Capítulo nuevo!
Disfrutadlo ^^
Este amor
-Nadia Torres-
IV
Hermanos
Tracey se acercó de nuevo a la mesa, con mirada curiosa al escuchar las últimas palabras de Drew.
-Es lo que tiene que aguantar un coordinador tan apuesto como yo...
Brock reía- ¡Qué presumido eres! -le dio un golpe en el brazo, y reparó en que Tracey había llegado. Notó su expresión de desconcierto- ¡Ah, ya has vuelto! Ven, escucha esto. Drew me estaba contando lo popular que se ha vuelto desde que es un coordinador -se apoyó en la mesa sin parar de reír- Ya se cree más guapo que Fiorello Cappuccino -siguió riendo- sí que se lo tiene creído
-¡Qué dices! -se quejó sonriente- yo no me creo nada, sólo digo lo que me dicen las chicas, y lo que pone en las revistas
Tracey se sentó junto a Pikachu, y sonrió con malicia- Así que ya te has convertido en todo un sex symbol
Continuaron con su animada charla, hasta que se acercó a ellos una chica de resplandecientes cabellos castaños que formaban unos densos bucles sobre su espalda. Sus ojos verde oliva tenían algunos destellos dorados ocultos tras sus largas pestañas oscuras. Sus facciones eran delicadas, de piel blanca y labios rosados. Alta y esbelta, con una cálida sonrisa. Los chicos la contemplaron durante unos segundos, en los cuales fueron cautivados por la belleza tan natural que poseía.
-Hola chicos, vengo a tomar nota de vuestro pedido -dijo la camarera sin perder su sonrisa
Tracey le devolvió el gesto de simpatía- Me gustaría tomar un helado de chocolate
-Bien... -la chica apuntó en la pequeña libreta lo que había escuchado- ¿Y a ti?
-Uno de... -Drew se quedó pensativo- nata, con unas hojas de menta...
-Muy bien... -tomó nota- ¿Y a ti? -miró a Brock esperando a que hiciera su pedido, pero él no hacía gesto alguno. Seguía mirando a la chica directamente a los ojos sin parpadear
Ella clavó su mirada en la de él, y así permanecieron durante unos pocos segundos. Tracey se quedó mirando al chico, y le dio una pequeña patada por debajo de la mesa, lo que le hizo reaccionar.
-¡Oh! Mi pedido… -reaccionó un poco apresurado- pues… me gustaría tomar… emm... –balbuceaba indeciso
-Vamos Brock, que tampoco es tan complicado pedir un helado –rió Drew
-Podría recomendarte el de vainilla –propuso la camarera sin dejar de lado ni un instante su simpatía, intentando ayudar al pobre chico a salir de ese pequeño apuro
-Está bien… -Brock bajó la mirada- confiaré en tu criterio
-No te preocupes, sé por qué te lo digo. En un momento vuelvo –dicho esto, desapareció por la puerta que llevaba a la cocina
Tracey miró a Brock extrañado- ¿Te pasa algo?
-Nada, ¿por qué? –preguntó sin comprender
-Es que… no entiendo por qué esta vez no hiciste el tonto con la camarera, es más, te has comportado de una manera muy poco usual en ti…
-¿A qué te refieres? –Drew no comprendía
-Brock siempre monta una escena cada vez que se encuentra con alguna chica guapa. Pero esta vez que nos topamos con una chica realmente bonita, no ha hecho nada…
-Sería lo más lógico que hubieses reaccionado de alguna forma Brock –Drew apoyó el codo en la mesa dando un suspiro- ¿qué te ha pasado?
-No… no lo sé… -frunció el ceño bajando la mirada, intentando comprender el motivo por el cual no se comportó como se había acostumbrado a hacerlo desde que descubrió lo maravillosa que era la belleza femenina
Tracey tenía razón, sin lugar a dudas, se habían encontrado con una verdadera preciosidad. Era consciente de ello, pero no comprendía por qué no fue directamente a decirle algún halago, o a pedirle que saliera con él. Se estaba desconociendo a sí mismo. Los tres se quedaron pensativos, pero Brock se estaba preocupando un poco por su cambio de actitud. ¿Se le habría acabado el amor de repente? ¿O será que de pronto había perdido las esperanzas de llegar a encontrar un amor correspondido?
