Seis: Enlaces.

Estancia de Restauración. Centro de Monitoreo de Universos. Núcleo de La Nada.

—No es posible —se quejó Tesalia enseguida —Krause, Vaugham, ¿no podían controlar a su amiga?

Tanto las Esencias como las Chispas que respondían a esos apellidos, idénticas físicamente pero dos de ellas de aspecto más maduro que las otras, se giraron hacia la rubia y fruncieron el entrecejo.

—Esencias, no Chispas —aclaró Tesalia con voz cansina.

Las dos figuras maduras asintieron, mientras las más jóvenes se encogían de hombros. Los demás que observaban la escena no sabían ni qué decir.

—Muy bien, ¿se puede saber qué hacían fuera de sus puestos? —interrogó Tesalia con cierta impaciencia.

—Nos llamó papá —respondió simplemente el rubio de ojos azul grisáceo claro —Necesitaba algo de ayuda en el Departamento de Mejoras.

—Ya, ya —Tesalia movió una mano con impaciencia, observando a las dos chicas que no escuchaban nada de lo sucedido, las dos idénticas, cuyos ojos rosados tenían la mirada perdida —Ahora esperemos que el Enlace no…

No terminó la frase cuando la chica de ojos rosados más joven dio un inesperado respingo y fue a dar al suelo.

—¡Gathie! —exclamó la Chispa de cabello negro y ojos rojos, asustada.

Mientras tanto, la Esencia de ojos rosados parpadeó un par de veces, extrañada, para luego ver lo que ocurría y poner cara de preocupación.

—¡De verdad lo siento! —soltó angustiada —¡No era mi intención! Sé que los Enlaces son hasta que sus Majestades den la autorización, pero…

Su amigo rubio le puso las manos en los hombros y la obligó a mirarlo de frente.

—No te preocupes, Ágatha —pidió suavemente —No pasa nada.

—¡Pero Lawrence…! —intentó rebatir Ágatha.

Lawrence negó con la cabeza.

—Ve a rendir el informe correspondiente —ordenó Tesalia con severidad —Al menos espero que eso sí lo puedas hacer bien.

Ágatha asintió apresuradamente y con nerviosismo, se despidió de su rubio amigo y salió de la Estancia a toda carrera.

—Gathie —llamaba la Chispa de cabello negro y ojos rojos con desesperación.

La Chispas de ojos rosados parecía desmayada, y no reaccionaba ante la voz y las leves sacudidas de su amiga.

—Así se quedará un buen rato —comentó Tesalia con desgano —Pero no te preocupes, no está desactivada.

—¿Y lo dice con tanta calma? —chilló desesperada la chica, frunciendo el ceño.

—Eso es porque King debió poner atención a lo que hacía en vez de realizar el Enlace —para esas alturas, Tesalia se veía sumamente fastidiada —Ahora ustedes dos —señaló a las Esencias que respondieron a los apellidos Krause y Vaugham —vuelvan a sus puestos y nada de cometer el error de su amiguita.

Las dos Esencias, fulminando con la mirada a la rubia, asintieron y fueron hacia una puerta lateral, por donde entraron para salir poco después por detrás del mostrador, a ambos lados de la señora Krause.

—Ustedes, síganme —les indicó Tesalia a las Chispas, aunque antes de avanzar un paso ordenó —Tú, llévala —miró a la Chispa idéntica a la Esencia Krause, refiriéndose a la Chispas desmayada —Tengo que explicarles un par de cosas.

La Chispa idéntica a la Esencia Krause acató la orden de Tesalia de mala gana, no porque no quisiera hacerlo, sino por el mal humor que se cargaba la rubia. Al tocar a la Chispa desmayada, una imagen vino a su cabeza: una mujer que flotaba, con una capa dorada y con la capucha de la misma cubriéndole el rostro. Una punzada de dolor le aguijoneó la cabeza, pero contuvo un quejido, para no preocupar a nadie. Levantó en brazos a la Chispa desmayada y siguió al grupo a una mesa cercana.

—¿Qué fue eso? —se interesó el rubio que tenía aire inconfundible de chiflado.

—El error de King se llama Enlace —respondió Tesalia, tomando asiento y pidiéndoles a las Chispas que la imitaran con un simple gesto de mano —Cuando una Esencia mira a una de sus Chispas a los ojos, se realiza una especie de conexión entre ellas y la Chispa le transmite a su Esencia información acerca de eventos recientes.

—Es como un intercambio de memoria en un par de computadoras —soltó la Chispa de larga melena negra y ojos rojos —¿Así hablan de todo en este lugar? ¿Cómo si cada cosa fuera una computadora?

