Los días pasaron con aparente normalidad para todo el mundo, excepto para Ciel, pues ya no se había topado con Sebastian y simplemente no podía dejar de pensar en él. Cerraba sus ojos y veía su rostro, escuchaba su voz.
Era raro y a pesar de que nunca antes le había pasado eso, tenía que admitirlo: estaba enamorada de él.
Estaba enamorada del hombre que la había salvado, al cual sólo había visto en dos ocasiones, era mayor que ella y ahora llevaba días sin verlo.
Pero ella no sabía que eso cambiaría dentro de poco.
Ciel había salido a caminar por el parque un rato ya que necesitaba despejar su mente aunque fuera un momento.
Pero se podía decir que la visita al parque no había funcionado como ella esperaba.
Además de que de nuevo tenía esa sensación; el sentirse observada por alguien.
Ella pensaba que realmente era por lo que había pasado la noche en la que conoció a Sebastian, pero había algo más, ella estaba segura de que eso no se lo estaba imaginando.
Alguien realmente la observaba. Y lo extraño era que comenzaba a sentir eso una vez que comenzaba a anochecer.
Estaba a punto de levantarse de la banca para irse a su casa cuando vio que Sebastian se dirigía hacia ella.
-¡Sebastian! ¡Hola!, hace mucho que no te veía.
-Sí, lo sé. Me alegro de verte.
Ciel no pudo evitar sonreír al escuchar eso; en cambio, Sebastian parecía un poco nervioso, cansado, preocupado, y sus ojos de alguna manera no tenían el brillo de la primera vez que lo vio.
-¿Te quieres sentar?
-Sí, gracias.
-Este…¿estás bien?, ¿te pasa algo malo?
-¿Perdón?
-Sí, es que…te vez un poco extraño, como si algo te preocupara.
-No es nada, en los últimos días he tenido algunas cosas que hacer, eso es todo.
-Si quieres hablar de algo…
-Gracias, pero estoy bien.
Por supuesto que no estaba bien. Ciel no lo conocía mucho, pero estaba segura de que a Sebastian le ocurría algo.
Entonces se le ocurrió una gran idea, o por lo menos para ella en ese momento le había parecido genial.
-¡Ya sé! Te invito a cenar a mi casa.
-¿Qué?
-Sí, te invito a cenar.
-Gracias, pero no creo…
-¡No! Shhh, no, no te puedes negar. Insisto, Además aún no hago algo para agradecerte que me salvaras. Por favor.
Sebastian observó a Ciel. Sus hermosos ojos azules reflejaban el deseo que ella sentía porque él aceptara la invitación. Él sonrió. Era imposible no sonreír estando con ella.
-De acuerdo.
-¡Sí!, vamos.- ella se puso de pie de un salto, tomó la mano de Sebastian e hizo que también se pusiera de pie para comenzar a caminar.
Cuando se dio cuenta de que aún no soltaba la mano de Sebastian se sonrojó y la soltó, pero siguieron caminando muy cerca el uno del otro.
El camino hacia la casa fue en silencio, ya que Ciel estaba pensando en qué era lo que le diría a sus padres cuando llegaran, ¿de dónde conocía a Sebastian?
-Llegamos, adelante.
-Las damas primero.
-Ja, gracias.
Una vez estando dentro Ciel lo guió hasta la sala, se podía notar el nerviosismo en la habitación, la cual también estaba en completo silencio.
-¿Ciel?
-Sí, en la sala.
Ciel no sabía si era un alivio o no, pero en ese momento sus padres llegaron por las escaleras, y para sorpresa de ella iban vestidos como si fueran a salir. Como nadie decía nada, Sebastian decidió hablar.
-Buenas noches, soy Sebastian Michaelis.
-Buenas noches, somos los padres de Ciel, yo soy Vincent Phantomhive, y ella mi esposa Rachel.
-Mucho gusto.
-Sí…él, es Sebastian, es un amigo, lo que pasa es que lo invité a cenar.
-Ahhh, nos gustaría quedarnos, pero vamos a ir a una cena para celebrar que tu padre firmó un contrato. En todo caso la cena ya está lista Ciel, solamente se tiene que calentar.
-O Sebastian podría venir otro día…
-No cariño, Ciel ya lo invitó y sería grosero que cancelara en este momento.
El papá de Ciel estaba con cara de pocos amigos, y cuando él no la miraba Ciel aprovechó para decirle "gracias" a su mamá sin hacer ningún sonido, a lo que ella le sonrió, pues le tenía mucha confianza.
-De acuerdo-dijo al final Vincent.
-Bueno, Sebastian, te quedas en tu casa, ya tendremos más tiempo de hablar en otra ocasión.
-Claro señora.
-Ciel, regresaremos tarde, no nos esperes despierta.
-Sí mamá, está bien.-ella acompañó a sus padres hasta la puerta, cuando su padre se dirigió a ella.
-Estaremos hablando.
-Sí papá.
-De acuerdo, cuídate.
-Sí, y ustedes también, adiós.
Cerró la puerta y regresó a la sala donde se encontraba Sebastian.
-Tus padres te quieren mucho.
-Sí…este…perdón por lo de mi papá.
-Descuida, así son los padres con sus hijas.
-Aunque a veces el mío como que exagera…mmm… ¿cenamos ya?
-Sí, por mi esta bien.
Caminaron hacia la cocina y Sebastian se ofreció a ayudarle a Ciel a preparar todo.
