Declaimer: Nada me pertenece, salvo la loca idea de itual a los personajes en otro contexto. No hago dinero con esto, sólo la señora JKR se ha hecho multimillonaria gracias a su maravillosa historia
Cap V: La tercera idea.
- ¿Cómo rayos se supone que sacaría de ahí a la chica sin que sospecharan de él? Es el único que conoce su identidad y el único que tiene acceso a la chica. Definitivamente era una misión imposible, a lo más que podría aspirar sería a tratar de mantenerla viva hasta que su hijo nazca, ya que una vez cumplido su objetivo de concederle un heredero al Señor Tenebroso no tendría ningún valor para él y la mataría sin piedad. A ella y al niño. –
Caminaba con aquellos pensamiento de regreso a la habitación designada a Lady Voldemort cuando vio a una furiosa Bellatrix lanzándole hechizo tras hechizo a la puerta de la habitación sin éxito de abrirla, con una sonrisa torcida se acercó hasta estar a la altura de la bruja y con gesto cargado de ironía le preguntó
- ¿Tienes algún problema para abrir la puerta?. Si usas tu cabeza...y la estrella contra la puerta, probablemente ceda y puedas entrar – acercó su ganchuda nariz hasta casi rozar la cara de Bellatrix y continuó en un susurro- si es que el aturdimiento te lo permite...
La bruja alzó su varita y se la puso en la nariz a Snape hundiendo la punta en ella – No me provoques Snape, porque tú no eres nadie para hablarme de esa forma, ahora ¡abre la maldita puerta! –
- ¿Para qué?. ¿Quieres entrar y preguntarle a Lady Voldemort cuál es el secreto para conquistar al Señor Tenebroso? – su sarcasmo hacia llegar al límite de la paciencia a Lestrage, si no fuera porque algo de cordura aún mantenía en su mente, hace mucho que habría matado a Snape, por lograr ser la mano derecha de su Señor a punta de engaños, porque ella sabía que engañaba al Señor Tenebroso y no descansaría hasta poder probarlo. Y ahora tenía más motivos para acabar con él, ser el celador de esa usurpadora- mmm…no lo creo. Lo siento – Snape puso una mueca mezcla de pena y sarcasmo que enfureció aún más, si cabe, a Lestrage – nadie puede entrar... especialmente tú, pero si quieres puedes hablar con el Señor Tenebroso y decirle que quieres tener una "charla de chicas" con su prometida –
Si lo hubiese podido matar con la mirada, Snape habría muerto y vuelto a la vida, sólo para que Bellatrix lo hubiese mandado al infierno nuevamente, pero sabiendo que nada sacaba con insistir, se giró sobre si misma y caminó en dirección opuesta, pero sus pasos se vieron interrumpidos con el comentario final que hizo el pocionista.
Es joven y bella, Bellatrix, no tienes punto de comparación con ella…por algo no te escogieron a ti. –
Bellatrix aferró con fuerzas su varita y canalizó todo el odio que sentía hacia ese hombre en la maldición que acabaría con él.
- ¡Avada Kedavra! – pero el destello verde se perdió en el pasillo porque su destinatario ya no estaba ahí
- "Esto será más difícil que lo que pensaba" – pensó y con un suspiro activaba nuevamente los hechizos protectores de la habitación y se disponía a ver en qué estaba la chica. Observó a la joven bruja que yacía tendida en la cama y pensó en todo lo que se le venía encima. No dudaba del temple de ella, pero su cuerpo era frágil y las torturas y humillaciones serían infinitas. Se acercó a la cama y en la mesita de noche comenzó a dejar una a una las pociones que utilizaría para curar a la muchacha. La alzó un poco para hacerla beber una poción analgésica, debía primero calmar el dolor, luego la depositó en la cama y comenzó a curar la herida de su cabeza. Para curar los cortes y arañazos de su torso levantó la desgarrada y sucia blusa y comenzó a aplicar la poción con sus manos, con movimientos circulares y suaves, una poción desinfectante y luego la cicatrizante.
Tan concentrado estaba que no se percató que la joven había abierto sus ojos y lo observaba con infinita extrañeza, pero pronto se percató de esa mirada que casi taladraba su cabeza y sin girar su rostro ni dejar de hacer su tarea le habló.
- Vamos Granger, vomite esa pregunta –
- ¿Es verdad? – Snape la miró tratando de ahondar más en la pregunta, pero ella se adelantó – ¿Qué mis padres no son mis padres y que me va a embarazar para hacer una poción que lo hace inmortal con la sangre de ese niño? – los ojos de Hermione estaban aguados en lágrimas, su rostro reflejaba el dolor más grande que se pueda sentir y Snape estuvo a punto de dejar de hacer su tarea e ir a abrazar y consolar a la chiquilla que no tenía culpa de ser quien era, pero su parte racional del cerebro fue más fuerte y lo mantuvo firme en su posición y su rostro mantuvo su inexpresividad.