.
La puerta de la cafetería dejó entrar a una pareja con edades bastante dispares. Parecían dudosos, y se acercaron a una de las camareras que estaba cerca de la entrada.
-Disculpe señorita –empezó el chico que aparentaba unos trece años- ¿podría decirnos si han pasado por aquí unos chicos de Pueblo Paleta?
-No sabría deciros… -dijo pensativa- ¿sabéis cómo son?
-Lo cierto es que… -la chica castaña de unos diecinueve años sonrió- hace ya varios años que no los vemos, así que no creo que los recuerdos nos ayuden mucho
-Creo que ya sé a quiénes buscáis –ambos la miraron extrañados- Hace un rato llegó un chico buscando a otros a quienes llevaba mucho tiempo sin ver. Ya los encontró –señaló hacia una mesa junto a la ventana- Estoy segura de que son ellos, aunque uno de los chicos ha salido hace un buen rato
El chico agudizó la vista, y pudo observar a Pikachu de espaldas. Sonrió –Son ellos –le dijo a la chica con seguridad
-Gracias por su ayuda –agradeció, y juntos se dirigieron a la mesa
Al ver al chico de ojos verdes, la chica castaña sintió cómo de pronto su corazón empezó a latir precipitadamente. El tiempo no había cambiado en absoluto aquella reacción, y caminó con paso lento detrás del otro chico. Una vez estuvieron lo suficientemente cerca, cerró los ojos intentando calmarse, y sonriendo, se quedó de pie junto a la mesa.
Al verlos allí de pie, los chicos los miraron intrigados.
-¡Hola! –saludó el joven con una sonrisa amistosa
-¡Ho-hola! –balbuceó la chica intentando no mirar fijamente a nadie
-Hola… -saludó Tracey receloso
-¿Aura? –preguntó Drew, que no había dejado de observar con detenimiento a la chica castaña desde que se acercó a ellos
Ella levantó la mirada, encontrándose con la de él. El corazón le volvió a latir fuertemente- Hola Drew… -saludó casi susurrando
Brock los miró durante un tiempo- ¡Max! Vaya, has crecido mucho –saludó ya reconociendo al más joven, que ciertamente estaba muy cambiado
-Yo no puedo decir que hayas crecido, pero sí que te veo cambiado. ¿Qué tal Pikachu?
El pokémon se abalanzó a los brazos de él entusiasmado, dándole muestras de afecto. Max había apoyado mucho a su entrenador durante los viajes, y le estaba muy agradecido por haber cuidado muchas veces de él, aunque en numerosas ocasiones se cambiaban las tornas.
-Hola Tracey –saludó al observador que seguía con la mirada fija en él, sin poder creer aún que fuera ése el mismo niño al que tanto afecto le tuvo cuando lo conoció. Ahora parecía más experimentado, y que tenía más confianza en sí mismo.
-Me alegro de verte Max, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos
Ellos continuaron su plática, mientras Aura y Drew no dejaban de mirarse el uno al otro sin añadir palabras a lo que estaban viviendo en esos momentos.
Durante el tiempo que permanecieron en sus respectivos hogares, no perdieron ese contacto, pues hablaban con mucha frecuencia por teléfono, aunque lamentablemente, no pudieron verse de nuevo tras concluir su viaje por Johto. Por ese motivo se estaban sorprendiendo tanto al verse cambiados, menos infantiles, más adultos.
