La habitación estaba en competa oscuridad, pero eso para un vampiro no era problema.
-¿Y qué vas a hacer?
Alois se encontraba bajo las sábanas en la cama y se dirigía a la persona que se encontraba a un lado de la ventana.
-Tengo una idea para hacer que Sebastian capte el mensaje. No voy a permitir que haga lo que se le antoje.
-Me gusta cuando te pones así.
Claude avanzó hasta la cama y se sentó al lado de Alois a la vez que ponía una mano bajo su mentón.
-Y para eso voy a necesitar que me ayudes.
-Yes, your Highness.
-¡Ya quiero irme a mi casa!
Llevaban toda la tarde en la biblioteca intentando terminar de hacer un trabajo que les había encargado el profesor Tanaka, y se podía decir que aún no iban ni a la mitad.
-¿Por qué a los maestros les gusta hacernos sufrir?
-No lo sé Ranmao, tal vez sea porque creen que esa es su misión en este mundo.
-Pues no lo es. Mejor que busquen la paz mundial o algo así.
-Chicas, si no nos apuramos ni de broma vamos a terminar.
-No vamos a terminarlo hoy Meylin, mejor ya vámonos, estoy muriéndome de hambre.
-Ranmao tiene razón. Avisé que iba a llegar tarde, pero no tan tarde. Y si me tardo un poco más mi mamá se va a poner histérica.
-Aún me sorprende que le hubieras dicho todo lo que te pasó.
-Sí. No había querido decirle nada para que no se preocupara, pero creo que al finadle cuentas decírselo fue lo mejor.
-De acuerdo. Como veo que nunca van a parar de hablar y continuar con el trabajo, ya vámonos.
-¡Sí! Chócala Ciel, lo logramos.
Meylin les lanzó tal mirada que prefirieron dejar de reírse por su propia seguridad.
Al llegar a la calle se despidieron y cada quien se dirigió a su casa.
¿Cuántas veces había experimentado ese Deja vu?
Pero tal vez ahora se iba a volver a repetir aquello.
Cuando volteó hacia atrás pudo jurar que había visto a un chico rubio observándola.
¿Acaso sería él?
Siguió caminando, pero la sensación de que alguien la observaba aún continuaba.
Dirigió su vista hacia el frente y ahí estaba. El mismo chico rubio que había visto la otra vez.
Él le sonrió y comenzó a caminar. Sin ni siquiera pensarlo por un segundo Ciel lo siguió.
Ya había comenzado a anochecer, no creía que fuera tan tarde. Pero tenía que alcanzar a aquel chico.
Tenía que caminar más rápido si no quería perderlo de vista a pesar de que casi no había gente en la calle.
Tenía que alcanzarlo. Él era el único que le podría decir algo acerca de Sebastian.
El muchacho dobló en una esquina y poco después Ciel se encontró frente a una calle sin salida, específicamente en un callejón.
-Bienvenida.
Ciel se sobresaltó ante esa voz y se dio la vuelta.
Frente a ella estaba aquel chico rubio, pero a su lado había alguien más. Por un momento creyó que era Sebastian, pero conforme se fue acercando descubrió que estaba equivocada.
Si tenía cierto parecido a él, sobre todo en sus ojos, brillaban de una cierta manera.
Los suyos eran de un color parecido al dorado. Incluso tal vez color miel. Pero reflejaban algo diferente a los de Sebastian.
Sus ojos se veían fríos, llenos de odio. Ese hombre comenzó a caminar hacia ella.
-Estaba deseando conocerte. Sebastian me ha hablado mucho de ti.
Ciel se quedó observando a aquel hombre. Algo le decía que lo que acababa de decirle era mentira. No sabía cómo, pero estaba segura de que no podía confiar en él.
-Vamos, no seas tímida. Oh, claro, casi lo olvido. Me llamo Claude Faustus, y él es Alois Trancy. Se podría decir que Sebastian y yo somos algo así como…primos, si eso. Así que no tienes por qué preocuparte.
Todo eso lo dijo sonriendo mientras se iba acercando un poco más hacia ella.
Aquello no le gustaba nada y no había manera en la que pudiera salir de ese lugar. Ella estaba llegando al final del callejón, frente a ella tenía a Claude y la salida la estaba cubriendo Alois.
No sabía lo que exactamente quería él, pero estaba comenzando a sentirse perdida, como si nunca fuera a poder salir de ese lugar.
