Capítulo 13
Amor – dijo Rachel despertando a Quinn
Estoy dormida – dijo riendo
Hay que lástima, tenía ganas de comerme a besos a alguien – dijo Rachel inocentemente
Quinn rió y abrió rápidamente los ojos.
Buenos días – dijo mirando picaronamente a la morena
¿No que no te levantabas eh? – dijo levantándose rápidamente de la cama
¡Hey! ¿A dónde vas? ¿no querías comerte a besos a alguien? – renegó Quinn
Jajaja, siempre caes, tenemos que ver qué hacer con lo de Santana
Tienes razón, pero tengo sueño – dijo estirando los brazos
Rachel se abalanzó sobre Quinn y comenzó a besarla. Cuando Rachel trató de levantarse, Quinn la atrapó con las piernas, Rachel se quejó
¡No te vayas!
¿Tienes sueño, no? – bromeó Rachel besando a su novia de nuevo
Las chicas estaban abrazadas, Rachel entre los brazos de Quinn, mientras esta le acariciaba el cabello, cuando sonó el teléfono celular de Rachel
No contestes – sugirió Quinn
No iba a hacerlo – dijo cerrando los ojos
El teléfono volvió a sonar insistentemente. Rachel miró a Quinn que tenía una cara de enfado mientras la liberaba del abrazo. Rachel se estiró para tomar su teléfono.
¡RACHEL BERRY! ¿POR QUÉ RAYOS NO ESTÁS EN CASA? – dijo una voz molesta
¿Papi? – dijo Rachel nerviosa, Quinn abrió los ojos como platos. Las dos estaban en grandísimos problemas
¿Quién más? ¿Por qué rayos no contestas el teléfono?
Yo… no lo escuché – mintió la morena
¿Dónde estás?
Con… una amiga
Pobre te ti Rachel Berry que salgas embarazada – dramatizó su padre
¿Embarazada?, ¡NADA DE ESO! – gritó Rachel indignada
No me importa y más te vale que te vayas preparando señorita, porque estarás castigada el resto de tu vida
¡Papi, no hice nada malo!
Rachel intentó disculparse pero su padre había colgado.
Estoy tan jodida – dijo Rachel tirándose sobre la cama
Calma, yo… arreglaré esto – dijo Quinn cambiándose
No, si mis padres se dan cuenta de que estaba contigo te odiarán – dijo cambiándose rápidamente
¿Pero no estaban en un crucero o algo así? – dijo Quinn desesperada
¡No sé, no me importa! – le gritó a Quinn
Hey, calma, no me grites – dijo Quinn molesta
Perdona, es sólo que me matarán
Bebé, te llevaré, estás aún lastimada, no quiero que nada te pase ¿ok? – le dijo dándole un beso rápido en los labios
Gracias, por preocuparte – sonrió
Gracias por aceptar estar conmigo – se sonrojó Quinn
Eso no lo tienes que agradecer – la besó de nuevo
Las chicas se subieron al coche de Quinn. Cuando llegaron a la casa de Rachel estaban estáticas, no sabían que hacer.
Al mal paso darle prisa – dijo Rachel suspirando mientras salía del coche
Rach – dijo Quinn y Rachel la miró – te amo
Te amo también – dijo mientras corría a su puerta.
Quinn suspiró y manejó hacia su casa. Estaba tan preocupada por Rachel ¿Qué le harían sus padres? ¡Y todo esto era su culpa! De nadie más que de ella
Maldita sea – gritó Quinn mientras se sentía tan culpable.
Su teléfono comenzó a sonar y lo tomó
Bueno – dijo molesta
Hey calma, soy yo, Santana
¿Qué quieres Santana? No estoy de humor – dijo de mala gana
Quería decirte que lo mío con Britt está arreglado, y darles las gracias por querer ayudarme. Por eso, Britt y yo las invitamos a ustedes dos a cenar hoy – dijo feliz Santana
Ni me lo recuerdes – dijo tristemente
¿Qué pasó Quinn? ¿necesitas que vayamos? – Santana se preocupó, Quinn era de las pocas amigas verdaderas que tenía.
Sus padres, llegaron y se molestaron porque ella no estaba en su casa y se hizo un caos – se quejó
Ok, vamos para allá
No, no, no quiero ver a nadie, veré que puedo hacer yo sola – Quinn quería arreglar sus problemas sola. Ella había metido a Rachel en esto y ella tenía que sacarla de esto
Está bien, pero si necesitas algo, no dudes en llamar.
Gracias Santana
Quinn colgó el teléfono y se recostó en su cama para pensar que podía hacer para salir de esta.
Rachel estaba en la sala sentada, después de recibir un buen regaño de parte de sus padres. Cuando Leroy iba a darle un discurso sobre la responsabilidad el timbre de la casa comenzó a sonar. Rachel deseó con todo su corazón que fuera Quinn, por eso se levantó corriendo a abrir la puerta. Para su desgracia, no era la rubia. Era una chica pelirroja, ojos verdes, cabello ondulado y largo y hermoso labios carnosos y alta.
