Amanecer
—Me parece que ésa tiene forma de estrella.
Una sutil sonrisa apareció en su rostro y su mano golpeó con levedad su frente. Si él no hiciera ese tipo de comentarios, ella no tendría porqué quebrar su ilusión.
—Yoh, todas son estrellas—respondió con obviedad.
—No, Anna, ésa en verdad forma de estrella. Mira la constelación con atención—trazó con su dedo la figura que simulaba—Si no tienes imaginación, ven.
¿Lo decía en broma? Por supuesto que no. Apenas terminó de decirlo, sintió cómo jalaba su mano con insistencia para girar su cuerpo.
—No es una postura prudente.
—No hay nadie que pueda vernos—dijo confiado—Anímate.
Suspiró, permitiendo que la mano de Yoh cumpliera el propósito de atraer su cuerpo para colocarlo encima de él.
Una vista interesante, tuvo que admitirlo, en especial por el contacto tan íntimo que se daba entre ambos. Acomodó sus brazos sobre su pecho y descansó su cabeza en el espacio libre.
—¿Y cuál es el punto?
—¿No es lindo ver las estrellas en mis ojos?—pronunció entre risas.
—No—negó con un suspiro—Ya ni siquiera ves el cielo, me estás mirando a mí.
Eso era innegable. Sus mejillas se tornaron rojizas cuando una idea cruzó por su cabeza. Era el mismo tono que coloreó el rostro de Anna, quien desvió la mirada al adivinar sus pensamientos.
—¿Necesito decirlo?
—No, está bien así—contestó alcanzando sus labios para brindarle un sutil beso.
Yoh sonrió y rozó su nariz con la de ella para acariciar su boca con la yema de sus dedos.
—Bueno...Tienes unos labios muy lindos, eso sí vale la pena decirlo—confesó inspirado.
—Sí, creo que sí—pronunció casi sin aliento cuando capturó por segunda vez su boca.
Los recuerdos de aquel niño que se aterraba en su presencia desaparecieron de su mente y ahora sólo se estremecía ante el toque del adolescente sobre el que se encontraba.
—Paremos, Yoh—dijo sin mucha autoridad, sentándose a su lado a fin de marcar un límite físico.
—Siempre paramos, Anna—contestó con una pequeña sonrisa llena de comprensión— Y sólo nos besamos
—¿Y qué sugieres?
No es como si pudieran hacer algo más, menos en campo abierto.
—Duérmete conmigo hasta el amanecer.
Alzó su rostro para admirar el cielo y encontrar esa constelación en forma de estrella que tanto decía. Era cierto, no mentía. Todo estaba ahí, y era tan claro como el firmamento. Podría negarse, la posibilidad era muy alta, sobre todo porque no podía. No sería correcto, pero quería hacerlo.
—Está bien—respondió bajando la mirada—Vamos a dormir juntos.
—Esperaba que me dijeras que no—comentó sorprendido—No tengo mucha privacidad en mi habitación.
—Tómalo o déjalo—dijo levantándose del césped.
A la distancia podía ver la aldea parche con las escasas luces asomándose por las ventanas rudimentarias. Era un lugar idóneo para relajarse, desde este sendero podía apreciar por entero la naturaleza sin mayores molestias. Y ahora, también admiraba a Yoh quebrarse la cabeza en busca de una solución.
—Conozco un lugar, pero tenemos que correr antes de que Silver cierre ese sitio—respondió de la nada, como si de repente todo en su mente se iluminara
Lo que no esperó fue que tomara su mano para correr colina abajo.
—Estás loco—se quejó Anna cuando casi tropezó con una piedra.
Sólo que Yoh ignoró esas palabras en el momento que llegaron al poblado y atravesaron a toda velocidad por entre los habitantes. Seguro se veían ridículos, más cuando pasaron por debajo de una enorme charola.
—Tranquila, pronto llegamos—indicó el castaño con una pasividad tan anormal para alguien que estaba agitado por la carrera — Mira, ahí está.
Por lo menos esperaba que parara y pidiera autorización antes de que Silver cerrara con candado a esa vieja estructura de madera, algo que parecía ser un antiguo hotel. Pero eso no sucedió, Yoh sólo sonrió antes de entrar y subir corriendo las escaleras. Estaba demente, de eso no quedaba la menor duda. Cuando por fin la soltó y él se apoyó en la pared antes de escucharon la breve charla de Kalim a Silver. Estaban decidiendo qué hacer.
—Sólo tú tienes ideas así—replicó Anna, cuando escuchó el candado y la cerradura atrancarse— Te has delatado con una facilidad…
No parecía sentir en lo absoluto culpa, se plantó orgulloso y la miró con un brillo especial.
—Sólo vamos a dormir.
—¿Es todo?—preguntó la rubia acomodando el alboroto causado en su cabello.
—Es el principio de todo—aseguró el castaño inclinándose para besar su frente— Sólo relájate, cualquier noche es idónea para tener sexo, pero para un poco de romance es una noche perfecta.
Sonaba bien. Aunque jamás había escuchado ese tipo de cosas de su parte, eso era nuevo.
Suspiró y dejó que él continuara el juego de besos hasta caer en una verdadera cama, no la piedra en la que dormía cada noche.
—Así que romance—comentó entre aquellas muestras de afecto.
—Te amo, Anna—dijo con total claridad, tanto que ella se alejó para mirarlo— Y tú…
—Te amo más—aseguró sin un ápice de duda— Lo hago desde los diez años, eso no cambiado, ni cambiará en un millón de años.
—Lo sé—compartió, acariciando su rostro— Ahora, hagamos lo que hacen todas las parejas normales.
—¿Qué cosa?
Se recostó a su lado y la abrazó mientras meditaba esa idea.
—Sería bueno averiguarlo, ¿no crees?
—No, así estamos muy bien—afirmó recostándose en su pecho mientras contemplaba de nuevo las estrellas— Nuestra relación es única.
Si recuerdas lo que fuiste alguna vez,
Tú verás que ahora no eres como ayer.
Que siempre ha de haber
Un nuevo amanecer.
N/A: ¡Hola de nuevo! Han pasado meses desde la última vez que me paré por acá y dios ha sido toda una travesía. Qué les puedo decir, vengo a retomar todo lo que les he dejado pendiente, sólo que así de súbito no me quise presentar, así que les traigo un oneshot sencillo y muy desabrido. Con cariño para todos y que continúe la función.
