LÁMPARA PARA OTRO SOL
Antes del Fuego
4
—Ese es mi plan maestro —termina de decir Zabrakán— ¿Preguntas?
Los Mariscales de las Tierras Conocidas niegan con la cabeza. Es un buen plan, algo arriesgado sí, pero ¿Qué plan de guerra no es arriesgado? Todos están de acuerdo.
—¡Yo no estoy de acuerdo!
Los Mariscales y el General ven al final del círculo a Huáscar la llama kallawaya.
—¿Y se puede saber en qué no estás de acuerdo?
—Supongo que sabes que cien naves más ya llegaron a la costa.
Zecora guarda silencio. Espera que eso no pase a mayores.
—Sí, lo sé, Huáscar. Pero ese punto ya está contemplado en mi plan...
—Zabrakán, ¿No te das cuenta de que nos superan diez a uno, si no más? En campo abierto, colocarán esos tubos enormes que incendian el aire y destrozan a cientos de guerreros.
Hay muchísima razón en las palabras de Huáscar.
—¿Y qué? El Maná está de nuestra parte. La Naturaleza, tu Pachamama, está de nuestra parte. ¿Qué pasa, Huáscar? Pensé que tu pueblo era un pueblo guerrero. ¿Tienes miedo?
Huáscar levanta muy en alto su cabeza. Sus ojos brillan con un fuego antiguo.
—Mira por la rendija de esta carpa ¿Ves a esas jóvenes llamas? Yo los convertí de agricultores de papas a kallawayas. Yo vi como se transformaban de Ordinarios a Manantes. Es muy posible que en tu batalla sus cabezas sean arrancadas de sus cuellos. ¿Eso es tener miedo para ti? Entonces tengo miedo.
Zecora está nerviosa. El desencuentro entre el General y el Mariscal es definitivo. Y lo peor, ninguno de los dos muestra ganas de ceder.
—Explícame cómo harías tú la guerra.
—Deberíamos irnos a las montañas y ahí averiguar cómo fabricar ese polvo gris y cómo extraer ese líquido negro, para así lograr que las armas que hemos capturado y las que capturaremos sigan matando. Las domesticaremos como domesticamos a los centícoros.
—¡Por el Maná, Huáscar! ¿Eres un kallawaya o un cobarde? ¡Nos pides que nos escondamos en las montañas como miedosos mientras ellos destruyen nuestra tierra!
—¡Así podremos defenderla mejor! ¡También opino que deberíamos dejar de luchar los Manantes solos y unir fuerzas con los Ordinarios!
—¡Ellos son débiles e idiotas! ¡Creen que los alicornios y sus criaturas son Dioses o espíritus malignos y se esconden de ellos!
—¡Tal vez pase eso aquí con los ponies! ¡Pero en el resto de Mu y en Lemuria es diferente! ¡Allá saben que no son Dioses! ¡Déjame ir y convencerlos, reunirlos y traerlos! ¡Y tendrás el mejor ejército de todos! ¡Chatrias tigres, guerreros kemetitas, mangudai asnos, samuráis mapaches, caballeros-águila venados, cosacos osos, guerreros guanacos de mi tierra, ballesteros grifos! ¿Quieres que siga enumerando?
—¡No le pediré ayuda a unos ignorantes sin Maná! ¡Los Manantes solos podemos ganar esta guerra!
Huáscar pierde la paciencia.
—¡Eres un idiota!
Zecora contiene la respiración. Zabrakán mira con ira y descarga un colosal golpe con el casco en el rostro de la llama.
—¡Escucha, llama imbécil! ¡Yo soy tu General y tú solo un kallawaya inútil! ¡Se hace lo que yo diga!
Los Mariscales miran sorprendidos. Huáscar se levanta tambaleante, escupe sangre, y sale gruñendo y zigzagueando hacia un pozo para sumergir su cara y curar su aturdimiento
—¡Por qué lo golpeaste! —Zecora se acerca a Zabrakán quien está perplejo por lo que acaba de hacer.
—Yo... no quería golpearlo... perdí el control...
—¡Sabes que Huáscar es muy sensible!
—Voy a decirle que lo siento... —Zabrakán se levanta, no le gusta ver a Zecora enojada, mucho menos con él, pero en la entrada de su carpa es atajado por un unicornio.