Drew se puso en pie- Hay que ver cómo pasa el tiempo –empezó a platicar con Aura- ya no pareces en absoluto la misma niña a la que conocí en Hoenn, -sonrió- te has convertido en toda una hermosa mujercita... –bajó la mirada repentinamente al ver el rubor en las mejillas de la chica
Pero no mentía en absoluto. Su antigua rival seguía conservando ciertos rasgos de su infancia, aunque ahora se habían atenuado más en ella las características de una mujer. Llevaba el cabello castaño recogido con un sencillo broche sobre la cabeza, dejando que este cayera por encima de sus hombros hasta llegar a la mitad de su espalda, formando algún que otro rizo que se mezclaba entre las demás hebras lacias. Algunos mechones le caían graciosamente sobre sus profundos y brillantes ojos azules.
-Vaya –sonrió aún avergonzada- gracias por el cumplido Drew –empezó a jugar con sus propios dedos mientras bajaba levemente la mirada- Tengo que decir que tú también has cambiado mucho desde la última vez que nos vimos
Él levantó un poco la mirada- ¿De verdad lo crees?
Asintió con la cabeza- Claro, ahora puedo confirmar lo que se cuenta por ahí
Arqueó una ceja alzando la mirada para toparse con la de ella- ¿Y qué se cuenta?
Titubeó antes de responder- Que te has convertido en un coordinador de élite… y que además eres mucho más… -pensó un poco la palabra que emplearía- galán –concluyó sonriendo con nerviosismo, no demasiado convencida de la palabra que acababa de usar
-¡Ah! Comprendo –dio un pequeño suspiro que ella no percibió- ¿Tú estás de acuerdo con eso? –preguntó sin más
Abrió ligeramente los ojos, meditando la respuesta que debía darle, pero al no poder pronunciar palabra alguna por los nervios que empezaban a apoderarse de ella, simplemente asintió.
Él sonrió conforme con esa respuesta- Pues debo decir lo mismo de ti, -apartó un mechón de pelo que le caía sobre los ojos- estoy seguro de que vas por ahí rompiendo corazones
Ella rió avergonzada- No lo creas
-No tengo que creerlo, lo sé de primera mano –dijo de manera automática casi sin ser consciente del verdadero significado oculto tras sus palabras
-¿Qué quieres decir con eso? –cuestionó con un leve tono rojizo en sus mejillas, queriendo ahondar un poco más en esa pequeña confesión
No sabía qué responder. Apartó la mirada poniéndola en un punto más alejado, buscando en su mente una respuesta a la pregunta. Quizá hubiese sido tan sencillo como decirle que ella había roto su corazón, o algo por el estilo, aunque no se sentía capaz de decir nada parecido.
Tenía otra opción, más directa y arriesgada, pero lo que mejor iba con su forma de ser. No quería realmente precipitarse, pero una fuerza ajena a su propia voluntad le empujó a acercarse unos pasos más a ella.
-La verdad Aura, es que yo… -respiró profundamente- en realidad hace mucho tiempo que tú…
Mientras intentaba sacar a la luz esos sentimientos a través de sus palabras casi susurradas, acercaba lentamente su mano a la de ella. Sus mejillas empezaron a teñirse discretamente, y las de ella se encendían aún más. Sus corazones palpitaban a la vez, encerrándolos en un mundo en el que sólo estaban ellos dos.
Pero notaron una extraña sensación en su piel, algo que les hizo mirar instintivamente hacia un lateral.
Allí estaban los chicos y Pikachu. Observándoles atentamente, con los codos apoyados sobre la mesa, y sus barbillas en las manos, suspirando profundamente con los ojos entrecerrados.
Aura y Drew reaccionaron ante lo que estaba ocurriendo en esos momentos, y el chico apartó rápidamente su mano que empezaba a rozar la de ella, hasta esconderla en su bolsillo, y volteándose de cara a la entrada del lugar. Aura se separó de él un par de pasos, bajando la mirada nerviosa.
