¿A dónde vas? – se quejó Quinn cuando Rachel se alejó de su regazo
Tengo que llamar a Marissa, no he sabido nada de ella, está sola en la ciudad y no me ha llamado – sacó el celular por octava vez. Quinn rodó los ojos
¿No crees que si hubiera querido comunicarse contigo ya te hubiera llamado?
¿Tú crees? – miró de nuevo el celular
Llámale por el amor de Dios, que me estás volviendo loca
Por Dios, ¿ya te molestaste? – renegó
No, no, para nada, sólo márcale – se sentó en el sofá y cambió el canal de televisión
Si lo hiciste, ya te molestaste – dejó el celular en la mesa y se sentó junto a su novia – no tienes que molestarte, te amo – puso sus manos en el rostro de la rubia y comenzó a besarla. Poco a poco fueron recostándose en el sofá
Yo también te amo – sonrió y comenzó a besarle el cuello a la morena que estaba sobre ella. Decidió dejarle un chupetón
No, Quinn no – la regañó – mis padres se darán cuenta – dijo sin dejar de besarla
¿Qué más da? Ya me odian – rió y atrapó la lengua de Rachel en su boca, la saboreó un rato en el que ambas peleaban por el control. Se separaron cuando sentían que no podían respirar y se miraron
Si bebé, pero Marissa quedaría mal, y ya no me dejarían ni siquiera salir con ella, viviría en mi cuarto castigada toda mi vida –besó lentamente el cuello de Quinn
¿Te has dado cuenta de que de cada 5 frases que dices 2 llevan la palabra "Marissa?" – volteó su rostro cuando la morena se disponía a volver a besarla
¿Tienes idea de la paciencia que tengo que tener para no golpearte cada vez que me haces escenas de celos tontas? – dijo riendo
No es una escena de celos tonta – se sentó – es la verdad
Bueno, tienes razón de cada 5 frases que digo 2 llevan la palabra "Marissa" pero las otras tres son "Quinn te amo", "Quinn te extraño" – se acercó a la rubia y comenzó a besarle el cuello lentamente – y "Quinn te deseo" – dijo con los labios pegados al cuello de la rubia
Eres una sucia – rió y comenzó a besarla
¿Sucia? Es tu culpa me provocas tanto – pasó su manos por las piernas de Quinn que tenía unos jeans muy ajustados
¿Provocarte? – se retorció ante el contacto de las manos de Rachel
No tienes idea de lo delicioso que se ve tu culo con esos jeans que traes puestos – rió al escuchar lo que había dicho, nunca antes había dicho algo de ese tipo, pero quería divertirse un rato con Quinn, quería hacerla sentir que la amaba solo a ella
Rachel – gimió – me estás provocando mucho – rió – no puedo ser linda y aguantarme si haces este tipo de cosas- quitó la mano de Rachel de sus piernas
Entonces trátame mal – puso su mano en la entrepierna de la rubia
Entonces ven aquí – la tomó del cuello y la acercó a su boca y comenzó a morderle con locura los labios – quiero que seas sólo mía, por siempre – se recostó de nuevo en el sofá y acercó el cuerpo de Rachel al suyo
Ya lo soy… completamente – miró los senos la rubia que se encontraban a su disposición, se mordió el labio y los tocó. Quinn se sonrojó y rió
Vamos, haz lo que quieras, soy tuya – atrapó a Rachel con sus piernas acercándola a su pantalón, donde Rachel pudo sentir la humedad de la rubia, miró la entrepierna de Quinn para confirmar que su novia estaba excitadísima, su pantalón la delataba
¿Te excito? – dijo sobre los labios de la rubia
Cómo no tienes una idea – comenzó a respirar entrecortadamente
Eso es lo que quería escuchar – con una sonrisa picarona desabrochó el pantalón de Quinn y lo bajó hasta las rodillas. La tanga de Quinn estaba totalmente húmeda. Rachel se saboreó los labios y comenzó a masajear la intimidad de la rubia sobre la ropa interior. Quinn tenía los ojos cerrados y se retorcía y se movía de arriba hacia abajo. Rachel atrapó a la rubia en sus labios. Entre beso y beso, uno que otro gemido Quinn le quitó la blusa a Rachel dejándola en ropa interior, puso sus manos en la espalda de la morena y le desabrochó la poca ropa que le quedaba a la morena, al instante sintió los pezones de Rachel rozar su cuerpo. Tomó a Rachel por el cabello y le recorrió el cuello con besos bastante húmedos, siguió bajando hasta que llegó a los senos de Rachel, y sin dudarlo se los metió a la boca, los besó, lamió y los mordió, la morena que era bastante "ruidosa" comenzó a gemir cómo loca. Dejó los senos de Rachel totalmente babeados y con su lengua recorrió todo el abdomen de su chica le sacó el pantalón hasta dejarla en tanga, Rachel estaba empapadísima Quinn miró la intimidad de Rachel y después miró a Rachel que con la mirada le suplicaba que lo hiciera, que fuera lo que fuera que estuviera pensando en hacer, que lo hiciera.
