Hola :D volvi con un nuevo capitulo !

MUUUUUCHAS GRACIAS POR SUS REVIEWS ! YA SON 100 *-*

OJALA LES GUSTE :)


AMU POV

Caminé hasta el paradero de los taxis, abordé uno y le indiqué a donde me dirigía. Llegamos al lugar, no había nadie, creo que todo el mundo está trabajando y los niños en los colegios. Llegué al Central Park, antes de bajar pagué lo que correspondía al viaje y me fui caminando hasta 'Mi árbol'. No había nadie, así que me senté en una banca a esperar, tenía mucha hambre, entonces me acordé de que tenía una barra de cereal en mi bolso, la saqué y me la comí.

-Hola - me dijo Ikuto a unos 2 metros de distancia, de apoco se fue acercando, al llegar a mí besó mi mejilla –

-Hola – le respondí- creí que vendrías más 'tapado', así no podremos hablar.

-Ven- me guiñó el ojo y tomó mi mano, no hice nada, sólo lo seguí. Llegamos hasta ¿su auto?-

-¿Qué hace tu auto en este lugar? – le pregunté, sus vehículos deberían estar en Atlanta, no en New York.

-Lo mandé a pedir, pienso quedarme mucho tiempo acá. –abrió la puerta de copiloto y me ayudó a subirme, luego él hizo lo mismo pero con su puerta. - ¿Cómo estás?

-Mejor que ayer ¿y tú?-

-Genial – me sonrió nuevamente y puso el auto en marcha- Hablemos mientras, quiero llegar lo más luego a la clínica.-

-¿Tú…Tú has pensado que pasaría si es que espero un bebé tuyo?- le pregunté algo dudosa.

-Tanto así que no pegué un ojo en toda la noche- me respondió- Te amo, eso lo sabes- lo miré- y por eso vamos a enfrentar esto junto.

-Yo…Yo no quiero que sepa la prensa – le pedí en tono de súplica- no aguantaría con todo el acoso, además que debo seguir yendo al colegio, por lo menos hasta que se me note-

-Tranquila- me miró con unos ojos que muchas veces había notado que eran tan hermosos- nadie lo sabrá, sólo nuestra familia.

Estuvimos mucho rato en silencio, hasta que él lo rompió, por suerte.- Yo…Quería pedirte disculpas, sé que lo que hice estuvo mal, horrible, pero sabes que no lo hice con intención, fue una vez y…

- ¿Por qué todas las veces que tú me hagas algo así yo debo perdonarte como que si nada hubiese pasado? ¡Estoy Harta de que hagas lo que quieras conmigo!- alcé un poco la voz.

-primero: no me grites- dijo con voz calmada- Segundo: yo no hago lo que quiero contigo, Amu. No digas eso-

-Como quieras- dije un poco molesta- no quiero pelear ¿la idea era 'arreglarse', no? – le respondí en tono sarcástico.

-Ya, disculpa.

Condujo unos 15 minutos hasta que llegamos a una gran clínica, estacionó el Range Rover en el estacionamiento que estaba más abajo, o sea en el piso -4. Bajamos y me abrazó, así como de la nada.

-¿Qué pasa?- le pregunté, no pude evitar corresponderle el abrazo, de verdad que lo necesitaba en estos momentos.

-Te amo- me miró a los ojos- más que a nada en este mundo, sabes que siempre estaré contigo, siento haber sido un estúpido que 'hizo lo que quiso contigo' pero ¡Ya no más!, haz cambiado mi vida completamente, sé que estás embarazada, estoy más que seguro de eso ¿por qué? Te preguntarás, hace semanas que no he podido dormir, siento en mi corazón algo que a veces me preocupa, otras veces me pone feliz. Sé que tienes 17 años y por mi culpa no pudiste disfrutar todo lo que yo disfruté quizás, pero este es el comienzo de algo nuevo, algo que cambiará nuestras vidas.

-También te amo- dije con un hilo de voz, estaba a punto de llorar. De a poco nos fuimos acercando y nos besamos, Ikuto tocó delicadamente mi vientre y sentí algo raro, pero más que todo: me sentí apoyada.

Caminamos de la mano por los pasillos, no había casi nada de gente. Ikuto andaba con un abrigo, hacía mucho frío, además tenía puesto un gorro de lana y si es que no lo mirabas detalladamente, no te dabas cuenta de que era él. Llegamos hasta un mesón y yo decidí hablar con la enfermera.

-Buenas tardes- ella alzó su rostro, ya que miraba unos papeles atentamente- Necesito una consulta con el doctor…-miré una placa que estaba fuera de una puerta- con el doctor Mitchell –

-Está bien- me dijo ella- sólo tendrá que esperar que salgan los pacientes que está atendiendo. Mientras debe llenar esta ficha- me mostró un papel y me pasó un lápiz.
-gracias- tomé las cosas y me acerqué a Ikuto, llenamos el folleto con mi nombre, edad, rut, fecha de nacimiento, etc.-

Esperamos una media hora, Ikuto sólo tomaba mis manos y jugaba delicadamente con mis dedos, yo tenía más que hambre y ganas de ir al baño

¡AMU HINAMORI!- se escuchó una voz grave llamarme.

