna en específico. Y lo interesante, al menos creo eso, es el encuentro entre las Chispas y sus respectivas Esencias. Espero no tardar mucho en presentar eso, aunque si es así, no importa. Cuídense y nos leemos pronto.