Nuevo capítulo!

Disfrutadlo n.n


Este amor

-Nadia Torres-

VII

Recuerdo

La mañana hizo su entrada, dando inicio a un nuevo día. Un resplandeciente sol había salido a dar los buenos días a los chicos. Pero por muy animado que fuese el comienzo de la jornada, resultaba bastante complicado hacer que Ash recobrara su energía de costumbre.

El chico se había levantado más temprano de lo habitual aquella mañana. Aunque los últimos días lo había estado haciendo, pero no siempre por propia voluntad. Empezó a revisar las cosas de su mochila poco después de regresar a Bulbasaur a su pokéball. Tras refrescarse un poco, salió hasta la recepción del centro, donde ya estaban un par de sus compañeros.

El sueño le había ayudado, aparentemente, a sentirse más tranquilo y sereno, aunque no por ello estaba menos desanimado. No dejaba de pensar en ningún momento en lo acontecido el día anterior. Se estaba desesperando al no saber exactamente el motivo por el cual Misty había decidido irse con Rudy. Lo que intentaba era pensar en algo positivo, después de todo, parecía ser que aquel chico necesitaba su ayuda. ¿Qué mal podría haber en ello?

Pero era esa incertidumbre la que le hacía sentir inseguro y a la vez temeroso. No le quedaba más remedio que esperar a que la pelirroja volviese o se pusiese de nuevo en contacto con sus hermanas para dar más detalles de su tan repentino viaje.

Los chicos al verle entrar, sonrieron sabiendo que aún a pesar de la buena cara que intentaba poner, su mirada delataba lo que en realidad sentía. Así que lo mejor sería no hacer comentario alguno que hiciese referencia a Misty.

-¡Buenos días! –saludó poniendo su sonrisa habitual

-¡Pika! –soltó un pequeño grito de felicidad al ver a su entrenador, y al igual que hacía cada día, se subió a su hombro

-Hola Pikachu –respondió al afectuoso gesto de su pequeño amigo

-Me alegra que te hayas levantado temprano –Drew le indicó que les acompañara en el sofá donde estaban

Accedió a la invitación, y se sentó con ellos, saludando también a Brock que estaba con el coordinador. Empezaron con una pequeña plática que les hacía reír de vez en cuando. Al llegar Max, se unió a ellos, y miraba a Ash con cierta intriga.

-¿Cuándo vamos a empezar el viaje? –preguntó observando con detenimiento al chico

Se quedó durante unos segundos en silencio, bajo la atenta mirada de sus compañeros. Sonrió- ¿Qué os parece dentro de una hora?

-¡Genial! –exclamó el más pequeño

-Brock, ¿podrías indicarles la ruta que habíamos acordado?

-Por supuesto –se dirigió a la puerta que conducía a las habitaciones- Voy a buscar el mapa

Allí, se encontró con Aura, quien salía de su habitación aún bostezando.

-Buenos días –saludó él con gesto divertido

-Buenos días… -devolvió el saludo todavía soñolienta

-Será mejor que animes esa cara, -le sonrió haciéndole un pequeño guiño- Drew ya está fuera

Antes de que la chica le reprochara el tono que había empleado en ese comentario, Brock entró rápidamente en su habitación. Aura entonces se quedó un momento sola, respirando profundamente mientras se acomodaba un poco el pelo con el broche que usaba. Practicó su mejor sonrisa antes de salir.

Y allí le vio, de frente a ella. En el momento en que cruzaron las miradas, el chico adoptó aquella tan cálida expresión de buen humor, dibujando con sus labios la sonrisa que hechizaba a la chica. Antes de sentirse turbada por el efecto que tenía en ella el brillo de sus ojos esmeralda, intentó poner su atención en otro lugar, y se dirigió a donde se encontraban, saludando con toda la normalidad que le fue posible.

Brock volvió con el mapa, y lo extendió sobre la mesa, a la vez que Ash hacía algunas indicaciones con respecto a la ruta que habían acordado hacía dos días. Los chicos le observaban con atención, y Max iba apuntando algunos datos en su radar para evitar posibles "extravíos".

-Podríamos hacer una parada en Ciudad Fucsia para… -levantó la mirada empezando a observar a su alrededor. Los chicos imitaron su gesto- ¿Dónde está Tracey?

Se percataron de que no se encontraba en ningún lugar cercano, y empezaron a hacer memoria de si lo habían visto aquella mañana.

