LÁMPARA PARA OTRO SOL
Antes del Fuego
3
Twilight se voltea disimuladamente hacia atrás. Ahí está el pony, envuelto en una capucha que no deja ver nada más que los cascos. Por alguna razón, nada más ver ese pony, Twilight siente que le da un ataque de pánico.
"Cálmate, Twilight. Es un pony al que nunca has visto, no tienes nada qué temer."
Pero su cuerpo no le hace caso, y siente que su corazón se le va a salir por el pecho.
Coge un cacharro de bronce de una tienda y simula mirarse los dientes, mientras observa por el reflejo al encapuchado sospechoso. La mira fijamente un instante, y luego simula elegir manzanas de un puesto de frutas.
"¿Por qué me sigue? ¿Qué quiere de mí? ¿Le habré hecho algo?"
Pero ella no tiene enemigos. Bueno, tal vez la Grande y Poderosa Trixie, pero ella ha desaparecido hace meses de Ponyville.
Camina para intentar tranquilizarse, pero siente los ojos del pony clavarse en su espalda. Se voltea, esta vez de manera más inesperada, y el pony frena en seco y hace como que está mirando el escaparate de una tienda.
Twilight contiene su ansiedad y camina más rápido. Oye que el pony no le pierde el paso. Un cuervo negro baja en picado y revolotea en círculos encima de ella.
Un cuervo gigante extrañamente familiar.
"Ese cuervo lo he visto antes, en la casa de Fluttershy."
La unicornio hecha a correr, y se esconde en la tienda de pasteles donde trabaja Pinkie Pie. Allí están el Sr. y la Sra. Cake atendiendo el mostrador, Pinkie Pie está preparando algún postre y en una mesa en la esquina, Ditzy Doo conversa con un unicornio gris y de crin azul marino oscuro.
"¡Es el mismo pony de la otra vez!"
—¡Twilight! —Pinkie Pie aparece y la abraza— ¿Vienes a comer? ¡Te traeré unos pasteles que recién horneé!
La unicornio asiente y toma asiento. Aunque trata de no escuchar la conversación entre Ditzy y el unicornio gris, su corazón late tan fuerte que no lo queda otra manera de distraerse.
"¿Qué quiere ese pony? ¿Es la segunda vez que lo veo y siempre está por aquí? ¿Qué busca?"
A duras penas consigue oír algo. Un poco de magia puede ser útil...
—... cuando me vuelva Gran Lord de los Magos Tenebrosos.
"¿Magos Tenebrosos?"
Twilight reprime el deseo de voltearse a mirar, y sólo escucha.
—¡Eso será muy peligroso!
—No me importa, querida muffin, mientras pueda ayudarte a ti y a tu hija. ¿Cómo está Dinky?
—Crece sin problemas. No ha heredado mis defectos físicos y es muy inteligente.
Desde donde está Twilight, parece que él toma del casco a Ditzy.
—En cuando logre volverme Gran Lord no les faltará nada.
"¿En qué está metida Ditzy?"
—¡No quiero que te vuelvas Gran Lord! ¡Sólo quiero que vengas a casa, conmigo y Dinky, comamos muffins y seamos una familia de nuevo!
—Un Mago Tenebroso como yo nunca podrá vivir en paz aquí. O me matarán los Magos Luminosos o me matarán los Guardias Reales de Canterlot. O peor, te matarán a ti y a mi hijita para hacerme sufrir a mí. Por eso debo volverme Gran Lord.
"¿Mi hijita? Por Equestria... ¡El padre de Dinky es un Mago Tenebroso! Eso significa que Ditzy ama a un Mago Tenebroso..."
—¡Te matarán!
—He estado entrenándome todos estos años. Domino la magia negra y otros poderes prohibidos por la Ley Mágica de Equestria. El actual Gran Lord Sirius será freído por mis pezuñas, y tú y Dinky serán felices, al fin como se lo merecen.
"¡Dulce Celestia!"
—Hay algo de lo que quiero hablarte. Es sobre el Doctor...
"¿El Doctor? ¿Qué doctor? ¡Claro, el amigo de Ditzy, el de la marca en forma de reloj de arena!"
—¿Sigue portándose bien contigo?
—Sí, esta semana llevó a Dinky al zoológico de Canterlot y a mí me invitó a cenar.
—Ese pony te ama, querida muffin.
—Yo te amo a ti desde hace mucho antes de conocerlo.
