Declaimer: Ya saben, nada me pertenece y tan sólo los pido prestados un ratito para ubicarlos en situaciones alternativas

Advertencia: Este capítulo contiene escenas no apta para menos de edad, si lees es bajo tu responsabilidad. Por eso la clasifiqué como M.

Y ahora a leer...


Cap. VI: Míreme…

El mago mantuvo la mirada en la chica, comprendía a donde quería llegar, era consciente que no podía permitir que el Señor Tenebroso obtuviera más poder del que ya tenía, de lo contrario, el sacrificio de Dumbledore sería en vano, pero era aún más consciente del riesgo altísimo que corría si su señor se enteraba que el hijo que esperaba no era de él. La idea de la bruja tenía fallas que podrían incurrir en desastrosas consecuencias, por otro lado era la salida más viable; él podría mantener su status ante el Señor Oscuro y a la chica, con un poco de suerte, la podría mantener viva hasta el nacimiento del bebé, lo demás se vería en el camino.

No sabía cuánto tiempo llevaban observándose. Minutos, horas. Hermione estaba al borde de perder su paciencia, si Snape no reaccionaba pronto, lo haría ella, aún no sabía qué haría, pero ya se le ocurriría. En esas cavilaciones estaba cuando una mano de largos y pálidos dedos comenzó a desatar lentamente su bata. La chica quedó petrificada al sentir caer el trozo de tela y sólo quedar cubierta por el camisón. Siempre pensó que ella tendría el control en todo momento de la situación, pero darse cuenta que era su ex profesor el que tomaba la iniciativa la dejó paralizada. Sintió la delicada caricia en su mejilla y el rostro de él acercarse poco a poco al suyo, pronto sintió el susurro aterciopelado de la voz de su ex maestro cerca de su oído.

- Se hará a mi manera, Granger – susurró, mientras sus manos halaban los tirantes de su camisón y lo dejaba caer libremente rozando su cuerpo – soy tremendamente dominante en este tipo de artes.

La sangre se agolpó en el rostro de la joven dándole un aspecto de inocencia pocas veces visto en chicas de su edad. Snape no pudo reprimir el comentario burlón, sólo para regodearse aún más en la vergüenza de la chiquilla.

- Y dada su nula experiencia, dudo mucho que pueda llevar a cabo tan complicado ritual – Los ojos de Hermione se abrieron de tal manera que casi se salen de sus órbitas y Snape no pudo ocultar su sonrisa torcida – "Si, es virgen, tal como lo pensé. Esto será un poco más complicado de lo que creía" – pensó socarronamente. Tendrá que ser gentil con la chica. Sólo esperaba que la poción le brindase la excitación suficiente a la muchacha para que cooperara en la labor.

La bruja cerró sus ojos y dejó escapar un sonoro suspiro al sentir el leve roce de las manos del mago sobre sus pezones, que no dudaron en alzarse como dos majestuosos pináculos, rosados y duros. Los volvió a abrir intempestivamente cuando sintió la succión de la boca del hombre sobre su pezón derecho y los volvió a cerrar cuando una mano se dedicó a pellizcar levemente el izquierdo. De sus labios escapaba toda clase de sonidos que lo único que hacían era provocar más y más al oscuro mago.Sí, la poción estaba trabajando más que bien y de paso estaba elevando su propia excitación a niveles bastante elevados. Éste no pudiendo aguantar más esa música en sus oídos, alzó a la chica por los glúteos y la depositó delicadamente sobre la cama.

Si bien Severus Snape no era un hombre exigente con las mujeres que se llevaba a la cama, en muy pocas ocaciones podría decir que se cogió a una belleza, ya que las del burdel "Barón Rojo" eran baratas, pero no bonitas y las mortífagas eran interesadas en las ayudara con ciertos favores con el señor Tenebroso. Pero esta chiquilla era una mujer hermosa por donde la mirasen y eso lo motivaba a esmerarse aún más dar el máximo placer para que la experiencia fuera lo menos traumante posible.

Hermione, llevada por la excitación o por efectos de la poción, ya daba lo mismo qué, tomó el rostro de su ex profesor y lo acercó al suyo de manera violenta e imprimió en sus labios un beso apasionado.

Snape, sorprendido por la osadía de la chica, se dejó besar, pero comenzó a exigir la entrada en esa dulce cavidad, pronto ella accedió y comenzó una lucha de poderes entre sus lenguas que no hacía otra cosa que encender ambos cuerpos.

Pronto Snape comenzó a ralentizar esa dulce danza de lenguas, dientes y mordiscos y comenzó a descender por su cuello, se detuvo un tiempo en sus pezones, pero pronto reanudó la marcha, dejando un rastro de besos por todo el vientre de la joven y no paró hasta llegar a su zona más sensible. Comenzó a masajear su clítoris con su nariz, mientras que su lengua lamía la suave entrada de la chica.