-Lo cierto es que desde que estamos aquí, no le hemos visto pasar –aclaró Drew

-Pero cuando me he levantado, –recordó Brock- aún estaba en la cama

-Yo he sido el último en salir, y no estaba en la habitación –continuó Max

-Pues no podemos partir sin él –Aura se cruzó de brazos recostándose ligeramente en el sofá

-Eso está claro. Vamos a buscarle –Ash se puso de pie- Iré con Pikachu

-Aura, tú irás con… -Brock sintió un pequeño golpecillo por debajo de la mesa, y asintió discretamente- irás con Drew

-¡¿Qué? –Se incorporó en el asiento- ¿Con Drew?

-Es lo que he dicho –sonrió de forma maliciosa- ¿Tienes algún problema con eso?

-Ninguno –negó un poco nerviosa- Pero creí que me tocaría con Max

Brock miró al más joven, que observaba divertido el pequeño drama de su hermana- Él irá conmigo, ¿estás de acuerdo Max?

Asintió poniéndose de pie junto a Ash- Claro Brock, vayamos juntos

-En vista de que tenemos los equipos formados, podemos ir a buscar a Tracey

Tres de los chicos, acompañados de Pikachu, salieron decidiendo los lugares por los que empezarían a buscar a su compañero. Dos de ellos se quedaron solos. Aura no se atrevía a mirar a Drew, pues era la primera vez que se quedaban solos en mucho tiempo, y al saber que sus sentimientos hacia él se habían intensificado, no sabía cómo actuar. El simple hecho de saber que lo tenía cerca ya hacía acelerar su pulso.

-Vamos por Tracey –sugirió Drew ya poniéndose de pie

Ella asintió vagamente incorporándose del todo. El chico, al notar la incomodidad de ella, empezó a platicarle de temas que sabía que le animarían. Fue en esos momentos, en los que se sentía satisfecho de verla sonreír con confianza, en los que más asimilaba sus propios sentimientos. Quizá estaba aprendiendo a quererla más de lo que había creído en un principio.

.

En las afueras de Ciudad Celeste, por el camino que conducía al Bosque Verde, se respiraba un ambiente de tranquilidad que hacía más gustosas las mismas ganas de respirar. El trinar de las aves pokémon rompía de vez en cuando el murmullo casi imperceptible del viento soplar por entre las hojas de los árboles. El agua parecía haberse detenido en el tiempo, pues era tan cristalina, y estaba tan en calma, que daba la sensación de ser un enorme espejo que había quedado abandonado entre hierba y rocas.

-Es un lago precioso…

Las palabras fueron arrastradas por la cálida brisa que alborotó los cabellos oscuros del chico. Tracey se había quedado de pie contemplando tan bello paisaje desde una de las rocas que estaba a orillas del lago. Aquella nitidez y pureza del agua le recordaban a uno de los rasgos fundamentales en la mirada de su amiga.

-¿Por qué tiene que pasarme esto a mí? –Preguntó al aire en un murmullo desesperado- Si ella a quien ama es a mi mejor amigo…

Pensó en aquello. Lo cruel y dolorosos que pueden llegar a ser los sentimientos cuando uno no puede controlarlos. Si hubiese sabido evitarlos en un principio, no se estaría atormentando en esos momentos. Pero de haber sido así, jamás hubiese llegado a descubrir lo hermoso que es guardar algo semejante para alguien, aunque tuviera que verse obligado a ocultarlo, pero siempre velando por esa persona desde los rincones. Porque se trata del ser más importante de su vida.

Sin embargo, sabía que por mucho que le doliese admitir que la chica amaba a su mejor amigo, verla feliz le haría sentir mejor. Puede que después de todo, ese sentimiento pudiera aceptar que Misty estuviese con Ash. La felicidad de ella era la suya propia. ¿O no se supone que de eso trata el amor?

Soltó un largo suspiro, frunciendo el ceño algo disgustado- ¿Por qué te fuiste a Trovita?

-¡Pi pika!

Tracey se volvió a sus espaldas, y vio subido en una roca a Pikachu, quien le señalaba con una de sus cortas patas mientras miraba en dirección a su entrenador. Ash se abría paso entre los arbustos que rodeaban el lago.