-¡Yo Soy!- dije alzando la voz, tomé la mano de Ikuto y junto a él entramos a la consulta médica.

-¿Señor Tsukiyomi? –Lo miró con sorpresa- nunca creí verlo por estos lados. Bueno, tomen asiento –nos sentamos frente a él- ¿Qué los trae por acá?

-¿Usted es Ginecólogo, no? –dijo algo 'obvio' Ikuto.

-Así es.

-Bueno, entonces la única razón como para que vengamos es por 'las dudas', bueno usted entiende- le habló nuevamente.

-Entonces ¿quiere una prueba de embarazo, no?- asentí con la cabeza- ya, ahora los tiempos han cambiado y no haremos nada incómodo, tomaremos una muestra de sangre y en media hora estará con los resultados, pase por acá. – me paré y fui hasta una camilla, subí mis mangas hasta un poco más arriba de mi codo, el doctor puso una especie de elástico en mi brazo para que se 'marcara' la vena. Extrajo un poco de sangre, admito que me dolió demasiado, pero no podía hacer nada.
-Si quieren esperan afuera- nos dijo-

-¿podemos esperar acá? –Le dijo Ikuto- afuera puede haber gente y no quiero que nos vean. –

-Claro, tomen asiento nuevamente- sonrió y salió rumbo al laboratorio.

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-Ahora que salieron de las dudas- nos dijo el doctor- pueden retirarse, pero ¡Felicidades! Espero que su hijo nazca bueno y sano.

-¡Espere!- le dijo mi novio. Él nos miró- ¿Cuánto dinero quiere por guardar silencio?

-¿De qué habla, señor Tsukiyomi? – el médico estaba extrañado.- yo no soy ese tipo de personas que anda ventilando las cosas que les pasan a mis pacientes.

-Eso espero, escúcheme – le dijo algo calmado- si la prensa o gente externa llega a saber de qué Amu está embarazada, usted pagará las consecuencias.

-Está bien, no se preocupen, nadie sabrá nada. Ahora, si me disculpan, pueden retirarse.


Nos fuimos al estacionamiento, la verdad es que estaba realmente sorprendida ¡Seré Mamá!, Ikuto no decía nada, no sé que le ocurría.

-¿Qué pasa? – dije después de un rato- tan callado que estás.

-Nada, solo que – lo miré y una lágrima corrió por su mejilla, la sequé con uno de mis dedos- Te amo- sonrió- estoy feliz ¡Seremos Padres! – dio un salto de alegría.
-aa O sea estás emocionado – sonreí y besé lentamente sus labios. –sólo espero que nadie más sepa que nuestras familias, quiero mantener en secreto todo, después me acosarían mucho.

-ya te dije que no debes preocuparte de eso- rodeó su brazo por mi cintura, dejando su mano en mi vientre. – nadie lo sabrá. – llegamos al estacionamiento, caminamos un poco y llegamos al auto, Ikuto abrió mi puerta y subí. – Hoy no tengo concierto – dijo antes de encender el motor- pero mañana tocare en el Estadio de New York – mi rostro se llenó de sorpresa. – allí termina mi, no pienso hacer más hasta unos meses. No quiero que vayas- me dijo como un padre le habla a su hija- te puede hace mal estar entre tanta gente, puedes verlo por la televisión, allí lo transmitirán.

-bueno, tampoco tenía ganas de ir, al otro día tengo que ir al colegio – sonreí –

-Mientras esperábamos estuve pensando en algo- me miró cuando nos detuvimos en un semáforo-

-¿Qué?

-Quiero que compremos un departamento, bueno, yo lo compraré- lo miré sorprendida- Si vamos a tener un hijo, mínimo que vivamos juntos ¿no? ¿Te gusta la idea?

-¡Me encanta! Obviamente que mis padres me dejarán, pero ¿por qué en New York?

-Porque aquí está todo. Sé que amas a tus padres y no podrías vivir lejos de ellos.

-aaw que eres lindo – me besó y avanzó el auto.

Seguimos conversando mientras Ikuto conducía hacia mi casa, ya que le indiqué el camino. Llegamos a mi casa, Ikuto estacionó el auto y nos dirigimos adentro . Entramos y estaba realmente cansada, fui al baño.

-¿Quieres algo de comer? – le pregunté

-No gracias, almorzé antes de juntarme contigo y no tengo hambre- se dirigió al ventanal. - ¡Mira! –me acerqué a él

-¿Qué pasa?- dije mirándolo a los ojos-

-Está por llover- me miró algo ¿triste? –no me gusta la lluvia.

