Capítulo 6

Provisiones y rescate II Epov

En camino a la proveeduría fue tranquilo, no se escuchaba nada, ni se veía a nadie. Llegamos y bajamos cautelosamente mirando a todos lados. Carlisle trató de ponerse delante, pero se lo impedí y me adelanté empuñando mi bate. Entramos y empezamos a guardar las cosas en unas bolsas rápidamente mirando de vez en cuando a nuestro alrededor. Cuando nos pareció suficiente retomamos nuestro camino al vehículo, pero faltando poco para llegar sentimos ruidos detrás nuestro. Al voltear no podía creer lo que veía era Laurent, había sido mi compañera en el último año escolar pero su cabello rubio estaba sucio con sangre y desprendido y pelado en otras, sus ojos blancos y su mirada perdida pero observándonos,

-Apúrense- Les dije a mis padres que miraban la escena estáticos. Los empujé cuando vi que no se movían. Esme y Carlisle se subieron, voltee antes de subirme y observé cómo se acercaba a mí con la boca abierta, mostrándome sus dientes, girando la cabeza mientras un líquido rojo y espeso bajaba por el costado de sus labios. Me subí y Carlisle aceleró.

-¡Dios!, tienen todos los síntomas de la descomposición en su cuerpo- Nos informó Carlisle.

-Ya después pensaremos papá, ahora debemos ir por Bella- Le pedí, apurándolo ya que no podía más, necesitaba tenerla segura en mis brazos.

A diferencia del viaje a la proveeduría, el viaje a la casa del amor fue lento, ¡Dios! Parecía que no legaríamos más. Ella al igual que yo vivía lejos del centro, no tanto como nosotros pero lejos al fin y al cabo y eso era algo que me relajaba.

Cuando llegamos bajé apenas disminuyó la velocidad del coche y me dirigí a la entrada pero el aire quedó atorado en mi garganta al ver la puerta principal abierta y con manchas de sangre, me acerqué lentamente empuñando mi bate, si a ella le había pasado algo yo moriría, no podía vivir en un mundo donde ella no existiera.

Unos golpes en el piso superior llamaron mi atención, entré sigilosamente mirando primero la cocina que se encontraba a mi derecha, luego el comedor que tenía la entrada un poco más adelante por la izquierda para luego subir por las escaleras.

Allí frente a la puerta de la habitación de Charly un muchacho rubio pero lo más repulsivo era que tenía el brazo desprendido y golpeando con su otro brazo fuertemente la puerta.

-pero ¿Qué…?- al escucharme volteó y se dirigió a mí con sus ojos blancos y la misma expresión de Laurent, tomé mi bate y lo golpee el brazo, se tambaleó pero siguió como si no hubiese pasado nada acercándose más y más. Le golpee la cabeza sobre su sien y sólo volteo su rostro pero esta vez su cabeza se giró y cuando se estaba acercando a mí ya casi tocándome le golpee en el medio de la cabeza, partiéndosela haciendo que eso cayera a mi pies inerte.

-Edward- giré y me encontré con mi padre mirando fijamente la escena.

-yo… le pegué en el brazo y la cabeza y nada seguía caminando, yo…-

-No te preocupes hijo, es…- se notaba que estaba buscando las palabras para explicarse- comprensivo, eras tú o él y prefiero que seas tú- me dijo mientras guardaba su arma en la cintura del pantalón.

Me acerqué a la puerta y llamé- Bella ¿Estás ahí? Por favor ábreme soy yo Edward.

Apoyé mi cabeza y oí un jadeo –Edward- y un ruido como si estuvieran corriendo algo y la puerta abrirse para revelar a mi ángel personal, mi Bella.

No lo pensé, sólo corrí y la estreché en mis brazos fuertemente a lo que ella correspondió mientras recostaba su cabeza en mi pecho sollozó y me separé para observarla. Estaba hermosa y era para mí, llevé mi mano a su mejilla, estaba colorada, con sus ojos llorosos pero más hermosa que nunca y entonces no aguanté más y la besé, me dejé llevar por mis sentimientos, la sentí temblar y corresponder con esos labios suaves, deliciosos, adictivos…míos.