Capítulo nuevo!

Disfrutadlo ^^


Este amor

-Nadia Torres-

VI

Celos

El medio día había quedado atrás, pero los chicos permanecían en el centro pokémon. Habían decidido ir a preparar lo necesario para el viaje, haciendo tiempo hasta que las hermanas de Misty llegaran con una respuesta sobre el paradero de la más pequeña.

No dejaban de sentirse preocupados, pues seguían sin poder dar crédito a que la chica hubiese desaparecido sin más. Al menos, tenían la esperanza de que se pusiese en contacto con las tres mayores para contar lo que había pasado.

Poco antes de salir de la cafetería, Brock se acercó a una de las camareras para preguntarle por la chica que les había atendido. Sentía curiosidad por ella, y estaba extrañado por la enigmática belleza que poseía, sobretodo, le preocupaba no haber adoptado la actitud que siempre tenía frente a una chica de sus mismas características.

Sin embargo, le informaron que la chica a la que se refería había terminado su trabajo allí, y había comenzado sus vacaciones. No regresaría hasta dentro de un mes.

Una extraña sensación de desánimo se hizo un lugar en su interior, y se desilusionó al pensar que no podría averiguar a qué se debía su tan repentino cambio. ¿Realmente tantos rechazos habían acabado con el amor que podía entregar?

-¿Cristal? –repitió el nombre que le había dado una de las encargadas

-Sí, así se llama la chica a la que te refieres, pero lamento que se haya ido. Lo cierto es que estaba impaciente por empezar sus vacaciones

-¿Sabe a dónde fue? –preguntó con un ligero tono de esperanza

-Lamento decirte que no tengo ni la menor idea, y para ser sincera, de saberlo, no me corresponde a mí facilitar esos datos

-Entiendo –sonrió con pesar- Gracias de todos modos

Se despidió con un leve gesto de la mano, y salió al centro para reunirse con sus compañeros. Recordó a aquella chica una vez más, seguro de que en la vida podría llegar a olvidarla.

Sus compañeros continuaban con sus tareas, comprobando que no les faltaba nada necesario para ponerse en marcha en cuanto tuviesen noticias de la líder del gimnasio Celeste.

Ash había decidido quedarse en la recepción, y su preocupación era demasiado evidente a ojos de quien lo mirase. Se levantaba y se sentaba continuamente, poniéndose a dar vueltas por los pasillos con las manos en los bolsillos, mirando repetidamente hacia la entrada. La impaciencia estaba haciendo presa de él, y empezaba a darse por vencido al intentar siquiera ocultarlo. Aunque se sentía aliviado de que sus amigos estuviesen en una de las salas del centro hablando con Joy.

Pikachu era su única compañía en ese momento, pero de ver cómo su entrenador iba y venía sin un rumbo fijo, decidió recostarse en el sofá para tomar una siesta.

-¿Dónde estás Misty? –Preguntaba Ash a su propia mente, como si la chica estuviese en ella- ¿por qué te has ido?

Deseaba poder contestar a su propias cuestiones, pero estaba claro que eso no le serviría de mucho, lo que quería era que le diesen respuestas claras para acallar las incógnitas de su alma.

-¡Allí está el novio de Misty! –exclamó la voz de Violeta por la entrada

-Es verdad –secundó Daisy

-¡Ash! –Chilló Lily- ¡Cuñadito!

El chico dio un largo suspiro de resignación, pensando en que sería inútil intentar razonar con las chicas que acababan de llegar. Cierto era que nada le hubiese gustado más que ser llamado de ese modo por las hermanas Celeste, pero aún no. Lo mejor sería esperar a poder aclarar lo que sentía por su amiga, y luego saber si era correspondido.

Sintió un ligero rubor posarse en su mejilla, y miró a las chicas con gesto cansado cuando se detuvieron frente a él.

