Después de 14 meses sin pasarme por aquí...
Alois avanzó hasta ponerse justo detrás de la silla en la que se encontraba Claude.
-Ocurrió lo que tú habías dicho. Era obvio que después de lo que le hiciste no la iba a dejar sola. Evita separarse de ella el menor tiempo posible.
-Entonces será difícil poder acercarnos a ella de nuevo.
-Yo digo que casi imposible. El único momento en el que él no está a su lado es en la escuela, o eso se podría decir, porque Sebastian la espera afuera y no se mueve hasta que la chica sale.
-Tarde o temprano tendrá que dejarla sola por un momento. Está llegando a su límite, no podrá pasar más tiempo sin beber sangre.
-De hecho, ese ya no es un problema.
-¿Cómo dices?
-La volvió a morder. En realidad ella le pidió que la mordiera. Se dio cuenta de que necesitaba la sangre e hizo eso.
-¿Y qué pasó con él?
-Se pudo controlar antes de que ella perdiera el conocimiento.
-¡Maldición! Esto no nos ayuda en nada.
Claude se levantó de la silla y comenzó a caminar por la habitación. Tenía que hacer algo para poder poner a Sebastian en el lugar que se merecía. Tenía que hacerlo pagar por atreverse a romper las reglas, tenía que hacerlo antes de que quebrantara la más importante. Aquella que su hermana había desobedecido por su culpa.
-Muy bien. Hay que pensar en algo, esto no se puede quedar así. Debemos de encontrar la manera de separarlos o aprovechar cualquier descuido por parte de él, entonces, voy a necesitar que me sigas ayudando.
Claude había llegado hasta el lugar en el cual se encontraba Alois, puso sus manos a ambos de su rostro y lo acercó a él.
-Lo harás,¿verdad?
-Claro…tú eres mi Alteza.
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En los días siguientes todo ocurrió de manera normal. Sebastian esperaba a Ciel todos los días afuera de la escuela. A Ranmao y a Meylin ya no les extrañaba verlo, incluso Meylin ya había comenzado a platicar un poco más con él, sin mencionar que eso era gracias a que habían tenido la "plática" acerca de: ¿Y cuáles son tus intensiones con ella?
Ciel casi se ahogaba con el helado cuando había escuchado esa pregunta, pero aún así sintió un gran cariño hacia sus dos amigas. Y lo mismo le pasó cuando escuchó la respuesta de Sebastian.
-Yo solamente quiero que Ciel sea feliz. Sé que no tengo realmente mucho de tiempo de conocerla, pero ha llegado a formar parte importante de mi vida. Así que tranquilas, la cuidaré bien.
Las tres quedaron conmovidas con las palabras de Sebastian; él tomó la mano de Ciel y la apretó.
Ranmao se levantó de su asiento y casi se subió a la mesa para poder agarrar las manos de Sebastian y Ciel.
-Chicos, les doy mi bendición.
-No creo que tú seas la que deba decir eso.
-Meylin, Ciel es como mi hermana, de manera que sí puedo decir eso.
Los cuatro se comenzaron a reír, Ciel recordaría agradecerle más tarde a Ranmao por preocuparse por ella.
-Ok, creo que opino lo mismo que Ranmao. Al principio si me mostré algo en contra de la relación entre ustedes dos, y de hecho en algunas ocasiones si se lo llegué a demostrar a Ciel, pero ahora…ya vi que realmente la quieres, y es obvio que ella te quiere a ti. Además, aquella vez no lo dije, pero gracias por haberla ayudado.
Ciel se puso de pie, caminó hacia ella y la abrazó. Tal parecía que había recuperado a su amiga, aunque ella sabía que en realidad nunca la había perdido. Ranmao se unió a ellas diciendo que también quería abrazo.
Cuando Sebastian y Ciel se dirigían de regreso a casa de ella, él soltó su mano para ahora sujetarla por la cintura y acercarla más a su cuerpo.
A Ciel le pareció que Sebastian se había puesto un poco tenso, ella pudo ver de reojo que aunque él solamente miraba hacia el frente, estaba muy atento. Cuando Sebastian se dio cuenta de que Ciel lo observaba, bajó la vista y le sonrió, pero no dijo nada hasta que llegaron a su casa y Sebastian le dio las buenas noches acompañado de un "Te amo" y un beso en los labios, después de eso se marchó.