La rubia sonrió y comenzó a besar los muslos de Rachel y lentamente se fue acercando a su intimidad. La besó por encima de la tanga para después deshacerse de ella. Comenzó a darle lengüetazos al clítoris hinchado de Rachel
Oh Quinn, rayos mmmm – se apoyó en sus brazos para darle más comodidad a la rubia mientras hacía su trabajo. Recargó todo su peso en un solo brazo para poder, con la mano que ya tenía libre, empujar la cabeza de Quinn con más rapidez, le jalaba el cabello con violencia y le gritaba obscenidades que sólo hacían que Quinn se excitara más –maldita sea Quinn cómetelo de una puta vez –
La rubia soltó una carcajada y comenzó a morder levemente el clítoris de Rachel. La morena comenzó a moverse de arriba abajo haciendo que su intimidad golpeara el rostro de Quinn en más de una ocasión.
Cuando Quinn menos lo esperaba, tenía el rostro lleno de los jugos de Rachel, rió y se limpió la cara. Miró a la morena que respiraba agitadamente, su piel brillaba y estaba sonrojada
Te amo – dijo Quinn mientras se sentaba a un lado de Rachel
Gracias Quinn – la besó tiernamente, y se dispuso a tomar aire.
No hay por qué… sabes, me encantas, había soñado con este momento tanto tiempo – la besó de nuevo
Entonces, ¿Ya quedó claro que te amo solo a ti? – rió
Tal vez un poco – mintió
Idiota – quitó uno de los mechones de cabello bañados en sudor del rostro de la rubia – creo que es tu turno – con sus dedos comenzó a tocarle la entrepierna a Quinn
Como quieras, el mirar cómo te viniste en mi me fue suficiente
Eres un amor – besó la frente de su chica – por favor, no me dejes Quinn… jamás
Te lo prometo – le sonrió
El momento fue interrumpido por unos golpes a la puerta.
No espero a nadie – levantó una ceja la rubia
Debe ser Marissa – se levantó rápidamente – no puede verme así – Rachel comenzó a buscar su ropa que estaba desparramada por toda la sala – ¡maldita sea!, Quinn ayúdame no encuentro mi blusa – le dijo desesperada a su novia que estaba cambiándose, pero con más tranquilidad, honestamente, deseaba que Marissa se diera cuenta de que ella había tenido sexo con Rachel, para que así, la dejara en paz
Está aquí – le lanzó la blusa a Rachel
Cámbiate el pantalón, está manchado… maldita sea Quinn por favor – regañó a Quinn que se cambiaba de la manera más lenta en el mundo
Hey, para, no me grites – contestó enojada
Los golpes en la puerta insistieron.
VOY – gritó Rachel nerviosa - ¿cómo me veo? – preguntó a Quinn que se ponía otro pantalón
Extremadamente sexy – se mordió el labio – pero te ves mejor sin ropa – rió
Bueno, pero no creo que Marissa se sienta muy cómoda si me ve desnuda – le regresó la broma a Quinn
Muy graciosa – dijo sarcásticamente mientras abría la puerta
Ahí estaba Marissa, tenía cara de enfadada, y no era para menos, había estado esperando ahí un buen rato. Miró a Rachel de pies a cabeza y rió
¿Qué pasa? – preguntó riendo nerviosamente
Ustedes dos, apestan a sexo – soltó una carcajada
Quinn no aguantó y rió
Dios, Marissa – la regañó – Quinn basta – calló a su novia – ¿nos vamos Marissa?
Claro, pero… ¿no te despedirás? Digo, porque en lo que resta del día serás mía, lo prometiste – rió
Oh tienes razón- se sonrojó y se dirigió junto a su novia – nos vemos luego, te amo – le besó la mejilla
¿Eso es todo? – en realidad esperaba una despedida mejor, no se verían en quién sabe cuánto tiempo y ¿solo le daba un beso en la mejilla?
Por favor amor, en frente de Marissa no – le besó de nuevo la mejilla y se subió al coche de la pelirroja