-Os he dicho antes que no soy el novio de Misty –aclaró procurando mantener el control de sí mismo

-Sí sí, lo que tú digas –le respondió Violeta agitando una mano mientras sus hermanas aguantaban unas risillas al ver el tenue color rojizo en las mejillas del chico

-¿Dónde están los demás? –preguntó Lily mirando a su alrededor

-Están con la enfermera Joy, vamos con ellos

Las chicas asintieron, y se adelantaron al pequeño salón que les señaló Ash. El entrenador se dirigió hasta el sofá en el que Pikachu se había dormido, tomándolo en brazos y llevándolo con él. No quería despertarle del buen sueño que seguramente estaría teniendo.

Estaba ansioso de escuchar lo que Daisy y las demás tendrían que decirles, pues Misty ya se habría puesto en contacto con ellas. Aunque lo cierto es que aquel extraño presentimiento volvió a hacerse presente dentro de él, pensando que las cosas no irían tan bien como creyó en un principio, cuando apenas estaba planeando ese viaje.

Una vez llegó al salón en el que estaban los demás, se sentó a la mesa, donde ya se habían acomodado. Ellos habían empezado una pequeña charla con las chicas, en la que comentaban los muchos cambios que habían hecho. Aunque para ser sinceros, las hermanas Celeste no habían cambiado en absoluto. Quizá ahora parecían más adultas, pero respecto a sus rasgos, a su forma de vestir y de ser, seguían siendo las mismas chicas vanidosas, presumidas y alocadas de siempre.

Los chicos se cuestionaban en muchas ocasiones si de verdad compartían parentesco con la pelirroja, puesto que había entre ellas tres y la más pequeña un abismo bastante profundo. Quizá Misty fuese todo lo opuesto que se podría ser de las otras chicas juntas, y por el mismo motivo, había adquirido una personalidad propia que la hacía única. ¿Quién diría que realmente eran las cuatro "Hermanas Sensacionales"?

-Y bien, -empezó Ash cruzando los brazos sobre la mesa- ¿sabéis ya algo de Misty?

-Sí, -afirmó Violeta- nos ha llamado hace un rato, por eso mismo hemos venido ahora

-¿Pero qué os ha dicho? –Brock las miraba interrogante

-Que está bien, aunque no sabe cuándo volverá exactamente

Los dedos de Ash empezaron a tamborilear nerviosamente sobre la mesa- ¿Cómo que no sabe cuándo volverá?

-Pues, -continuó Daisy- dijo que cuando terminara un asunto pendiente volvería, y que eso podría tomarle como mucho una semana

-¿Y se puede saber qué asunto es ese? –cuestionó Tracey dejando escapar una pequeña nota de nerviosismo en sus palabras

-No nos quiso dar detalles de ese punto –Violeta entrecerró los ojos pareciendo indiferente, pues estaba claro que fuese lo que fuese, tanto ella como sus hermanas confiaban plenamente en Misty

-¿Os dijo al menos a dónde ha ido y con quién? –la pregunta de Ash tenía un cierto tono de disgusto

-Sí, eso sí lo ha dicho –asintió Lily

Se hizo el silencio durante varios segundos que parecieron más largos de lo que en realidad eran. Los chicos se miraron unos a otros, y Ash bajó la mirada clavándola en sus propias manos. Sus dedos seguían tamborileando nerviosamente sobre la mesa, siendo ese el único sonido que se escuchaba donde se encontraban.

Aura advirtió la pequeña sonrisa cansada que tenía el chico, y volvió su atención a las hermanas- ¿Podríais decírnoslo?

-Sí, -Lily sonrió inocentemente- está en la Is…

-¡Mira Lily! –Interrumpió Violeta bruscamente- ¡Es Fiorello Cappuccino! –señaló por una de las ventanas a la calle

-¡¿De verdad? –Se puso de pie- ¿Dónde? –preguntó mirando en todas las direcciones que podía a través del cristal

-Lily… -la voz de Ash sonó como un murmullo que todos escucharon- Fiorello no está en ninguna parte –decía sin levantar siquiera la mirada- ¿quieres terminar de decirnos dónde está Misty?

La chica volvió a sentarse, con una mirada desilusionada al comprobar que el actor que le mencionó su hermana no se encontraba allí. El tamborileo continuaba su ritmo. Daisy y Violeta soltaron un largo suspiro de resignación, y apoyaron los codos sobre la mesa, ya pareciendo dispuestas a hablar con claridad.