- ¿Tengo que responder a una pregunta tan estúpida, Granger? – Hermione contuvo sus lágrimas, no sacaba nada con llorar – Lo escuchó de los propios labios del Señor Tenebroso – el pocionista miró el brazo izquierdo de la chica y se percató de la fractura que tenía a la altura del antebrazo, alzó su varita y con una mirada de advertencia le dijo – dolerá, a pesar de la poción analgésica que bebió –
Hermione asintió lentamente y se preparó para el dolor que le provocaría acomodar ese hueso roto. Snape nunca pronunció el hechizo en voz alta, por lo que Hermione sólo sintió el crujir de sus huesos y el dolor quemante en su antebrazo, cerró fuertemente sus ojos intentando en vano que unas escurridizas lágrimas escaparan y sólo los volvió a abrir cuando el dolor cesó.
- Por favor ayúdeme – suplicó Hermione, ya sin cuidado de ocultar su angustia
- ¿Y qué le hace pensar que yo podría ayudarla, Granger?. ¿Olvida que fui yo quien mató a Dumbledore, que soy un mortífago…un traidor? – la furia brotaba como cascada de los ojos del ex profesor - ¿podría alguien como yo ayudarla? – sus palabras y su voz reflejaban todo el asco que sentía hacia si mismo y no se calmó hasta que se percató que tenía agarrada a la joven por los hombros y la zarandeaba furioso.
- Usted no es malo, sólo no lo han dejado tomar sus propias decisiones – una risa burlona floreció en los labios de Snape.
- ¿Qué sabe usted? No es más que una insufrible sabelotodo que ahora se las da de terapeuta emocional – miró con desprecio a la chica, pero ciertamente reflexionando que en su vida no ha sido más que el juguete de otros, incluyendo a Dumbledore.
Hermione pasó por alto su burla y siguió como si no lo hubiese escuchado
- Tengo un par de ideas, pero no puedo sola – Snape se levantó de la cama, cruzó sus brazos sobre su pecho y la miró desde la altura.
- Ilumíneme, Granger – dijo con una fingida sonrisa
- Si pudiera escapar sin ser vista…
- ¡Olvídelo! – cortó tajante - no me arriesgaré a dejarla escapar si soy el único que tiene acceso a usted. ¿Cuál es esa otra brillante idea? – su ceja se alzó para dar una expresión de expectación, como invitándola a continuar, pero a la vez advirtiendo que más le valía que fuera inteligente en escoger el hilo de sus pensamientos.
- No quedar embarazada – dijo desafiante
- ¿Usted cree que el Señor Tenebroso es estúpido? Ante todo es un Slytherin y no dejará cabo sin atar, lo primero que me pedirá elaborar será una poción para la fertilidad y si esa poción no resulta, adivine de quién será la culpa. Es un riesgo que no estoy dispuesto a correr – y sin esperar respuesta giró sobre sus talones y abandonó la habitación.
Hermione quedó sola, angustiada y al borde de la desesperación. Debía encontrar una solución, algo, cualquier cosa que la sacara de ese embrollo. Cualquier cosa con tal de impedir que Voldemort se alzara en poder, pero su pena al saber que sus verdaderos padres estaban muertos y que jamás los conocería, la lejanía de sus padres adoptivos (al menos ellos estaban a salvo) y no poder comunicarse con sus amigos hicieron mella en el corazón de la joven, como si de tenazas ardientes se tratara. No aguanto más y dejó a las lágrimas escapar libremente para de esa forma, desahogar en algo su herido corazón.
Al día siguiente, Severus Snape llevaba en sus manos una delicada botellita con un líquido dorado en su interior, cuando entró a la habitación de la futura esposa de Lord Voldemort la encontró apoyada al cristal de la ventana, con claras evidencias de no haber dormido nada durante la noche y haberse dedicado a llorar como Magdalena, tampoco había tocado la bandeja con alimentos llevado por los elfos. Su estado de deshidratación, sus ojos rojos e hinchados y su cabello más parecido a un nido de pájaros que a cabello humano, le deban un aspecto similar al de condenada a muerte que al de una novia próxima a contraer nupcias.
- Tal como le dije, el Señor Tenebroso ha ordenado la elaboración de una poción para incrementar su fertilidad. Ha quedado tan bien realizada, que bastaría que el Señor Oscuro sacudiera sus calzoncillos y usted quedaría embarazada – Hermione lo miró como si hubiese despertado de un sueño, mantuvo la mirada en el mago de ropas oscuras y se acercó a él lentamente.
