Ola :), perdoooooon de verdad por no actualizar antes , pero estuve enferma :( y tenia que estar en reposo

Pero de recompensa por sus hermosos reviews este capitulo será mas largo :D


AMU POV:

2 semanas después:

-¿Hiciste la tarea? – me dijo Yaaya, mi compañera de banco. La verdad es que llevamos sólo 1 semana de clases y ya hay tareas.
-claro, ¿la hiciste? – La miré-
-sí, era sólo para asegurarme. Has estado muy distraída. Tú no eres así Amu-Chii ¿Qué te pasa? - ¿Qué me pasa?, pensé. Lo extraño, eso me pasa.
-nada, nada- mentí-

Seguimos poniendo atención a las clases, hasta que tocaron el tan esperado timbre del primer recreo.
Estas últimas semanas no he andado nada de bien, me he sentido decaída y muy débil. Pensé que era por mi falta de calcio o algo así, así que decidí ir al doctor, allí me dijeron que todo en mi organismo andaba bien, ya que yo sustituía la leche o derivados de ella por leche de soja, de arroz o de avena. Definitivamente mi salud no era la que me estaba perjudicando en esto, eran mi mentalidad y estado de ánimo los culpables en todo esto. ¿Lo extraño? A pesar de haber pasado poco menos de un mes con Ikuto, él se hizo algo esencial para mí, me ayudó mucho en ocasiones que lo necesité y gracias a él pude conocer muchas cosas nuevas que yo ignoraba.

-¿irás a la fiesta de esta noche? – se acercó nuevamente a mí Yaaya, la verdad es que ella es nueva en el curso, se ha integrado bien en este poco tiempo, pero yo la acogí más ya que no tengo muchos amigos y no quiero que ella se sienta excluida de los demás. -
-Si me habían invitado- dije comiendo una barra de cereal- pero no tengo ganas de ir.
-yo creo que sería divertido- me miró- debes distraerte, lo sabes Amu-Chii
-Yaaya de decir esas cosas- la miré 'raro' – si te conté es única y exclusivamente porque debía desahogarme, no para que me estuvieras diciendo cada 5 minutos que debo hacer
-lo siento ¿sí? – me miró arrepentida.
-bueno – sonreí – ya entremos, no quiero que el profesor nos rete- dije al sentir el timbre minutos atrás.

Pasamos el resto de las clases como siempre, pero esta vez estaba un poco 'mejor' si se podría decir, quizás esté bien que me 'distraiga' un poco y deba ir a la fiesta, pero no estoy 100% segura de asistir. Salimos al segundo recreo y me quedé conversando más con mi nueva compañera, sus padres no son adinerados, la verdad es que con mucho esfuerzo le pagan una buena educación, me emocionó la idea de tener una 'amiga' que sea tan sencilla como quizás lo soy yo, el tener mucho dinero no hace a una persona, es más, si yo fuera como ella o cómo lo es Ikuto, sería igual o incluso mucho más feliz de lo que soy. Quedamos de acuerdo en llamarnos si es que íbamos, ya que ella no quería estar sola en la fiesta.
Salimos de clases, me despedí de Yaaya y me fui caminando a mi casa, la verdad es que sólo queda a 3 cuadras de mi colegio, entonces es más práctico irse a pié, iba al comienzo de mi cuadra, cuando veo a mi madre conversando atentamente con una señora en la puerta de nuestra casa, me pareció extraño verla acá a esta hora, apresuré mi paso y a medida que avanzaba, más se distorsionaba mi cara de sorpresa.

-¡Hija! – dijo ella alegre, la mujer que estaba junto a mi mamá me miraba más sorprendida aún- te presento a la nueva empleada.
-un gusto, soy Amu Hinamori- dije amablemente, a pesar de que nos conocíamos, mi madre no sabía nada y tampoco está en mis planes que se entere.
-un gusto señorita Hinamori, yo soy Souko y estaré a sus servicios. –
-gracias Souko, pero sólo dime Amu. – Ella sonrió y yo también lo hice.- permiso, tengo cosas que hacer.
-espera- dijo mi mamá- ella no viene sola, Souko tiene 2 hijos, pero por problemas que no está en mí contarlos sólo vino con uno, el mayor, su nombre es Ikuto, espero que lo recibas bien- ¿Sólo vino Ikuto? ¿Qué pasa con Utau? ¿Se habrá quedado con sus abuelos? No lo sé, sólo pedí permiso nuevamente y subí rápidamente las escaleras, ni si quiera me fijé si es que venía alguien o no. Llegué a mi dormitorio, dejé las cosas a un lado y salí nuevamente, cuando bajé al primer piso, Souko me avisó que mi madre se había ido ¡Perfecto!, pensé, ahora podría aclarar toda esta situación.