-Lo mejor será que te lo digamos, de todos modos, tarde o temprano te ibas a enterar –aclaró Violeta

-¿El qué? –preguntó Tracey con ansiedad

-Antes que nada, Ash –Violeta miró al chico suplicante- no te alteres con lo que te vamos a decir

El tamborileo cesó, y las manos de Ash se cerraron en un puño sobre la mesa- ¿Y por qué voy a alterarme?

-Porque ya estás nervioso, y después de esto te vas a alterar

-¡No me voy a alterar! –exclamó poniéndose de pie y perdiendo por completo los nervios que intentaba contener

Los chicos lo miraron apenados, y las tres hermanas entrecerraron los ojos, sin sorprenderse del gesto del chico.

-¿Ves? –Señaló Violeta- Estás alterado, y ni siquiera te he contado nada

Ash miró a sus amigos con cierta vergüenza, y volvió a sentarse procurando respirar con normalidad- Bien, ya estoy tranquilo…

Daisy carraspeó un poco, indicando que empezaría a contar lo que sabía, y así no ser interrumpida.

-Misty nos dijo que ayer estaba combatiendo con un amigo que conoció cuando estaba de viaje con vosotros por las Islas Naranja. Al finalizar el combate, vino su hermana Mahri, y le invitaron a pasar el día fuera. Misty entonces les enseñó la ciudad, y luego, le pidieron que viajara con ellos –hizo una pausa- Parece ser que el chico necesitaba su ayuda o algo así…

Los presentes observaban a Daisy expectantes de la historia que les relataba. Ash y Tracey empezaron a hacer memoria de las personas que habían conocido durante su recorrido por las islas, pero ninguno de los chicos en los que pensaban parecía encajar. Aunque era cierto que el nombre de Mahri les resultaba bastante familiar.

-¿Pero a dónde fue? –cuestionó Ash cansándose de tantos rodeos

-Pues, nos dijo que esta mañana temprano habían acordado encontrarse en el muelle, y se irían en un ferry a la isla donde viven ese chico y su hermana… -Lily se puso un dedo bajo la barbilla con gesto pensativo- aunque no me acuerdo de cómo se llamaban…

-Como sea, -continuó Daisy- dijo que ahora está con ellos en Isla Trovita

-¡Rudy! –exclamaron Ash y Tracey a la vez cerrando con fuerza los puños sobre el tablero

Ash miró al otro chico un poco extrañado de esa actitud que no recordaba en él. Pero al notarse exaltado a sí mismo, miró a otro punto procurando tranquilizar los nervios que en cuestión de segundos volvieron a escaparse de su control. Tracey hizo lo mismo, agachando un poco la cabeza mientras hacía lo posible porque su respiración se normalizara.

Aunque ese nombre seguía retumbando en los oídos de ambos. ¿Qué hacía Misty con Rudy?

-¿Rudy? –repitió Aura en un intento de que Ash no notara la preocupación de Tracey

-¿Quién es Rudy? –preguntó Brock con interés al no haber escuchado antes ese nombre, sobre todo al ver el extraño efecto que tenía sobre sus dos amigos

-Se trata del líder del gimnasio de Isla Trovita –respondió Ash recordando al nombrado- Le conocimos cuando Misty salvó a su hermana Mahri de ser arrastrada por los remolinos del océano

-Parece ser que a él le gustó Misty –continuó Tracey con la explicación- incluso le pidió que se quedara en la isla… -sonrió con cierto pesar- pero Misty decidió continuar viajando con Ash

El entrenador volvió la mirada atónito a su amigo, y un pequeño rubor empezó a hacerse lugar en sus mejillas- No digas eso, ella decidió seguir con nosotros –aclaró poniendo énfasis en su última palabra

-Sea como sea -intervino Drew- ¿Se supone que Misty se fue con ese tal Rudy?

-Me temo que es así –afirmó Violeta

Guardaron silencio pensando en ello. Se cuestionaban ahora sobre el motivo por el cual Misty había decidido irse con aquel chico sin siquiera dar explicaciones. Los dedos de Ash retomaron su tarea, y empezaron a tamborilear sobre la mesa mientras el chico continuaba con la mirada clavada en ellos.