-¡Buen trabajo Pikachu! –Sonrió al verle, pero de pronto aquella expresión se perdió entre las aguas de aquella fuente que parecía haberse detenido en el tiempo- Este lago… -balbuceó

-¡Hey Ash! –exclamó Tracey saludándole con una mano

-¿Dónde te habías metido? –Preguntó volviendo su atención al chico- Hemos salido a buscarte

-Lo siento, pero antes de marcharnos quise venir a visitar este lugar

-Este lago… -volvió a murmurar el chico de forma inaudible

-Es realmente hermoso –alababa el lugar quedándose de pie junto a su amigo- Misty me había hablado de este sitio en varias ocasiones

-¿En serio? –preguntó Ash con curiosidad casi susurrando

-Sí –sonrió- Me decía que este lugar era muy especial para ella –se quedó un momento pensativo, como si quisiese recordar algo- Al parecer aquí le ocurrió algo inolvidable, insistía en que ese fue uno de los días más importantes de su vida

-Y, ¿te dijo por qué? –su voz parecía ligeramente agitada. Mantenía la mirada clavada en los arbustos que había justo en el otro lado

Hizo una pequeña mueca- Nunca quiso decírmelo, pero supongo que tuvo que haberse tratado de algo muy bueno, al fin y al cabo, fue el mismo día en que perdió su bici. Muchas veces me he preguntado de qué se trataría

Ash permanecía observando los arbustos, como esperando a que algo saliese de entre ellos. Su mirada empezó a recorrer un camino desde allí, pasando por el lago, hasta llegar a una pequeña roca plana que estaba a orillas del lugar, justo bajo ellos. Sonrió con melancolía y se adelantó un par de pasos.

-Fue en este lago donde Misty y yo nos conocimos –dijo dando un pequeño salto que lo dejó de pie en la roca plana

Tracey abrió ligeramente los ojos repitiéndose lo que acababa de oír- ¿En serio? –preguntó con voz temblorosa

No tenía ni idea de ello, pero algo en su interior le advertía que se preparase para algo que le resultaría duro de escuchar. Ash se inclinó ligeramente, hasta quedarse de cuclillas en el pedrusco. Pikachu se sentó a su lado escuchando con atención las palabras de su entrenador.

-Así es –asintió de espaldas al otro chico- Ese día, ella nos salvó la vida a Pikachu y a mí, de no ser por ella, pudimos habernos ahogado el primer día de nuestro viaje –hizo una pausa- Para llegar al centro pokémon, tuve que coger prestada su bicicleta, pero terminó completamente calcinada… prometí que se la pagaría algún día y… ahora que lo recuerdo -sonrió con pesar-, aún no se la he pagado

Tracey se sentó con lentitud en el suelo, imaginándose cómo pudo haber sido el día al que se refería Ash. Estaba bastante claro que era eso a lo que Misty hacía alusión cuando hablaba de uno de los días más importantes de su vida. Porque fue entonces cuando conoció a Ash.

-Aunque, -continuó el entrenador, casi como si estuviese hablando consigo mismo- el día que nos separamos por primera vez, Joy le dio su bicicleta como nueva, pero eso tenía que haberlo hecho yo, después de todo, le di mi palabra –tomó una larga bocanada de aire entrecerrando los ojos- Supongo que aquel día fue también importante para mí, y ojalá Misty estuviese aquí para recordarlo… claro que… terminaríamos discutiendo por la bicicleta –rió

No hacía falta que añadiese más. Tracey había comprendido perfectamente que ese pequeño suceso había marcado de forma significativa la vida de sus amigos. No podían negar de ninguna manera que se alegraban de haberse conocido, pero del mismo modo, tampoco iban a admitirlo sin más.

Bajó la mirada apretando fuertemente los puños sobre el suelo, queriendo librar ese peso que tanto daño le estaba haciendo. Ahora se había convencido por completo de que había sido un grave error llegar a enamorarse de su amiga. Aunque en cierto modo, una parte de él intentaba hacerle sonreír, sin embargo la desilusión era mayor, y no podía alegrarse por lo que ellos dos guardaban como un hecho tan significativo en sus vidas.

Al notar una sombra proyectándose de frente a él, levantó la mirada, para encontrarse con el sonriente rostro de Ash.

-Bien, será mejor que volvamos, tenemos que ponernos en marcha

Hizo un gran esfuerzo por hacer que su expresión fuese alegre y natural- Desde luego, hay que ponerse en camino cuanto antes

-¡Te reto a una carrera hasta el centro pokémon! –dijo adelantándose un par de pasos

-Me encantan los retos –añadió con voz desafiante- ¡Te veo en el centro! –exclamó tomando una considerable ventaja

Ash le miró un poco sorprendido al verle alejarse tan deprisa- ¡Vamos Pikachu! ¡No podemos perder!

-¡Pika!

El entrenador junto a su pokémon, siguieron los pasos del otro chico, haciendo lo posible por alcanzarle antes de llegar al lugar donde esperaban encontrar a sus demás compañeros.

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En una zona cercana al lago, concretamente, entre los árboles de un pequeño y abrupto bosque, uno de los grupos que había salido en busca de Tracey se había separado. Había resultado muy fácil perderse, pero lo realmente difícil, era encontrar al compañero.

