Hola. Los saludo por última vez en este fanfic "draw" Tails es un dibujo creado por su linda conejita Cream quien segada por la soledad Apoyó en la pared de su habitación su mano y dibujó el inicio de esta preciosa y trágica historia de amor… seguro les encantará el final, disfruten. (por cierto lean con esta canción de fondo "kiss the rain" de yiruma)

Capitulo 5: …no será hoy.

Cream…. Tan solo el pronunciar de su nombre hace que mi ser entero entre en un total estado de paz… Cream… hace que todo mi cuerpo sienta la dulce fragancia que despiden las flores cuando el sol sale y estas se abren sintiendo en sus pétalos la frescura del rocío...

El mundo a mi alrededor se había vuelto blanco en un destello cegador, cuando levanté mi cabeza mire a los lados y... no había nada... me levanté y me quedé mirando atentamente la nada, de pronto una voz suave y angelical me sobresaltó:

-Tails... sabes porque estás aquí ¿cierto?- decidí dejar de intentar buscar de donde provenía la voz y me puse a escucharla, algo me decía que tenía algo importante que decirme.

-porque...estoy muerto ¿no?...-

-no, me refiero a aquí... en este mundo... ¿sabes a qué has venido?-

-no lo sé exactamente... no tengo nada porque vivir... tan solo soy un dibujo...podría estar muerto en cualquier momento y no me supondría gran diferencia-

-Tail... ¿no recuerdas a qué has venido? ¿Olvidaste todo lo que has pasado? No recuerdas a nadie...ni siquiera a... ¿una conejita?- me llevé una mano a la barbilla e intenté recordar, recabar en mi mente en busca de alguna respuesta.

-una conejita hum... no, no recuerdo a ninguna conejita-

-veo...que has olvidado quién eres...-

-eso no es verdad, mi nombre es Tails, soy un dibujo de un zorro- dije señalando mi cuerpo

-¿pero recuerdas...quién te dibujó?-

-esa conejita que mencionaste...- suspiré -¿fue ella? ¿Ella me creó?- la voz rió asertivamente.

-¿comienzas a recordar?- aunque no podía ver el rostro de aquella melodiosa voz sentí que sonreía humildemente y aliviada por haberme hecho recordar.

-no...-

-ya veo... Tails...camina hacia la puerta- no entendía, no había nada en ese cuarto, nada que pareciera una puerta mucho menos...

caminé hacia adelante y observé una cosa borrosa que se iba volviendo más visible conforme avanzaba, caminé más rápido con la cabeza inclinada hacia delante y los ojos entrecerrados. Aminoré el paso hasta detenerme en una última pisada, frente a mi estaba una puerta blanca pero ahora fácilmente distinguible con el entorno, coloqué una mano sobre ella y la bajé lentamente acariciando la madera cuidadosamente tallada, era evidente que pusieron mucho amor en el trabajo cuando la hicieron.

-entra..- insistió con parsimonia la voz di una mirada primero hacia arriba, de donde provenía el eco de la voz, volví a posar mis ojos en la puerta, giré la perilla y del interior de esa puerta salieron despedidos olores que inundaban mi mente haciendo llegar a ella ideas y emociones que en ese momento no sentía.

Cerré mis ojos y disfruté por un momento aquellos olores dulces que traían consigo colores que qué por un segundo pude tocar. También se oía música, sí, hermosa música: harpas, flautas de pan, piezas en piano...

-¿se siente bien cierto?- susurró la voz, yo asentí sin dejar de sonreír. Rió y luego dijo:

-ese sentimiento tan bonito ¿a qué te recuerda?- en ese momento llegó a mi cabeza la imagen de una coneja, más o menos de 6 o 7 años que me sonreía dulcemente, era cálida y confortable mi corazón se sintió acogido, se sintió como si mi alma descansara en un regazo protector. No pude evitar el deseo de sonreír junto con la niña.

-esta... chica... tiene una sonrisa bonita..- dije para mi mismo pero aun consciente de que me oía mi acompañante invisible.

-esa sonrisa te pertenece-

-¿eh?-

-sí, esa sonrisa está dirigida para ti, porque tú la creaste, tú hiciste que sonriera así-

-pero... ni siquiera conozco a esa chica-

-sí la conoces, solo que no te acuerdas... esta niña te dio la vida y tú has hecho lo imposible por devolverle el favor, ella te quiere mucho... a pesar de que tu mente te hacía pensar que para ella no eras nada... cuando tú eras lo único que ella tenía-

Bajé la mirada.. ¿Esa es? ¿La chica que me dibujó? ¿Aquella persona que no sale de mi cabeza? ¿Cuyo nombre no deja de resonar en mi corazón? Quizá si... pero... por alguna razón no me acuerdo aunque me parece familiar.

-¿puedo...hablar con ella?-

-no Tails, necesitas recordarla antes de volverla a ver-

-entonces... ¡ayúdame! ¡Ayúdame a recordarla! Si es una persona tan importante para mí quiero recordarla..-

-si eso quieres- la voz se apagó en un eco y frente a mí se alzaron millones de mariposas blancas rodeando mi cuerpo haciéndome cosquillas y poco a poco las mariposas se alejaron de mi para dejarme ver mi nuevo alrededor, estaba pegado a una pared blanca y no podía salir de allí, coloqué mis dos manos sobre ella y observé lo que había más allá de ella.