-Es extraño… -Aura rompió el silencio- ¿por qué habrá decidido irse ahora? Por lo que habéis dicho, antes no quiso quedarse con él

-Es cierto –Max reparó en ese detalle- Supongo que el motivo será que ese chico necesita su ayuda

-Quizá debí preguntarle de qué se trataba ese asunto –dijo Daisy poniéndose una mano en la cabeza

El tamborileo se apagó, y se escuchó un pequeño golpe de puño sobre la mesa.

-Seguramente le ha estado extrañando todo este tiempo…

Los chicos dirigieron sus miradas pasmados a quien había pronunciado esas palabras. La voz de Ash había sonado como un murmullo resentido. El chico mantenía la mirada clavada en su mano cerrada.

-¿Qué has dicho? –preguntó Brock incrédulo

-Eso, -levantó un poco la voz- estoy seguro de que ha estado extrañando a ese engreído todo este tiempo, -echó una ojeada al exterior- por eso apenas se lo encontró se fue con él

-¡Estás diciendo tonterías! –se quejó Aura, convencida de que el chico estaba equivocado

-No entiendo cómo puedes pensar eso de ella –Drew arqueó una ceja disgustado

-Estoy convencido de que se habrán estado viendo todo este tiempo desde que volvimos del archipiélago –continuaba ignorando los comentarios de sus amigos

-Eso no es cierto –contradijo Violeta- Nosotras no hemos visto en ningún momento entrar a ningún amigo de Misty que no fuerais vosotros, ni siquiera los entrenadores vienen más de dos veces si no es para pedir una revancha

-Así que no puedes decir esas cosas –dijo Lily con cierta rabia

Ash resopló pesadamente- Será porque ha estado entrando por la ventana de su habitación

-¿Te das cuenta de lo que acabas de decir? –Brock tenía la sensación de no reconocer al chico que tenía delante

-Deja de decir estupideces… -Tracey no había dirigido la mirada a Ash en ningún momento, y mantenía un puño apretado por debajo de la mesa para no estallar. Estaba igual de enfadado que Ash, pero jamás sería capaz de decir ese tipo de cosas sobre Misty

-Es la verdad, -asintió con la cabeza- no ha hecho otra cosa más que extrañar a ese consentido, y por eso se fue apenas encontró una oportunidad –volvió la mirada a donde estaban sus amigos. Su expresión era sombría y gélida- No es más que una cualquiera…

El sonido de un golpe seco que retumbó en la estancia, fue seguido de una fría ráfaga de viento. Se hizo un profundo silencio que nadie se atrevía a romper. Lily estaba de pie justo frente a Ash con una mano en alto.

La mejilla enrojecida del chico dejaba en evidencia la bofetada que había recibido por parte de aquella chica.

-¡No te atrevas a hablar así de mi hermana pequeña! –chilló intentando apaciguar la rabia que había acumulado

Ash se quedó con la cabeza ladeada, e intentó dirigir la mirada a las chicas, pero no se sentía capaz. Había sido cegado por la ira y los celos, algo que no supo cómo controlar. Sintió de pronto una gran culpa. El golpe le había ayudado a volver a la realidad, entonces fue cuando se dio cuenta del significado de tan ofensivas palabras dirigidas a la que era su amiga más querida. ¿Cómo pudo ser capaz de decir aquello?

-Lo…

-¡Cállate! –Ordenó Violeta desde su sitio mirándole furiosa- Tú conoces a Misty mejor que nadie, incluso mejor que nosotras mismas, y no entiendo cómo has podido decir esas cosas de ella

-Lo sien…

-No sigas –pidió Daisy con los ojos llorosos- Pero te advierto Ash Ketchum que si vuelves a mencionar algo malo sobre nuestra hermana, te vas a arrepentir

Las voces se pausaron, dejándose oír simplemente los pequeños sollozos de la mayor de las hermanas y las palabras confortadoras de las otras dos.