-¡Oh vamos! No nos arruinéis la escena –Brock se apoyó de nuevo en la silla cruzando los brazos sobre su pecho
-¡¿Qué escena? –preguntó Aura dándoles la espalda, queriendo ocultar el enfurecido rubor de sus mejillas
Max se acomodó las gafas- Si ya sabemos lo que sentís
-No sentimos nada –negó Drew volviendo a sentarse aparentando serenidad, aunque el leve color de sus mejillas lo delataba
-No os hagáis los despistados –advirtió Tracey sonriendo
-¡No nos hacemos los despistados! –dijeron los chicos a la vez haciendo que aquel bochorno se incrementase en sus rostros
Se miraron el uno al otro al haber respondido al unísono, y sonrieron avergonzados. Aura se sentó junto a su hermano, e intentó tranquilizarse.
Pronto, se calmó la situación, y de ese modo empezaron a platicar de las actividades que habían estado realizando antes de recibir la oferta de iniciar un nuevo viaje.
Minutos más tarde, volvió la camarera a traer a los chicos lo que habían pedido, poniendo los helados sobre la mesa. Se quedó de pie, escuchando lo que los chicos recién llegados le pedían, mientras miraba de soslayo al chico moreno que estaba sentado en un rincón.
Brock era consciente de que aquella chica de ojos cautivadores le estaba observando, pero él permanecía con la mirada baja, procurando no encontrarse con la de ella. Sentía un extraño escalofrío recorriéndole la espalda cuando hacía memoria del brillo de sus pupilas, e intentó mirarla de nuevo. Pero al verla, ella ya estaba abriendo la puerta de la cocina.
Cuando desapareció de su vista, tomó una larga bocanada de aire, y de pronto, esa sensación tan misteriosa que se había apoderado de él en cuanto ella había llegado, desapareció. Apoyó un brazo sobre la mesa, y su barbilla en la mano, mirando distraídamente el exterior, preguntándose el motivo por el cual no había sido capaz de halagar la tan evidente belleza de esa chica.
.
La puerta del gimnasio se abrió, dándole paso al interior del recinto. Al no ver a nadie cerca a la recepción, se aventuró a dirigirse hasta la piscina, el lugar en el que se llevaban a cabo los combates. Parecía no haber nadie allí tampoco.
-¡Hola! –Saludó a lo invisible con la esperanza de que alguien le escuchase- ¡¿Hay alguien en el gimnasio?
Como respuesta escuchó el eco de su propia voz. El lugar estaba desierto. Se llevó una mano a la cabeza, con gesto interrogante. Normalmente, si no había nadie en el gimnasio, se ponía algún cartel avisando a los posibles desafiantes. Se giró sobre sí mismo, con intención de buscar en la planta superior, donde estaban las habitaciones de las chicas.
-Si vienes por una medalla de gimnasio, -decía una voz femenina proveniente de sus espaldas. Ash llevó su mirada en esa dirección- o por alguna foto firmada de la líder, tengo que pedirte que vuelvas en otro momento, porque ahora no se encuentra
-¡Daisy! –Exclamó al reconocer a la chica de largos cabellos dorados- Soy Ash, ¿no te acuerdas de mí?
-¿Ash? –repitió mirando al chico con mayor detenimiento, apoyando todo su peso en una sola pierna- ¿salimos juntos alguna vez? –Intentó hacer memoria- ¡Ah! Ya lo recuerdo –exclamó antes de que Ash dijese algo- Eres el amigo de Misty
-Veo que me recuerdas –sonrió
-Pero hay que ver cómo has cambiado cuñadito –rió- veo que después de todo, mi hermanita no tiene tan mal gusto
-¿Pero qué estás diciendo? –Preguntó retrocediendo un par de pasos sintiendo los agitados latidos de su corazón al escuchar ese peculiar sobrenombre- Misty y yo somos solamente amigos, nada más
-Tranquilo, dejaré de molestarte con eso –sonrió, y se sentó en una de las gradas del gimnasio- Pero ella no está aquí ahora
-Vaya, qué mala suerte –dijo dando una pequeña patada en el suelo- ¿Sabes cuándo vuelve?