—El amor que te profesa el Doctor Whoof es casi tan grande como el que siento yo por ti...
—¡Tú eres el padre de mi hija!
—Lo sé, querida muffin, lo sé.
—¡Cada día sin verte es... es terrible!
—Lo sé, querida muffin.
"¡Esto parece un retorcido párrafo de una retorcida novela de amor!"
—No puedo seguir así. Cuando veo la noche, pienso que quizá tú estés muerto.
—No podrán matarme. Mía es la magia negra, soy amo del saber arcano, un Lord Tétrico como no se ha visto en años del sol. Mis poderes son tan grandes y sanguinarios que muchos de ellos no han sido aprobados ni siquiera por las religiones más obscenamente crueles.
—Tengo miedo, por ti...
—Cuando alguien quiera hacerme daño, o a ti o a Dinky, será rebanado por una garra recurvada que surgirá del interior de su pecho.
—Ambas te extrañamos...
—¡Aquí está, Twilight, disfrútalos! —Pinkie pone un plato con tres pasteles grandes como un casco, de un suave color dorado. Twilight se sobresalta— ¡Mi obra maestra! Espérame mientras voy a sacar los demás.
—Gracias, Pinkie —dice Twilight, cansinamente.
Mira por el rabillo del ojo. El unicornio se está despidiendo de Ditzy.
—Recuerda, Ditzy, cada vez que veas un muffin, piensa que te amo con todo lo que en mi alma de unicornio puede amar.
—¿Volveré a verte, Dante?
—La otra semana, Ditzy.
Se besan, apasionadamente. Ditzy Doo llora. Twilight nunca había visto a la pegaso de los ojos bizcos llorar alguna vez. Resulta aterrador por infrecuente.
Dante el Mago Tenebroso sale caminando. Twilight ve que su marca es precisamente un muffin. "¡Dulce Celestia, esto explica su fascinación por los muffins!" Su cuerno brilla con un resplandor azul oscuro, atrapa una capucha negra y se oculta con ella antes de salir a la calle. Ditzy lo observa hasta que desaparece, y se pone a llorar de nuevo.
"¿Qué significa esto?¡Pero si todos mis libros dicen que no tienen corazón ni sentimientos! ¿Qué ocurre aquí?"
De pronto, todo le parece sospechoso. Si Ditzy Doo, la pegaso a quien todos consideran como una inocente estúpida, es el amor de un Mago Tenebroso, ¿Qué malignos secretos pueden guardar los demás ponies? ¿El Sr. y la Sra. Cake, por ejemplo? ¿O tal vez Pinkie Pie? ¿Qué oscuros secretos es capaz de albergar cada pony de aspecto inocente de la ciudad?
"¿Qué me está pasando?"
De pronto, todo le parece una burda máscara irreal sobre la realidad.
Siente un calor apretarle el cuello. El pecho le late tan fuerte que parece al borde de un infarto. Está al borde de un colapso nervioso. Quizá al borde de la locura.
"¿Por qué estoy tan asustada? ¡Celestia, qué me pasa, qué me pasa!"
Sale corriendo rápidamente, como queriendo escapar de sí misma. Pinkie Pie cae sobre sus pasteles producto de la ráfaga que una pony aterrada deja tras de sí, y con el rostro lleno de crema y trocitos de bizcocho se asoma, sólo para ver una estela de polvo.
—¿Qué le ocurre a Twilight? —se pregunta la pony mientras se lame la crema y se dispone a seguir el rastro de la unicornio. Pero es inútil, encontrarla al paso frenético que va es como intentar cazar un gorrión con un perro sordo, ciego y sin olfato.
Twilight corre, corre y corre. Sus patas finalmente gritan ¡Basta! Cuando tropieza con una raíz y se golpea la cabeza contra una piedra, quedando inconsciente...
Oye un sonido de cascos, mientras unas líneas color sangre escupen la negrura. Y oye voces, voces infinitas...
"Mu es un continente que comprende todo lo que va desde la costa occidental del Mar Largo en Equestria hasta las islas de Cipango, y desde el Mar Congelado por el norte hasta las Tierras Medias y Lemuria en el sur. Tiene la forma de una tortuga.
Lemuria es un continente al sur de Mu. Va desde las Tierras Medias a la Isla del Fuego, y desde el Mar Largo al Mar Oriental. Tiene la forma de un escudo.