¿Rachel? – saludó la chica
Si – dijo entrecortadamente
¿no me recuerdas? –preguntó
La verdad no – invitó a la pelirroja a entrar a la casa.
En cuanto entró a la sala los padres de Rachel se levantaron.
¡Marissa! – dijeron al mismo tiempo mientras la abrazaban
¡Señores Berry! – dijo mientras se dejaba abrazar
¿Marissa? – desconfió
¡Claro! ¿Quién más? – dijo la pelirroja abriendo los brazos para que la morena entrara en ellos
Y lo hizo, corrió y entró en los brazos de Marissa. El abrazó fue cálido, no podía creerlo.
Dios ¡has cambiado tanto!
Jajaja, me puse más buena ¿verdad? – bromeó
De hecho – rió, las chicas se conocían de años atrás, Marissa había tenido que mudarse a Nueva York, siempre habían sido mejores amigas, y estaban acostumbradas a ese tipo de comentarios
¡Tú también eh!
Los señores Berry solo sonrieron, se disculparon por tener que dejarlas y subieron hacia el otro piso.
¿Qué te trae por aquí? – preguntó la morena
Tú – dijo prendiendo el televisor
¿Yo? – dijo nerviosa
Si, de verdad te he extrañado, no hay amigas cómo tú allá – dijo acostándose en el sofá acomodando su cabeza en las piernas de la morena. Cómo en los viejos tiempos. Rachel, por su lado, acariciaba el hermoso cabello de su amiga. Y se quedaron en silencio mientras miraban el televisor.
¿Cómo te fueron las cosas con Daniel? –preguntó Rachel para rompiendo el hermoso silencio que se había formado
Es un idiota celoso psicópata – dijo riendo
Se escucharon toqueteos en la puerta.
Yo voy – gritó Hiram, que no quería que molestaran a las amigas que se reencontraban y tan linda escena tenían armada en la sala.
Rachel asintió y regresó su mirada hacia el televisor
Lo siento, ella no puede tener visitas – se escuchó la voz de Leroy
Rachel y Marissa se levantaron rápidamente del sillón. Marissa miró a Rachel
¿Qué hiciste Rach?
Nada… malo – se corrigió a si misma
¿Quieres ir? – le preguntó Marissa a Rachel tomándole la mano, cómo lo hacían en los viejos tiempos cuando una de ellas necesitaba valor.
Vamos - asintió
Las chicas tomadas de la mano llegaron a la entrada donde estaba Quinn hablando con los padres de Rachel. Quién al ver a Rachel, SU Rachel tomada de la mano con otra chica se había quedado en silencio. Cuando Rachel notó esto soltó rápidamente la mano de Marissa, quién la miró extrañada hasta que entendió la situación y se sonrojó.
Rachel, dile que estás ocupada, que no puedes atenderla en este momento
Quinn esperó la respuesta de la morena, pero esta no llegó, Rachel estaba en shock. Esto le dolió en el corazón a Quinn - "dilo por favor, dilo"- imploró a Rachel con la mirada.
No se preocupen señores Berry, yo tengo que ir a buscar hotel y todas esas cosas – dijo disponiéndose a salir de la casa.
¿Hotel? ¡Nada de eso! Tu duermes aquí – dijo Hiram mirando tiernamente a Marissa quién se sonrojó.
Bueno, tengo que ir por las maletas – insistió la pelirroja
No te preocupes – dijo Quinn – yo … olvidé a lo que venía – dijo Quinn entrecortadamente
Quinn caminó hacia su coche cuando sintió que alguien le tocaba la espalda
Quinn, espera, ¿de qué querías hablar? – dijo Rachel
Ya te dije que lo olvidé – dijo Quinn abriendo la puerta de su coche
Ella es mi amiga, nada de lo que tu retorcida mente está pensando es cierto – dijo riendo
¿Por qué no lo dijiste? , ¿por qué no dijiste que querías hablar conmigo?
Rachel cerró la puerta del coche de Quinn y atrapó a la rubia entre el coche y ella.
Lo estoy haciendo ahora – dijo rogándole con la mirada que no siguieran peleando
Maldita seas – dijo molesta
¿Por qué? – dijo Rachel incrédula
Porque no puedo molestarme contigo – dijo besando a la morena, quién se separó rápidamente
Mis padres… nos miran – dijo mirando a los señores Berry que no les quitaban la mirada de encima
Ok, creo que esa es su mirada de "lárgate" – dijo riendo
Sin duda – dijo dándole un beso rápido , asegurándose de que sus padres no las miraban – te amo
Te amo también – dijo entrando a su coche con una gran sonrisa en el rostro