Los ojos de Hermione se abrieron ante la impresión de lo que su ex maestro estaba haciendo con ella, sus manos se aferraron firmemente a las ropas de la cama y de su baca salió toda clase de sonidos y gemidos ahogados, sin ser capaz de articular alguna frase coherente. Se dejó arrasar por esa ola de sensaciones, todas nuevas para ella y un abismante placer se apoderó de todo su cuerpo.

La lengua del mago hacia maravillas en el cuerpo de la chica, pero él quería escucharla gritar su nombre, así que condujo una de sus manos a la entrada de la joven e introdujo dos dedos en ella y comenzó una suave danza de entrada y salida.

Si Hermione pensaba que ya estaba al borde de un ataque cardiaco, lo que el mago acababa de comenzar a hacer en ella, definitivamente haría estallar su corazón.

- Pro..profesor…- logró articular – uuhhhh…

La danza de lengua y dedos se hizo más intensa y los gritos de Hermione se habrían escuchado en toda la mansión si el mago no hubiese tenido la precaución de lanzar un hechizo silenciador en la habitación. Pronto comenzó a formarse un calor en su vientre que la consumía lentamente y una oleada de placer se apoderó de su cuerpo en un intenso orgasmo.

Cerró fuertemente sus ojos tratando de calmar su desbocado corazón. Puso una de sus manos sobre sus ojos cuando sintió que Snape se alejaba de ella. A sus oídos llegó el sonido del abrir de una cremallera. Su respiración aún no se calmaba cuando sintió al mago acomodarse entre sus piernas, sintió una de sus manos en la muñeca con la que se cubría los ojos y fue apartada lentamente.

- Míreme, Granger – los oscuros ojos del mago invadieron los suyos y un deseo salvaje por perderse en ellos viajó desde su entrepierna hasta su cerebro. Snape posicionó su duro miembro en la entrada de la bruja y le volvió a hablar – Es su última oportunidad para desistir de su tonto plan.

La entrecortada respiración del ex maestro hacia subir y bajar su pecho y las pequeñas manos de Hermione comenzaron a acariciarlo mientras asentía sin apartar su mirada de la de él.

- Estoy completamente segura que funcionará – aseguró con sus ojos brillantes y la respiración entrecortada.

- Muy bien, entonces no deje de mirarme.

Lentamente el duro pene de Snape se abrió paso por la estrecha cavidad de la joven, pronto sintió como la delgada barrera era traspasada mientras un leve gemido escapaba de los labios de ella. En ningún momento sus miradas perdieron el contacto, sólo un leve fruncimiento de cejas de ambos denotó el momento de la pérdida de la virginidad de la joven.

El nivel de placer fue in crecendo en el interior de Hermione cuando el mago comenzó a entrar y salir de ella, pronto estaban ambos rodando por la cama. En momentos la chica quedaba sobre el hombre, éste guiaba con las manos puestas en la cadera de la chica cada movimiento; ella sólo atinaba a recogerse el alborotado cabello con ambas manos y ofrecerle al mago un sensual baile de sus senos. En otros, era Snape quien estaba sobre la joven mientras ella, con sus largas piernas, envolvía las caderas de él.

- Ooohhh!...- los gemidos de ambos resonaban por la habitación como un canto candente y sensual. La boca del ex profesor recorrían el cuello de la chica; ella acariciaba su cabello y su espalda, clavando suavemente sus uñas cuando una nueva oleada de placer la hacía arquear su espalda.

- Más..- fue el ahogado gemido que salió de la boca de la chica.

- ¿Más qué, Granger? – susurró en su oído

- Más fuerte…profesor…- el poco raciocinio que mantenía el mago fue lanzado al olvido y el apabullante placer que sentía en ese momento se apoderaron de su mente, alma y cuerpo.

Cumplió con la demanda de la chica y sus embistes fueron aumentando en fuerza y velocidad. Los gemidos de ambos alcanzaban decibeles altísimos y sus cuerpos sudorosos no cesaban de moverse al compás de la sinfonía de sus voces. Pronto Hermione comenzó a temblar por el nuevo y creciente orgasmo que se avecinaba y con un largo y prolongado gemido pronunció el nombre de su maestro -"Severus…" - antes de caer rendida en la cama.

El hombre, al escuchar por vez primera, decir su nombre de manera tan erótica, no pudo contener el desborde de placer y apretando los diente, se derramó dentro de ella en un ronco gemido.

Cuando su respiración se hubo calmado, Snape trató de apartarse de la chica, pero ella no se lo permitió, sino que guiándolo para que se acostara a su lado, acomodó su espalda junto al pecho del hombre.

Snape guardó silencio y se dejó guiar por la joven; la chica acomodó su cabeza sobre el brazo izquierdo de su ex profesor y con el derecho rodeó su cintura. La extraña cercanía de la joven lo desconcertó y su extrañeza fue mayúscula cuando sintió que ella daba pequeños besos a los dedos de su mano izquierda.