Baltia es un continente formado por un millar de islas, algunas grandes y otras pequeñas, que flotan en el Mar Oriental, cerca de Mu. Esas Islas son las Tierras Sin Ley."
Entonces, la oscuridad de su inconsciencia se ilumina, y ve una violenta sucesión de cosas, como vistas a través de una televisión en mal estado. Como Twilight no conoce la televisión, resulta particularmente aterrador para ella.
Y ve un pony de pelo marrón mirando las estrellas, joven y cubierto de plumas y pinturas rituales, que dice:
"¡Rojo Aldebarán, dame tu furia y tu sangre!"
Ve a un apuesto unicornio blanco, de crin verde y una marca en forma de arco iris entre dos nubes, practicando en una especie de arena de entrenamiento. Mira hacia las nubes, y oye que dice:
"¿Estás viendo esto, padre? Haré que te sientas orgulloso de mí, padre."
Ve a un unicornio completamente negro, con una calavera como marca, cortándole la cabeza a una marmota, mientras dice:
"¿Qué es la vida sino una huerta de cabezas tiernas por cortar?"
Y un unicornio azul aciano, de crin color cian oscuro y una marca en forma de sombrero de mago púrpura con estrellas doradas, le contesta:
"Es un mar de espíritus que faltan por esclavizar."
Ve a una sucesión de hipocampos —seres mitad pony mitad pez—, que se asoman a tierra y le contestan a una cebra, a Zecora:
"Dile a tu General que si en el No-Agua los Ordinarios se portan como idiotas y sólo los Manantes se mueven, en el Agua serán tanto Ordinarios como Manantes los que rompan los barcos alicornios. ¡Larga vida a esta tierra!
Ve a una llama blanca amarillenta discutiendo con un pegaso de pelo amarillo, crin morada y ojos azules, con una marca en forma de tres murciélagos. Ambos dicen respectivamente:
"¡Tú nunca fuiste esto, Goldenshy! ¡Nunca fuiste un Oscuro!"
"No me vuelvas a llamar Goldenshy, llama estúpida. Ahora me llamo Dark Gold, viejo decrépito."
Luego eso desaparece en un desgarramiento, y lo que ve cambia a algo más siniestro. Una pony junto a su hija yacen muertas sobre un charco de sangre y con los cuellos cortados; para horror de Twilight, la pony es cruelmente muy parecida a Applejack, aunque su marca es una aguja de coser. Sobre la sangre, un pony macho de crin negra llora desconsoladamente y grita:
"¡NOOOOO! ¡MARÍAAA! ¡ROSAAA! ¿POR QUÉ LAS MATASTE?"
Y un pony tuerto y deforme surge de las sombras, sosteniendo un cuchillo en la boca y otro en la cola. Escupe el cuchillo de su boca, que se clava en el suelo, y contesta con expresión jocosa:
"Porque quiero verte sufrir, Víctor."
Ve a un montón de lobos, pintados de blanco, que rugen:
"Sangre por sangre, vida por vida, cabeza por cabeza."
Ve a Zecora levantar un largo cuchillo curvo como una hoz, frente a un pony con tres dedos con garras en vez de casos y dientes afilados; uno que fue nombrado "hipolycan" en un sueño anterior. Oye que Zecora dice:
"Ante mí vas a pagar, ¡Por los muertos que en ti apestan!"
Ve a un alicornio blanco con crin dorada hablando con un grupo de hipolycans negros como el ébano:
"Él confía en nosotros, no cree que seamos una amenaza. Incluso nos deja que nos acerquemos a su familia."
"Bien. Maten a la hija de Gwydion."
Y, lo más increíble, ve a su padre, de pie sobre un llano oscuro, observando cómo un hipolycan, uno negro y con dientes tan grandes que casi salen de su boca, se acerca. Y cuando está lo suficientemente cerca, su padre estalla en una explosión de furia, y grita:
"¡Asesino! ¡Traidor! ¡Cobarde! ¡Mataste a mi hija!"
"Así es."
"¿Por qué lo hiciste, engendro del infierno?"
"Porque mi raza es la raza de la guerra, y ya hemos estado mucho tiempo en tu horrible paz para nuestro gusto. ¡Sangre!"
Entonces ve cómo su padre carboniza al hipolycan, y luego llora observando el crepúsculo.
Y oye que susurra algo. Un nombre:
"Twilight... oh, mi pobre Twilight... muerta por un traidor... mi hija..."
—¡Panqueques y pastelillos!
