Estaba realmente furioso.
Él ya no se había encontrado con ella no porque no lo quisiera, sino porque era lo mejor. De esa forma ya no podría volver a hacerle daño.
Peo aún le seguía preocupando lo que le pudiera pasar a esa chica. Por eso en cuanto vio que Alois salía de la casa, no dudó en seguirlo.
Él no iba a ningún lado sin su "protector" a menos que él no estuviera de acuerdo en lo que iba a hacer, y eso sólo podía significar que si se enteraba no le iba a causar mucha gracia ya que lo estaba haciendo en contra de las ordenes que se le habían dado.
Iban hacia la calle por la que ella siempre cuando iba a su casa después de la escuela.
Cuando volvió a verla sintió algo extraño, pero eso no se comparó con lo que asintió cuando Ciel pronunció su nombre.
Un calor dentro de su cuerpo, ganas de aparecer frente a ella y abrazarla, pero eso no podía suceder. Ella había dicho que necesitaba hablar con él; probablemente sería para decirle que nunca más la volviera a buscar, que se alejara de ella, que lo aborrecía, por eso él mejor lo hacía por su propia cuenta. No soportaría que Ciel le dijera eso de frente, mirándolo a los ojos.
Podía escuchar perfectamente todo lo que Alois le estaba contando a Ciel. Estaba jugando en terrenos peligrosos. Él no podía decirle a Ciel en dónde podría encontrarlo, sería completamente ridículo de su parte que hiciera eso.
Estaba seguro que Alois lo había sentido, era obvio que se había dado cuenta de que lo había seguido. Por eso antes de que dijera algo más había dejado que lo viera, advertirle para que se fuera.
Pero ahora ya no había gente que presenciara lo que había querido hacer. En realidad no había casi nadie en la casa, y si los que estaban en ella tenían un poco de sentido de supervivencia no se acercarían e interferirían.
-Vaya, hola. Te tardaste un poco en llegar.
Sebastian caminó hacia Alois y lo acorraló contra la pared.
-Ustedes nunca se cansarán de provocarme ¿verdad?
-Es sólo que me gusta verte enojado, no puedes culparme por eso, te ves…lindo.
-Cállate. Dorcell no entendió que dejara de hacer eso y obtuvo lo que se merecía, Lau ya está advertido, así que el último que falta eres tú.
-¿Estás seguro?
Sabía que no podía posponer ese encuentro por más tiempo.
Él siempre se enteraba de todo, no había manera de que le pudieras ocultar algo, siempre lo terminaba sabiendo.
El "líder del grupo" por llamarlo de alguna manera. Todos lo obedecían, pero no por respeto, de alguna forma los intimidaba, les producía temor porque ya sabían de lo que era capaz de hacer con tal de tener el control.
-Aléjate de él.
Sebastian se dio la vuelta lentamente hasta dejar libre a Alois, el cual se dirigió hacia la persona que acababa de llegar.
-Cuanto tiempo Sebastian.
-Claude.
-Esperaba una bienvenida más…agradable. Pero llego y me encuentro con esto. ¿Acaso esa chica con la que has estado no ha sido suficiente?, no creo que ya la hayas matado, ¿o si? Si así fuera eso demostraría que a pesar de tantos años aún no puedes tener un poco de autocontrol.
-Ya basta.
Sebastian sentía como su odio se iba acumulando y amenazaba con salir, pero sería una verdadera locura perder el control en ese momento, estando en esa casa con Claude y otros vampiros que seguramente harían lo que les dijera.
Comenzar una pelea en esas condiciones prácticamente sería suicidio.
-¿Qué dijiste?
-Lo que yo haga…no tiene por qué importarte.
-Yo opino que sí. De manera que ándate con cuidado, porque en este lugar el único que está comentando estupideces eres tú, permitiéndote sentir eso por alguien que se podría convertir en el postre. Aunque realmente aún no la conozco personalmente, y viéndolo desde nuestro punto de vista, aún no sé exactamente como es que ella te atrajo.
-Teniéndola frente a ti te puedes dar cuenta que es deliciosa.
Alois dijo eso mientras se aferraba a un brazo de Claude y este le dirigía una mirada algo furiosa.
-Después hablaré contigo.
-Encantado.- contestó Alois con una sonrisa traviesa.
-No permitiré que esa chica se vuelva tu capricho.
-Como él se convirtió en el tuyo, ¿verdad?
-Estás llegando muy lejos Sebastian.
La voz de Claude apenas era un susurro cargado de ira. Los dos se observaron directamente a los ojos, los cuales habían comenzado a brillar. El ambiente en esa habitación se comenzó a llenar con un deseo asesino. Incluso Alois había soltado el brazo de Claude y ahora los miraba atentamente.
-O tal vez estás tan interesado en esa chica porque te recuerda lo que pasó antes, ¿no?
Sebastian se puso tenso ante aquellas palabras.
-Lo sabía, es porque te recuerda a ella, ¿verdad?
-No…la…menciones…
-¿Te has puesto a pensar que todo puede terminar igual? De manera que no tiene caso que sigas con esto.
Tras decir eso, Claude se dio la vuelta y salió de la habitación, seguido por Alois el cual antes de salir le dedicó una sonrisa a Sebastian.