Hermione no sabía qué hacer o qué decir, su mente trabaja a miles de revoluciones por minuto y no se percataba del rastro de besos que estaba dejando en los dedos y la palma de la mano del mago; jamás se imaginó que su primera vez sería de aquella forma, tan…placenteramente satisfactoria. Había leído sobre el dolor y la incomodidad, pero su profesor…ex profesor, mitigó enormemente todo eso, fue en extremo gentil y se preocupó por otorgarle el máximo placer que hubiese podido imaginar – "¿Sería siempre así?" – siempre pensó que se entregaría al amor de su vida, a ese pelirrojo torpe y algo lento que no había visto lo que para otros era evidente. Ahora no había vuelta atrás, tampoco arrepentimientos. Que Ron la perdonara, pero lo vivido en aquella habitación había sido, lejos, lo más placentero en su vida. Ahora, sólo restaba esperar a que aquella descabellada idea resultara.

Con su mano derecha, comenzó a acariciar el indomable cabello de la joven que tenía en sus brazos, como asegurándose que no fuera un sueño o producto de su perturbada mente – "¿De verdad había hecho el amor a su ex alumna, a la insufrible sabelotodo?" – Por increíble que fuera, así había sido, todo por hacerle caso en esa estúpida idea, pero jamás pensó que la chica lo haría sentir tan exquisitamente bien. Su juventud, su inocencia y por sobre todo su ternura lo hicieron olvidar su vida, su presente y su pasado, dejándose envolver por aquellas caricias que no sólo sanaban su magullado cuerpo, también su corazón; estaba consciente que parte de la disposición de la chica fue por efecto de la poción fertilizante, ya que ésta aumentaba su excitación, además de cumplir con su función fecundadora, pero aquella poción no era la responsable de los exquisitos movimientos que la chica había hecho sobre él, ni de los besos que es ese momento dedicaba a su mano izquierda. Ahora tenía otro problema, si la poción había funcionado, la chica estaría llevando en su vientre a un hijo suyo. Él jamás se cuestionó la posibilidad de ser padre, simplemente era algo que jamás sucedería y ahora debía lidiar con aquella responsabilidad sin que el Señor Oscuro lo notara. Se dio cuenta que había pasado mucho tiempo y que ya estaban atrasados, bajó lentamente la mano con la que acariciaba el cabello de la chica y la puso en su cintura, halando de ella y apretándola contra su cuerpo.

- Ya es tarde, aún debe tomar un baño y comenzar a vestirse – suavemente habló en su oído para no perturbar sus pensamientos. Además temía que ella fuera a reaccionar mal y arruinar todo lo vivido – su ajuar está en el closet.

Asintió levemente y aún sin girarse a ver su rostro preguntó:

- ¿Cómo sabremos si… funcionó? – No fue necesario mirarla a la cara para notar su vergüenza.

- Iré a buscar otra poción que hará de test de embarazo, cuando esté usted vestida le haré la prueba – La chica se volteó para poder mirarlo a los ojos, quiso decir algo, pero su mente no fue capaz de articular la frase – "¿Muchas gracias?"…"¿Lo disfruté…?""¿Larguémonos de aquí y olvidemos toda esta locura de la guerra?"– mejor guardar silencio. Buscó con la mirada algo para cubrir su cuerpo y salir al baño, pero sus ropas habían quedado tiradas al otro lado de la habitación.

Snape, leyendo su mente, convocó su capa con la varita y envolvió a la chica para que pudiera levantarse cómodamente. Una vez que la puerta del baño se cerró, él se vistió y salió de la habitación.

Media hora después, Hermione bebía una poción violácea y con gusto a anís, Snape la hizo tumbarse en la cama y comenzó a iluminar su vientre con la varita, mientras recitaba un corto hechizo en una lengua desconocida. Pasaron algunos minutos y pronto la luz blanca se tornó roja, momento en que Snape dejó de hablar y la miró directo a los ojos.

- Su plan está en marcha, Granger, felicitaciones – sin esperar respuesta la ayudó a levantarse.

La joven caminó hasta posarse frente al gran espejo que había junto al enorme closet y se contempló vestida de novia, no pudo evitar llevar sus manos a su vientre y comenzar a acariciarlo.

Snape, admirándola, lentamente caminó quedando detrás de la chica, se acercó a su oído y susurró:

- Estás bellísima, Hermione – tomó con una de sus manos el mentón de la joven y depositó un suave beso en sus labios. Ella lo observó con sus enormes ojos color miel y no supo qué hacer.

El hombre retrocedió hacia la salida de la habitación, sin dejar de mirarla, cuando estuvo lo suficientemente cerca del pomo de la puerta, alzó su varita y apuntó directo a la cabeza de la chica. Era hora de atar los cabos sueltos del plan.

- Obliviate…


Hola a todo el mundo!

Ya lo sé, no tengo excusa ni justificación, sólo diré algo a mi favor y es que tardé mucho menos que la última actualización.

Otra vez muchas gracias a las que aún siguen la historia, les prometo que no la dejaré inconclusa y que responderé sus comentarios.

Agradezco a todos los que toman un poquito de su tiempo en leer esta otras historia de este book y muchísimo más a los que dejan sus comentarios

Mil besos a todos, nos vemos en el próximo capítulo.

LylaSnape