Grita una cabra color crema con claros indicios de enfermedades mentales arrojándole agua fría a la cabeza, sacándola de su inconsciencia y trayéndola al mundo real. Twilight se sacude el agua, y se da cuenta que su corazón late calmado y no siente aquel pánico repentino e inexplicable. Hasta que ve a la cabra, entonces siente cómo su corazón vuelve a acelerarse y su corazón sentir pánico. "¡No de nuevo, por favor!" Y entonces recuerda todas las cosas extrañas que soñó en su inconsciencia. "¿Qué significa todo esto? ¿Mi padre? ¿Por qué me pasa todo esto? ¿Me estaré volviendo loca?"
—¡Bizcochos con café, señorita! —dice la cabra mientras se ríe—. Usted no puede dormir una siesta sola en medio de un pastizal, cerca del Bosque Everfree, bajo el sol equinoccial de la primavera, a las dos de la tarde hora del este. Hoy en día toda la gente está loca y pueden querer hacerle daño.
Twilight no responde. Siente de pronto un instinto que le dice que debe alejarse de la cabra, y antes de que se dé cuenta, está corriendo en dirección hacia su casa.
"¡Por Equestria! ¡Qué día más horrible!"
—¿Twilight? —Spike se asoma desde otra habitación y va hacia ella—. Pinkie vino a preguntar si estabas aquí. Dijo que habías salido corriendo sin probar sus pasteles que te horneó con mucho esfuerzo.
—¿En serio? —Twilight mira por la ventana, no ve nada sospechoso. Milagrosamente, siente que se calma—. Spike, asómate y dime si ves a un encapuchado o a un cuervo.
—¿Por qué?
—Por favor hazlo.
Spike la mira con ciertas dudas, se asoma por la puerta y mira detenidamente.
—No hay ni encapuchados ni cuervos. ¿Pasa algo, Twilight?
—No, Spike —miente la unicornio—. No pasa nada. Voy donde Pinkie, tú puedes ir a ver a Rarity.
—¿En serio? —por poco las pupilas del dragoncito se vuelven dos corazones, y sale corriendo en dirección a la boutique.
Twilight observa el camino, y de la nada, voltea hacia las montañas del Bosque Everfree, donde siente algo raro, como un aullido de una jauría monstruosa y negra.
Cuando Twilight se golpea la cabeza, es como si en medio del crepúsculo salta una chispa verde, como una poderosa bengala. El Maná, la Energía, ve esa bengala, esa señal, y entra por la cabeza de la pony, inundándola con recuerdos ya olvidados por todos; recuerdos que sólo ella recuerda.
Pero tal flujo de poder no pasa desapercibido nunca. Dante el Mago Tenebroso voltea su cabeza, sintiendo algo extraño; pero cree que son los Magos Luminosos que han descubierto su presencia, y corre y se esconde en el Bosque Everfree. a lo lejos, Zecora, Merlín, Huáscar, Víctor, Windheart y Aldebarán también sienten algo raro como un llamado lejano. La Abuela Smith cae de su mecedora, despertada de su sueño abruptamente, y mira por la ventana, el manzanal. Applejack, Rarity, Pinkie Pie, Fluttershy y Rainbow Dash miran todas hacia el mismo punto, aunque desde distintas posiciones, como si el paisaje a través de sus ventanas fuera un mensajero que les quería transmitir un mensaje, aunque sin recordar nada excepto que tenía un mensaje que transmitir.
Y también lo sintieron monstruos, monstruos despreciables.
Como bestias carroñeras, los monstruos hechos sin ojo, monstruos con mil ojos, monstruos con patas de rana, monstruos con tentáculos; monstruos horribles, sanguinarios y perseguidores, voltearon sus cabezas sin rostro hacia Ponyville. Y de apéndices blasfemos susurraron "Muerte."
Pero no pueden lanzarse a la matanza. Debido a que sus bestiales creadores los torturaron y mutaron en las tinieblas, las tinieblas deben de rodearlos, y el sol, patrono defensor de aquellas tierras, los secaba hasta convertirlos en detritus.
Así que sólo podían levantar las cosas que llamaban cabezas y gruñir; golpear las paredes de las cavernas donde habitan, cavernas donde no crece ni la cizaña.