Esa actitud la dejó un poco confundida, antes la habría dejado hasta asustada al pensar que él se quería alejar de ella, pero ahora ya no volvería a tener esa duda. Pero eso no evitó que se durmiera pensando en el aspecto que Sebastian tenía por la tarde.
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Hacía horas que Ciel se había quedado dormida. Todo alrededor de ella estaba en silencio, ninguna persona transitaba por la calle, de modo que nadie pudo observar cómo un hombre se iba acercando a través de la calle, entraba al patio y se situaba justo debajo de la ventana de la habitación de Ciel.
La altura no era ningún problema para ese hombre, en un abrir y cerrar de ojos ya estaba parado en la rama del árbol que estaba frente a esa ventana, la abrió y entró en la habitación. Claude miró a Ciel QUE dormía a sólo unos pasos de él.
Como era una noche calurosa sólo estaba cubierta por una delgada sábana, la cual dejó de cubrirla en cuanto ella se dio la vuelta dejando ver el pequeño short y la blusa de tirantes que llevaba en ese momento. Los ojos de Claude brillaron al contemplar aquella escena, pero ese brillo no tenía nada que ver con la sed que le hacía sentir la sangre de Ciel.
Comenzó a acercarse hacia ella, estiró una mano para poder acariciar esa blanca piel cuando sintió que alguien estaba detrás de él.
-Si la tocas, todo terminará en este mismo instante.
-Creí que eso era lo que querías.
Una mano se puso sobre el brazo de Claude y lo obligó a darse la vuelta. Sebastian tenía una mirada que habría asustado a cualquier persona. Hizo que Claude retrocediera, hasta quedar más cerca de la ventana que de la cama de Ciel.
-Estaba seguro de que no te habías ido.
-Y yo ahora te digo que nunca voy a permitir que le hagas daño.
-Has caído bajo Sebastian, más bajo de lo que lo hiciste en el pasado. Enamorarte de alguien que no era para ti y por tu culpa ella tuvo que ser sacrificada, y tal parece que la historia se volverá a repetir esta vez. Yo traté que esto se evitara, pero tú no quisiste hacer nada para ayudar.
-No lo volveré a repetir.
-Recuerda que ella es humana. Son criaturas frágiles a las cuales les puede suceder cualquier cosa y eso puede significar el fin de su existencia. Existen muchas maneras en las que puede terminar su vida.
Justo cuando Sebastian se acercaba, Claude salió por la ventana en completo silencio, como si fuera una sombra.
Sebastian se quedó un momento de pie en el mismo lugar tratando de tranquilizarse, se dio la vuelta y el ver que Ciel dormía profundamente lo ayudó un poco.
Desde el momento en el que decidió permanecer al lado de Ciel sabía que las cosas no serían fáciles, pero también había decidido que no la dejaría y que la protegería a toda costa.
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Ciel comenzó a despertarse. Había tenido un extraño sueño en el que veía a Sebastian de espaldas. Aparentemente estaba hablando con alguien, pero ella no podía ver ni escuchar a alguien más. En realidad eso era todo lo que había pasado en el sueño, pero por alguna razón la hacía sentirse nerviosa.
Cuando se despertó por completo, vio que Sebastian estaba sentado en una silla frente a su cama. Tenía los ojos cerrados y estaba muy quieto.
Se levantó y lentamente se dirigió hacia él. Cuando llegó, se dio cuenta de que nuevamente estaba pálido. Acarició su mejilla y ante ese contacto Sebastian abrió sus ojos.
-Buenos días.
-Hola. ¿Te sientes bien?
-Sí, ¿por qué preguntas?
-Te ves un poco pálido. Ya pasó un tiempo desde que bebiste de mi sangre. ¿Necesitas más? Si es eso podemos…
-Estoy bien. No te preocupes, así que cambiemos de tema, ¿qué planes tienes para hoy?
-¿Hoy?
-Es sábado. Tus papás salieron desde temprano. Te dejaron una nota; es posible que no regresen hasta en la noche, o en todo caso, hasta mañana temprano.
