Cap IV: La lechuza
- ¡Ron! ¡Cálmate! Con esa actitud no conseguiremos averiguar algo más sobre qué le pasó a Hermione… – Ginny zarandeaba furiosa a su hermano, que no dejaba de pasearse frenético por las habitaciones de lo que había sido la casa de Hermione, la cual estaba completamente destrozada, como si hubiera soportado el más rabioso temporal. No había rastro de ella ni de sus padres.
La pelirroja dejó de sacudir a su hermano cuando se percató de un libro que estaba arrojado bajo una mesa destrozada. Estaba machado con las tintas que seguramente reposaban sobre la mesa y varias de sus páginas estaban arrugadas. La chica se acercó a la mesa, pasando la mano sobre él, deshaciéndose de varios objetos que estaban encima. Finalmente, lo tomó entre sus manos, abriéndose por las páginas finales, que contenía una foto de los padres de Hermione a modo de marcador. La chica frunció el ceño al leer la página, que se titulaba "Hechizos modificadores de memoria". No pudo evitar sonreír levemente… su amiga siempre había sido de lo más astuta – Ha sido muy inteligente, pero demasiado descuido dejarlo de esta forma, lo más probable es que no haya alcanzado a ocultarlo- Dijo Ginny llamando la atención de su hermano, al que le mostró el libro a Ron y le comentó su teoría. Con esa nueva pista, abandonaron la casa de su amiga y regresaron a la Madriguera.
Molly estaba con el rostro compungido por la angustia entre tanto, su esposo Arthur se apresuraba a enviar lechuzas para reunir cuánto antes al resto de la Orden del Fénix. Debían actuar con emergencia, no debían perder tiempo y encontrar a Hermione lo antes posible, las horas que transcurrieran sin hacer nada podían ser de vital importancia, en la que la vida de la muchacha podía darse por perdida... lo que esa chica sabía era demasiado valioso para los mortífagos, tanto, que podría destruir todas las esperanzas de acabar con el Señor Tenebroso e incluso, con la vida de Harry Potter... y sabían que Hermione prefería la muerte antes de traicionar a sus amigos.
No pasaron más de cinco minutos después de ser despachadas las lechuzas, cuando una serie de explosiones de apariciones se comienzan a escuchar en los jardines que rodean a la Madriguera. Pronto toda la Orden se encontraba en la sala, discutiendo lo que probablemente había sucedido con Hermione. Harry se mantenía sumergido en un silencio sepulcral, tratando de hacer funcionar su cerebro en busca de alguna explicación pausible de la desaparición de su mejor amiga, pero sus esfuerzos eran vanos y su desesperación crecía a cada segundo.
Moody alzó la voz haciendo que el resto guardara silencio.
- Lo primero que haremos será buscar más pistas en la casa de Hermione, así que volveremos a ese lugar a ver si encontramos algo que nos dé alguna señal…- Iba a proseguir pero fue interrumpido.
-¡Yo quiero ir! – gritaron a coro Harry y Ron, pero fueron rechazados terminantemente por el auror.
- Ustedes corren más peligro que su amiga, no los quiero merodeando por la casa de Granger. No tienen idea la cantidad de mortífagos que deben haber al acecho por el barrio esperando a que uno de ustedes aparezca por allá...- Su ojo de cristal se giró abruptamente, mirando fijamente hacia el chico de la cicatriz en forma de rayo – y sobre todo tú, Harry, puede ser una trampa para darte caza.
-¡No me importa!- gritó el muchacho.
Los chicos iban a seguir protestando, pero el padre de Ron apoyó a Ojo Loco y no les dio opción de réplica, zanjando la cuestión.
- Shakelbolt y Lupin me acompañarán, los demás esperarán aquí. – la orden fue tajante y sin perder más tiempo los tres aurores desaparecieron con un sonoro plop.
Los tres se sorprendieron al no encontrar a ningún mortífago merodeando por los alrededores de la casa de la castaña, al entrar la encontraron tal como los chicos habían descrito: muebles y decoración rota, cortinas rasgadas, tubería reventadas... sea lo que sea que haya sucedido en ese lugar, la chica había dado todo de sí para no ser atrapada. Buscaron por más de una hora, pero nada encontraron. Tampoco la marca tenebrosa fue dejada como muestra que el destrozo fue obra de mortífagos, sin duda, la persona que había logrado atrapar a la castaña sabía muy bien lo que hacía y no quería ser descubierto.
Regresaron con las manos vacías, salvo cargando el baúl de la joven, que se lo entregaron a la menor de los Weasley. Tras mirar el contenido un momento, Harry, Ron y Ginny se sentaron derrotados en uno de los sillones y cubrieron sus rostros con ambas manos, echándose a llorar. Arthur Weasley y Remus Lupin, tenían su mirada fija en el crepitar del fuego de la chimenea, mientras que Molly y Tonks tenían su mirada perdida en la ventana que daba a los jardines de la Madriguera. Kingsley Shakelbolt había vuelto a su puesto junto al ministro muggle, por lo que no se encontraba junto a los demás y Ojo Loco Moody mantenía su mirada en los tres muchachos, rogando a Merlín para que ninguno de ellos cometiera alguna locura por salvar a su amiga.
El mundo mágico no podía permitirse perder a Harry Potter en este momento.