—No deberías quejarte, ¿sabes? —Tesalia le dirigió una mirada desdeñosa —Según mis informes, tú eres la Chispa de Bess Vaugham del universo 5-3-5 y sabes mucho de computadoras, ¿o me equivoco? Este lenguaje es comprensible para ti.

—No me refiero a eso —se quejó la Chispa de Bess Vaugham —Es que… somos personas, ¿me explico? ¡No pueden tratarnos como simples datos!

—Para nuestro sistema de control, sí —rebatió Tesalia, un poco más calmada que antes —Y antes de irnos de aquí, necesito decirles una cosa: lo que vean aquí no tiene porqué ser reflejo de sus universos. O sea, que si aquí sus Esencias quieren u odia a alguien, no tienen porqué sentir lo mismo ustedes en sus universos.

—Eso es evidente —soltó la joven de cabello y ojos color castaño rojizo.

—Mira, Chispa de Oak del universo 5-5-5, no porque en tu universo te haga la vida de cuadritos, tienes que verme de esa forma aquí, ¿está claro? Tengo suficiente con aguantar a tu Esencia a cada momento por…

—Mira nada más, ¿ya los estás asustando? —inquirió una voz.

Todos vieron, tras Tesalia, a una mujer de cabello color castaño rojizo atado en una larga cola de caballo. Sus ojos no eran visibles por unos lentes oscuros, casi tan negros como sus ropas entonces, que tenían bordes color azul eléctrico.

—No digas tonterías —Tesalia hizo un gesto de indiferencia —Al menos tú sí tuviste la precaución de ponerte los Interruptores, Oak, no hubiera querido otra Chispa en pausa. Con la de la chica King tengo bastante.

La Chispa de Oak se quedó viendo por un momento a la Esencia recién llegada.

—¿Tú… eres yo? —le preguntó sin poder contenerse.

—En cierta forma —la Esencia sonrió con aire divertido —Soy Nancy Oak Locklook, líder de la Guardia de la Cámara del Trono. Tessie, ¿ya estás de mal humor?

—¿Qué les dio a todas por llamarme así? —se quejó la rubia.

—Yo no tengo la culpa que su Majestad te llame así y tú ni te quejes —replicó hábilmente la Esencia de Nancy Oak, esbozando una sonrisita divertida.

—¡Ella es la reina! —se defendió Tesalia, mirándola con enfado.

—Ajá, como digas —desdeñó la Esencia de Nancy Oak —Te informo que yo llevaré a las Chispas a la Cámara del Trono, puesto que me comentan que debes ir a los Visores a revisar una Anomalía. ¿De acuerdo, Tessie?

La rubia, haciendo otra mueca de fastidio, asintió y poniéndose de pie, salió de la Estancia de Restauración a toda prisa, casi chocando con un par de jóvenes pelirrojos, un chico y una chica, que por su parecido, debían ser parientes. Ambos observaron la partida de Tesalia con extrañeza para luego ubicar a la Esencia de Nancy Oak y saludarla con una mano, antes de ir al mostrador.

—Bueno, en cuanto tengan los Restauradores, podemos irnos —sentenció la Esencia de Nancy luego de devolverle el saludo a los pelirrojos —¿Alguna pregunta?

—¿Aquí hay reyes? —inquirió la chica con la corona dorada en la cabeza.

La Esencia de Oak asintió, girándose entonces ligeramente hacia su derecha, por donde venían los jóvenes pelirrojos que la habían saludado.

—Buen periodo, señorita Oak —comentó el chico, visiblemente el más joven, y arqueando sus cejas sobre un par de profundos ojos violetas —¿Son las Chispas del Vértice de Deseo? —inquirió, viendo a todos los sentados.

—Exactamente. Su Alteza Alterna, ¿qué hace por aquí?

—Ah, mi hermana y yo decidimos pedir un Restaurador antes de continuar con el entrenamiento —el pelirrojo se encogió de hombros.

—Sí, sobre todo por lo exigente que se pone papá a veces —soltó la pelirroja, que también tenía ojos violetas pero moteados de castaño —No lo entiendo.

—Su Majestad Alterna solamente quiere que sepan valerse por sí mismos —indicó la Esencia de Nancy —O eso creo —añadió, sonriendo.

Los dos pelirrojos asintieron, echándose a reír, para después despedirse e irse a una mesa vacía. Justo entonces, una variedad considerable de comida apareció delante de las Chispas, sorprendiendo a varias de ellas.

