Cap II: Granger...

Un creciente murmullo comenzó a formarse en el salón. Bellatrix comenzó a dar grandes zancadas para aproximarse a la desgraciada que usurpaba el puesto que tanto anhelaba, pero fue detenida por su hermana Narcisa evitando que cometiera alguna locura ante el Señor Oscuro. Al fin de cuentas, ella no significaba nada para él. Snape no hizo comentarios, ni escuchó a aquellos que se le acercaban para susurrarle frases al oído, simplemente se alzó de su asiento y haciendo una gran reverencia, se dirigió a su Señor.

- Mis felicitaciones, my Lord – su voz grave sobresalió entre los chillidos de los demás que estaban en el salón, lo que provocó que todos guardaran silencio, expectantes.

- Gracias, Severus, no esperaba menos de ti. – Snape inclinó su cabeza y dio un paso adelante mientras Lord Voldemort se dirigía a los demás – No daré mis motivos ni mis razones del por qué deseo desposarme, tampoco es de vuestra incumbencia el con quién lo haré – mantuvo una mirada de advertencia a Bellatrix, quien mostraba los dientes con profundo odio al ver su señor como acariciaba la máscara que llevaba puesta la mujer – así que ya están advertidos de no acercársele para molestarla – sus ojos se estrecharon como dos rendijas – Otra cosa... – comenzó a caminar mientras le daba la espalda a los demás – la boda será mañana por la noche, así que los quiero a todos aquí con sus túnicas de gala y sus mejores sonrisas. ¡Severus, Colagusano, acompáñenme!

La puerta del salón fue cerrada por Colagusano quien tembló de miedo al escuchar los gritos de furia que lanzaba en el interior Bellatrix. Apresuró su paso para poder seguir al Señor Tenebroso, ya que éste estaba llegando a sus aposentos junto a Snape y su prometida.

-Colagusano, tú te encargarás del banquete, que sea digno de mí. Dile a ése bueno para nada de Malfoy que te ayude. Eso es todo, ¡Retírate! – Colagusano hizo una reverencia tan marcada, que su horrible nariz tocó el suelo de la habitación y retrocediendo sobre sus pasos sin darle la espalda a su señor en ningún momento. Una vez hubieron quedado solos fue el turno de Snape, quien aguardaba de pie frente a la chimenea.

- Severus, sé que te preguntarás quién es y sé también que asumes que la mujer que elegí debe destacar en algo. – miró a su sirviente, pero al no vislumbrar ningún gesto en él prosiguió algo frustrado su discurso – Pues bien, la cuestión sobre quién es, sé que lo descubrirás tú sólo, el por qué, te lo diré yo; ella es la última descendiente viva de una rama oculta de dos fundadores de Hogwarts, una unión que jamás podría ser aceptada en aquellos tiempos ya que se condenaba severamente a la esposa infiel. Tras el asesinato de la hija de Rowena Ravenclaw a manos del Barón Sanguinario, ella quedó desconsolada y buscó consuelo en los brazos de Godric Gryffindor, fruto de ese "consuelo apasionado" nació un niño el cual fue ocultado hasta su nacimiento y luego enviado a una familia que se ocupó de hacer desaparecer el verdadero origen del niño y criarlo como un brujo más. Jamás fue enviado a Hogwarts, ya que en ese tiempo la educación mágica no era obligatoria, por lo que sus potencialidades jamás fueron pulidas y así fue que generación tras generación la vida de los descendientes de estos fundadores pasó sin pena ni gloria, hasta que hace cien años aproximadamente, un chico comenzó a destacar en Hogwarts por su insuperable inteligencia, un Ravenclaw habido de conocimiento y curiosidad. ¿Te parecen familiares estas cualidades, mi querido Severus?

El rostro impasible de Snape no demostraba lo rápido que su cerebro trabajaba buscando en alguna mocosa a la que había impartido clases esas cualidades, hasta que lo halló y sus ojos se abrieron denotando la sorpresa "Granger…".

- Con todos mis respetos señor, pero ella es una sangre sucia… – su voz sólo denotaba extrañeza.

- Sabía que lo descubrirías por ti mismo, pero déjame terminar la historia y después juzgas – Lord Voldemort se regodeaba con la atención que le otorgaba el pocionista, siempre disfrutaba el tener conocimientos inalcanzables para ese simple mestizo y que fuera él quien se los proporcionara.

- No lo juzgo, mi Lord, jamás podría poner en duda alguna de sus decisiones. – fue un humilde susurro de respuesta – Sólo es extrañeza, hasta donde sé, los padres de Granger son absolutamente muggles.