-De acuerdo, vero que no vas a querer hacer nada por las buenas. El asunto es este: no puedes seguir viviendo ya que sabes nuestro secreto. Sebastian sabía perfectamente que si me enteraba esto era lo que iba a ocurrir. Él más que nadie lo sabe muy bien. Hace unos cuantos cientos de años pasó algo similar a todo esto. Hubo una chica de por medio y las cosas no salieron tan bien como alguien lo hubiera querido. Creí que eso serviría de lección para Sebastian, pero ya veo que no. No se aprendió la lección. Pero yo voy a evitar que lo que sucedió en aquella ocasión se vuelva a repetir.
Cuando se dio cuenta, su espalda ya estaba contra la pared a causa de que Claude se fuera acercando a ella cada vez más.
En unos segundos sólo los separaban unos cuantos centímetros.
-No permitiré que vuelva a pasar. Pero primero.
Claude la tomó por los hombros y la mordió en el cuello.
Ciel soltó un grito, que después fue ahogado por la mano de Claude.
Intentó separarse pero él la abrazó, de manera que sus brazos quedaron inmovilizados.
Volvió a recordar la ocasión en la que Sebastian la había mordido, volvía a sentirse igual que aquella vez.
Comenzaba a sentir que ya no se podía mantener en pie y como Claude la abrazaba con más fuerza.
Ella dejó caer su cabeza hacia atrás, sus ojos comenzaban a cerrarse.
Aquello sería lo último que sentiría en su vida. Sebastian sería la última persona en la pensaría. Todo iba a terminar en el lugar en el cual había comenzado.
-Se acerca, y no viene solo.
Pero Claude seguía bebiendo la sangre de Ciel son ninguna intención de separarse.
-Claude…aún no. Recuerda lo que dijiste…¡Claude!
Apenas pudo sentirlo, pero Ciel se dio cuenta de que Claude se había detenido.
-Ahora lo entiendo. Así que era por esto…Vámonos.
Ciel sintió como la ponían en el frío suelo, apenas puso distinguir como las dos figuras se iban alejando de ella. Volteó hacia el cielo, no podía distinguir las estrellas. Estaba a punto de perder la conciencia.
-Ya se alejaron, entendieron que no les convenía acercarse a mí.
-No…
Alguien se arrodilló al lado de ella y puso una mano en su cuello.
-Se ve muy mal, tal vez no sob…
-¡Cállate! Ni se te ocurra decirlo.
La persona a la que pertenecía esa voz pasó sus brazos por debajo de su cuerpo, la cargó y la apretó contra su pecho.
De pronto sintió el frío aire de la noche en su piel, esa sensación le hacía pensar que estaban corriendo.
-Resiste, por favor. No te vayas…Ciel…no me dejes.
Y de nuevo ese recuerdo: ella en el suelo y una voz que la llamaba, el querer responderle a pesar de todo, como si eso fuera lo único que importara. Quería seguir escuchándola, pero eso ya no le era posible.
-Sebas…Sebas…tian…
Y ya no supo nada más.
Sebastian estaba terminando de limpiar las heridas del cuello de Ciel. Lo hacía con sumo cuidado, como si temiera lastimarla aún más.
-Aquí hay más algodón.
-Gracias.
Lo había tomado sin apartar la vista de Ciel.
Estaba recostada en su cama y aún respiraba con algo de dificultad, pero estaba seguro de que se pondría bien.
-Sebastian, yo…perdón. Por lo de hace rato.
-Olvídalo. No puedes evitar decir lo que piensas. Además gracias por haberme acompañado.
-No iba a dejar que fueras solo y te partieran en dos. Perdón…yo…estaré abajo.
Grell salió de la habitación y Sebastian se quedó de nuevo a solas con Ciel.
Tal vez lo mejor era que se fuera antes de que ella despertara, pero no quería alejarse de ella. Hacía mucho que no la sentía tan cercana a él. Sentía que ya no podría separarse de ella, y no lo quería.
-Despierta por favor, quiero ver tus ojos aunque sea una última vez.
-Despierta por favor, quiero ver tus ojos aunque sea una última vez.
De nuevo esa voz, pero ahora la escuchaba aún más cerca.
Ella pensaba lo mismo. Quería volver a ver sus ojos antes de que decidiera dejarla de nuevo.
Tenía que abrir sus ojos antes de que volviera a desaparecer.
Comenzó a abrirlos lentamente hasta que a escasos centímetros pudo volver a verlos. Esos dos rubíes que tanto añoraba ver, con los cuales había soñado tantas noches.
Sebastian la miró por un momento y después se alejó y se quedó mirando hacia fuera.
-Sé que no debería de estar aquí, pero no iba a permitir que él se saliera con la suya. Este es mi problema y tú no tienes por qué involucrarte. Además, yo…yo te quería decir algo…no me podía ir sin decírtelo.