-Oh, entonces, ¿qué haremos?
-Lo que tú quieras, ¿pero que te parece si primero desayunas?
No se había dado cuenta del hambre que tenía. Las manos de Sebastian alrededor de su cintura y mirarlo a los ojos hacía que se olvidara de todo. Si por ella fuera se podría quedar así todo el día, pero aún así bajaron a la cocina y comenzó a preparar hot cakes; Sebastian se había ofrecido a hacer el jugo de naranja.
Él había comido un poco, aunque solamente lo había hecho para acompañar a Ciel. Limpiaron el desorden que habían hecho. Ella subió a su recámara para poder arreglarse y Sebastian le dijo que él iría a hacer lo mismo, que no tardaría.
Estaba bajo la sombra del árbol por el cual Claude había subido hasta la recámara de Ciel, cuando la persona a la que le había marcado tan sólo unos minutos antes iba llegando.
-Te he dicho que es mejor que compres un celular, así no tendrías que andarme llamando desde otras casas.
-Ahora no Grell. Necesito que me hagas un favor.
-Tú dirás.
-Quiero que te quedes aquí cuidando a Ciel, tengo que ir a la casa pero no quiero dejarla sola. No es necesario que te vea, solamente quiero saber que no está sola mientras yo regreso.
-¿Claude?
-Así es. En la noche vino. Sólo era cuestión de tiempo para que se apareciera por aquí, y ya lo conoces. Por eso te pido esto; no me tardaré.
-Descuida, yo aquí me quedo. Aunque de igual manera él por ahora está muy ocupado con ese chico. No creo que venga por aquí en estos momentos.
-No quiero arriesgarme; regresaré lo más pronto posible. Gracias.
Sebastian se apresuró, quería regresar rápido. Cuando llegó a la casa todo estaba en calma. Uno que otro vampiro se le quedó viendo cuando llegó, pero no le dijeron nada.
Se dirigió a su cuarto. Estaba cambiándose de ropa cuando Claude entró a la habitación. Iba descalzo y solamente llevaba puesto el pantalón. Se quedó frente a la puerta, de manera que bloqueaba el paso a Sebastian.
-¿A dónde tan arreglado? Ya casi no pasas tiempo aquí.
Sebastian continuó vistiéndose cuando de pronto sintió a Claude justo detrás de su espalda, y al darse la vuelta se encontró con su rostro a escasos centímetros del suyo.
-No lo lograrás.
-Cállate.
-¿Enserio no fue suficiente por lo que ya has pasado? Es más, escucha, tú no quieres que yo la mate, no quieres que alguien más lo haga, y como dices que la amas tanto, te daré la oportunidad de que tú seas el afortunado que lleve a cabo esa tarea.
Sebastian no pudo más, arrojó a Claude contra la pared y colocó una mano alrededor de su cuello. Pero Claude lo sujetó de la muñeca y poco a poco comenzó a apartarla. No quería admitirlo, pero Claude era más fuerte que él. Lo empujó y cayó de espaldas en la cama. Se iba a sentar cuando Claude hizo que se volviera a acostar.
-Entiéndelo, no puedes contra mí. No pudiste en aquella ocasión y ahora no será diferente. No voy a dejar que una tontería nos arruine. Además, si realmente "quieres protegerla" mientras tú no estás cerca de ella, deberías pensar en alguien mejor que Grell.
¿Acaso eso significaba que había mandado a alguien a la cada después de que él se había marchado? En ese momento Alois apareció por la puerta, estaba completamente desnudo.
-Oye, no puedes comenzar a hacer una cosa si no has terminado con lo que estabas haciendo antes. No puedes dejarme así.
-Jajajaja, ¿celoso? Bueno Sebastian, habláremos después.
Claude sonrió y se levantó. Fue a reunirse con Alois y ambos se fueron por el pasillo. Sebastian de inmediato salió de la casa. Iba por los techos de las casas más rápido de lo que acostumbraba para que no pudieran verlo.
Cuando llegó al patio de la casa y no vio a Grell se aterró. Entró casi corriendo a la casa.
-¡Ciel! ¡¿Dónde estás? ¡Grell!