- Tengo otra idea – tomó entre sus manos la pequeña botellita, la destapó y se la tomó de un sorbo.
La ceja de Snape se levantó a la velocidad del rayo y la miró como si hubiese hecho explotar su caldero en mitad de una clase de pociones. Pero Hermione estaba decidida, aprovecharía los efectos que le produciría la poción y los usaría a su favor.
- Ya que no tengo opción para escapar de aquí ni de elegir si deseo o no embarazarme, al menos elegiré de quién– dijo con toda la seguridad del mundo.
El mago la miró como si hubiese enloquecido, tomo una profunda inspiración y prosiguió con lo que había venido a hacer: instruir en el protocolo de la ceremonia. Así que con todo el sarcasmo que pudo impregnar en sus palabras continuó como si no la hubiese escuchado.
- ¡Muy bien, Granger, magnífica idea!, ahora déjeme darle algunas indicaciones para el momento de la ceremonia. Desconozco si el Señor Tenebroso la mantendrá bajo la maldición Imperio, si no es así deberá comportase como si fuera de la realeza, usted ante todo se debe mostrar sumisa, delicada y por sobre todo…
Pero la frase no fue terminada porque unos delicados labios cerraron los suyos en un suave beso, sintió una pequeñas manos desatar los botones de su levita y por primera vez en su vida no supo cómo reaccionar. Sus labios eran dulces y su aliento más fresco que la brisa de la mañana. Y esas manos, esas pequeñas manos estaban llevando a cabo una tarea muy larga y aburrida, pero no intervino en ningún momento. Sabía que la poción aumentaba la lívido de la mujer, pero nunca pensó que le otorgaría tal grado de osadía. Salió de sus pensamientos cuando esas mismas pequeñas manos se abrieron paso por los huecos de su camisa; no pudo contener el suspiro que escapó de sus labios e inconscientemente sus ojos se cerraron; nuevamente su cerebro se apagó y se dejó arrasar por esa ola de sensaciones.
Hermione ya había quitado la levita y la camisa, sólo debía desabrochar ese molesto pantalón. No entendía cómo es que Snape no la había insultado y apartado de un manotazo, tampoco sabía cómo debía proceder una vez lo tuviera desnudo y dispuesto; su experiencia sexual era nula y no se atrevía a hablar por miedo a que su buena suerte se acabara. Puso sus dedos en la hebilla del cinturón, comenzó a halar lentamente el trozo de cuero, ya estaba a punto de soltarla de su amarré cuando sintió el fuerte agarre en sus muñecas y cómo éstas eran alzadas hasta la altura de su rostro.
- ¿Qué demonios cree que hace, Granger? – sus palabras fueron poco más que un susurro ahogado, pero la amenaza era latente en ellas. Fue apenas un chispazo de lucidez que lo hizo darse cuenta de la situación: "al menos elegiré de quién". Lo usaba.
Hermione no dejó reflejar su terror, alzó la mirada y lo enfrentó como la Gryffindor que era.
- Ya se lo dije, tengo otra idea – trató de soltarse de su agarre, pero la tenía asida con fuerza, ambos se miraron desafiantes.
- ¿Y yo soy el banco de espermas en esa retorcida idea suya? – ejerció tanta presión en las muñecas de la joven bruja que ésta emitió un lastimero gemido, sólo ahí dejo de presionar.
La chica se liberó del agarre y comenzó a masajearse sus magulladas muñecas, mientras una creciente ira conjugada con desesperación la hicieron alzar la voz a la persona que jamás pensó en desafiar.
- ¿Qué no lo entiende?, no tengo otra opción más que embarazarme y no puedo permitir que ese loco, megalomaníaco y ególatra gane más poder del que ya tiene – la respiración de Hermione era dificultosa dada su angustia – soy capaz de dejarme violar por cualquiera, pero ninguno de los de allá afuera podría mantener la boca cerrada – sus ojos comenzaron a aguarse, pero no permitió salir sus lágrimas – usted sabe que tengo razón – su voz se convirtió apenas en un susurro, dejó caer sus brazos y agachó su cabeza – es lo único más inteligente que se me ocurre a esta altura.
Siento tanto haber tardado en actualizar...no les daré excusas, sólo les pido humildemente su perdón!
Agradezco infinitamente a todas las que se tomaron unos minutos de su valioso tiempo y dejaron sus comentarios y criticas, ni se imaginan lo feliz que me hacen palabras y lo mucho que me instruyen sus críticas.
Espero poder actualizar esta vez con un poco más de recurrencia (NO ES UNA PROMESA, pero daré todo de mi para lograrlo, será mi desafío).
Sin nada más que decir...espero sus review, los cuales serán contestados a la brevedad.