Los monstruos, llamados engendros, llamados ccawric, llamados dengojía, llamados hiyawakan, se amontonan en concentraciones estúpidas dentro de las cavernas. Esperan a que el sol se esconda para poder salir y dejarse caer sobre Ponyville, para eliminar todo rastro de un poder muchísimo mayor a lo normal, y de paso eliminar a quien encuentren despierto. Porque no hay nada que agrade más a un engendro que cubrir el suelo con sangre fresca.
—¡Eres un idiota, Víctor! ¿Cómo pudiste perderla en el mercado?
—¡Lo que te digo, Aldebarán! ¡Me vio y salió corriendo! ¡No pude alcanzarla porque si hubiera corrido a mi velocidad normal nuestros enemigos se habrían dado cuenta de quién soy yo!
—Pensaba que los zahoríes se movían a la velocidad del sonido.
—Pensaba que ya habían quemado a todos los brujos.
Los dos ponies se lanzan miradas hostiles, hasta que un grito los distrae. Zecora está con los demás diciéndole algo a Huáscar que al parecer no le agrada mucho.
—¡Wilka Pachamama! —gruñe la llama— ¡Ya se me hacía sospechoso que hubiera tanto jugo de guayaba!
—Por favor, Huáscar, entrénala y enséñale los secretos de tu arte. Ella respeta la naturaleza y ama a los animales.
—¡Ser kallawaya es más que respetar la naturaleza y amar a sus criaturas!
—Sólo admite que no quieres entrenarla porque tu anterior aprendiz se unió a los Oscuros —dice Merlín.
—No me lo recuerdes, por favor —la llama aguanta las lágrimas. Se nota que aquel evento lo afecta profundamente.
—Adelante, Huáscar, te hará bien adoptar un aprendiz —dice Víctor—. Yo acepté entrenar a la campesina porque me aburro y necesito distraerme con algo.
—Él fue el primer aprendiz que tuve y fracasé horriblemente.
—Todos cometemos errores en nuestro camino, Huáscar —dice Windheart, posando una pata en su espalda a modo de apoyo—. Pero no debes permitir que tus errores te impidan avanzar.
—No sé. No podré mirar sus ojos sin acordarme de mi fracaso.
—Ya lo superarás —dice Aldebarán, cogiendo una fruta—. Verás que esa pegaso no es como tu anterior discípulo.
—Bien, la educaré en la filosofía de mi orden secreta. Pero no lo disfrutaré.
—¿Tu orden es secreta? —pregunta Merlín.
—No, lo digo para que suene más misteriosa —contesta Huáscar, y él y Windheart ríen. Sólo a ellos dos les hizo gracia el chiste.
—Bien, pasando a otro tema, ¿Quién se supone que ha de venir hoy?
—Una mentalista, una médium, una druida, un shaolin y un shugenja —contesta Zecora, provocando espanto general.
—¡No, por favor dime que Insanity murió y no está viva! —comienza a decir Víctor, pero una cabra color crema y con claros síntomas de poseer enfermedades mentales aparece a su lado y lo abraza.
—¡A ver, a ver, bizcochitos de chocolate! —dice alegremente la cabra— ¡Mucho tiempo sin vernos, pastillas de cáñamo! ¡Pero al fin todos los pasteles están en la pastelería! ¡Qué gusto me da volver a verlos!
—¡No! ¿Por qué tenías que sobrevivir? —Víctor esconde la cabeza entre sus cascos mientras Insanity la cabra mentalista los abraza uno por uno.
Una loba negra de ojos azules viene detrás; es Zursodda la médium, cubierta de pinturas blancas. Kaley la druida es una corza de ojos verdes y color arena, tiene el rostro pintado de azul y una fea cicatriz cosida en su garganta, producto de un hachazo milenario. Kyuzo es un mapache de Cipango, de ojos oscuros y color blanco y marrón rojizo, usa un kimono gris claro y en su cinturón cuelgan dos sai. Wong Fei Hung es un panda de ojos negros, usa una túnica anaranjada.
—Honorables caballeros, es un placer verlos en esta noche tan cruel —dice Huáscar, reverenciándolos como es su estilo.
—¡Por favor mátenla! —grita Aldebarán siendo abrazado por Insanity— ¡Está más loca que una cabra!
—Es una cabra, idiota.
—Oye, Aldebarán, Melinao me dice que te estrangule por no haberle pagado los tres cestos de fruta que le debías antes de que muriera aquí en Equestria.
—Pero Melinao murió hace más treinta años, dile que no sea un salvaje y me perdone la deuda.