Frente a él, Brock le miraba apenado- Ash, por favor, dinos algo… -pidió al ver a su amigo incapaz de reaccionar

Se estaba reprochando a sí mismo el hecho de haber dejado fluir unas palabras con las que ni tan siquiera estaba de acuerdo. Jamás podría pensar algo así de ella. ¿Cómo iba a ser capaz de creer semejantes barbaridades de una de las personas que más le importaban en el mundo? Sin lugar a dudas, los celos le habían hecho una mala jugada.

-Si Lily no te hubiese dado la bofetada… -decía Tracey para sus adentros- yo mismo me hubiese encargado de partirte la boca…

El chico mantenía el ceño fruncido, e intentaba ocultar su rostro de los demás reteniendo la mirada en el vacío. No conseguía comprender por qué Ash había sido capaz de pensar siquiera en algo semejante. Se sentía enfadado y dolido a la vez por haber escuchado esas palabras. Pero una parte de sí le pedía comprensión. La verdad era que Ash había sido cegado por unos celos que en ninguna ocasión anterior habían llegado a esos extremos.

Lo mejor sería perdonarle en ese momento. Pero tenía claro que si un acontecimiento similar se volvía a suceder, no pasaría por alto ni una sola palabra ofensiva dirigida a la chica a la que tanto quería.

-Lo siento chicas

Giraron sus miradas a Ash que se había puesto en pie. Mantenía la mirada puesta en el piso, mientras avanzaba un par de pasos alejándose de la mesa.

-Necesito estar solo un momento, disculpadme

Dicho lo último, se dirigió a la puerta que le llevaba fuera de la sala en la que se encontraban. Los que se quedaron dentro, simplemente miraban con cierto pesar cómo el chico se perdía tras la puerta de madera.

Pikachu intentó bajar de la mesa para ir tras Ash, pero Max lo detuvo reteniéndolo entre los brazos.

-Es mejor que esté solo… -le dijo en voz baja ante lo que el pokémon asintió

.

Los pasos de Ash le llevaron por el mismo camino que había recorrido aquel mediodía. Se encontró de pie frente a las puertas del gimnasio Celeste. Tomó una larga bocanada de aire, y se adentró en el lugar. Como supuso, aún a pesar de que no hubiese nadie allí, la puerta permanecía abierta con un pequeño cartel que avisaba de la ausencia de la líder.

Los pasillos amplios y bien iluminados, en cuyas paredes se situaban los cristales que daban vista al acuario, traían a la mente de Ash los muchos recuerdos que tenía respecto a ese lugar. La primera vez que lo visitó cuando apenas tenía diez años, descubriendo que una de las líderes era la chica que le sacó del lago al inicio de su viaje.

Un lugar sereno cuando estaba vacío. La única compañía que tenía en ese momento eran los pokémon que desde el otro lado del cristal, le miraban con curiosidad, seguros de haberle visto en anteriores ocasiones.

Él, sin ánimos de nada, pasaba sin prestarles atención. Se fue adentrando por los pasillos que había recorrido ya en otras oportunidades, y entró directamente en la piscina, donde tenían lugar los combates de gimnasio.

Se quedó un momento observando cada rincón del lugar, suspirando de vez en cuando al recordar los sucesos que ocurrieron allí tiempo atrás.

La primera imagen que se le vino a la mente fue de aquel primer combate entre ellos dos. Un enfrentamiento oficial para que Ash pudiese conseguir su segunda medalla, pero del mismo modo, una forma de llegar a cubrir en parte la deuda que él tenía con ella. Se dio cuenta de que fue a raíz de aquella primera batalla cuando empezó a descubrir que esa chica no era igual a las demás. Aunque desde el principio le quedó claro que el parentesco con sus hermanas era inimaginable. Pero ese coraje, esa decisión y destreza le hicieron comprender lo realmente especial que era la pelirroja. Entonces empezó a tomarle cariño.

Tras aquella imagen, apareció la representación de "La sirena mágica", que tuvo lugar en esa misma piscina. Sí, debía admitirlo, Misty se veía increíble vestida como un ser fantástico. Su belleza natural no dejó lugar a dudas tras la presentación de la obra.

¿Cuándo volvió a ver que se vestía diferente pretendiendo hacerse distinguir entre otras? ¿Pretendiendo destacar? Claro, fue en el festival de las princesas. Una vez más, la chica dejó en evidencia ante muchos espectadores que poseía una belleza innata que se complementaba con su destreza. Tenía más que merecido el ser la ganadora del concurso.

