Siento mucho haber tardado tanto, ruego a Merlín que no vuelva a ocurrir...MIL DISCULPAS!

Diré algo que no había dicho antes:

La trama principal, los personajes y los paisajes (escenografías o como se llamen) no me pertenecen...sólo mi loca idea de modificar siertas partecillas, por lo tanto no lucro ni me beneficio de ninguna manera...salvo la gran satisfacción de recibir sus reviews. (obvio!). Sólo la señora JKR gana...y vaya que gana!

Ahora...A LEER!


Cap III: Maldición Imperio

Lord Voldemort sonrió de manera maliciosa al darse cuenta de la expresión del que consideraba su mano derecha. Habría dado su varita por averiguar cuáles eran los pensamientos estarían circulando por su mente, al darse cuenta que estaba a punto de casarse con una de sus ex alumnas y cuáles eran los propósitos de aquella unión. Estuvo a punto de violar la mente del profesor y colarse furtivamente en su mente, pero desechó la idea.

Tras un largo silencio, Snape pudo volver a su habitual compostura y frialdad. Sabía que la chica jamás se ofrecería de concubina de manera voluntaria, y mucho menos para aquel ser. Sabía que la chica querría estar antes muerta que dejarse tocar por el Señor Tenebroso, así que la única manera de conseguirlo era someterla bajo la influencia de la maldición Imperius. Poco después, pudo confirmar su teoría.

- Está bajo la maldición Imperius, la tengo bajo mi poder desde ayer. Lamentablemente, no alcancé a matar a sus padres adoptivos, la muy bastarda los alcanzó a esconder. – chasqueó la lengua y fijo su mirada en la castaña que le devolvió una miraba vacía, sin vida. – Quiero que la prepares para la boda… elegirás su atuendo y estará bajo tu custodia. –hizo una pequeña pausa clavando sus ojos rojos en Snape- Si algo le pasase...lo pagarás con tu vida, no sin antes lamentarlo. También cúrale las heridas, la muy idiota no quiso venir por las buenas.

Lord Voldemort se retiró de la habitación, dejando a un muy desconcertado y muy disgustado Severus Snape. "él no sería la niñera de nadie, aunque el mismísimo diablo se lo pidiera" Se acercó a la muchacha y la miró a sus ojos que miraban el infinito, vacíos… sintió lástima por lo que le esperaba vivir. Sabía lo sádico que era Voldemort con las desgraciadas brujas que se llevaba a la cama, la única que lo disfrutaba era la desquiciada de Bellatrix, pero de ella se podía esperar cualquier cosa. Definitivamente, tendría que cuidar de ella y buscar alguna alternativa de sacarla de allí sin que corriera peligro ella ni él mismo.

La llevó a la habitación que la habían designado, le quitó la máscara arrojándola con desdén al suelo y se paró junto a ella. Tras estudiarla con atención, acercó sus labios a su oído y susurró:

- ¿Me escucha?- preguntó pasando una de sus manos delante de sus ojos.

Nada, su vista seguía perdida en algún punto de la pared. Intentó con algo que no sabía si daría resultado. Jamás lo había utilizado con una persona maldecida por un Imperio, alzó su varita y la apuntó.

- ¡Legerement! – se vio caer en al vacío, como si cayera al abismo, que pensó jamás podría salir de ahí y se arrepintió de la absurda idea que había tenido.

-"Todo por ayudar a una mocosa, sabelotodo e insufrible" – la mente de la castaña por fin se estabilizó y mostró una habitación en la que estaban la castaña y dos adultos, un hombre y una mujer. Asumió que eran sus padres adoptivos, miró por una ventana y se percató que la ciudad que estaba fuera, no era Londres, tampoco alguna provincia de Inglaterra. Frunció el ceño y contempló cómo le modificaba la memoria a sus padres, haciéndolos creer que toda su vida habían vivido en Australia

-"Así que estamos es Australia...debo reconocer que la idea de modificarles la memoria y darles nuevas identidades fue buena" – pensó Severus. La escena cambia, y ella está, al parecer, en su habitación empacando su baúl a toda prisa. Una fuerte explosión proveniente del primer piso hizo temblar los cimientos de la casa, haciéndola caer. Hermione saca su varita y apunta con decisión hacia la puerta de su habitación, pero es inútil. Un poderoso hechizo le es lanzado desde fuera y la chica sale despedida por los aires. Su cabeza choca contra un muro, dejándola aturdida por un momento, pero enseguida comenzó a defenderse como la leona que era. Intentó escapar lanzando maldición tras maldición contra el Señor Tenebroso, sin resultado alguno. La escena cambia y escucha los gritos de la chica al ser torturada. Puede sentir como propio su dolor, siente el miedo de la chica a la muerte…

- "Suficiente" – Severus bajó su varita, su respiración era agitada. Una vez recompuesto de su viaje por la bloqueada mente de su ex alumna, acercó su rostro al de ella, mirándola fijamente a los ojos. Logra advertir en ellos un destello, un brillo que lo atrapa por apenas unos segundos, es en ese momento cuando un grito angustioso resuena en su mente – "¡Ayúdeme, por favor!".

La conexión dura apenas unas milésimas de segundo, pero suficiente para notar el terror que debía estar sintiendo esa jovencita en su interior. Presa de un arrebato que su mente no logra explicar, muy poco común en él, la apunta con su varita y susurra

Finitte Incantatem – la chica se desplomó como si de una muñeca de trapo se tratara. Snape la tomó en sus brazos con facilidad y la acomodó en la cama. La despojó de la capa y contempló la gran cantidad de heridas que cruzaban su cuerpo, de lado a lado por su torso y espalda. Revisó el golpe de la cabeza, no había sangre, pero si una gran inflamación, sus piernas no estaban mejor y sus brazos estaban llenos de hematomas y heridas abiertas.

- ¡Maldición, Granger! – las palabras fueron dichas con frustración - ¿Por qué es tan jodidamente buena para meterse en problemas?. Desde que la conozco, era una experta en meter las narices en donde no debía, porque ni crea que no me di cuenta que fue usted la que me robó los ingredientes para preparar su poción multijugos…- sus manos la habían tomado por lo hombros y la zarandeaba con furia. Cuando se calmó dio un largo suspiro y le acomodó la ahora muy alborotada cabellera. No quería que Voldemort la viera tan descompuesta, podría pensar que la atacó o cualquier otra cosa y eso no era conveniente. – Supongo que esta vez usted no tuvo la culpa que ese mago psicópata la escogiera para utilizar su vientre.

Con algunos hechizos logró parar la hemorragia de algunas heridas, pero necesitaba sus pociones para curarla por completo, así que la adormeció y encendió la chimenea para que entrara en calor, ya que temblaba sin control. Salió de la habitación, cerrando tras sí con un poderoso hechizo. No se podía arriesgar que la loca de Bellatrix quisiera hacerle una visita poco amistosa. Además tenía muchas cosas de las qué ocuparse y tardaría un poco en regresar. Debía ir a escribir algunas cartas, y la joven necesitaría un poco de ropa limpia, nada muggle, por supuesto. Y dado el tipo de ceremonia que tenía en mente el Señor Tenebroso, también tendría que ocuparse de encargar un vestido de novia... Maldijo entre dientes mientras se dirigía a sus aposentos.


Fue corto...lo sé. El próximo será un poquito más largo.

Un beso a tods por su paciencia...y bienvenidas ls que comienzan a leer.

Nos vemos el próximo capítulo