Los ojos de Zabrakán se abren como platos.
—¿Gwydion? ¿Qué...? Pensé que llegabas mañana...
—Así es —el unicornio asiente. Se ve triste—. Apuré el paso. Grandes son mis deseos de luchar contra los alicornios.
—La última vez que hablamos me expulsaste de tu hogar de una manera muy grosera. Dijiste que no ibas a pelear en esta guerra. ¿Por qué tu cambio de opinión?
Los ojos de Gwydion amenazan con lanzar ríos de lágrimas.
—Ellos mataron a mi hijita...
Los Mariscales y el General sienten algo así como un frío recorrer sus espaldas.
—¿La pequeña Twilight? ¿La mataron? —Zabrakán parece no creerlo.
—¡Twilight Sparkle ha muerto! —grita una loba negra. Zecora mira tristemente a Gwydion. Los Mariscales sujetan sus corazones: han tenido demasiadas emociones en pocos minutos.
—¡Twilight Sparkle ha muerto!
—¡AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHH!
El grito de Twilight retumba y rebota en la biblioteca como un trueno de goma. Spike salta de su cama con tal sorpresa que casi se azota la cabeza contra el techo.
—¡Se acaba el mundo! —grita Spike— ¡Twilight!
La unicornio se calla y ahora respira agitadamente. Tiene una expresión de terror puro en su rostro. Spike se acerca a ella y le pone una mano en su espalda.
—¡Calma, Twilight, fue sólo una pesadilla!
La pony respira de forma más entrecortada. De pronto, levanta la cabeza, como escuchando.
—¿Oyes eso? —baja a toda prisa y abre la ventana para mirar.
—¿Qué cosa? —pregunta Spike. Comienza a asustarse. No todas las noches Twilight castiga el interior de la biblioteca con un grito y luego se arroja con cara de demente a la ventana.
—¡Eso! —señala al Bosque Everfree— ¡Dime que lo oyes!
—No oigo nada...
—¡Es un ruido atronador, Spike! ¿Cómo no puedes oírlo? —Twilight patea el suelo, desesperada.
—No hay ningún ruido. Twilight, por favor cálmate, estás muy nerviosa...
—¡¿Crees que estoy loca, cierto? —la unicornio parece perder la cordura. Spike ahora sí está asustado— ¡Pero no estoy loca! ¡Sé que en Bosque hay un ruido! ¡Iré a ver qué lo está haciendo!
Como una lagartija, Twilight baja, abre la puerta y sale corriendo. Spike está aturdido.
"¿Qué pasó aquí?"
—¡Twilight! ¡TWILIGHT! —grita el bebé dragón—. Esto es malo... debo avisar a Rarity... —dice preocupado y asustado mirando la negrura en la que su amiga está metida.
Twilight está dentro del Bosque Everfree. Ya ahora su cabeza puede pensar un poco mejor y se da cuenta que está haciendo una tontería.
"¿Por qué aparecía mi papá en ese sueño? ¿Y por qué lo llamaban Gwydion? ¿Y qué quería decir eso... que estaba muerta? ¿Por qué vine sola hacia el bosque y por qué le grité a Spike —las pupilas de Twilight se empequeñecen— ¡Twilight, es sólo un sueño, entra en razón! Pero se ve tan real, tan histórico... Estoy enloqueciendo..."
Entonces oye algo a sus espaldas. Un ruido de ramitas crujiendo bajo el peso de algo grande. Temblando, se voltea y emite un grito, horrorizada.
Es un pony, pero su rostro carece de piel y los músculos y tendones se pudren en la humedad.
"¡Estoy volviéndome loca! ¡Esto... esto no puede ser!"
Se da la vuelta y trata de correr, chillando, pero una criatura aún más horrible (a esta le falta la piel en la mitad del cuerpo) le corta el paso.
"¡Esto no es real! ¡No puede ser real!"
Twilight se gira y retrocede por un costado, hasta que un ancho árbol le corta el paso.
—¡A-Aléjense! —tartamudea la pony, haciendo brillar dudosa su cuerno.
En vez de responder, la criatura se arroja contra ella. Twilight se hace a un lado e intenta formular un hechizo, pero no conoce hechizos de combate.
