Descalimar: todos los personajes son de Meyer, la historia es mía. Si algo te suena familiar es de Meyer también. Si alguien encuentra una historia parecida me avisan.
El principio del fin Capítulo 9
Separados (EPOV)
Dios, me mataba verla llorar pero no podía quedarme como me gustaría junto a ella para consolarla, debía ir a ayudar a mi padre a tapiar las ventanas faltantes ya que un puñado de monstruos acechaba la casa. Lo más importante era protegerla y a nosotros también.
Con Carlisle trabajamos lo más rápido posible ya que había mucho de esas cosas afuera y se acercaban.
Una vez que todo quedó tapeado vi a Esme, Alice y Rosalie bajar las escaleras observando todo y luego bajo Bella que también se quedó mirando todo pero mi observación fue detenida por unos golpes.
-Deberíamos subir y encerrarnos- Alice susurró abrazada a Rosalie.
-No, eso sería perder terreno- le informó mi padre
-Y ahí realmente nos quedaríamos sin escape- dije terminando el pensamiento de Carlisle.
Nuestra conversación fue cortada abruptamente cuando una de las tablas se empezó a desprender de la ventana, con Carlisle corrimos para sostenerla y tratar de clavarla nuevamente con las herramientas que Esme nos pasaba pero otra tabla cedió, Alice y Rosalie corrieron mientras Bella las ayudaba pero al ceder la tabla de la puerta todo fue un caos. Corrí y tomé esa Bella colocándola detrás mío, mientras observé a mi padre hacer lo mismo con mi madre y Alice y Rosalie abrazadas a un costado. Esas cosas empezaron a ingresar y a separarnos, tomé a Bella del brazo y la arrastré escaleras arriba, vi que mi padre y mi madre correr al sótano y Alice y Rosalie a la cocina. Entré en la pieza de Bella, cerré la puerta y con su ayuda corrí la cómoda y la cama para bloquear la puerta. Nos abrazamos y nos sentamos en un rincón, no sé porque pero sentí que algo malo iba a ocurrir.
-Te amo y lamento haber tardado tanto tiempo en decírtelo Edward- me dijo mirándome fijamente con esos ojos marrones que me invitaban a perderme en ellos.
-Yo lamento haber sido tan lento y no haberte tomado en su momento de la cintura- y con mis manos rodee esa cintura estrecha y la acerqué a mí, nuestras narices rozándose y mirándonos o mejor dicho perdiéndonos en el alma del otro porque eso eran sus ojos, la ventana de su dulce, cálida, pura y amorosa alma- y besarte con tantas ansias como tengo en este preciso momento mi vida, te amo- y la besé con todo el amor que estuve reprimiendo durante años – Te amo tanto Isabella, tanto que duele mi amor- le confesé en un tono desesperado mientras la aferraba mas fuerte a mí.
-Yo también te amo mi amor- declaró sollozando y en ese momento la puerta de la pieza fue azotada por muchos golpes- Edward escúchame- se levantó y se acercó a la ventana para abrirla- afuera está mi camioneta, creo que puedo ir por ella.
-No, no, no ¿Estás loca?
-Mira, afuera no hay nadie.
-Voy contigo.
-De acuerdo.
Bella se asomó por la ventana pero su vestido se levantó hasta debajo de su trasero, solo esa vista me hizo olvidar de todo y arrancarle esa falda, recorrerla con mis manos y besarla y, y… ¡Hay por Dios!
-Bella- Me aclaré la garganta ya que mi voz salió ronca- creo que deberías cambiarte antes de bajar- Ella se miró y se sonrojó.
-De acuerdo- pasó por mi lado- he ¿Podrías voltearte?
-si- me giré pero antes que pudiera advertirle la vi desatando el nudo de su vestido por medio del reflejo del vidrio y su pálida espalda, su pequeña cintura y ese trasero respingón que invitaba a acariciarlo, tocarlo, morderlo, aunque esa bella imagen fue rápidamente cubierta con un jean y una musculosa, la vi colocarse su converse verdes, un buzo y su cabello en una coleta.
-¡De acuerdo ya estoy lista!