-Tia Souko, disculpa- dije entrando a la cocina, me senté en una de las sillas que estaban alrededor de la mesa.
-¿Por qué me pides disculpas Amu? Esto es parte de la vida, yo sólo necesitaba un trabajo, tu madre cordialmente me ofreció este. Es más, ni siquiera sabíamos que esta era tu casa. No te preocupes, nadie se enterará de lo que tuviste con mi hijo- ella me guiñó un ojo.
-discúlpame porque sé que habrán veces en que mi madre estará insoportable y te hará la vida casi imposible – la miré, ella también lo hizo.
-soy la empleada, es normal que nos traten así-
-¡Claro que no! – Dije enojada, me paré de la mesa- tú no eres digna de que ella te trate mal en alguna ocasión, eres una mujer buena y eso es respetable. –
-aaw, gracias. – me acerqué a ella y la abracé.
-de nada, es lo mínimo que haría por usted. –Le respondí.- ¿ordenaste tus cosas?
-iba a preparar el almuerzo primero- siguió buscando unas ollas. –
-Haz lo que tengas que haces, eso es más importante, el almuerzo puede esperar.-
-pensé que venías con hambre. – Dijo ella
-no, además puedo comer una manzana y estaré lista- sonreí, ella también sonrió y se fue a la habitación de servicio.

La mamá de Ikuto es una persona hermosa y no se merece que mi mamá con sus ataques de locura la trate mal o cosas por el estilo, lavé mis manos en el baño del primer piso y subí nuevamente, quise saber donde estaba Ikuto, ya que de verdad que lo extraño demasiado, este último tiempo, aunque hayan sido 2 semanas, han sido infernales para mí. Subí y comencé a buscar puerta por puerta en las 4 habitaciones sobrantes, obviamente no estaba en la mía, por eso busqué en las demás. Primera puerta: dormitorio de mis papás, no estaba. Segunda puerta: Dormitorio vacío. Tercera Puerta: Baño. La cuarta puerta la abrí con cuidado, en esa o en la siguiente podía estar él. En fin, al abrirla me encontré con la figura de Ikuto mirando una foto, me acerqué a él lentamente, creo que no se dio cuenta que estaba presente en ese dormitorio.

-Mam…- se quedó prácticamente pálido al verme- ¿Amu? – Se paró – no me digas que…
Asentí con la cabeza- Sí Ikuto, es mi casa- me acerqué más a él.
-ooh- se 'lamentó'- no quiero causarte problemas.
-¿Problemas? – intenté abrazarlo pero no me dejó.
-problemas- sonrió sarcásticamente- no quiero que tus padres te maten por haber tenido algo con el hijo de la nana
-pero Ikuto…yo te quiero –lo miré a los ojos.
-y yo a ti – me miró fijamente- pero sabes perfectamente que no podemos tener nada. Por la única razón que estoy aquí es porque tu mamá le dio la posibilidad a mi mamá de trabajar para poder pagar mi instituto – wow irá al instituto de música, pensé- aa y aparte… - se quedó cayado.
-no me importa la otra razón, Ikuto. – Miré el piso ocultando mis lágrimas, después de un rato volví a mirarlo- ¿Si no te hubiese encontrado hoy, tú nunca me habrías buscado? –
-hubiese sido difícil, me robaron mi celular, no tenía tu número, tampoco teníamos internet en casa y un pasaje hacia acá es muy costoso- dijo fríamente
-La respuesta es no- dije – nunca me hubieses buscado.
-eran posibilidades de 1 en un millón para encontrarte. – Insistió
-¿Por qué me haces esto? – Dije llorando – en el amor todo se puede, pero veo que nunca me amaste como yo logré hacerlo.
-Si te amaba Amu, es más, lo sigo haciendo pero…- lo interrumpí
-pero tienes razón, eres sólo el hijo de la empleada ¿no? – lo miré por última vez y salí directo a mi habitación, no me había dado cuenta que quedaba al frente.

No puedo creer lo que acababa de pasar, me volví a encontrar con la persona que hizo que estas dos semanas sean un infierno, ya que no estábamos juntos, pero mi sorpresa fue mayor al escuchar de su propia boca que nunca me habría buscado si es que no nos hubiéramos vuelto a ver más. Las lágrimas resbalaban rápidamente por mis mejillas, intenté calmarme pero todo fue en vano.
Abrí la ducha sin siquiera encender el agua tibia, debía despejar mi mente y bañarme con agua fría, después de que casi se me congelaron los huesos decidí salir y vestirme con mi ropa normal, no con uniforme. Llamé a Yaaya avisándole que me 'ocurrieron problemas familiares' para excusarme de que no iría a la fiesta, ella aceptó amablemente lo que le dije.