Lanza una descarga de energía que envía a los dos ponies sin piel a volar. Pero se acerca otro, y otro, y otro, y estos arrastran hoces con la cola.
"¡Estoy soñando! ¡Estoy soñando! ¡Estoy soñando!"
Pero Twilight sabe que por desgracia no es un sueño. Mira a los monstruos con una expresión imposible mientras el miedo congela sus miembros...
—¡Oigan, engendros! —grita una voz.
Un pony terrestre se posiciona ante ella, protegiéndola. Del color de Applejack pero un poco más oscuro, con una marca en forma de una piña dentro de una rueda roja, de crin negra, usa una camisa y lleva una daga dorada en la boca y otra en la cola.
Un engendro ataca y el pony misterioso arroja la daga que lleva en la boca al cuello del más cercano.
—¿Quién eres? —es lo único que puede decir Twilight. Le cuesta trabajo asimilar todo eso, y es que nunca imaginó estar rodeada por ponies despellejados y protegida por un pony armado de cuchillos dorados.
—Calma, paisana, soy un amigo —dice el pony con un acento extraño, volteándose un poco. Twilight puede ver que tiene ojos de un llamativo color azul claro.
Las criaturas cargan, pero se oye un sonido y otro sonido, seguido de más sonidos, y una lluvia de piedras, una tras otra, cae sobre las cabezas, quebrando algunos cráneos. Una llama aparece, cargando un bastón azul y una honda. Twilight sólo las ha visto en ilustraciones en sus libros de geografía.
La llama da un suave golpecito a la tierra con el bastón, y de inmediato, raíces antiguas suben por la tierra, atrapan a los engendros y los aplastan, o penetran por sus orejas y orificios de la nariz y los desgarran por dentro.
"Esto... esto... no puede ser..."
—¿Dónde están los demás? —la llama entonces repara en Twilight y parece espantarse— ¡Wilka Pachamana! ¡¿Qué hace ella aquí?
—No sé y no sé—contesta el pony a sus dos preguntas.
Más criaturas, esta vez de formas aún más anormales, reptan y se estiran e intentan rodearlos.
—Quédate en el medio —dice la llama mientras sujeta con firmeza su bastón.
De la nada surge una flecha, y una cabra sobre un escorpión con ruedas vuela al usar un tronco como rampa.
—¡Pastel de piedra! —grita la cabra. Y Twilight la reconoce. "¡La cabra del otro día! ¿Qué está ocurriendo aquí?"
La máquina de guerra de madera cae y se hace astillas. La cabra se lleva una mano a la cabeza para sujetarse sus desequilibrados sesos.
"¡No entiendo nada!"
—¡Ay, mi juguete se rompió! —mira a su máquina rota, haciendo pucheros como si fuera una niña pequeña.
—¡Cuidado, Insanity! —grita el pony.
Pero la criatura con forma de batracio que está a punto a de decapitar a Insanity es mandada a volar por un rayo de luz púrpura. Incluso los monstruos horribles parecen sorprendidos y se esconden inútilmente entre los matorrales.
Y es que Twilight mantiene su cuerno brillante y su ceño fruncido. Se ve terrible.
"¡Ellos deben saber qué ocurre aquí! ¡Ellos deben saber por qué me estoy volviendo loca!"
—No sé quiénes son ustedes —señala al pony, a la llama y a la cabra— ¡Pero aparecen en mis sueños! ¡Y no sé como la harán, pero estoy segura de que tienen la culpa de que esté tan perturbada mentalmente!
"¿Qué estoy haciendo? No importa, Twilight, mantén el control de la situación. Así al menos obtendrás respuestas."
—Podemos explicarlo... —comienza a decir la llama.
—¡Lo harán! —grita Twilight, y se voltea hacia las bestias— ¡No sé qué cosas son ustedes, pero hacen tanto ruido que no me dejan dormir!
Ve el terror reflejado en los ojos de los engendros. Ellos esperaban una pony asustadiza que se pusiera a llorar para así poder matarla más fácil. "Quizá habrían tenido más suerte con Fluttershy..." ¡No esperaban a una poderosa maga lanzando hechizos!
