Disclaimer: todos los personajes son de Meyer, la historia es mía. Si algo te suena familiar es de Meyer también. Si alguien encuentra una historia parecida me avisan.
Advertencia este fic es M por escenas violentas. Es mi primer fic, paciencia.
CAPÍTULO 5 Provisiones y rescate
EPOV
No podía mas, no entendía que ocurría.
-Esme, enciende el televisor- Le pidió Carlisle sacándonos de nuestra burbuja. Esme la encendió y apareció un periodista.
"…Repetimos, protéjanse en sus hogares, cierren puertas y ventanas, no dejen que nadie se acerque si tienen marcas de mordeduras o rasguños aunque sea conocido, si ven a alguien así corran y no se dejen atrapar ni lastimar. Si por alguna razón son marcados por estos, aléjense de la gente que los rodea ya que podrían lastimarlos. No sabemos que son, las fuerzas armadas ya están trabajando para controlar la situación. La gente de Seattle, Port Ángeles y Fork han sido consideradas en estado de cuarentena y han sido aislados. Repetimos…".
Y así siguió repitiendo mientras mostraban imágenes de gente que comía a otras.
-Dios, debe de ser como un virus, se debe transmitir por la sangre o la saliva, debe de alterar el organismo de alguna manera, hay que mantenernos alejados y resguardados.
-Papá, tengo…tengo que ir a la casa de Bella, la llamo y no contesta- le informé.
-¡No Edward!, nadie saldrá de esta casa- Contestó.
-Carlisle no te estoy pidiendo permiso, te estoy informando.
-¡No Edward! No puedes salir, no sé qué encontrarás ahí afuera.
-Y es exactamente por eso que debo ir, tengo que tenerla conmigo y a salvo, no puedo quedarme encerrado pensando que ella puede correr peligro- le grité.
-Carlisle, amor- le susurró mi madre tomando su mano- piensa si fuera yo la que estuviera ahí afuera.
Mi padre la miró fijamente a los ojos y brillaron, se amaban tanto, cada uno complementaba al otro de una forma especial como piezas de un rompecabezas que encajan a la perfección con la otra. Es por ese motivo que debía ir a buscarla, Bella era mi otra mi mitad, mi complemento, mi corazón. Desde pequeño la quise, siempre fue mi muñequita de cristal, delicada y yo era su guardián y con el tiempo ese sentimiento cambio pero para convertirse en uno más fuerte, más necesitado de ella por eso hoy la había citado para decírselo ya que no podía seguir sin ella, la necesitaba, esos labios que me llamaban como agua a un sediento… ya no podía, necesitaba estrecharla en mis brazos y sentir su delicado cuerpo estremecerse bajo mis manos que picaban por recorrerla…¡Dios! Tengo que dejar de pensar en eso, me estoy poniendo duro y no es el momento ni el lugar.
Me removí incómodo por la sensación que sólo ella provocaba en mi, hasta que mi padre me sacó de mis pensamientos.
-De acuerdo- suspiró frustrado- iremos T.O.D.O.S- Enfatizó la última palabra.
-No, no quiero que se arriesguen por mí- le respondí
-Eres nuestro hijo, sin ti nada tendría sentido- respondió mi madre y me estrechó en sus brazos, no pude evitar sonreír y aferrarla más entre mis brazos.
-De acuerdo Esme, ve por unas camperas que sean gruesas, así evitamos los rasguños. Edward ponte unas botas o borcegos y un pantalón grueso- señalándome mis pantalones de gimnasia.
Asentimos y rápidamente mi madre y yo subimos las escaleras para hacer lo que Carlisle nos dijo. Bajamos justo para ver a mi padre salir del estudio y guardar una pistola en la cintura de su pantalón. Fruncí el ceño.
-Es por precaución- nos dijo al notar que lo veíamos interrogante, se asomó por la ventana, mirando detenidamente a los costados por el espacio que le dejaba la persiana –no veo a nadie, es quizás porque nuestra casa está lejos del centro y del resto de las casas, vamos a ir en mi mercedes es más grande porque además de ir por Bella, debemos ir por provisiones no sabemos cuánto tiempo debemos esperar- Asentimos, estábamos por salir cuando les pedí que me esperen un momento, subí corriendo a mi cuarto y tome mi bate de béisbol que se encontraba en mi ropero y bajé.
-Es por precaución- les dije a ver sus rostros interrogantes y salimos al garaje luego de cerrar y trabar la puerta de entrada. Observábamos para todos lados mientras hacíamos el recorrido que nos separaba del automóvil pero no vimos nada raro, subimos y Carlisle arrancó.
-Lo primero que tenemos en camino es la proveeduría, tomaremos algunas cosas, comida, bebidas, medicamentos- siguió un minuto en sus pensamientos mientras murmuraba incoherencias – la comida que sea enlatada, no sabemos si los alimentos frescos pueden tener restos de sangre, pueden ingresar a nuestros organismos y no sabemos que puede llagar a provocarnos, traten de agarrar conservas y nada que necesite refrigeración no sé lo que nos encontraremos ni que puede suceder.
-De acuerdo- contestamos mi madre y yo a la vez.