Por ese motivo, Drew daba vueltas una y otra vez por entre los árboles repitiendo constantemente el nombre de su amiga. Intentaba adentrarse por los lugares que estaban más protegidos por la espesa vegetación. Los pokémon bicho le observaban curiosos, y salían de su escondite al oírle llamar angustiado a la castaña.

Un pequeño grito que le sobresaltó, hizo que se dirigiera hasta el lugar del que provenía.

-¡Aura! –Llamó localizando el lugar, dirigiéndose lo más rápido que le era posible hasta allí- ¿Qué ocurre? –preguntaba preocupado mientras agudizaba la vista por entre la maleza

-¡Drew! –Gritó en respuesta la chica- ¡Ayuda!

En cuanto el coordinador encontró a Aura, pudo ver a un grupo de pokémon salvajes que la tenían acorralada. Sólo había tropezado con uno de ellos por accidente, pero al parecer, ese sencillo gesto bastó para que decidieran atacarla. Ella estaba intimidada, sentada en el suelo cubriéndose el rostro con ambas manos, esperando que aquellas pequeñas criaturas se abalanzaran sobre ella violentamente. El sonido de la emboscada resonó en aquella parte del bosque, y se apagó al chocar contra el objetivo.

Silencio.

Extrañada al no haber notado golpe alguno, Aura quitó las manos de su rostro para observar atónita cómo su compañero caía al suelo frente a ella tras haber recibido la acometida en su lugar.

-¡Drew! –Fue su grito sobrecogida, precipitándose de rodillas sobre el suelo, cerca de él –Drew… ¡respóndeme!

No recibió respuesta alguna. El chico mantenía los ojos cerrados con fuerza. Aura levantó la mirada llorosa, y sacó una pokéball de su bolsillo.

-¡Blaziken, usa lanzallamas! –ordenó al pokémon

Sin perder el tiempo, el pokémon lanzó una ráfaga de fuego en dirección a los pokémon bicho y veneno que ya estaban dispuestos a atacar a la coordinadora, pero al ver la enorme ola en llamas que se les avecinaba, huyeron a gran velocidad, dejando tras de sí a una pareja de entrenadores y un pokémon que parecía satisfecho de su trabajo.

-Bien hecho Blaziken. Ahora por favor, ve a buscar a los chicos, es urgente –suplicó

El gran pokémon llameante se adentró entre los árboles ágilmente tras asentir con un gesto de su cabeza.

-Aura…

El sutil murmullo de su nombre llamó su atención hasta Drew. Le ayudó a incorporarse lentamente, hasta dejarle sentado.

-¿Estás bien? –preguntó preocupada limpiándole del rostro los restos de esporas que habían rociado los pokémon durante el ataque

El chico mantenía los ojos cerrados, levantando la mano para saber dónde se encontraba ella. Llegó a acariciarle el rostro muy levemente, lo que provocó un estremecimiento en la chica.

-Me siento muy cansado… -dijo apenas con un hilo de voz

-Seguramente los pokémon usaron somnífero, -dijo mientras apartaba la mano del chico con cierto rubor en las mejillas- te pondrás bien

La relajada respiración de Drew le hizo pensar que se había quedado dormido, y sin moverle apenas, recostó la cabeza de él sobre sus piernas, aguardando la llegada de los chicos. Alzó la mirada. Las ramas de los árboles se movían a la vez que las nubes. Había pasado poco más de medio día, y empezaba a notar el hambre. Sin ser consciente de ello, sus manos acariciaban el cabello del chico. Volvió su mirada a él. Suspiró enternecida, delineando una pequeña sonrisa en su rostro.

-Pareces otra persona cuando duermes… -susurró- como si volvieses a ser el niño que conocí –suspiró de nuevo, pensando un poco en cómo eran ambos hacía unos años, recordando los sentimientos que desde entonces, no habían hecho más que intensificarse- Ojalá… -continuó tras una pausa- ojalá sintieras lo mismo que yo… -sus palabras se iban perdiendo en un susurro- no puedes ni imaginarte cuánto te quiero…

Con la mente centrada en sus sentimientos más intensos, no había notado cuánto había acercado su rostro al de él. Ni tan siquiera se había dado cuenta de que la proximidad entre sus labios era ínfima. Casi inexistente… hasta que acabó disolviéndose por completo. Y el agradable tacto de sus irresistibles labios empezó a saciar esa sed de amor que la estaba consumiendo durante todo el tiempo que se mantuvieron separados. Por fin obtenía ese tan ansiado primer beso que tanto llevaba esperando.