Durante la cena hubo una que otra pregunta ocasional, entre ellas cuál era la flor favorita de Ciel, a lo que ella contestó que eran las rosas blancas, pero que también le estaban comenzando a gustar las rojas.
Terminaron de cenar y de nueva cuenta Sebastian le ofreció su ayuda a Ciel para limpiar todo, ella se apenó un poco y le dijo que no era necesario, pero él insistió.
Dejaron todo limpio, y Ciel no sabía si lo que haría a continuación estaba bien o no. O la manera en la que lo tomaría Sebastian.
-¿Quieres escuchar algo de música en mi cuarto?
-Mmm…creo que ya es un poco tarde, no lo sé…
-Vamos, sólo será un momento, además así platicamos y nos conocemos mejor.
-Solo un momento ¿de acuerdo?
-Claro.
A Ciel le pareció que Sebastian realmente no se quería quedar. O tal vez no quería que Ciel pensara mal de él al quererse quedar sólo con ella.
Llegaron al cuarto y Ciel fue a poner la música.
Ella se sentó en la cama y le indicó a Sebastian que él hiciera lo mismo; él avanzó despacio y se sentó a un lado de Ciel.
Ahora comenzaba a escucharse "Bird". Los dos se quedaron en silencio por un momento, y no era por nada, pero se estaba volviendo incómodo. Hasta que Ciel lo rompió.
-Amo esa canción.
-¿Por qué?
-Realmente las personas no somos libres, de alguna u otra manera, todos tenemos algo sin lo que no podemos vivir. Una persona que sea realmente importante para nosotros. Quedamos atados a ellos, pero de cierta manera somos felices porque ellos lo son, ¿no crees?
Tal vez él podía entenderlo, después de todo él nunca había sido cien por ciento libre, no podía pensar en lo que realmente quería, lo que en verdad necesitaba.
Se quedaron mirando, sus rostros a escasos centímetros de distancia.
Entonces sin ni siquiera ponerse a pensarlo un momento, Ciel se acercó a Sebastian y lo besó.
Él al principio se sorprendió, sabía que eso era peligroso, pero nunca le había sido tan difícil luchar contra algo como lo que estaba sintiendo ahora.
Sebastian sentía algo por ella, no sabía exactamente lo que era, pero estaba seguro de que sentía algo realmente intenso que nunca antes había experimentado.
Ciel había estado un poco confundida por todo lo que estaba sintiendo hacia él, en ese momento como en los días anteriores, pero pasó a sentirse feliz ya que parecía que Sebastian le estaba correspondiendo.
Ella tomó el rostro de él entre sus manos, mientras Sebastian ponía las suyas en la cintura de Ciel.
El beso se prolongó aún más, sus labios se movían al mismo compás, pero algo cambió.
Sebastian comenzó a sentir algo diferente. Era un deseo que él conocía perfectamente bien.
Ahora realmente todo aquello era peligroso, intentó separarse de Ciel, pero ella rodeó su cuello con sus brazos negándose a poner distancia entre ellos.
Aquello realmente no lo ayudaba, y entonces el deseo fue más fuerte.
Sebastian recostó a Ciel en la cama y la continuó besando, comenzando a acariciar su cuerpo.
Ella comenzaba a respirar entrecortadamente mientras Sebastian continuaba besando sus labios, bajaba hacia su cuello…y entonces Ciel sintió algo diferente.
Un dolor en su cuello y que comenzó a expandirse por todo su cuerpo. Ella gritó y trató de alejarse de él, pero Sebastian seguía mordiéndola y absorbiendo su sangre.
Él no podía detenerse, sentía como Ciel iba perdiendo la conciencia estando debajo de él.
-No…Sebas…Sebastian…
Cuando escuchó su nombre algo dentro de él tomó sentido.
Se separó de Ciel alarmado, ella se quedó en la cama casi inconsciente. Sebastian la observaba, estaba pálida, en su cuello los dos orificios que él le había hecho y por los cuales resbalaba un hilo de sangre.
Se horrorizó ante lo que había hecho.
Ciel se sentía débil, en momentos veía todo borroso y estaba muy confundida. Sebastian estaba de pie delante de ella, sus ojos rojos brillaban de una manera que nunca antes había visto. Podía ver sus colmillos y su boca manchada de sangre, su sangre.
Él intentó acercarse a ella, pero Ciel se encogió ante ese movimiento. Se sintió terrible por eso y se alejó poco a poco negando con la cabeza, como si eso pudiera hacer que aquello no hubiera pasado.
-Lo siento, yo no…no…
Ciel vio a Sebastian salir por la ventana.
Ella no pudo más y se dejó ir en la inconsciencia.
Por fin el capítulo 5...una semana de clases y ya estoy de tarea hasta el cuello D:
creo que este es el capítulo más largo de los que van...pero siento que, no sé...como que faltó algo
Ok...ahora subiré capítulo cada semana...por con esto de la tarea...
vieron el cap 6 de Kuroshitsuji II?
el mejor capítulo en todo lo que va del anime...primera temporada, esta, todo...
y gracias a eso llegó la inspiración para escribir el final de esta historia...ya quiero ponerlo!
además escribí otro fic...también gracias al capítulo 6...se llama Trato..por si quieren pasar a leerlo ^^
ahhh...además desde hace tiempo escribí otro fic..mm..lemon XD
pero me da cosa subirlo jajajajajaja...pero es de Naruto, iniciales: S-S-I...
LO SUBO?