-Está listo el almuerzo- Souko abrió la puerta de mi dormitorio, avisándome-
-lo siento, no tengo hambre- la miré - ¿puedes guardármelo?
-claro- me miró con preocupación- tú sabes que puedes contar conmigo para cualquier cosa ¿cierto?
-si lo sé – sonreí- pero no creo que puedas ayudarme mucho – miré el suelo.

-¿Me puedes responder una pregunta?- la miré a los ojos, ella asintió con la cabeza- no soy tonta y sé que es demasiada la coincidencia de que JUSTO estés en esta casa trabajando ¿Quién tiene que ver en todo esto?
-en serio, tu mamá puso un aviso en el diario y yo lo vi, ni siquiera sabía que era tu familia- me miró fijamente pero no logré creerle
-¡Tia Souko no me mienta! – insistí, ella suspiró
-bueno – se acercó a mí y se sentó conmigo en la cama- poco después que tú te vinieras, tu mamá contacto a Ikuto- ¿Digo a Ikuto, verdad? – sí, a Ikuto. Le preguntó en qué trabajaba yo y si es que vivíamos muy lejos, él no quiso responderle, sólo le dio mi número de celular y nos comunicamos. – La miré sorprendida- le conté que vivíamos al otro lado de california, pero ella no se hizo problemas y nos mandó un pasaje para que nos viniéramos.
-¿Eso es cierto? – dije atónita. –
-es más que cierto, Amu. – Pensé por un minuto.-
-Pero, ¿Dónde está Utau?-
-ella- sus ojos se llenaron de lágrimas- el padre de mis hijos contrató un abogado, me demandó para tener la tuición de ella y bueno, yo no tenía recursos para defenderme, entonces – tragó saliva- entonces él ganó y no nos deja verla, dice que está mejor con él y su nueva esposa. – una fría lágrima cayó por su mejilla- lo único que me quedaba era trabajar aquí, tus padres le pagarán la academia a Ikuto – mi rostro se desfiguró ¿por qué mis padres harían algo así? Ellos no son ese tipo de personas- gano más dinero del que ganaba, como no pago arriendo estaré juntando para poder darle algo Utau todos los meses.
-Quiero que cuentes conmigo para todo lo que necesites, si quieres dinero sólo dime, siempre estaré contigo, eres una mujer maravillosa, mereces a tu hija. – la abracé.
-Disculpa- se secó las lágrimas- debo seguir trabajando- sonrió forzadamente- gracias.
-de nada, es lo mínimo que puedo hacer por ti.

Soujo salió de mi dormitorio, en ese mismo segundo miles de pensamientos aparecieron en mi cabeza ¿Por qué mi mamá querría contactar a Ikuto y a su madre? ¿Por qué mis padres se ofrecieron cordialmente a pagarle toda la carrera en el instituto de música a Ikuto? Acá hay un secreto y sé que puedo descubrirlo. De tanto pensar me dio sueño, así que me recosté en la cama y dormí obviamente. Desperté cuando ella entró a mi dormitorio avisándome que estaba lista la once, ahora sí que tenía hambre, no comía desde el segundo recreo que había en el colegio, ósea desde las 12:25.
Lavé mi cara y me peiné un poco, me puse un polerón, ya que me había dado frío y bajé rápidamente las escaleras. Hoy es viernes, mis padres todos los viernes salen a cenar y llegan un poco después de la media noche, podría haber ido a la fiesta pero todas las noticias que recibí hoy terminaron por arruinarme el día y quitarme los ánimos para hacer cualquier tipo de cosas.