Le iba a decir que nunca más lo volvería a ver, que dejara de buscarlo y se olvidara de él para siempre.
-No quiero…
-Lo sé. Sé que ya no quieres saber nada más de mí después de…después de lo que te hice. Pero ya no puedo más con esto, necesito que tú lo sepas. Sé que ahora piensas que soy la criatura más horrible que puede existir sobre la Tierra, y que estarme viendo ahora te debe de aterrar…pero no te voy a hacer nada, no podría volver a hacer algo que te lastimara. En cientos de años no me había sentido así, de hecho, creo que nunca antes había sentido algo como esto. Algo de lo que siento es…miedo. Miedo a perderte, aunque sé que eso ya pasó. Pero por primera vez en años puedo sentir el miedo, y ahora entiendo por qué. Antes no le tenía miedo a nada ni a nadie, no me preocupaba por lo que pudiera pasarme, eso era porque no tenía nada que proteger y a nadie con quien quisiera estar. El miedo a perder a esa persona…No sé cómo decirlo…Te has vuelto todo para mi. Mi mundo; el cielo que siempre quiero ver; tus ojos, las dos estrellas que iluminen la oscuridad en la que he vivido todo este tiempo; la persona con la que quiero estar y a la que quiero proteger aunque fuera a cambio de mi mismo. Sé decir esas palabras en muchos idiomas, pero no creo que realmente expresen todo lo que siento por ti. Te amo, I love you, ai shiteru. Aunque sé…que no me aceptarás…sería feliz. Sería feliz por el simple hecho de que te conocí.
Sebastian cayó de rodillas ante Ciel y se cubrió el rostro con las manos. Si antes había estado confundida ahora lo estaba mucho más.
¿Sebastian pensaba que ella ya no lo quería ver más?
Ella no podía imaginar cómo eso sería posible. Y había otra cosa que la había dejado sin palabras: Sebastian había dicho que la amaba.
Acababa de decirle que era todo para él. Parecía como si él le hubiera leído la mente. Ciel se levantó de la cama, se acercó lentamente hacia Sebastian y se arrodilló frente a él. Tomó su rostro en sus manos y él la miró. Azul y rojo. Luz y oscuridad. Los ojos de Sebastian dejaban ver miles de emociones. Los de Ciel mostraban sus lágrimas. Entonces Ciel puso sus labios sobre los de Sebastian. A pesar de que sólo había sido una vez, extrañaba la sensación de sus labios unidos. Continuaron besándose por un momento más. Ciel con sus brazos alrededor del cuello de Sebastian y él abrazándola y acercándola más a su cuerpo; hasta que Ciel comenzó a sentir que le faltaba el oxígeno. Separaron sus labios pero no dejaron de abrazarse.
-No quiero que vayas a ningún lado, no quiero que te vuelvas a apartar de mí. No podía soportarlo de nuevo. Ahora ya no me puedo imaginar mi vida si tú no estás en ella. Mi corazón, mi alma, todo mi ser…te pertenece sólo a ti.
Ahora fue Sebastian el que hizo que volvieran a unir sus labios. Se levantaron sin separarse un centímetro y se recostaron en la cama sin dejar de besarse. Hasta que Ciel volvió a necesitar el aire. Respiraba agitadamente y estaba un poco sonrojada.
-Deberías descansar, después de lo que…pasó.
-No quiero…cerrar los ojos. Tengo miedo de que desaparezcas.
No voy a ir a ningún lado. No me interesa ir a ningún lado donde tú no estés.
Sebastian la acercó más a él y Ciel apoyó la cabeza en su pecho mientras la rodeaba con sus brazos. Comenzaba a sentirse muy cansada. A pesar de que estaba feliz de que Sebastian estaba con ella, tenía muchas dudas, pero ya habría tiempo para eso. Por ahora sólo le importaba que Sebastian la estaba abrazando y no iría a ningún lado. Comenzó a quedarse dormida, pero sin soñar. No había necesidad de eso ya que su sueño se había hecho realidad.
Capítulo 9! xD
no lo sé...pero hasta ahorita este es el capítulo que más me ha gustado...
a ustedes qué les pareció?
Aparentemente estamos a 2 semanas del final de Kuroshitsuji II...y la verdad no veo ni cómo van a hacer el final o_O
no quiero que se acabe!
y estoy tratando de escribir otra historia...más bien el "final" de esta temporada...pero no sé cómo poner una pelea entre Sebastian y Claude D:
bueno..espero comentarios, sugerencias, etc sobre este capítulo...
*saludos*