Zursodda cierra los ojos unos segundos y luego los vuelve abrir. Sus ojos azules como el hielo resaltan como dos lunas en medio de la noche.
—Dice que te vayas al infierno y que te estrangule. Lo siento, Aldebarán.
Aldebarán es atacado por Zursodda, Insanity conversa con Windheart, quien es la única lo suficientemente valiente como para distraer a la cabra.
—Kyuzo, Wong Fei Hung, Kaley, es hermoso que sigan vivos.
—Shikumoto goizamushi, Merlín-sama. Los kami han sido benignos —contesta Kyuzo.
—He podido disfrutar la paz de Catay por suficiente tiempo —habla Wong Fei Hung— ¿Ya se enteraron que los alicornios...?
—Sí, ya nos enteramos —contesta Zecora.
Kaley agacha la cabeza, y eso dice mucho. No puede hablar con claridad desde que un hacha lupina casi le corta la cabeza y le deja esa cicatriz. Zursodda deja de asfixiar a Aldebarán.
—Oigan, muchachos, ese pueblo es un nido de posibles Manantes —dice Huáscar alegremente—. Zecora hizo esta lista de ponies sensible al Maná y nos los estamos repartiendo. Yo elegí a esta pegaso amarilla y Víctor a esa pony color ámbar naranja.
—Yo no tengo nada que enseñar. Cada uno debe aprender lo propio en su camino, porque no todas las gentes son iguales, y no todos los caminos son parecidos —dice Wong Fei Hung—. Al menos eso es lo que aprendí.
—Los teijin son débiles y no merecen conocer los saberes milenarios de mi querida Cipango; pero si es por el bien de todas las tierras, yo no tengo problemas en entrenar a algún shugenja teijin. A ver... esta unicornio se ve que aprecia la belleza tanto como yo, seguramente será una buena shugenja, aunque sea teijin.
—O un buen dolor de cabeza.
—Víctor-san, he convertido a niñitas malcriadas en poderosas shugenjas, aunque claro, eran cipangesas. Pero por lo que dice aquí, y si no se comporta muy teijin, esta unicornio no será un problema.
—Y tú, Kaley, ¿deseas entrenar a algún druida?
La corza niega con la cabeza.
—Esta otra unicornio tiene pinta de druida.
—Para ella tengo planeado algo más especial.
—¿qué tienes preparado para ella?
—Ella es una Sparkle. Ella dominará el poder rúnico inherente en su sangre.
—No puede ser... ¿ella es la hija de Gwydion?
—Esperaba a alguien más... más..., bueno, más que ella —dice Aldebarán, y por lo bajo añade—. Aunque no es para nada fea.
—No la subestimen. Tiene más poder del que aparenta.
—Si tu lo dices...
—¡Oigan, panqueques de mantequilla! ¡A esta unicornio la conozco! Hoy la encontré sufriendo un Txikutzekazken.
—¿Txikutzekazken? ¿Una Visión Tormentosa del Pasado? —Zecora y los demás abren los ojos como platos— ¡Por qué no nos habías dicho!
—Porque no preguntaron —contesta la cabra sonriendo como si nada.
—Esto es malo, malísimo —Huáscar busca con la mirada a Aldebarán— ¿Hay ccawric en este Bosque?
—Hay engendros en este Bosque. Progenies de Sbhuuyj, Siervos de Hsska y de Tjounh y Zarggaen.
"Ccawri" es una palabra en el idioma malka que significa "Monstruo" y es una forma lemuriense para referirse a los engendros.
Merlín, Huáscar, y Zecora se miran, preocupados. El resto, excepto Insanity, observa las sombras del bosque, llenos de un temor involuntario. Cada uno ha luchado contra las criaturas de nombre casi impronunciable; criaturas nacidas a partir de abominaciones traídas por los alicornios y que han transmutado ponies a criaturas sin alma ni razón durante cinco mil años.
Progenies de Sbhuuyj, horribles criaturas que parecían hechos de gelatina, que tanto podían ser extremidades seccionadas, cuerpos inacabados, cosas lejanamente equinoides o masas amorfas. Siervos de Hsska, ponies marchitos sin inteligencia. Siervos de Tjounh, que alguna vez fueron ponies normales que entregaron su alma a la blasfemia contra la naturaleza que los Manantes llaman Tjounh; monstruosidades sin pelo, grises, con ojos cefalópodos, hinchadas como pulpos y con tentáculos en vez de cascos y labios. Zarggaen, batracios gigantes de piel gomosa, semitransparente, que continuamente deja caer gotas de un sudor verde con olor a gas tóxico. Aún después de combatirlos durante años, a ninguno le seducía la idea de enfrentar a una horda enloquecida de esas criaturas.