"¡Eso es! ¡Estas criaturas parecen tener mente animal, y a los animales basta con demostrar quién manda para que tengan respeto!"
El pony se voltea, atónito por la forma en que los engendros huyen en desbandada.
—¡Ella es un panqueque de cimitarra! —Insanity ríe una incoherencia.
—Sé qué estás confundida y asustada —la llama intenta tranquilizarla, pero es inútil. Twilight necesita desahogarse de casi dos semanas de miedo, suspenso y perturbación.
—¡Cómo lo sabes! ¿Acaso ustedes envían mis sueños? ¡Debe ser así, porque todos aparecen en ellos!
—¡Pastel azul! —ríe Insanity otra vez.
—¡Y a ti te vi el otro día! ¿Qué estabas haciendo? ¿Alguien podría responderme?
—¡Panqueque! —dice Insanity.
"¡Ustedes lo saben! ¡Lo saben! ¡Díganme y déjenme tranquila!"
Twilight está fuera de sí. Muestra un comportamiento más propio de Rainbow Dash, pero es entendible.
—Todo eso tendrá su respuesta... —dice la llama, cuando ve algo que lo sobresalta.
—¡A dormir, pequeña pony!
Twilight intenta girarse y enfrentarse a esa voz, pero sólo consigue ver una pata marrón cuyo casco brilla blanco como si toda la luz de las estrellas se concentre ahí.
"¡No!"
Una esfera blanca y luminosa de luz pura sale despedida del casco, e impacta en su pecho. De inmediato Twilight siente sueño, mucho sueño...
"¡Maldición!"
—¡Esta pony es de temer! —Víctor apunta a la inconsciente pony con el casco.
—¿Ahora me creen? —Zecora, con expresión triunfante, mira a Merlín.
Están reunidos todos en la casa de Zecora. Hay tres caras nuevas, sin embargo, recientemente llegadas.
Uno es un gamo de cuernos pequeños y mirada preocupada, de complexión pequeña y ojos azules; es Anmergal el vidente, quien mira hacia afuera como esperando ver surgir a los monstruos otra vez. El otro es un unicornio blanco, de ojos azules y crin verde y una marca en forma de arco iris entre dos nubes; es Gabriel, el Maestro Rúnico, quien mira a Twilight inconsciente con una expresión parecida a la nostalgia. La última es una grifo de ojos dorados y plumas cayéndole por la frente; la llaman Gilda e intercala sus ojos nerviosos entre Twilight y los demás.
En el resto de la casa, Wong Fei Hung medita sobre sus armas para purificarlas de la matanza; Kyuzo ofrece oraciones a Hachiman el kami de la guerra, ayudado de Kaley; Windheart venda una herida que Zursodda tiene en una pata y echa agua sobre la frente de Insanity; Huáscar tiene una de sus patas sobre el corazón de Twilight, con los ojos cerrados, pensando; Merlín, Aldebarán y Víctor están junto a Zecora.
—¿No es una de las amigas de Dashie? —pregunta Gilda.
—Así es —contesta Zecora.
—¿Quién es Dashie? —pregunta Anmergal con voz nerviosa.
—Es la alumna de Gilda —señala Zecora.
La grifo abre los ojos como si le hubieran aplastado la cola.
—¿Q-Qué? —tartamudea.
—El otro día nos estábamos repartiendo las ponies de esta lista —dice Víctor mostrándole un trozo de pergamino a Gilda—. Yo me quedé con esta pony terrestre de aquí, Huáscar con esta pegaso de acá, Kyuzo-san con esta unicornio y... —los ojos de Víctor muestran sorpresa— ¿Por qué Insanity está marcada como la maestra de esta pony terrestre?
—Por un motivo muy especial... —contesta enigmáticamente Aldebarán.
—Bueno, el punto es que a ti te entregamos a esta pegaso y a Gabriel le dejamos la última...
—¡Yo no me separaré de Twilight! —grita el hasta ahora taciturno unicornio— ¡Esperé cinco mil años para poder volver a verla y protegerla!
—Precisamente ella es tu aprendiz —dice Víctor revisando el pergamino.
—¿En serio? —Gabriel sonríe.
—Sí. Necesita que alguien le enseñe el poder rúnico —dice Zecora.