En cuanto la puerta se cerró, Sebastian tomó una vieja lámpara que se encontraba en una mesa y la arrojó contra la pared.
Todo eso se estaba saliendo de control.
¿En realidad se preocupaba e interesaba tanto por Ciel porque le recordaba aquello que había pasado tantos años atrás?
Nunca había olvidado eso, pero desde hace mucho tiempo que no estaba tan presente en su mente como estaba ocurriendo ahora.
Recordó cuando se decía a si mismo que sentía algo por Ciel, algo de lo que no estaba seguro, no sabía de lo que se trataba. Tal vez ahora que le habían recordado aquello todo tuviera sentido.
No.
Ahora podía recordar a la perfección lo que había sentido en aquel tiempo, y lo que sentía por Ciel no se comparaba en nada. Los sentimientos hacia ella eran mucho más intensos. No se podían comparar en nada.
Caminó hacia la ventana y se quedó observando el cielo lleno de estrellas y pensando en que pronto tendría que tomar una decisión que podría traer grandes cambios.
Ciel se encontraba sentada en su cama preparándose para dormir, pero no podía dejar de pensar en Sebastian, pero a pesar de eso temía que pudiera llegar a olvidarlo, que el no verlo más terminara por convencerla de que todo aquello había sido un simple sueño.
Unos golpes en la puerta hicieron que ella regresara de entre sus pensamientos.
-¿Ciel?
-Adelante mamá.
Rachel entró en la habitación y se sentó junto con su hija en la cama.
-¿Qué te ocurre?
-Nada, ¿por qué preguntas?
-Ciel, soy tu madre y sé cuando algo no anda bien contigo. Llevas varios días así, como…ausente, como si algo te preocupara, y para ser más exactos desde que Sebastian vino a cenar. Quiero que me digas lo que pasó Ciel, y no me digas que no fue nada.
Y de nuevo enfrentarse a aquello. Si a sus amigas no se lo había podido ocultar, era obvio que mucho menos a su madre. Tomó aire y comenzó.
-Es que…esa noche después de que cenamos…Sebastian y yo nos…nosotros nos…besamos.
-Ya me imaginaba que había sido algo como eso. Pero, sólo fue eso, ¿verdad?...digo, no hubo algo más…¿o si?
-¡No! No mamá, claro que no…¿cómo puedes…?
-Perdón, es sólo que me inquietaba eso. Pero si sólo fue un beso, ¿por qué estás así?
-Tal parece que a Sebastian…no le pareció muy bien eso.
-Tal vez creyó que iban demasiado rápido ¿no? Hablando de eso, nunca antes había oído que lo mencionaras, ¿hace cuánto que lo conoces?
Y justo cuando creía que todo aquello no podía ser más difícil.
-¿Recuerdas cuando llegué tarde a casa porque un hombre me había estado siguiendo y yo tomé otro camino para perderlo?
-Sí, ¿acaso eso no fue verdad?
-En parte sí. Un hombre me siguió, pero no pude perderlo…y…me atrapó en un callejón…
Los ojos de su mamá se habían llenado de lágrimas ante aquellas palabras.
-Ese hombre…te…pudo…
-No mamá, tranquila. Esa fue la noche en la que conocí a Sebastian. Él llegó antes de que aquel sujeto pudiera hacerme algo. Sebastian fue el que me salvó.
-¿Por qué no nos habías dicho esto?
-Porque no quería que se preocuparan.
-Si hubiéramos sabido esto…si tu padre lo hubiera sabido no se habría comportado así con él.
-Dime que no le contarás nada, por favor. No tiene caso que se preocupe por algo que no pasó.
-Esta bien, pero no quiero que nos vuelvas a ocultar algo como eso.
-Claro.
-Y ahora, ¿qué pasó con Sebastian?, ¿por qué estás así por él?
-Ya no lo he visto desde la noche en la que vino a cenar.
-Tal vez está ocupado con algo.
-Tal vez.
-¿Y de verdad te gusta?
-Sí, estoy segura. Nunca antes había sentido algo así por alguien. Sé que es mayor que yo y que no lo conozco aún lo suficiente, pero así es como me siento, lo que siento por él.
-Te entiendo, se llama estar enamorada. Y si de algo estoy segura es de que la edad no importa. Míranos a tu padre y a mí. Tranquila, si él piensa igual que tú pronto lo volverás a ver, pude notar la manera en la que él te veía. Muy bien, ya es tarde, deberías dormir.
-Gracias.
Ciel abrazó a su mamá mientras ella le daba un beso en la mejilla.
-De nada, sabes que me puedes decir lo que quieras. Te quiero.
-Y yo a ti.
Rachel se paró de a cama y estando en la puerta volvió a sonreírle a Ciel. Apagó la luz y cerró la puerta.
Hablar con su mamá le había hecho muy bien.
Si antes tenía una duda sobre encontrar a Sebastian, ahora esta había desaparecido.
Como le había dicho su madre, lo volvería a ver, y algo le decía que muy pronto.
Un poco tarde pero aquí está...
ahora sale un secreto de Sebastian? y una bella plática entre madre e hija ^^
si odian a Claude dejen review xD
y pasen a leer Lágrimas de sangre