-¿Por qué tomas leche?- al fin habló Ikuto, luego de un profundo silencio, la verdad es que detesto consumir algo que provenga de algún animal, pero el doctor me recomendó que por lo menos en una semana consuma la mayor cantidad de calcio, ya que no quiere que sufra alguna enfermedad por ser vegetariana.- eres vegana ¿no?
-Sí- contesté fríamente- pero he tenido algunos problemas y me recomendaron por lo menos tomar un poco de leche ¿hay problemas con eso? – su madre nos miró por el ambiente tenso que había en la cocina.
-no, ninguno. – Masticó su pedazo de pan- me parece bien que de una vez por todas comas cosas buenas.
-Lo que yo coma o deje de comer no te importa, nada de mí debe importarte, Ikuto- tomé un sorbo de la leche, casi vomito, pero así es la vida.
-claro que me importa Amu, tú me importas – quedé totalmente helada cuando él me dijo eso
-¿Q..u..é..e.? – Casi me ahogo.-
-me importas y lo sabes- Souko nos miraba tiernamente-
-creo que debo dejarlos solos- se retiró del lugar.
-¿Qué estás diciendo? Hace algunas horas me diste a entender que si no fuera por tu mamá, no nos hubiésemos visto nunca más-
-Amu, me he sentido demasiado mal estas últimas semanas, no sabes cuánto te extrañé, hemos tenidos muchos problemas, estoy frustrado, no sabía cómo reaccionar.- su mirada se tornó de arrepentimiento
-pero no por eso me ibas a decir todas esas palabras – dije enojada- no entiendo todo lo que pasó con mi mamá y tú, pero si sé que tiene algo que ver en todo esto.
-Tú mamá lo único que quiere es que seas feliz, ¿acaso no lo puedes entender?- se acercó un poco más a mí – me dijo que con todo esto quería lograr que te sintieras mejor, por eso me llamó, ahora; cómo consiguió mi número, ni idea.
-Pero…
-Pero nada, te amo y eso lo debes tener más que claro, sé que es raro que yo sea el hijo de tu nana, sé que a veces te avergonzarás de estar conmigo, pero te amo y tú me amas. – lo miré a los ojos y pude recordar porqué me enamoré de él hace más de un mes atrás, pude reconocer que yo también estaba cometiendo un error al no escucharlo. –
-obvio que te amo- lo miré fijamente a los ojos, estábamos a escasos centímetros de distancia- pero no quiero que nunca más diga que me avergonzaré por estar contigo, sabes que no es así. Si es que antes no te mostraba era por miedo a la reacción de mis padres, pero ahora que mi mamá sabe de lo nuestro porque ¿lo sabe verdad? – lo miré y él asintió con la cabeza
-me vi en la obligación de decírselo –
-bueno, ahora que sabe de lo nuestro será todo más fácil. – sonreí y nos acercamos poco a poco hasta volver a encontrar nuestros labios, desde hace mucho tiempo que no nos besábamos y era como un martirio para mí, luego de este 'romántico' momento decidimos terminar de comer, para luego ayudar a Souko a hacer algunas cosas.

-Más tarde- lo miré – Quizás mañana.
-pero debes hablar con ella, tú sabes que te quiere y mucho.- me dijo Ikuto.
-si hablaré, no te preocupes- volví a besarlo- pero entremos, hace mucho frío- nos paramos del césped del patio y entramos al living, eran aproximadamente las 10 de la noche, ya que nos habíamos pasando todo lo que quedaba de tarde conversando, su madre se había ido a dormir y mis papás llegarían tarde como lo había dicho anteriormente.
-tengo sueño – me dijo él- nos levantamos muy temprano hoy. – Bostezó – lo siento, pero necesito dormir.
-no hay problemas- sonreí, me levanté del sillón y subimos las escaleras, llegamos a las puertas de nuestras habitaciones.
-que duermas bien, te amo- me dijo.
-yo también, tú igual duerme bien - sonreí y nos besamos por última vez antes de que cada uno se fuera a dormir.
Entré al baño y lavé mis dientes, salí y me puse el pijama para luego acostarme.

Al otro día desperté, es sábado, hay días en que los sábados mis papás trabajan, otros no. Hoy es el caso en el que no trabajan.
Fui directo al baño, me bañé y me vestí con una falda negra junto con unas calcetas rayadas de color rosado y azul y unos zapatos altos de color blanco y en la parte de arriba decidí ponerme una polera negra y encima un poleron rosado (N/A: Ropa de Amu en mi perfil) deje mi pelo suelto. Y bajé a tomar desayuno.

-bueno días- dije sonriente-
-buenos días- me dijeron mi mamá, mi papá y ¿Ikuto? –
-decidimos que Ikuto debía tomar desayuno con nosotros- dijo mi papá- ahora será como de la familia- ¿mi padre sabe? Ó ¿lo dice porque vivirá aquí? – Ikuto sólo sonrió.
-¿Cómo estás hija? – Dijo mi mamá
-bien gracias- todo ha estado muy raro acá- después quiero hablar contigo- miré a Ikuto y todavía no se le borraba esa sonrisa.
-¿Cuándo comienzas el instituto? – le dijo mi mamá, se notaba interesada.
-el lunes, hoy tenía pensado ir a comprar los materiales que necesitaré. – respondió él y luego tomó un sorbo de café.
-aa que bueno- le dijo mi papá- podrías ir con Amu, no debes conocer la ciudad. –Miré a mi mamá y ella me hizo un gesto raro
-claro, si ella quiere- dijo Ikuto
-por supuesto que quiero – sonreí.

Seguí tomando desayuno, la verdad es que mis papás andan demasiado raros, ¿ambos saben lo nuestro? Ya lo creo, mi papá nunca había sido tan 'simpático' con alguien, ni menos con algún hijo de alguna empleada. Me causó alegría que Ikuto se llevara bien con mis padres, después de todo no eran tan malas personas, ya que yo creía que lo devorarían cuando lo conocieran, si es que llegaban a conocerlo.


¿Cómo estuvo? Espero que les haya gustado :D

Dejen sus reviews :)