El grito de sorpresa de Molly los sacó a todos de sus pensamientos
–¡Una lechuza! – gritó señalando fuera del cristal de la ventana. Todos se apresuraron acercarse y mirando hacia la dirección que señalaba sus rechonchos dedos. Por el cielo, se acercaba lentamente una lechuza oscura, con dos grandes ojos amarillos. Cuando ya estaba por entrar, abrieron la ventana rápidamente para darle paso. El ave se posó junto a Lupin y estiró su pata para que sacara el pergamino que tenía amarrada a ella. Lupin sacó la nota adherida y la desenrolló cuidadosamente, comprobando que no se tratara de una trampa. Cuando terminó de leer la corta misiva, se la tendió a Alastor Moody quien al finalizar su lectura, gruñó audiblemente.
- ¿Crees que podemos confiar en él? – La mirada interrogante de Ojo Loco dejaba ver la nula confianza que tenia hacia el autor del mensaje.- Después de todo lo que ha hecho…
- No tenemos alternativa – fue la simple y tajante respuesta del hombre-lobo.
- ¿De qué hablan? ¿Qué dice la carta? ¿Quién la manda? – la lluvia de pregunta fue hecha por los tres amigos de la castaña. Moody extendió el pergamino hacia los chicos, para que pudieran leer el mensaje. Harry fue quien lo tomó y lo leyó en voz alta para que los otros dos chicos escucharan.
"El Señor Tenebroso la tiene, trataré de mantenerla viva, no prometo nada más.
S.S."
El rostro de los chicos languideció, no podían creer que su amiga estaba en poder de Voldemort y mucho menos que su vida dependía de los cuidados del asesino de Dumbledore. Harry hizo señas a los otros dos chicos para que lo siguieran a la habitación que compartía con Ron buscando un poco de privacidad. Una vez cerrada la puerta, el primero en estallar fue el pelirrojo.
- ¡Tenemos que ir a rescatarla! – Ron temblaba de furia, su rostro había pasado del pálido cadavérico al rojo furioso y casi se podía ver el humo que salía de sus orejas.
- No podemos, Ron. – dijo Harry como respuesta al arrebato de su amigo – Tenemos una misión que cumplir y no nos podemos retrasar más de lo que ya lo hemos hecho. – sus ojos se ensombrecieron ante la cruda realidad. Dumbledore les había encargado una misión, destruir los Horrocruxes para poder derrotar a Voldemort y su objetivo era ese, así podrían derrotarlo y rescatarían a su amiga, pero si se embarcaban en una misión suicida por rescatar a Hermione, probablemente no lograrían lo uno ni lo otro.
- ¿Pero qué tienes en la cabeza? ¡¿Cómo se te ocurre que podemos dejar a Hemione en las manos de Vol...de Vol… del-que-no-debe-ser-nombrado y confiar en el murciélago grasiento que la rescate? – sus ojos estaban inyectados en ira y resoplaba furiosamente mientras tomaba a Harry de las solapas de su chaqueta. Harry se zafó de un tirón del agarre de su amigo y lo enfrentó con la mirada.
- ¡Ella también es mi amiga!- gritó-¿Crees qué eres el único que está sufriendo por ella? ¡No me hace gracia tener que dejarla en manos del asesino de Dumbledore, pero no podemos hacer nada! – sintió el apretón de la mano de Ginny en la suya y su voz se suavizó convirtiéndose casi en un susurro - ...pero si no vencemos primeramente a Voldemort, difícilmente la podremos rescatar con vida. – miró con ojos suplicantes a Ron buscando apoyo – Ron, ella depende del éxito de nuestra misión con los Horrocruxes. ¿es que no lo entiendes?
- De acuerdo, pero no sé como lo vamos a hacer, ella es la que piensa por los dos.- Con una mueca de torpeza, logró sacar una sonrisa a su mejor amigo y a su hermana. Luego los tres se dispusieron a trazar posibles planes de acción para buscar y destruir a Voldemort.
Ginny miraba sonriente a ambos y comentó:
- Muy bien, ¡manos a la obra!, hay un baúl repleto de libros que debemos comenzar a leer, alguna pista debe haber dejado Hermione que nos ayude a empezar la búsqueda – y con paso firme se dirigió al pesado baúl recuperado por el ex auror y comenzó a lanzarle libros al azar a los jóvenes magos, quienes recibieron en sus manos los libros como si éstos estuvieran cubiertos por alguna viscosa y maloliente sustancia.
- ¡Nooooooo! – los libros fueros desperdigados por el piso de la habitación y la joven Weasley sólo alcanzó a vislumbrar el oscuro cabello del mago con la cicatriz en la frente poco antes que se cerrara la puerta de un sonoro golpe. Chasqueó su lengua y con un movimiento de cabeza de lado a lado comentó:
- Hombres…
¡Hola!
Yo nuevamente por aquí, espero que les haya gustado este capítulo, en el próximo sabremos en qué situación se encuentra nuestra pareja favorita
Otra vez mil gracias a todos quienes se toman algunos minutos de su calioso tiempo para dejar un review, no se imaginan lo mucho que me alienta el ver mi buzón de mensajes...con mensajes!
AnitaSnape, mil gracias por tus maravillosos aportes, sin ti a este fic le faltarían luces, sabores y colores
Y ahora...a comentar!