Era una habitación, una habitación humilde y pacífica, había una cama y una mesita de madera junto a ella sobre la que reposaban varios libros. Vi hacia la izquierda y noté que había una ventana de la que salía la radiante luz solar, me embelesé admirando la luz, y de nuevo la voz se dirigió a mí.

-mira detenidamente la habitación- obedecí y pude notar un osito de peluche cruelmente desgarrado sobre la cama, pero colocado con tanto amor, como si el que lo hubiese puesto ahí quisiera tanto ese osito que no le importa cuán feo sea lo sigue queriendo, y lo colocó sobre la cama recostado de la almohada viéndome directamente a los ojos como si me agradeciera por algo.

-ese osito le pertenece a la niña, cuando otra chica le destruyó el peluche tu le sacaste una sonrisa dibujándole otro, este osito de aquí también quiere mucho a la niña por eso está agradecido de que la hayas hecho feliz de nuevo- a mi mente volvió la imagen de la dulce dueña de mi corazón riendo inocentemente.

-estoy comenzando a entender, esa sonrisa que imagino ¿es la misma de ese momento que dices? Cuando la hice reír... me gusta pensar que fui yo la que la hizo así de feliz-

-también eres quién la acompañó en sus momentos de soledad, lo que era todo el tiempo ¿recuerdas eso?-

De pronto otra imagen vino a mi cabeza, comienzo a pensar que son flashbacks, que sí sucedieron y que vienen a mí para hacerme recordar de nuevo. Esta vez ella estaba sentada frente a la blanca pared sobre la que ahora me recuesto, viéndola melancólicamente luego coge un lápiz y lo apoya en la pared.

-¿qué hace?- le pregunté a la voz.

-solo mira- la niña a trazos torpes y lentos dibujó... mi aspecto, al parecer este fue el momento en el que me creó, ella estaba tan sola y sin un amigo con quién compartir que decidió crearme para que la acompañara.

-estoy comenzando a recordar... ¡todo esto lo recuerdo! Ella no tenía amigos y quería al menos tener un dibujo que siempre estuviera allí para ella ¡eso es!-

-¿aún no recuerdas su nombre?-

-¿porqué... habiendo momentos así que estoy comenzando a recordar... solo te importa que recuerde su nombre?-

-tú solo hazlo, intenta descubrir su nombre-

Cerré mis ojos y me concentré...

Vino a mí un inmenso sentimiento de necesidad, de deseo... se apoderó de mi ser esa extraño pensamiento de que había algo de enmendar.. algo que había dejado sin terminar..y así... el recuerdo surgió...

Levanté rápidamente la mirada hacia mi compañero invisible, noté que de nuevo habíamos vuelto a la habitación blanca.

-¡CREAM! ¡¿DÓNDE ESTÁ MI CREAM?- grité agitado y desesperado.

-así que ya recobraste la memoria... así es... Cream.. es la persona por la que vives y por la que continuarás viviendo...ahora ve, tu linda conejita te espera...tras esa puerta- frente a mí un poco más lejos apareció una puerta blanca, corrí hacia ella y tomé el pomo entre mis manos.

-pero antes de irme... quisiera saber... ¿quién eres?- volteé lentamente. La voz rió humildemente y dijo:

-jiji ¿en serio quieres saber quién soy?-

-sí, es decir, si tengo que volver... quizá no te vuelva a ver...-

-... si eso quieres ...- desde arriba bajó un destello de luz que se hizo más ancho hasta obtener una forma.

-¿vainilla? ¿la mamá de Cream? ¿pero...cómo?-

-Tails, yo siempre supe quién eras y que estabas vivo... cuando quise borrarte algo me dijo que tú eras especial... y que serías aquel que mi hija amara algún día... cuando aquel pedazo de pared te separó te traje hasta aquí ya que habías perdido la memoria y si no recordabas a Cream el lazo de amor que los unía se rompería-

-así que todo este tiempo sabías que estaba vivo...-

-sí, y espero que tu y Cream sean muy felices juntos.. y no te preocupes... nos volveremos a ver- cerró sus ojos y la estela brillante en la que vino rodeó su cuerpo hasta cubrirla por completo y llevársela de nuevo, como un ángel.

Tomé el pomo entre mis manos y lo apreté fuertemente cerré los ojos... estaba listo para volver a mi vida de resignación y amor oculto, aunque habían sido hermosos los momentos en los que estaba con Cream tendría que volver a esa pared que nos separaba, que limitaba nuestro amor en dos mundos distintos... convirtiendo el sufrimiento en tortura..

Giré el pomo, apreté los párpados con fuerza y abrí la puerta..

Un rayo de luz me segó, pero era una luz cálida.. sentí algo suave rozando mis manos y mis piernas... miré.. y noté que..

..Era la grama..

Estaba sentado en la grama del prado de la casa en la que nací.. volteé y a mi lado.. estaba Cream sentada, mirándome preocupada.

-¿sucede algo, Tails?-

Sonreí...

.. y mis ojos se hicieron lágrimas..

.. pero de felicidad..

... tomé de la mano a Cream...

... y la besé...

-te amo... Cream... de verdad te amo.. y no te dejaré jamás- abrí los ojos para ver su tierno rostro ruborizado, volví a sonreir...

..feliz...

...de que todo haya sido solo...

...un sueño..