-pero siempre lloverá- reí – no debes ponerte triste por eso. – besé su mejilla y me fui a la cocina, busqué algo de comer en el refrigerador y me decidí por un poco de leche con avena. –vamos a mi dormitorio, quiero ver televisión acostada-

-bueno – despegó su vista del gran ventanal y se dirigió conmigo hacia mi habitación, se sacó las zapatillas y se recostó al lado mío en la cama, mientras yo comía él veía un partido de Basketball con su cabeza apoyada en mi vientre, realmente se veía tierno. Estuvimos así mucho tiempo, hasta que me dio sueño y me quedé dormida. Desperté por el ruido de un celular, miré a Ikuto y él todavía estaba durmiendo, debe estar cansado. Podía ser algo importante así que contesté.

-¿Diga? –

-¿Ikuto? – conocía perfectamente esa voz, era Tía Souko , hace demasiado tiempo no hablaba con ella-

-¡Tía Souko! – dije algo emocionada, siempre fue muy simpática conmigo- soy Amu.

-¡Amu! ¡Tanto tiempo! – reímos por el tono que empleamos- ¿Cómo estás?

-Bien ¿y tú?

-Muy bien, supongo que Ikuto está contigo.-

-¡Sí!, pero está durmiendo.- le respondí sinceramente- dijo que hoy no tenía nada que hacer.

-No, sólo lo buscaba, son casi las 9 y estaba preocupada. ¿Se quedará contigo?

-No lo creo, cuando despierte yo pienso que se irá. Mañana debo estudiar, tú comprendes.

-Por supuesto. Bueno, espero que llegue sano y a salvo. – reí- nos estaremos viendo, que estés bien Amu.

-Usted también- le respondí y cortamos al mismo tiempo la llamada.

-¿Quién era? – me dijo con la voz ronca.

-Tu mama, estaba preocupada por ti, creo que debes irte.

-No quiero irme- habló como bebé- mañana tienes un concierto, necesitas descansar. Además yo debo dormir bien, mañana no quiero estar de mal humor- sonreí.

-bueno – hizo una mueca con la boca y se paró de la cama- mañana no creo que nos podamos ver, pero te estaré llamando o tú me llamas, ahí vemos

-Claro – bostecé-

-¿Sabes? – negué con la cabeza- mejor me quedo hasta que lleguen tus padres, debemos hablar con ellos. También estaba pensando en que si es que podría quedar acá mientras compro el departamento, no quiero quedarme en un hotel ni estar lejos de ti- sonrió -¿no hay problemas cierto?

-no, además tenemos otro dormitorio- le respondí. Seguimos viendo un poco más de televisión hasta que sentimos la puerta 'mis padres´, pensé-

Les dimos la noticia de que efectivamente iban a ser abuelos, antes de hablar como por 3 horas con Ikuto. La verdad es que la alegría reinaba en la casa, todo era más que perfecto, sé que esto cambiará mi vida, pero no me importan las consecuencias, este bebé es el fruto de nuestro amor.

Ikuto se fue a eso de las 12 de la noche, me llamó avisando que había llegado bien. Estaba tan cansada que apenas puse la cabeza en la almohada me quedé dormida.
Mi padre me despertó muy temprano, bueno a la misma hora de siempre. Busqué una toalla y como de costumbre me bañé y me sequé el cuerpo. Decidí vestirme con un pantalón de jeans junto con una polera morada y un abrigo negro junto con unas botas negras, hoy ya no estaba lloviendo así que no me hice problemas. Tomé desayuno con mis padres como de costumbre y luego de unos minutos nos fuimos al colegio, ya que él todos los días me pasa a dejar.

Saludé contenta a Rikka, ella me saludó feliz y seguí conversando con mi compañera que era demasiado simpática, por lo demás. Faltaban más o menos 10 minutos para entrar, así que me puse a leer un libro que lo inicié hace más o menos 4 días, era 'El Diario De Ana Frank', muy inspirador por lo demás. Alcancé a leer sólo 4 hojas hasta que el molestoso timbre sonó, antes de ir a la sala de clases fui al baño

Miré el horario y nos tocaba Ciencias, tomé mis libros y un block de apuntes, y me dirigí al laboratorio, por suerte recién estaban entrando. Me senté al lado de la ventana, eran puestos dobles pero yo estaba sola, alcé mi vista y me encontré con la perfecta sonrisa de Rikka.

-Creí que necesitabas compañía- me sonrió -¿Puedo sentarme, cierto? – le sonreí

-Por supuesto- se sentó al lado mío y sacó su libro de Biología. –
Puse atención a la clase, no me gustaba ciencias pero no era difícil, sólo eran cosas mías. Luego de un rato la profesora nos pasó unas guías, eran para repasar la materia del año anterior. Las terminé más que rápido y me quedé sentada haciendo nada.


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