-Ciel, cariño, ¿te encuentras bien?
Tenía su desayuno intacto, la mirada hacia abajo y aún estaba un poco pálida.
-Sí…no dormí bien, eso es todo.
-Será mejor llevarte con el doctor por si acaso.
-No, enserio, estoy bien no es nada.
-De acuerdo, pero si algo empeora te llevaremos. Y hablando de otra cosa, ¿a qué hora se fue Sebastian anoche?
Esperaba que sus padres no hubieran notado la manera en la que ella reaccionó ante aquella pregunta, se sobresaltó y volvió a desviar la mirada.
-Temprano, es que…tenía que ir a otro lado, solamente me ayudó a recoger todo, platicamos un poco y…después se fue.
-Lo que pasa es que nosotros no llegamos muy tarde y cuando fuimos a verte ya estabas dormida y no quisimos despertarte.
-Sí…bueno será mejor que me vaya a la escuela. Adiós.
No ponía atención por dónde iba, y en realidad no le importaba mucho. Solamente quería verlo, verlo para poder aclarar todo, para poder decirle lo que realmente sentía. Si tan solo supiera más de él, ¿dónde vivía?, nunca se preocupó por preguntárselo.
Ciel.
Tenía que pensar en una manera de encontrarlo, lo buscaría todos los días si eso ayudaba en algo.
¡Ciel!
¿Y si lo reportaba como persona desaparecida? Perfecto, ¿qué diría? "Lo conocí hace unos días cuando me salvó, pero ahora yo me enamoré de él y cuando me atreví a besarlo, él me mordió en el cuello". Además, ¿de dónde sacaría una foto de él? Un retrato hablado. Podría describir a la perfección sus ojos, su nariz, sus labios…
-¡Ciel!, ¿estás sorda o qué te pasa?
Meylin había aparecido a un lado de ella, parecía como si hubiera corrido.
-Te estoy hablando…desde hace rato…y…no volteabas.
-Lo siento, yo…estaba pensando en algo, estaba distraída.
-Se nota. Para empezar, ¿ya viste dónde estás?
Era verdad, ni siquiera había prestado atención por dónde caminaba. Miró a su alrededor, y en estremecimiento la recorrió. Se encontraba en el callejón donde había comenzado todo, en el cual había conocido a Sebastian.
-¿Estás bien? Te pusiste pálida, más de lo que ya estabas.
-Sí…sólo…nada. Vámonos a la escuela.
Meylin entrelazó su brazo con el de Ciel y las dos comenzaron a caminar.
No dijeron nada durante el camino, pero Ciel pudo notar que su amiga le lanzaba miradas llenas de procupación.
Llegaron a la escuela y se encontraron con Ranmao cuando se dirigían a su salón.
Fue igual que al día siguiente de haber conocido a Sebastian. No podía poner atención y por esa razón los maestros la regañaban. Pero por más que quisiera no podía dejar de pensar en él, y realmente no quería dejar de hacerlo.
Y sus amigas estaban comenzando a sospechar que algo ocurría, sobretodo Meylin.
-Ya dinos qué es lo que te pasa Ciel, por favor.
-No es nada, estoy bien.
-Por favor Ciel, te conozco y sé que perfectamente que algo no anda bien contigo. Hasta Ranmao se dio cuenta.
-Vaya, gracias, me halagas. Pero Meylin tiene razón, aquí está sucediendo algo. Y mi experiencia personal me indica que tiene que ver con un chico.
A la mente de Ciel vino el momento en el que se besó con Sebastian y lo que ella sintió cuando creyó que él le correspondía.
-¡Ja!, ¡lo sabía!, te mordiste el labio. ¿Quién es?
-Espera, ¿cómo se llamaba?...Sebastian.
Ciel solamente desvió la mirada de la de Meylin.
-¡Claro!, ¿cómo olvidarnos de nuestro buen amigo Sebastian? Ahora cuéntanos lo que pasó.-pidió Ranmao con una sonrisa llena de diversión.
-No pasó nada.
-Ciel, vamos, somos tus amigas, puedes confiar en nosotras…o acaso…¿él te hizo algo?
Los ojos de Meylin demostraban horror, Ranmao se cubrió la boca con su mano mientras sus ojos se mostraban iguales a los de Meylin.
-¡No! Claro que no…bueno, no fue eso…
-Entonces dinos qué pasó por favor.
Ellas realmente sólo querían ayudarla, tenían años de conocerse y era normal que se preocuparan las unas por las otras. Siempre se habían contado todo, sus problemas, sus alegrías. Pero en esta ocasión ella no iba a poder hacer eso.
Además primero tenía que estar segura de lo que realmente pasaba, aunque parecía que todo estaba claro.
Decidió contarles sólo parte de la verdad.
-De acuerdo, lo que pasó es que…lo invité a cenar.
-Wow, genial. Aunque supongo que no pasó nada interesante ya que estaban tus papás.
-Mmm…de hecho, mis papás no se quedaron con nosotros, tuvieron que ir a una cena de negocios.
-Ok, esto se pone cada vez más interesante, continua.
-Pues, me ayudó a preparar todo y cenamos.
-Vamo Ciel, tú no tendrías esa cara si solamente hubieran cenado, pasó algo más y no lo puedes ocultar.
-Estuvimos escuchando algo de música y…y después yo…lo besé.
-¡Eso es amiga! Las chicas también deberían de tomar la iniciativa, eso es lo que yo siempre hago, ¿y qué hizo él?, ¿te devolvió el beso?
-Pues, al principio…si.