—Si ella sufrió un Txikutzekazken, los engendros deben estar reuniéndose en masa para acabar con ella y con unos cuantos más de paso —dice Merlín observando la ciudad.
—¡Rápido, al arsenal! —grita Insanity.
—¿Tenemos un arsenal? —pregunta extrañado Aldebarán.
—Sí, en el cobertizo —contesta la cabra.
—¿Tenemos un cobertizo? —pregunta el pony más extrañado.
—Así llamo al sótano —contesta la mentalista.
—¿Tenemos un sótano? —pregunta el brujo.
—¡Ya cállate, por el angitarri! —grita Víctor— ¡Insanity, háblanos de tu arsenal!
—Está cerca de aquí.
Corre hacia la casa de Zecora y camina en diagonal diez pasos. Clava sus pezuñas en las raíces de un árbol, y sus pezuñas crecen y se ramifican como raíces de una planta, fundiéndose con las raíces del árbol, abriendo un espacioso hoyo en la tierra con escaleras y antorchas.
—Bajen y ármense con lo que quieran, pastelitos de miel —dice Insanity la cabra, y ríe.
—Nunca he entrado a un arsenal —dice Windheart.
Merlín elige un bastón de roble sagrado cuyo sonido al ser golpeado contra el suelo produce contusiones en los corazones malignos y les hiela toda gana de luchar. Aldebarán y Kaley eligen cuchillos largos y destrales. Zursodda escoge un arco con sus flechas y una pequeña maza. Huáscar dice que con su bastón sagrado está bien, pero por insistencia de Windheart escoge una honda y un bolsito lleno de piedras. Windheart se ilusiona mucho al ver un tomahawk en medio de las hachas y lo toma para sí, aunque se vea ridículamente pequeño en comparación con ella. Zecora escoge el arma tradicional de su tribu: la makraka, un cuchillo en forma de hoz. Víctor afila sus dagas doradas y las unge con veneno. Wong Fei Hung coge un par de shuanggou, las temidas espadas gancho de su orden. Kyuzo está satisfecho con sus sai, pero toma una naginata para tener mayor alcance.
—No uso una naginata desde mis días como Yamabushi —dice Kyuzo blandiéndola un poco para retomar la fluidez.
—Y yo no uso una makraka desde que era una potrilla —dice Zecora sujetando respetuosamente con la cola el arma de su pueblo.
—Debo admitir que Insanity por primera vez ha hecho algo inteligente —dice Aldebarán imaginando que lucha contra un engendro.
—¡Deja de jugar y vámonos al Bosque! —grita Merlín— ¡Los engendros ya deben de estar en camino!
Salen, y su sorpresa (que ya es grande) es mayor cuando ven a Insanity la cabra sobre un escorpión con ruedas.
—¿Qué es eso? ¿Una ballesta gigante? —pregunta Zecora, sus ojos clavados en aquella arma que efectivamente parecía una ballesta de gran tamaño sobre un carrito.
—Esto, mis panqueques, es un escorpión modelo A-733. El Reino Grifo vendió doscientos a las fuerzas armadas de Equestria, para ser usados en caso de asedio, y vendió otros ciento ochenta a Ándalos para matar zíngaros.
—¡Las recuerdo! —grita Víctor, sus ojos abriéndose ante un recuerdo lejano y a la vez cercano de su vida— ¡María y yo casi morimos por culpa de esas cosas!
—¡Vámonos de cacería, mis pastelillos! —Insanity se da impulso con una pata trasera y su escorpión se desliza como un scooter— ¡Wiiiiiii!
Aún tras tantos años, aún no se acostumbran a la locura de Insanity. Aldebarán voltea, deseoso de cambiar sus destrales por un escorpión, pero decepcionantemente la entrada está cubierta otra vez por las raíces del árbol.
—¡Sigámosla antes de que se mate! —dice Zursodda, y todos están de acuerdo.
De esa forma los once compañeros, usando las armas suministradas por una enferma mental, parten a enfrentar a unos engendros creados por aberraciones traídas desde el otro lado del mar por los alicornios. Mientras en Ponyville todos duermen en calma, todos excepto Twilight, que aquella noche ha olvidado beber el té de Zecora.