El crujido que hicieron algunas ramas al romperse la alarmó. Levantando bruscamente la mirada para dirigirla hacia el lugar del que provenía el ruido, pudo distinguir las siluetas de algunos pokémon que iban de paso. Se sintió aliviada al comprobar que no se trataba de los que antes intentaron atacarla. Sus ojos se posaron de nuevo sobre el rostro de Drew, quien continuaba dormido plácidamente sobre su regazo. Las mejillas de ella se encendieron al caer en la cuenta de lo ocurrido anteriormente.

Lo había besado.

Intentó enfriar su rostro posando sus palmas en él, pero no parecía servir de mucha ayuda.

-Tranquila, tranquila… -se repetía a sí misma en voz baja procurando mantenerse serena- sigue dormido, así que no hay nada de lo que preocuparse…

Llevó la mirada al cielo. Un soplo de aire agitaba las ramas de los árboles, arrastrando consigo unas cuantas hojas. Aura apartó las finas hebras de cabello que rozaron su rostro movidos a causa de la refrescante brisa. Pasó los dedos en torno a su rostro, para luego acariciar muy lentamente sus labios, con una sutileza que procuraba no borrar la huella de aquel dulce beso robado.

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-¿Te ocurre algo? –preguntó el joven Max cuando notó a su compañero distante. Pero su pregunta no obtuvo ningún tipo de respuesta- ¡Brock! –llamó levantando un poco la voz y tocándole el hombro al alto chico que iba a su lado

-¿Eh? ¿Pasa algo? –respondió un poco alarmado

-Eso es lo que me gustaría saber –dijo con impaciencia- llevas todo el tiempo con la cabeza en tú sabrás dónde

-No te preocupes –sonrió- simplemente estaba recordando algunas cosas

-Bien, si dices que no debo preocuparme… -se interrumpió al ver aproximarse al pokémon de su hermana- ¿Qué hace Blaziken aquí?

Fueron a su encuentro- No creo que sea algo bueno –añadió Brock

Y tenía razón. Después de entender que el pokémon quería que les siguiera, se encontraron a Drew tumbado en el suelo, con la cabeza apoyada en Aura.

-Recibió el ataque de unos pokémon salvajes en mi lugar –respondió llorosa a la evidente pregunta que Max no tuvo necesidad de hacer- pero al poco tiempo se quedó dormido. Supuse que sería el efecto de algún tipo de somnífero

Brock se quedó pensativo- Eso es lo que parece, pero de todos modos, tenemos que llevarlo con la enfermera Joy

Sin perder más tiempo del necesario, Brock se echó a Drew a la espalda, y se pusieron en camino al centro pokémon. Aura, nerviosa, miraba a su desde siempre rival con miedo. Temía que el chico descubriese aquel pequeño beso, y se lo reprochara, sobretodo si él no guardaba los mismos sentimientos hacia ella, como tanto temía. Le preocupaba que esa pequeña muestra de afecto incontrolada les distanciase de alguna manera y terminase con su amistad, que era con lo que se tenía que conformar muy a su pesar.

La enfermera Joy no tardó en atender a Drew en cuanto le explicaron lo ocurrido. Por lo visto, sólo había sufrido los efectos del somnífero, por lo que no tardaría demasiado en volver en sí. Los chicos entonces aguardaron en el exterior, esperando a que su compañero despertara, y a que Ash volviera con Tracey.

-Según Joy, en cuanto Drew despierte, podremos partir sin ningún tipo de problema –Max parecía bastante animado

-Esperemos que Ash haya encontrado a Tracey, no está dispuesto a viajar sin él –sonrió

Max adoptó una expresión pensativa, y, a la vez, preocupada- Ya… pero si Ash supiera…

-Y no tiene por qué saberlo –se apresuró a decir Brock- Lo que nos contó Tracey sólo puede quedar entre nosotros…

-Lo sé, pero… hay cosas que no se pueden ocultar eternamente, por mucho que te empeñes en que sea así

Brock asintió con la cabeza baja, después de todo, Max tenía razón en ello. Sólo le quedaba rogar que en esa situación las cosas fueran como todos deseaban, para así no perjudicar a nadie, y que ninguna amistad se tuviese que romper. Aura permanecía en un rotundo silencio, sin participar en la plática, recordando aquel tibio beso, y escuchando resonar en sus adentros las palabras de su hermano.

"Hay cosas que no se pueden ocultar eternamente"

-Drew… -murmuró con el corazón encogido en un puño

Continuará...


Gracias por la lectura n.n