Unos pasos se escucharon de espaldas a él- No estamos seguras –Ash se volteó para ver de quién se trataba- Hola –sonrió
Le devolvió el gesto- ¡Hola Violeta! –saludó a la chica de cabellos azulados, la cual se sentó junto a su hermana- ¿Cómo que no sabéis cuando vuelve? –preguntó apoyándose en el respaldo de una silla
-No lo sé, ayer cuando llamaste, ella estaba combatiendo contra un chico
-Sí, lo recuerdo –respondió pensativo
-Pues tras el combate –continuó Daisy- llegó una niña que tendría unos doce años, y luego se fueron los tres
-¿Se fueron con una niña? –se quedó con gesto interrogante- ¿Y no dijo Misty a dónde se iba con ellos?
-No nos dijo mucho –suspiró Violeta- sólo mencionó que pasaría el día con ellos y… -se quedó meditativa
-¿Y qué? –preguntó Ash empezando a ponerse nervioso, mientras tamborileaba con los dedos en el respaldo de la silla
-No sabemos a qué hora habrá llegado, -siguió Daisy- pero esta mañana salió temprano, diciendo simplemente que volvería después de una o dos semanas
-¡¿Cómo? –Ash apretó los dedos en el respaldo, dejando las marcas sobre la tela que lo forraba- ¿Cómo pudo irse así sin más? –Elevó un poco la voz- ¿Acaso no mencionó a dónde iba?
-Nada de nada, sólo que tenía prisa –añadió Violeta- se llevó sus pokémon y la mochila, y desapareció
-Pero ¿por qué habéis dejado que se marche así, sin decir a dónde iba? –preguntaba ya empezando a perder el control sobre sí
-Ash, tranquilo, -calmó la chica de cabellos azulados- ni siquiera nosotras estamos tan preocupadas
Ash respiró profundamente cerrando los ojos. Se sentó en la silla- Pero, ¿dónde habrá ido? –cuestionó poniéndose una mano en la sien
-No te preocupes, recuerda que Misty ya es mayorcita, sabrá cuidarse sola
Se escuchó entonces un grito ensordecedor proviniendo de los pasillos, y que se iba acercando a ellos. Los chicos se pusieron de pie alarmados, y distinguieron la silueta de la tercera hermana entrando precipitadamente a la piscina.
-¿Qué ocurre Lily? –preguntó Violeta acercándose a ella preocupada
-Misty no podrá estar bien cuidada –dijo con un hilo de voz con la mirada baja- ¡ha olvidado lo más importante! –exclamó levantando la cabeza mostrando unos ojos angustiosos
-¿El qué? –Ash se sentía angustiado- ¿sus pokémon? –Lily negó
-¿Los antídotos pokémon? –preguntó Daisy, pero su hermana negó
-¿El pokégear? –interrogó Violeta. De nuevo respuesta negativa
Lily se dejó caer en el suelo- Mucho más importante… -balbuceó
-¡¿El qué? –gritó Ash ya no pudiendo contener la angustia
-¡Sus cremas faciales! –chilló casi llorando
Las chicas sonrieron avergonzadas del comportamiento de su hermana. Ash cerró los ojos unos instantes, intentando asimilar lo que había escuchado- ¿Cómo puedes pensar que eso es más importante que los antídotos o los pokémon?
-Lily, -empezó la rubia intentando sonreír- no creo que eso tenga mucha importancia, y menos para ella
-Pero… -quería excusarse con una expresión infantil- con la cara que se le ha puesto ahora, debe cuidar mucho su cutis –intentó dramatizar
-¿Y qué le ha pasado a su cara si puede saberse? –Ash se cruzó de brazos
La verdad es que las hermanas de Misty siempre se habían preocupado mucho por la estética, algo que les obligaba el hecho de ser estrellas en el mundo del modelaje. Pero era esa una de las cualidades que las diferenciaban a ellas de la pelirroja. Eso lo sabía bien, pues en el transcurso de sus viajes, no recordaba haber visto a Misty tan pendiente de la estética; aunque debía reconocer que en contadas ocasiones, no podía ocultar su lado más "cursi" haciendo comentarios sobre los vestidos, los maquillajes, y que no podía resistirse a ir de compras. Lo recordaba perfectamente por el festival de las princesas en el que ella había hecho que tanto él como Brock, cargaran con pesados paquetes llenos de cosas típicas de chicas.