- Es por eso que debo continuar con mi historia; el nombre de este…curioso Ravenclaw era Mizar Andrews, abuelo paterno de tu insufrible alumna, como te he oído llamarla, éste descubrió, oculta en la estatua de Rowena Ravenclaw que está en la sala común de esa casa, un escrito hecho por la mismísima fundadora donde relataba con inmenso remordimiento y culpabilidad el destino del hijo no deseado mencionando el apellido de la familia adoptiva. Con esa información el muchacho logró dar con el árbol genealógico de dicha familia y no te imaginas la mayúscula sorpresa que tuvo al enterarse que él mismo era descendiente de dos de los fundadores de su escuela – miró a Snape que estaba en completo silencio aguardando con expectación la continuación de la historia – aquí es donde cuento parte de mi propia historia, Severus.

Snape sólo asintió en silencio, como animándolo a seguir, porque si algo tenía que agradecer es que ese asqueroso ser le tuviera tal confianza de revelarle parte de sus pensamiento y conocimientos.

Lord Voldemort cerró sus rojos ojos, como si recordar ese episodio de su vida le trajera gran satisfacción – haciendo algunas…investigaciones en Hogwarts, también me enteré del mismo secreto tan celosamente guardado y que el escrito encontrado por Andrews, era parte del diario de vida de Rowena arrancado por el mismísimo Gryffindor y escondido en la base de la estatua cuando ésta estaba en construcción. Cuando estaba reclutando seguidores a mi causa fui a hacerles una pequeña visita. Toda la hermosa familia estaba reunida incluida una pequeña bruja de tan sólo unos meses de vida que el viejo Mizar tenía en brazos, escuchó mi propuesta y tuvo la osadía de pedirme veinticuatro horas para pensarlo. Cuando volví, doce horas antes de lo pactado, estaba en plena actividad de mudanza, convencidos que podían huir de mí. Aún escucho sus gritos suplicando a la muerte que viniera por ellos. – Hizo una leve pausa regodeándose en sus recuerdos teñidos de sangre- Recibieron lo que se merecen aquellos que menosprecian mi mano. Busqué a la pequeña bruja para hacerla pagar al igual que su abuelo, pero no la hallé por ningún lado, tras algunos días de búsqueda infructuosa, lo dejé de lado cuando cierto joven y ambicioso mago me comentó algo acerca de una profecía…el resto de la historia ya la conoces.

- ¿Cómo fue que llegó a aquella familia muggle… – los grandes ojos rojos de Voldemort hicieron proseguir a Snape con la frase - …my Lord?.

- Durante la noche visitaron a una pareja de dentistas muggles en su clínica en el condado, muy conocida por hacer caridad. Les modificaron sus recuerdos haciéndoles creer que la pequeña que sostenían en sus brazos era su única hija y que debían trasladarse a Londres para iniciar una nueva etapa en sus vidas. Esto lo supe hace algunos días gracias a los recuerdos de una vieja bruja vecina a los Andrews en aquella época, y a los propios recuerdos ya olvidados de Hermione Andrews.

Tras un prolongado silencio, Severus Snape se decidió a hablar, pero eligiendo cuidadosamente sus palabras.

- Mi Lord, entiendo a la perfección el porqué la eligió…dado sus genes, lo que aún no me queda claro es el para qué. Asumo que parte de ello es para vengarse del viejo Andrews por negarse a seguirlo, pero… ¿cuáles son sus otros motivos?

- Vida eterna.

Snape aguardó silencio, esperando que su señor prosiguiera, dado que eso nunca pasó, preguntó temerosamente.

- ¿Cómo podría ser posible aquello?

- Magia antigua… muy antigua, que utiliza sangre del recién nacido para elaborar una poción que otorga vida eterna. Mientras más pura y poderosa sea la sangre, más poderoso será el hechizo, he ahí el por qué mantuve viva a esa traidora de Granger. Independiente del hechizo o el método que se utilice para matarme, será inútil, no habrá nada ni mágico ni muggle, ni antiguo ni moderno que pueda contra mí – los ojos de Voldemort ya no miraban a Snape, sino que estaban puestos en su propio horizonte, aquel que lo hacía inmortal, pero el hilo de sus pensamientos se desviaron a que también debía ser el más poderoso, que la inmortalidad no bastaba si era débil. Debía hallar también esa legendaria varita si quería que todos sus propósitos se cumplieran…


Hola a todos, soy yo otra vez!

Muchas gracias a todos los que pasaron por aquí y dedicaron un poquito de su tiempo en leer las barbaries que salen de mi mente...espero no haberlos defraudado

Agradezco enormente a Anita Snape por guiarme en mi loca carrera de seudo escritora...PERDONA POR PRESIONARTE TANTO! mil besos para ti...

Aún estoy aprendiendo a usar esta herramienta (fanfiction...para las que pensaron en otra herramienta)...así que pronto estaré respondiendo los reviews a las personar que dedicaron un poquito más que un poquito en además dejar su comentario.

MIL BESOS A TODAS/OS y nos vemos en el próximo cap...