—¡Es como estar en Pallet! —exclamó la Chispa de Oak con una sonrisa.

—Esto es cosa de magia —sentenció el chico de cabello y ojos castaños que acompañaba a la joven de la corona dorada.

—Sí, claro, y yo soy la reina de La Unión —ironizó la chica de larga melena negra y ojos rojos.

—Chispa de Bess Vaugham, no bromees con eso —pidió la Esencia de Nancy Oak con una ligera sonrisa —No querrás ofender a la reina cuando la conozcas, ¿o sí?

—¿Veremos a la reina? —se interesó el chico rubio con aire de chiflado.

—Ajá, en carne y hueso, como suelen decir en sus universos —la Esencia de Oak le dedicó una tierna sonrisa al rubio antes de seguir —Así que acaben rápido.

Todos obedecieron. Para entonces, la Chispa de King se había recuperado y miraba a su alrededor algo sorprendida.

—¿Qué pasó? —preguntó en un susurro.

—Algo llamado Enlace —respondió la Chispa de Krause al mismo volumen —Tranquila, King, estás bien. ¿Gustas algo de comer?

La aludida, asintiendo débilmente, aceptó la hamburguesa que le ofrecía.

Todos terminaron en pocos minutos, y en cuanto no hubo comida en los platos ni bebidas en los vasos, éstos desaparecieron. La Esencia de Nancy Oak se puso de pie en primer lugar, y pidió con un ademán que la siguieran. Fue al darles la espalda que las Chispas vieron que llevaba a cuestas una especie de bastón largísimo del mismo color que los bordes de su negra vestimenta. Supusieron que ese bastón era su arma.

Pronto dejaron eso para luego, puesto que recién llegaban ante unas puertas dobles enormes, con infinidad de símbolos grabados en ellas. Algunos eran identificables para las Chispas, como una simple gota de agua azul o un relámpago amarillo, pero había otros que nunca en su vida habían visto. La Esencia de Nancy Oak sacó el bastón azul eléctrico de su funda y con él, llamó tres veces a las puertas, las cuales de repente se abrieron por sí solas. La Esencia guardó su bastón al tiempo que decía con solemnidad.

—Sean bienvenidas, Chispas de los universos 5-3-5, 5-5-5 y 5-4-8, a la Cámara del Trono del Centro de Monitoreo de Universos. Conozcan a nuestros gobernantes.

La Cámara del Trono era bastante amplia, de un negro profundo, como el del todo el Centro en realidad, con únicamente unos detalles blancos aquí y allá. Al centro del techo, una enorme lámpara compuesta por miles de pequeñas esferas esparcía luz a todo el recinto, y especialmente a dos tronos al final del pasillo que comenzaba en las puertas dobles que acababan de abrirse. En dichos tronos, se sentaban dos personas, personas a la que la mayoría de las Chispas conocían al menos de vista, pero que dos de ellas en particular las conocían mejor que nadie. De toda la vida.

—Bienvenidos —dijo con voz serena una de las personas en los tronos, una mujer joven de amables ojos color verde aguamarina cubiertos a medias por unos anteojos, de corto cabello negro con las puntas rizadas de manera rebelde. Sus ropas, ahora negras, mostraban bordes dorados, como la corona que resplandecía su cabeza.

—Bienvenidos sean todos —indicó la otra persona en los tronos, un hombre de cabello rojo anaranjado y profundos ojos azules, con los bordes de su vestimenta tan plateados como su corona —Su Vértice de Deseo será atendido en un momento.

—¡No puede ser! —susurró una de las Chispas, un chico de cabello castaño rojizo, quien de inmediato giró la cabeza de los tronos hacia uno de sus acompañantes para luego soltar —¡Mark, esto tiene que ser una broma!

Los reyes del Centro de Monitoreo de Universos no eran otros más que las Esencias de Ashlee Ketchum y Markus Aquarium.

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Sí, lo sé, soy malísima por no actualizar pronto, ¿pero qué se le va a hacer? La inspiración para esta cosa (ay, mira cómo llamo a una de mis historias, pobrecita de ella, jajaja) se me fue mientras me ocupaba de otras historias, así que ni modo. Aparte, creo que esto a nadie le interesa. Lo único que sí quiero es no dejar esto inconcluso, siendo tan simple el argumento (o todo lo simple que puedo poner un argumento, claro está, quien conozca algunos de mis fic's, puede atestiguar eso), así que aquí tienen el sexto capi del que oficialmente, es mi primer crossover, y esperemos que le vaya mejor que hasta el momento. Cuídense y nos leemos pronto.