Pero como se dijo a sí mismo, ello ocurría en contadas ocasiones. Menos mal, no soportaría vivir mucho tiempo con una Misty que se quedara pegada a cuanto escaparate viese, o entrara en salones de belleza cada vez que llegaban a una ciudad. Claro que, eso tampoco le hacía falta.
Era consciente de que la chica tenía una belleza natural que no necesitaba de extraños cosméticos ni de caras prendas de vestir. No, a ella no le hacía falta nada de eso. Se conformaba con el pequeño recogido de su pelo corto al lado izquierdo de su cabeza, y la sencillez de su piel pálida que se complementaba simplemente de sus deslumbrantes ojos aguamarina. Esa era la imagen que más le gustaba de ella, o una de tantas.
Lily abrió la boca para responder a la pregunta del chico, pero en ese momento, Daisy se acercó a ella rápidamente.
-Hay maquillajes de oferta en el centro comercial –le dijo de carrerilla
Los ojos azules de la chica brillaron de forma especial- ¿En serio? –Violeta asintió- ¡Pues no puedo perder el tiempo! –dicho lo último, salió casi corriendo del lugar, directa al centro comercial, soltando un rápido "adiós" que apenas pudieron entender los chicos
Las otras dos hermanas dieron un suspiro de alivio. Y Ash se quedó con la mirada perdida en la puerta por la que había salido la chica de sonrosados bucles. Se preguntó a sí mismo si sólo Lily era así de… "especial", o lo eran las demás hermanas. Porque estaba seguro de que no había comparación posible entre las tres chicas y la hermana pequeña. -¿Serán realmente familia? -Se preguntó riendo para sus adentros.
-Bien Ash, -Violeta llamó su atención- Misty nos dijo mientras se marchaba que nos llamaría esta mañana, así que no tardará en ponerse en contacto con nosotras.
-¿De verdad? –no fue capaz de ocultar la pequeña ilusión de su sonrisa
-Claro –afirmó la mayor- en cuanto sepamos algo, te avisaremos. Me imagino que estarás en el centro pokémon
-Sí, allí me quedaré con los chicos de momento – empezó a encaminarse a la salida- no pienso moverme de allí hasta que me digáis algo de Misty
Las chicas sonrieron conformes, y acompañaron a Ash hasta el exterior del recinto, donde se despidieron prometiendo nuevamente que le darían noticias de su hermana pequeña en cuanto las tuvieran.
-Os estaré esperando –les recordó Ash por enésima vez
-No te preocupes, estaremos allí para informarte de tu Misty
Su rostro se encendió- ¡Que no somos novios!
Violeta rió- Como quieras, ve tranquilo
-Hasta ahora –se despidió, volviendo la mirada a su camino, adentrándose en él
-¡Adiós cuñadito! –gritaron al unísono sin dejar de reír
Él ni siquiera quiso darse la vuelta, simplemente intentó ignorarlas, a ellas, y al intenso calor que fue subiendo a su rostro. Era complicado intentar razonar con las chicas, y sería inútil insistir en el hecho de que entre él y su amiga no existía nada que fuera más allá de su amistad. Agachó un poco la cabeza, volviendo a introducir las manos en los bolsillos, y así, dirigirse al centro pokémon donde sus amigos le estarían esperando.
Pero mientras caminaba, no podía evitar cuestionarse sobre Misty, el lugar al que habría ido sin decir nada a nadie, y las personas con las que se habría marchado el día anterior después del combate. No sabía cómo responderse a sus propias incógnitas, y estaba deseando que las hermanas de ella le trajeran noticias que supieran despejar sus dudas.
Continuará…
Gracias por la lectura!