Fue entonces cuando el cariño que le había tenido tras el primer combate, empezó a encaminarse por un rumbo diferente. El cariño empezó a llamarse gusto. Y de ese gusto surgieron ciertos recelos.

Sonrió con cierto pesar pensando en ello. Subió por las escaleras, y se acomodó en la tabla que se alzaba sobre la piscina. Dejó colgar sus pies sobre el agua, viendo su reflejo en ella.

Era evidente que para él, haber tenido a esa chica a su lado durante su viaje, había sido una de las mejores recompensas que podría recibir. Por supuesto, no iba a admitirlo abiertamente. Aún a pesar de las muchas riñas infantiles que tenían, conservaban ese peculiar vínculo que no pretendía pasar de una amistad.

Se preguntó cómo había sido capaz de pasar tanto tiempo alejado de ella. ¿Cuánto había pasado exactamente desde la última vez que se vieron? No quería recordarlo con exactitud, pero estaba seguro de que había sido mucho. Demasiado.

Volvió a hacer eco entre sus pensamientos la misma incógnita que mantenía a todos intrigados. ¿Por qué se había marchado?

En una fracción de segundo, se le pasó por la cabeza la ligera posibilidad de que ella hubiese llegado a enamorarse de aquel chico. Pero la desechó tan pronto como llegó al saber que debía confiar en ella.

Sin embargo, no por el hecho de que él no quisiese que fuera así, las cosas serían de ese modo. Quizá existía la mínima posibilidad de que fuese así.

Permaneció allí inmóvil, perdiendo sus ojos castaños entre el agua que estaba bajo él. Deseando con todas sus fuerzas que apareciese su encantadora amiga vestida como una sirena, e invitándole a jugar con él. Sonrió ante su propia idea, intentando reprimir una risa irónica.

-Como si eso fuera a pasar… -murmuró

.

La situación no había variado demasiado desde que Ash se marchó. Los chicos en el centro, se habían quedado en la mesa, pero no se escuchaba voz alguna. Cada uno de ellos se había ensimismado en sus propios pensamientos, cuestiones y tormentos.

La chica de brillantes ojos verdes y cabellera castaña estaba en la mente de Brock, una imagen tan nítida como la primera vez que la vio. Había conseguido que no se la sacara de la cabeza en ningún momento, sobre todo, por el extraño efecto que había tenido en él. ¿Cómo se llamaba lo que estaba sintiendo?

Las tres hermanas simplemente se sentían intrigadas sobre el motivo por el que Misty se marchó. Aunque no estaban tan preocupadas, pues fuese lo que fuese, estaban convencidas de que podrían confiar en la más pequeña. Era lo bastante responsable como para saber lo que hacía, ¿por qué iba a ser diferente en esta ocasión? No obstante, sentían lástima de Ash, quien había sido el más afectado por ello.

Daisy era la única de ellas que pensaba más en lo que podría sentir Tracey en esos momentos, al fin y al cabo, conocía de los sentimientos del chico a su hermana. Prefería mantener la distancia, y guardarse ese pequeño detalle para ella, no tenía por qué decírselo a sus otras hermanas.

Unas miradas intentaban pasar desapercibidas. Los verdosos ojos de Drew se posaban con discreción sobre la chica castaña que tenía frente a él. Los claros sentimientos que tenía con respecto a ella le reclamaban salir a flote y ser declarados de forma clara. Pero era algo que le costaba confesar, quizá por el temor a un posible rechazo, pues después de haber pasado tanto tiempo sin verse cara a cara, ella no pudo haber visto variados sus sentimientos hacia él. Puede que nunca le hubiese dejado de ver sólo como a un amigo.

Ella en cambio, parecía tener la mirada perdida a través de cristal, pero lo cierto era que en él estaba viendo el reflejo de aquel coordinador que vivía entre sus pensamientos día y noche. Los latidos de su corazón variaban cada vez que le tenía cerca, pero al hablar con él, ese palpitar se volvía trepidante, y le daba la sensación de que su corazón se le saldría del pecho de un momento a otro. No tenía duda alguna de lo que ese chico representaba para ella. Estaba convencida de que era mucho más que un amigo.