—¡Oigan! —grita Gilda—. No quiero ser grosera, porque últimamente estoy tratando de no serlo*, pero no llevo aquí más de una semana. Ni siquiera soy una experta...
—Eso no importa. Eres una chamán** excepcional y eso es lo que importa —dice Merlín gravemente. No habrías entrado a la orden de los Paladines Verdes si fueras una chamán cualquiera.
Gilda asiente. La noticia de que va tener que ver de nuevo a Rainbow —después de la despedida que habían tenido la última vez que se vieron—, y además tener que convertirla en una chamán poderosa la deja sin aliento, y mira aturdida por la ventana.
—¡Esto está saliendo increíblemente bien! —grita alegremente Aldebarán— ¡Podremos ganar esta vez!
—Oye, Merlín —dice Huáscar con una expresión rara en el rostro—, esta pony estaba sufriendo Musccoy Clase D.
"Musccoy" en el idioma malka significa "sueño." Pero no se refiere a cualquier sueño, sino a los Sueños, que es como llaman a las visiones oníricas que preparan al postulante (no) intencional que quiere pertenecer a los Paladines Verdes. En relación a la exactitud, detalle, y potencia de los Sueños, se clasifican en una escala de Bajo, Medio, Alto, Perturbador, Extraño y Demencial.
—Imposible, Huáscar, los Sueños clase D sólo se han experimentado cincuenta veces en toda la historia, y la mayoría de los que lo han sufrido han enloquecido. Hace ya muchísimos milenios que no se experimentan, ni siquiera por tus abuelos o por los míos.
—¿Desconfías de mi capacidad perceptiva? Tal vez necesitas oír a una experta. ¡Windheart, ven un poco!
—¡Insanity tiene mucha fiebre!
—¡Ella se lo buscó por comerse ese pastelillo que se le cayó al agua sucia! ¡Esto es importante! —grita Merlín.
—¡Yo cuido de Insanity! —sugiere Gilda.
La búfalo, algo reticente, cambia su lugar junto a la cabra con Gilda y va a ver que quiere el mago.
—Dinos qué clase de Sueños ha tenido esta maga.
Windheart posa suavemente su pezuña derecha sobre su corazón y la otra sobre sus párpados cerrados.
—¡Merlín! ¡Esto es increíble! ¡Esta pony es increíble! ¡Tiene Iha clase D! ¡Es wakan!
"Iha" en el idioma búfalo significa "sueño".
Merlín está tan sorprendido que parece difuminarse con el vapor del caldero. Y lo mismo puede decirse de los demás, excepto de Gabriel. Para evitar que se ahogue, Zecora hace que el vapor del caldero forme anillos que se hunden en la sopa una y otra vez.
—Eso es... imposible... —susurra Merlín.
—No, no lo es —Gabriel parece a punto de echarse a llorar, ¿Cuántos recuerdos del pasado rememoró el unicornio blanco?—. Es Twilight Sparkle, hija de Gwydion Sparkle; suyo es el poder de los Maestros Rúnicos —y luego dice con una voz ahogada por la emoción—: Un poder tan terrible y hermoso como una chispa en el crepúsculo.
—Ella es la que estábamos buscando. Ella podrá averiguar donde se ocultan los Corazones del Dios.
—Eso es maravilloso. Nuestra guerra contra los alicornios está a nuestro favor —Aldebarán consigue decir antes de secarse las lágrimas que la emoción estruja en él.
—Si Huáscar me ayuda, podremos curarla ahora mismo —Windheart no separa sus pezuñas de Twilight—. Su mente y su espíritu están muy debilitados, y no es para menos, tomando en cuenta la clase de Iha que sufrió en dos semanas —la búfalo quita finalmente sus pezuñas—. Me sorprende que no se haya vuelto loca.
—Esta pony es una pony dura, como nosotros —ríe Zecora, mientras ve con felicidad extrema cómo sus planes están dando resultados.
*: Para conocer un poco más la historia de Gilda antes de este fanfic, véase Arco Iris de esperanza para una grifo.
**: La historia de cómo Gilda se volvió chamán será contada el 2012.
Próximo capítulo final (quería terminar este fanfic antes de fin de año, pero desgraciadamente no pude).