-¿Al principio?, ¿cómo que al principio?, ¿pues qué pasó?
-Después él me…se alejó.
-Hombres. Les asusta que las chicas sean así, no les gusta perder el control.
-¿Estás segura que solamente fue eso?
Durante toda la plática Meylin no había apartado la vista de Ciel, incluso ahora parecía que no estaba muy convencida con la historia.
-Sí. Después se fue, tenía que ir a otro lugar.
-Y lo vuelvo a decir: hombres.
-Oigan, es hora de que me vaya a casa. Mamá va a salir y tengo que llegar temprano.
-Claro, nos vemos después. Cuídate.
-Cuídate mucho.
Ciel se levantó de su silla, se puso la mochila en el hombro y se dio media vuelta cuando Meylin le habló.
-Espera, ¿qué tienes en el cuello?
-Nada.
-Acabo de ver que tenías algo.
-Tal vez…me picó un insecto. Tengo que irme, adiós.
Comenzó a alejarse de ese lugar antes de que Meylin pudiera hacerle más preguntas.
-Déjala Meylin, tal vez era un "regalito" del beso de anoche.
-Ya llegué.
-Oh, hola cariño, ¿quieres que te caliente la comida?
-No, gracias mamá. Estoy un poco cansada. Mejor dormiré un rato antes de hacer la tarea.
-De acuerdo, descansa.
Cuando llegó a su cuarto lo primero que hizo fue dirigirse al espejo, era imposible que Meylin hubiera notado las marcas en su cuello, cuando ella las había visto se distinguían muy poco. Retiró su pelo del cuello. Los dos puntos seguían estando en el mismo lugar, pero ahora estaban acompañados de una especia de moretón. Perfecto. Tendría que cubrirlo con maquillaje para que Meylin no siguiera preguntando sobre eso y para que sus padres no lo notaran.
El amar a alguien realmente se estaba volviendo algo complicado.
Los días pasaron y a Ciel le alivió el hecho de que tanto Meylin como Ranmao no volvieran a bombardearla con preguntas sobre lo que había pasado con Sebastian. Aunque en ocasiones Ciel notaba que Meylin la observaba, como si estuviera esperando a que ella dijera algo.
Así era Meylin, siempre notaba todo.
Comenzaba a preguntarse si Sebastian no se había ido de la ciudad, Tenía días sin verlo. Incluso también había comenzado a pensar si todo aquello no había sido un simple sueño. Las marcas en su cuello habían desaparecido completamente, de manera que necesitaba una prueba, algo que demostrara que Sebastian realmente existía.
Iba caminando.
¿Cuántas veces había caminado sola mientras pensaba en Sebastian?
Eso se estaba volviendo una costumbre.
Avanzó unos cuantos pasos más y al frente pudo ver a un chico que la estaba mirando, directamente a ella.
Parecía un poco mayos, y era muy guapo. Alto, de pelo rubio y unos ojos azules. Pero exactamente sus ojos fueron lo que le llamó la atención.
Tenían un extraño brillo que le resultaba familiar.
Él comenzó a caminar hacia ella hasta quedar a escasos centímetros de distancia.
-Por fin te conozco. Así que tú eres la causante de todo. Sí, eres más linda de lo que pensaba y…vaya, ese olor. Si sumamos las dos cosas, ahora sé por qué le gustas tanto.
-No…no sé de lo que hablas.
-Ja, claro que lo sabes. Si eres lista, y tal parece que si lo eres, de manera que ya habrás notado el parecido. Estoy segura que habrás visto sus ojos muy bien.
-Sebastian…
-¡Exacto!, ese mismo.
-¿Dónde está?
-Lástima, no puedo decirte. Es más, se supone que debería de intervenir en esto, pero no suelo hacerle mucho caso, aunque igual después me perdona.
En su rostro tenía una sonrisa que de cierta forma denotaba satisfacción. Todo aquello hacia que Ciel se confundiera. ¿Quién le había dicho al chico que o la viera?, ¿había sido Sebastian?, ¿acaso ya no quería saber nada de ella y por eso no lo había vuelto a ver después de aquella noche?
-Necesito verlo, tengo que hablar con él.
-Mira, si por mi fuera te diría dónde está. Sería interesante ver lo que sucedería cuando llegaras y te vieran, pero….no puedo. Además…vaya, si que es rápido. Lo siento, pero ya se enojó, así que me voy. Descuida, nos volveremos a ver.
El chico se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla, se dio la vuelta y comenzó a alejarse de Ciel, perdiéndose entre la demás gente.
Parecía como si él hubiera visto a alguien detrás de ella, pero volteó y no había nadie, o por lo menos nadie conocido, o la única persona en la que había estado pensando. Solamente personas que se dirigían a sus casas, a sus trabajos, las cuales no tenían ni idea de lo que pasaba a su alrededor.
Por fin el capítulo 7...desde que tengo listo el final se me va la inspiración para
poder continuar con los demás capítulos...incluso este lo terminé hoy...
pero creo que este recompensa el anterior...por lo menos en que es más largo ^^
lo malo es que a la señora inspiración se le ocurre llegar cuando estoy en clases ¬¬
aparte áun no termino el de Traición, y salió el capítulo 8 de Kuroshitsuji, y se me ocurrió otra cosa,
y este anime me va volver loca entre tantas teorías que comienzo a hacer!
Pero bueno, ya comencé a hacer el capítulo 8 de este fanfic, ya tengo un mes escribiéndolo y si todo sigue igual...
la acción se acerca...
*hasta la próxima semana*