La mente de Tracey le estaba torturando. Aquel amor que empezó a crecer dentro de él sin control alguno le atormentaba cada vez que deseaba estar con Misty. Se sentía culpable, pensando que con ese excesivo cariño no hacía más que traicionar a su mejor amigo. ¿Existe el modo de evitar amar a la persona equivocada? Exista o no, Tracey no lo sabía, pues de lo único que estaba seguro era de que ese sentimiento era bello a la par de doloroso.

Y la misma cuestión hacía mella en sus pensamientos, cuestionándose sobre el motivo que impulsó a Misty a irse de ese modo, cuando debía admitir, por muy duro que resultara reconocerlo, que el amor verdadero de la chica era Ash.

.

Pasaron las horas, y Ash no daba señal alguna. La noche empezó a caer, y los chicos decidieron entonces pedirle a Joy sus respectivas habitaciones. Era obvio que no iban a emprender el viaje a esas horas.

Las hermanas de Misty se habían marchado, suponiendo que el chico estaría en el gimnasio, pero cuando llegaron al lugar, éste estaba vacío. Ash se había marchado antes de que volvieran.

Se estaban preocupando por él, al parecer, el paradero de Misty le había afectado más de lo que creían al principio. Sabían de sobra que ella estaría bien, pues sabía cuidarse sola perfectamente, no era de las personas que dependiesen de otras. Ella era bastante fuerte. Pero no por ello dejaban de sentirse intrigados sobre la razón de su estancia allí.

Al cabo de unas horas, cuando se disponían a ocupar sus habitaciones, vieron llegar a Ash. El chico entró con la mirada baja, e hizo lo posible por no hablar con sus amigos. Apenas hizo pequeños asentimientos de cabeza cuando le hacían alguna pregunta. Se despidió de ellos con un vago gesto de la mano, y se encerró en su habitación cerrando la puerta con llave.

Pikachu se quedó fuera. Pudieron comprenderle, quizá una noche de descanso le ayudara a recobrar los ánimos de siempre. Brock llamó al pokémon y se lo llevó a la habitación que le tocaba compartir con Tracey, Drew y Max.

Y cayó la noche. Una en la que a Ash le costaría un mundo conciliar el sueño. Cada vez que cerraba los ojos y conseguía dormirse, llegaba a su mente la imagen de Misty tal y como la recordaba la última vez que la había visto. Pero aquella ilusión se convertía en una pesadilla cuando aparecía Rudy y se la llevaba de su lado.

En esos momentos, no era capaz de evitarlo, y se despertaba sobresaltado, abriendo los ojos de golpe y mirando a su alrededor desorientado. ¿Tanto le había afectado aquello?

Se sentó en la cama poniéndose las manos en la cabeza, alborotando con desesperación sus cabellos, respirando agitadamente.

Sacó de su mochila una de las pokéball que había llevado consigo, llamando a uno de sus compañeros.

-¡Saur! –Saludó sonriente el pokémon planta

-Bulbasaur por favor, usa somnífero conmigo –pidió no encontrando otra solución. El pokémon le miró intrigado y a la vez desconcertado ante la petición- Por favor, es la única manera que tengo de poder dormir esta noche

Notando que su entrenador parecía angustiado, accedió, esparciendo unos polvos adormecedores cerca del chico. Las esporas comenzaron a hacer efecto, y Ash empezó a bostezar, acomodándose en la cama, hasta que finalmente pudo quedarse dormido. El pokémon se acomodó a su lado donde también cayó en un sueño bastante más agradable que el de su entrenador.

Ni siquiera las pesadillas podrían despertarle a causa del somnífero. Tan solo esperaba que aún a pesar de ello, aquellas imágenes no le siguieran atormentando del modo que llevaban haciendo.

Sólo le quedaba esperar a que la mañana llegara para saber lo que pasaría con el resto de su interrumpido viaje.

La pregunta aún resonaba en sus sueños.

-¿Por qué te has ido Misty…?

Continuará...


Gracias por la lectura ^^