Grell apareció por la puerta de la cocina llevando un sándwich en la mano. Sebastian escuchó que alguien venía por las escaleras, y al dirigirse hacia allá vio a Ciel bajando por ellas. En cuanto la vio respiró tranquilo y cuando ya estaba un lado de él la abrazó.
-Sebastian, ¿todo está bien? ¿Por qué estabas gritando?
-Perdón, es sólo que…¿Tú qué estás haciendo aquí?
Grell estaba regresando a la cocina cuando Sebastian lo llamó. De manera que se dio la vuelta y caminó lentamente hacia ellos mientras seguía comiéndose su sándwich.
-¿Y bien?
-Lo que tú me dijiste, cuidarla.
-Te dije que no era necesario que entraras.
-Sí. Pero lo que pasó fue que yo estaba afuera como tú me dijiste, entonces escuché que ella gritó. Creí que de alguna manera Claude o alguien más se había acercado sin que yo me percatara, así que decidí entrar. Y cuando lo hice…
-¿Si?
-Es que había una araña en el espejo del baño.
Ciel fue la que dijo eso. Estaba algo sonrojada, parecía como si estuviera muy apenada. Sebastian miró a Grell mientras él asentía con la cabeza.
-De acuerdo, ¿pero no se te ocurrió pensar que él podría haber sido enviado por Claude?
-¡Oye!
-No. Sabía que era tu amigo.
-¿Y cómo estabas segura de eso?
-Porque…porque recordé su voz…de cuando Claude me atacó. Él estaba contigo. Recuerdo haberlo escuchado.
-Ups. Perdón por lo que dije.
-Descuida. Además no tiene cara de pertenecer al grupo de los chicos malos.
-¿Lo ves Sebastian? Todos aman mi rostro.
-Cállate Grell, no quieras lucirte.
A pesar de decir esas palabras, Sebastian estaba sonriendo. Ciel pensó que todo aquello era muy divertido, parecían dos niños discutiendo para tratar de saber quién era el que había hecho trampa en el juego.
-Espera…¿dijiste en el baño?
-¡No vi nada! ¡Lo juro! Maté a la araña y salí deprisa. Mi presentación la hice después de eso. Ok, veamos…creo que es tiempo de que me vaya. El caballero andante llegó, por lo tanto ya no se necesitan mis servicios. Gusto en conocerte Ciel, aunque haya tenido que ser por culpa de una araña, y gracias por la comida.
-Jajaja, igualmente. Y gracias a ti también.
Grell salió por la puerta trasera dejando solos a Sebastian y a Ciel. Ella notó que aún estaba un poco tenso, así que lo abrazó y esperó hasta que él hizo lo mismo.
-¿Por qué no me dijiste que él iba a estar aquí?
-No quería que te preocuparas…no quiero que te preocupes. Por ahora…
Sebastian hizo que Ciel retrocediera unos pasos y entonces la observó de abajo hacia arriba. Ciel llevaba una falda blanca un poco más arriba de la rodilla, una blusa rosa y su cabello suelto lo adornaba una diadema del mismo color de la falda. Ante la mirada de Sebastian sintió que comenzó a ruborizarse.
-Ahora tus mejillas combinan con tu blusa. Te ves preciosa.
-Gracias.
-Muy bien, entonces, ¿a dónde quieres ir?
-Sorpréndeme.
Alguien sigue vivo? ._.
si es así, PERDÓN! pero enserio no sabía cómo continuar con esto, me quedé a la mitad del capítulo, y después de mucho tiempo, el viernes lo terminé u_u
escribí otros fics, pero para éste no se me ocurría nada. Pero ya estoy de vacaciones, así que trataré de terminar este y el de "Un nuevo comienzo".
Tengo que cambiar el formato de los demás capítulos ._. pero creo que primero veré si puedo terminar los capítulos que me faltan de este fic XD
Gracias a las personas que siguieron leyéndolo a pesar de tener siglos sin actualizar. Supongo que esos "por favor, continúa el fic" fueron los que hicieron que me decidiera a terminar este capítulo.
Bueno, ahora si, espero poder continuarlo y subir capítulo por lo menos cada una o dos semanas :)
